miércoles, 1 de marzo de 2017

Capítulo 3




Una palabra fue suficiente para detonar todo lo que habia en nosotros. Amarnos era lo que deseábamos. Lo que nuestros cuerpor querian. Lo que nuestras almas necesitaban.

*

Bill volvio a adueñarse de mis labios con impetuoso dominio. Su nueva actitud me tomo por sorpresa, jamás habia experimentado algo así con él. En mis recuerdos lo recreo como un  chico dulce y timido, pero ante mí hay ahora un hombre experimentado, que sabe lo que quiere y como lo quiere.
Abrasada a su cuello y él a mi cintura, me llevo directo hacia el baño. Cambiando lo que yo habia planificado para el encuentro.

No me sorprendieron las velas; que iluminaba tenuamente el lugar; ni los petalos de rosas que habia en el agua de la tina. Ser detallista y un eterno romantico estaba en su esencia. Eso es algo que me gusta de él.

Nuestros besos se detuvieron cuando cruzamos la puerta y esta fue cerrada.

- Date la vuelta -ordeno decidido. Lo mire por un instante, su nueva manera de ser me tentaba a sonreir orgullosa pero me mantuve seria y en silencio, hice lo que pedia. Entonces tomo la tela de mi vestido con sus manos y lo deslizo lentamente hasta el piso, dejando visible la ultima prenda que permanece en mi cuerpo. El delicado encaje negro, es lo unico que oculta mi intimidad.

De pronto, siento sobre mi cuello su respiración; profunda y provocativa. Su cercania estremece cada parte de mi ser.
Luego Bill deposita un penetrante beso sobre mi nuca, lo cual hace que cierre los ojos de placer. En ese momento sus manos rodean mi cintura, que lentamente sube  hasta mis pechos y los reclana como suyos.

Un quejido brota de mis labios y la respiracion se arremolinaba en el pecho cuando siento el contacto de su pelvis. Sintiendome acalorada, apoyo mis manos en su cadera y lo acerco aun mas a mí. Y el instinto me llevo a menearme contra su ardiente entrepierna. Entonces distingo un sofocado rugido proveniente de Bill, que se pierde entre mis cabellos. En tanto, él sujeto con más fuerzas mis pechos y un gemido de dolor salio de mí.

- Eso no se hace -murmura a mi oido y mordio el lobulo de mi oreja izquierda. Sonríe por que sé que mi insolebcia tendria un castigo.

- Pero ¿por qué? Si es divertido jugar con fuego -respondi juguetona. Él se mordio los labios y me miro de reojo.

- ¿Quieres jugar? -dijo. En la medida que una de sus manos se introducia por debajo de mi ropa interior- a esto... -sus dedos apretaron el punto mas sensible de mi sexo. Ese momento me dejo sin aire- ¿quieres seguir jugando? Por que vas a perder -continuo y movio mas sus dedos.

- Que te hace creer que ganaras -hable, aceptando el reto. Sin modificar nuestra posición, lo encamine hacia un extremo del baño y lo encerré contra la pared. Comencé a moverme con más violencia, su excitación iba en aumento como la mía.
Mis suaves gemidos se combinaban con los suspiros de Bill. Nuestro juego nos esta acercando al ansiado éxtasis.

De repente, escucho a Bilm decir: Detente -repitio, entre dientes. Su agitada respiración, se convirtio en el metrónomo para el ritmico movimienti de mi pelvis. No ne importa cuanto me pida detenerme, no voy a hacerlo por que quiero llevarlo al limite.

A los pocos segundos, él me libera del juego y se sostiene firmemente de mi cadera, oprimiendo más mi trasero contra su sexo, en la medida que él experinenta placer.
Apoyo su frente en mi espalda, agotado. Así estuvimos por unos instantes, hasta que él me suelta del agarre y sonreí cuando pude ver mi triufo. Bill bajo la mirada para ver la consecuencia de nuestro juego.

- ¡Ganaste!

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