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lunes, 18 de noviembre de 2013

Kampf der Liebe - Capítulo 14

En las puertas del hotel, los muchachos se bajaron de sus camionetas blindadas. Entre gritos de sus fans y flashes de cámaras, sus seguidoras esperaban ansiosamente que ellos les dieran sus autógrafos. 
Bill y Gustav firmaban apresuradamente, sonreían para las fotos y entraron al hotel. En cambio Georg y Tom se demoraron en firmar, porque a ellos le pedían que les firmen en zonas en donde era difícil hacerlo, como en pechos o en el abdomen o en otras partes que omitiré, Tom pellizco a su amigo.

Georg: ¡¡Ay!!...¿que? —
Tom: esta noche no duermo solo, hay muchas chicas y muy lindas —miro de reojo a una fans, que grito hasta decaer.
Georg: eso no me sorprende ¿ya elegiste una? —
Tom: Si —señalo a una muchacha de largos cabellos negro que estaba al final de la fila.
Georg: Oh…es linda —

Siguieron firmando y pronto llegaron al final.

Tom: deberías hacer lo mismo, aprovecha que estas solito —bromeo
Georg: cállate Tom, si hace días que termine con mi novia de hace meses y ya quieres que ande con otra ¡Estas loco! —
Tom: No…soy racional —dijo, mientras le agarraba la mano a la niña que lo esperaba en la puerta del hotel, ella temblaba como una hoja de papel pero el fue directo al ascensor, Georg decidió esperar al otro ascensor, ya que vio a Tom acorralar a la joven, en besos.

Cuando llegaron a su piso, Tom y la muchacha caminaron hasta la habitación de el, una vez dentro de ella.
Tom: ¿quieres tomar algo? —le ofreció amablemente.
Fans: eh…si…lo que sea —dijo con voz entrecortada por los nervios.

Él se acerco al minibar y le dio un refresco, pero la miro con detenimiento. Eso provoco que ella se sonrojara. Tom acaricio dulcemente el rostro de la joven para tranquilizarla.

Tom: no temas. Estas conmigo. No voy a hacer daño —se acerco más a ella, hasta quedar tan cerca que sentían sus alientos. Entonces en un movimiento rápido y brusco, la joven lo tomo del cuello y lo beso efusivamente. En ese momento, Tom se asusto ante la acción, que lo dejo sin aliento. No estaba acostumbrado que una chica tuviera la iniciativa, siempre era él primero en empezar.
Lo condujo hasta la cama y lo arrojo en ella. Tom la miro impresionado, sin temor la joven se saco su blusa y se acostó en la cama, él la tomo entre sus fuertes brazos. Ella lo acaricio salvajemente, arañándole la espalda. Lo cual sorprendió a Tom, la miro con ojos picaros y respondió igual.
Pronto se deshizo de su ropa y la ayudo a desvestirse también.
Se besaron apasionadamente, sus cuerpos transpiraban lujuria y la oscuridad los envolvió.


Mientras tanto Georg, tocaba la puerta de la recamara de Bill, este lo hizo pasar, al entrar vio como de costumbre toda su ropa revuelta, su maquillaje y elementos por doquier. Como si hubiera pasado un huracán.
Bill le hizo una señal para que se sentara, en tanto él hablaba por teléfono, entonces Georg aprovecho para mirar tv hasta que se desocupe su amigo, sin poder disimular escucho la conversación de su amigo.

Bill: claro…que quiero verlo —hizo un silencio prolongado, se notaba en su rostro una mezcla de felicidad y desconcierto— si me pone muy contento que estés bien…yo igual —y corto. Suspiro profundamente y se sentó en un sillón.
Georg: ¿con quien hablabas? Si es que me quieres contar… —le decía mientras cambia de canal como un desquiciado.
Bill: con Erika —
Georg: ah…y qué quería… —
Bill: me comentaba que se había hecho el primer ultrasonido, y me preguntaba si la extrañaba. Le dijo que si, pero no es verdad… —lo miro desconsolado, sin ganas de nada, solo se limito a decir— a qué viniste Georg —
Georg: acompáñame, vamos a salir por ahí… —le propuso.
Bill: no Georg, te lo agradezco pero no tengo ánimos de nada, quiero estar aquí tranquilo… ¿si? —le dijo casi suplicándole. Su amigo se dio cuenta, le dio una palmada en el hombro y se marcho de la habitación, dejándolo solo a Bill.

Este lentamente camino hasta su cama y se dejo caer, así como sus pensamientos caían en un abismo…

(Pensamiento Bill) “como es posible que cada día que pasa…no la pueda sacar de mi mente, si ella ya me olvido y yo todavia esclavo de su recuerdo…”—suspiro— “soy un miserable…en no querer como quisiera a ese hijo a nacer…pero cada día que crece me recuerda cruelmente lo lejos que estoy de ella, de ella…mi Megan, como puedo pensar eso…no es justo”—

Se quedo dormido, acurrucado abrazando una almohada:

“Al abrir sus ojos, la luz del sol le dio de pleno en su pálido rostro, tuvo que poner su mano para ver mejor y distinguir su habitación
Se levanto y camino hasta la puerta. De pronto escucho una risa conocida que lo hizo vibrar por completo. Abrió la puerta de golpe pero no distinguió a nadie en el pasillo, camino descalzo por el largo corredor hasta una escalera, al bajar noto a su hermano gemelo desayunando.

Bill: hola Tommy ¿Dónde esta el resto? —mirando por todas partes.
Tom: no están aquí tonto, estamos en casa los tres… —dijo— pero yo los dejos solos —lo miro pícaramente— hoy es un día muy especial para ustedes —le guiño un ojo—…adiós hermanito…haz un buen trabajo… —soltó riéndose, entonces se marcho, dejándolo solo como predijo.
Un tanto confundido, Bill se sienta y toma un sorbo de café. En su mente intentaba recordar, cual era esa fecha que decía Tom pero no recordaba cual y que tenía que ver con Erika.
Entonces unas manos se posaron sobre sus ojos, y alguien le habla al oído— Hola…mi Ángel —dijo.
Esa voz lo hizo temblar, con temor le sacos sus manos y se dio vuelta para ver quien era.
Abrió sus ojos, vio el rostro luminoso de Megan, que le sonría dulcemente. Vestida con un vestido blanco, su largo pelo renegrido caía suelto y en su mirada verde, un brillo especial.
Al verla allí parada frente a él, sus ojos se inundaron de lagrimas de felicidad y sus sentimientos reprimidos deseaban por salir todos de una solo vez, eso lo paralizo por completo, pero cambio cuando ella tomo entre sus manos su rostro, entonces él sintió como se desvanecía por dentro. Y vio la oportunidad que jamás tuvo, en un apasionado beso la abrazo fuertemente, no quería que ella se fuera de su lado, el calor de sus cuerpos iba en aumento al igual que su fogosidad.
Desesperados por expresar lo que sentían… se arrancaron violentamente lo que llevaban puesto y sobre la misma mesa desataron su pasión contenida”


— ¡¡¡¡HEY BILL…DESPERTA!!!! —le dijo Gustav, que llevaba su celular en su mano.
— No… —protesto Bill, que se dio vuelta para seguir durmiendo y volver a soñar.
Gustav: ok… —dijo enfadado— no te vuelvo a despertar más, cuando tengas otra pesadilla—.

Bill despertándose, levanto un el dedo le hizo una señal grosera y le ordeno que se marchara, Gustav cerro de un portazo la puerta.

Gustav: oh…cierto —se agarro la cabeza— ¿Hola? ¿Estas allí?... —hablo por su celular.
Una voz conocida le contesto: ¿Qué paso amor? —
Gustav: es Bill que gritaba y gemía. Ya me estaba alterando y lo desperté. Estaba todo transpirado, parecía como si hubiera corrido una maratón —le comento a su novia Helena— como te decía amorcito…te extraño muchísimo…no veo la hora de terminar con este Tour por Latinoamérica para estar juntos otra vez —regresaba a su habitación, cuando se choco con Georg en el pasillo.

Gustav: hey Georg… ¿adonde vas a estas horas? —
Georg: salgo ya que ustedes están ocupados con chicas, yo voy a aprovechar para salir a pasear por allí —
Gustav: pero... ¿Sin guardaespaldas? ¿Sabe David, de lo que vas hacer? —
Georg: no, pero vos no me viste… —lo empujo y lo acorralo contra la pared.
Gustav: ok ok ok…no te vi, ya entendí —solo así Georg lo soltó y siguió su camino por el pasillo hasta desaparecer.
Gustav entro a su recamara, se sentó frente a su lapto y de esa manera se comunicaría con su amada Helena durante toda la noche.

En cambio, Georg caminaba sin rumbo por una calle desolada de la cuidad de México…

Continuara…

jueves, 31 de octubre de 2013

Kampf der Liebe - Capítulo 13 (parte 2)


Mientras tanto, en un hotel México, los integrantes de Tokio Hotel, se preparaban para dar una conferencia de prensa y unas entrevistas antes del concierto de esa noche. Todos ellos estaban reunidos en la habitación de Tom, en donde esperaban instrucciones de David.

Gustav: mmm…que rico, que esta esto…—lo dijo mientras comía otra porción de un platillo tradicional del país.
Georg: ¿Qué estas comiendo?…ya me dio hambre —
Gustav: eh…no sé —
Georg: para que existís “oso” —le bromeo, pero los ronquidos de Tom lo distrajo— Gus… Gus… alcánzame el almohadón —tomo impulso y le lanzo el pesado almohadón a Tom pero para su mala suerte dio a parar contra la espalda de Bill que estaba mirando por la ventana.
Bill: ¡¡ah!!! —chillo. Se dio vuelta y miro fastidiado a los G´s, pero Gustav le señalo al culpable del golpe, Georg se dio cuenta— hey Gustav… —no pudo terminar la frase el almohadón le dio justo en la cara.
Georg: ah…no, esto es la guerra…-exclamo, que comenzó a bombardear a Bill con todos los almohadones que encontraba a su paso, su adversario corría de un lado a otro riendo, Gustav finalizo su comida y se alío a Georg, Bill corrió a despertar a su hermano pero este ni se movió…continuo roncando.
De golpe se abrió la puerta, todos se quedaron inmóviles, era David.

David: vamos muchachos ya es hora —dijo su manager.

Los chicos caminaron por un pasillo hasta una gran sala, en donde lo esperaban un pequeño grupo de personas, integrados por reporteros y fotógrafos, saludaron a todos ellos y se sentaron en el único lugar en donde cabían los cuatro sentados, un enorme sofá.

— Buenos días…nos alegra muchísimo tenerlos de regreso en México —saludo el periodista.
— Hola —dijo en español Bill, lo había estado practicando esos minutos antes en la alcoba de Tom.

El resto saludo en ingles (el resto de la entrevista se hablan en ingles)

* ¿Cómo se prepararon para el concierto de esta noche, en DF? *
Bill: bueno, ayer realizamos el ensayo, la prueba de sonido… —miro a Tom— y por suerte no tuvimos inconvenientes, así que para esta noche suponemos que todo va a salir bien, y daremos un buen concierto para nuestros fans de México-y sonrío
Tom: aunque si tuvimos unos problemas con los instrumentos de Georg…lo había extraviado, el tonto se olvido de traerlas —se rio burlonamente.
Georg: no es cierto… —

* ¿Cuál fue la cosa más loca que les ha pasado en el escenario? *

Bill: Una ves estaba confundido en el escenario con una canción llamada "Don't Jump" —
Tom: Oh Si —
Bill: Pero fue hace mucho tiempo. Fue a causa de mi teléfono, no fue mi culpa, fue una falla técnica —
Tom: Habías cambiado la letra ¿no? —
Bill: Sí, y fue estúpido. Pero sólo ocurrió una vez —
Tom: Creo que dijiste... —voltea a ver a Georg.
Georg: Creo que ha cambiado el día —
Tom: Sí, "¡Feliz Navidad!"…y tuviste un accidente con el micrófono… —le dijo a su gemelo.
Bill: No me acuerdo —
Tom: ¿No? —
Bill: No me acuerdo —
Tom: Recuerdo con el micrófono, y tu sabes... con los dientes —
Georg: Si —
Bill: Mis dientes son perfectos —
Tom: Por supuesto, ahora son falsos —
Bill: Oh, ¿Tu piensas eso? —
Georg: Después de la cirugía —

* ¿Recuerdan los más padre que vivieron con una fan? *

Bill: Fue en nuestra primera presentación, cuando Durch Den Monsun estaba en su momento de mayor éxito. Empezamos a tocarla y todas las fans cantaron con nosotros, fue genial. ¡Nos impresionamos! —
Tom: ¿Y en una ocasión cuando estuvimos aquí? —
Bill: ¡Uff! ¡La firma de autógrafos duró más de dos horas! No creímos que nos conocieran en Latinoamérica. ¡En serio! —
Tom: Ese día estábamos cansadísimos, pero era tanta la emoción que nos transmitía que no nos importó. ¡Hubo chicas que lloraban sólo por saber que estábamos ahí! Fue increíble descubrir que había miles de personas en un lugar sólo por vernos. De verdad ¡gracias, chicas! —

* ¿Y sus fans han hecho algo súper peligroso por ustedes? *

Tom: ¡Uy, sí! Una vez una chica intento colarse al cuarto por la ventana y se cayó. Ese día nos espantamos, porque pensamos que se había lastimado —
Bill: A mí me pasó algo chistoso en un aeropuerto. Estaba súper relajado cuando llegaron unas niñas que me reconocieron, y empezaron a gritarme propuestas indecorosas. ¡Todo mundo oyó y yo moría de la pena! —

* ¿Entonces no ligan con sus fans? *

Bill: Sólo si es para andar bien. Yo quiero tener novia y para eso tendría que conocer bien a la chica. Si es una fan o no, no es tan importante —
Tom: Yo confieso que sí he salido con un par de fans. Nada serio, pero muy divertido —
Bill: En cambio yo soy más romántico. Espero el verdadero amor, una niña que me comprenda y apoye mi carrera, pero… —en ese momento se callo, algo muy raro en el, pensaba en Megan, él ya encontrado a su amor, pero se sentía terrible por ser el causante de su propia desdicha, al alejarla de él. Noto que el reportero lo miraba raro y siguió hablando— hasta que llegue seguiré clavado en mi música, ¡que es mi gran pasión! —

* ¿Algunos de ustedes están de novio? *

Bill: no… —
Gustav: eh…si, desde unos meses —
Tom: no…creo que Gustav es el que esta de novio ahora… —

* Pero ¿Georg…? *

Georg: no, ya no lo estoy más… —dijo cabizbajo— pero no voy a hablar del tema, es algo personal —

* Ok… ¿Georg…como estas luego de tu accidente? *

Georg: eh…estoy bien —mirando su pierna enyesada
Tom: al muy imbécil lo chocaron, una bicicleta —y largo una carcajada
Bill: si…el no nos cree, pero es un chico gracioso… —señala la pierna— tan solo a el le puede pasar eso — sonrío.

Las entrevistas continuaron durante dos horas más, luego los muchachos regresaron a sus habitaciones para prepararse para ir al estadio, en donde seria el concierto.
El lugar estaba abarrotado de fans que gritaban y saltaban, con la esperanza de que uno de ellos las mirase, consigo llevaban banderas, osos, carteles con declaraciones de amor o con peticiones osadas. Todo para obtener una sonrisa o un gesto de los integrantes de la banda.
Con un estallido de fuego del escenario, acompañado con un grito ensordecedor, dio inicio al recital, que duro casi dos horas.
Al finalizar los chicos regresaron al hotel para… ¿descansar?



Continuara…

Kampf der Liebe - Capítulo 13 (Parte 1)


Luego del alboroto, de las patrullas y la ambulancia de la noche anterior.
Las tres mujeres pudieron estar un poco más tranquilas aunque no lo suficiente.

La mayor de ellas cocinaba algo liviano, para llevar. En vano fueron sus esfuerzos para no llorar, pero al final se sentó en una silla por la zozobra.

Tía Dalma: ¿Por qué lo vas a hacer? —le pregunto a la menor de sus sobrinas, que iba y venía por el living, hablando por celular.
Megan: es para protegerlas —contesto y continuo hablando por celular, tenía que arreglar hasta el último detalle.

Heidi en cambio era la única que no demostraba ningún sentimiento en particular, estaba concentrada viendo la TV en el sofá, su hermana se sentó a su lado y en un movimiento rápido le quito el control remoto.

Heidi: ¡¡hey!!...estaba viendo eso —reclamo
Megan: ya no… —cambio de canal— quiero saber como va a estar el clima en… —sonó otra vez se celular.
Heidi: ¡¡¡ay!!!...esa musiquita, que no tienes otra cosa que no sea de Tokio Hotel —dijo mientras volvía a cambiar de canal.
Megan: jamás lo voy a cambiar —le saco la lengua y atendió la llamada.

Tía Dalma: ¿A qué hora sale tu vuelo? —pregunto, que ya había terminado de cocinar.
Megan: a las 11 —contesto
Tía Dalma: estas segura de irte, porque puedo ir contigo para hacerte compañía y cuidarte, en esa cuidad —
Megan: no hace falta, es mejor que vaya sola, de esa forma voy a saber que ustedes están bien, ella me quiere a mí, no a ustedes —le sonrió, aunque ella sabía bien que eso no era la única razón de ese viaje, también quería alejarse de todo recuerdo que le había hecho sufrir, más que nada alejarse del recuerdo de Bill.
Tía Dalma: y con más razón Meg, si ella te busca, te va a encontrar sola, es una locura lo que intentas hacer-dijo indignada.
Megan: ya es una decisión tomada, no voy a cambiar, me marcho sola a Londres —dijo firmemente
Tía Dalma: ah…eres tan terca como tu madre, cuando se le mete algo en la cabeza ni Díos puede cambiarte de pensar lo contrario —exclamo enojada.
Megan: si —sonrió— voy a bajar las maletas…Heidi ¿me ayudas? —
Heidi: ok, ahí voy —

En la habitación de Megan…

Heidi: no me engañas Meg, te conozco. Este circo del viaje es para huir —
Megan: no estoy huyendo, no soy cobarde —dijo débilmente— lo hago por ustedes, para protegerlas de esa loca que me persigue —
Heidi: ¿solo por eso? —cuestiono— o también es por Bill —
Un profundo suspiro salio del cuerpo de Megan.
Megan: también —dijo.
Heidi: es obvio, este viaje es más por él —agarro una maleta— ustedes eran algo más que buenos amigos, se notaba. Hasta llegue a pensar que eran novios, cuando me contaste que te había besado y que sentiste esa extraña sensación en el estomago, me dije ha esta enamorada… —
Megan: aun lo estoy pero… —
Heidi: él no… ¿verdad? —
Megan: No…creo que no, así que este viaje me tiene que servir para olvidarlo —
Heidi: mmm…puede ser —dijo con incredulidad.

Las dos bajaron con las maletas, pronto llego la hora para ir al aeropuerto, llamaron a un taxi, que las condujo hasta allí. Al llegar Megan se dio cuenta de que no le había avisado a Helena ni a nadie del viaje y se lamentaba por eso. Pero ya no había tiempo, el avión ya había arribado y llamaba por los altavoces a la tripulación para abordarlo. Con mucho dolor y tristeza se despidieron Heidi y su tía de ella pero ya era tiempo de partir.

Cuando pudo sentarse en su asiento y acodarse, percibió que una persona ocupaba el asiento de al lado, ella se concentraba en mirar por la ventanilla, hasta que una mano extendida frente a ella la asusto. Se dio vuelta para observar de quien se trataba…era un joven rubio, de piel pálida, con una graciosa sonrisa la saludaba.

— Hola…soy Edward —contesto el joven de voz profunda y particularmente seductora.
— Hola —estrecho su mano— me llamo Megan —dijo
Edward: un gusto —le sonrío encantadoramente— ¿Qué vas a hacer a Londres? —
Megan: voy a buscar trabajo ¿tú que vas a hacer allá? —
Edward: voy de regreso, extraño a mi familia —
Megan: ah…que bien… —
Edward: a mis padre —aclaro rápidamente— no estoy de novio…con nadie… —al finalizar la frase se sonrojó por la vergüenza— perdón no se porque te lo dije… —
Megan: esta bien —RIÓ— yo tampoco… —de pronto la imagen de Bill vino a su mente—…no tengo novio —contesto.
Edward: oh…genial… —la miro con sus ojos castaños— es lindo ser soltero, podes hacer lo que quieras —bromeo.
Megan: si…claro, además no tienes que dar explicación a nadie… ¿verdad? —
Edward: exacto —le sonrío— y… ¿Cuántos años tienes? —
Megan: casi 19 y ¿tú? —
Edward: ya soy un anciano…no es cierto, tengo 24 años —

Ambos conversaron durante todo el tiempo que duro el viaje, entre bromas…charlaron de todo un poco como de música, deportes, de sus familias y por que se encontraban en Alemania, entre otras cosas, dándose la oportunidad de conocerse mejor. Al llegar a Londres, los sorprendió la lluvia…y para no empaparse durante la caminata hacia el puesto de autobús, decidieron compartir el mismo taxi, ella se bajo primero pero antes de despedirse de Ed intercambiaron sus números de celular.

miércoles, 30 de octubre de 2013

Kampf der Liebe - Capítulo 12 (parte 2)


Bill: en mi departamento —y siguió besándola, pero Megan lo detuvo nuevamente, eso lo enfado pero se puso nervioso al darse cuenta de lo que acaba de decir, por que sabia que esa noche no terminaría como lo había planificado.

Megan se paro y abrocho rápidamente su camisa, dejando solo a Bill en el piso.

Megan: ¿Qué hace Erika en tu departamento? ¿Qué ella vive contigo? —lo miro con incredulidad
Bill: si ella vive conmigo y con mi hermano en Francia, tengo un departamento allí ¿te molesta? —
Megan: me lo estas preguntando en serio. Claro que me molesta —exclamo irritada, camino tomándose la cabeza.
Bill: porque te molesta, si ella esta esperando un hijo mío, que esperabas que hiciera, que la dejara sola… ¿acaso? —
Megan: no es eso, me duele que me lo hayas ocultado, ya que me habías prometido que te alejarías de ella —
Bill: esto lo hago por mí hijo, no por ella —le resultado obvia su razón—…pero yo no siento nada por ella, aunque tengo que admitir que es muy buena conmigo y con Tom, hasta él cree que ella a cambiado… —se ríe— le dice “media loca” …solo le tengo cariño, hasta es tierna —
Megan: que acaso no te das cuenta del daño que me hacen tus palabras —
Bill: no estas exagerando, yo a ti te amo…pero —se quedo callado
Megan: ¿pero? —Lo observo con detenimiento, esperando una respuesta, que no llego y hablo— que papel cumplo yo en esta historia ¿soy tu amiga o algo más? Porque yo no lo sé —lo miro muy seria— tú dime… ¿Qué soy para ti? —
Bill: eh…eres… —se quedo mudo, hasta él mismo se sorprendió porque no podía contestar.
Megan: bien… —dijo resignada— al final fui una tonta, por creer que alguna vez podrías amarme pero fue una ilusión —dijo con vos entrecortada. Tomo sus cosas y salio de la habitación.

Bill salió detrás de ella, la detuvo en las escaleras.

Bill: lo que siento por ti no es una ilusión…por favor créeme…yo te am… —
Megan: no te atrevas a usar esas palabras, que te quedan muy grandes —lo miro decepcionada— si tu deseo es estar con Erika, ve con ella…yo ya no me interpondré, esta será la ultima vez que me ves—
Bill: perdón, no es mí intención hacerte daño pero me es difícil esta nueva condición, pronto voy a ser padre de la mujer que no amo, y no es lo que desea para mi vida. No se que hacer. Por eso sentía la necesidad de verte porque cuando estoy contigo me haces sentir que puedo enfrentar lo que sea —se sentó en los escalones, Megan le da la espalda pero escucho cada una de sus palabras que la conmovieron, se dio media vuelta y se acerco a él, tomando sus manos y mirándolos a los ojos.
Megan: tú sabes bien que puedes contar conmigo incondicional para ayudarte, pero entre nosotros hay que aclaran lo que sentimos, para evitar hacernos más daño ¿no crees? —
Bill: me parece justo… —suspiro lentamente— estoy confundido, me gustas y mucho pero también me agrada estar con Erika —

Esas palabras le partieron el corazón a Megan, que había bajado la mirada para que no la vea llorar en silencio.

Megan: yo no puedo hacer nada. Esta en ti, el tomar una decisión —le dio un beso en la frente y camino hasta las puertas principales de la casa, cuando dos estallidos la detuvieron, miro rápidamente a Bill, era evidente que él también lo había escuchado.
El corrió hasta donde estaba ella.
Bill: ¿estas bien? —
Megan: si… —
Bill: ¿Qué fue eso? —
Megan: no lo sé —exclamo asustada— tengo que irme… —pero le hizo una pregunta antes de marcharse— ¿Erika, sabía que nosotros nos veíamos a escondidas? —
Bill: si —dijo tajantemente.

La respuesta contundente de Bill, la paralizo y un escalofrío recurrió su cuerpo de punta a punta, ella lo sabía, entonces escucho con claridad la sirena de la patrulla, y cayo en cuenta que esos sonidos provenía de su casa.
Deprisa abrió la puerta y vio las luces intermitentes de los autos, sin dudar corrió hasta allí, la siguió Bill por detrás.
Dos patrulleros y una ambulancia rodeaban la casa, el movimiento de personas era intenso, iban y venían, hasta que un rostro familiar salio de la muchedumbre y la abrazo fuertemente, se trataba de su tía, que estaba empapada de un sudor frío por el miedo.

Tía Dalma: Megan, ¿estás bien? —dijo mientras la palpaba para asegurarse.
Megan: si, estoy bien —hablo, intentando de calmarla.

La mujer, se dio vuelta y noto que Bill estaba detrás de ella, observaba asombrado la escena.

Tía Dalma: Bill, será mejor que te vayas, no vaya a ser que alguien tome una foto tuya aquí —
Bill: no me quiero marchar, no te voy a dejar sola —dijo, acerándose a Megan.
Megan: gracias —le sonrío levemente— pero no estoy sola, tengo a mi familia y ahora me necesitan más…por favor —le pidió.
Bill: mmm…de acuerdo, me voy pero te llamaré, adiós —le dio un beso en la mejilla. Y desapareció entre la multitud.

Un oficial, se acerco a ellas, en su rostro se notaba que estaba de mal humor.

Policía: la sospechosa volvió a atacar y creo que por su imprudencia de salir de la casa sin aviso, salvo su vida… —le dijo a Megan, y era cierto lo que decía porque en su alcoba había dos disparos en su cama, aun no podía explicarse el hecho de cómo había sido capaz E. de burlar la vigilancia, entrar a la casa, disparar y marcharse sin dejar rastro— incrementaremos la vigilancia para su seguridad, ya que usted es el objetivo —continuo el oficial.
Megan: puede hacerlo pero yo ya tengo otra solución en mente —respondió la joven.

Continuara…

Kampf der Liebe - Capítulo 12 (parte 1)


Heidi: ¡¡hey!! Dormilona ¡¡¡DESPIERTA!!! —la sacudía del brazo— te dieron el alta medico, nos tenemos que ir —
Megan: ¿Qué? —dijo la joven, aun somnolienta, se dio vuelta en la cama y siguió durmiendo.
Heidi: ¡¡¡VAMOS!!!...que te estamos esperando —insistió.

Se escucho la puerta que se cerraba de golpe, Heidi finalmente la había dejado sola en la habitación, entonces Megan lentamente se sentó en la cama y observo por la ventana la aparición del esplendido sol que se reflejaba, para su sorpresa en la nieve que había caído durante la noche.
Se levanto apresuradamente y miro el increíble paisaje, eso le dio ánimos y rápidamente se preparo para volver a su hogar, luego de dos semanas en el hospital.
Su tía entro sin llamar a la habitación— ya estás lista mi niña… —le pregunto.
Megan: si, ya estoy preparada…y…que los guardias están allí con ustedes —
Tía Dalma: si están con nosotras, no te preocupes tanto, que estamos juntas en esto —le sonrío y la abrazo fuertemente, eso le dio cierta seguridad.

La idea de tener a una patrulla vigilándolas las 24 horas del día, no era mucho de su agrado, sin embargo con esa presencia ellas y más Megan podían estar un poco más relajadas mientras se ubicara el paradero de Erika…

Pero la vigilancia no fue un impedimento para unas visitas furtivas de Bill, que cada vez que tenía un pequeño tiempo, desde donde el estaba se tomaba un avión y visitaba a Megan. Aunque solo fuere por unas horas. En la gran mayoría de las ocasiones él llegaba de madrugada a la casa de ella.
En cambio, un encuentro les modificaría su destino:

Era una noche fría de enero, corrían las 3:40 de la madrugada, el silencio y un tenue calor reinaba el interior de la casa de los Ehrenfeld, todos dormían apacibles en sus cómodas camas. Pero ese no era el caso de Megan, que se alistaba para salir, en el piso yacía su celular, con un mensaje nuevo de él.

“ven a mi casa, estoy solo, Bill”.

Camino en puntitas de pie, intento de no hacer ruido, bajo las escaleras y logro abrir la puerta en silencio. Una vez en el exterior de la casa, el frío se hizo sentir haciéndola temblar. Marcho sigilosa. Una gran luna ilumino todo su camino hasta la residencia de los Kaulitz.
Rápidamente llamo a la puerta y la figura esbelta de Bill apareció del otro lado de la puerta, este la invito a pasar, cuando estuvieron adentro, él la abraza dulcemente y la beso en la frente.
Ese gesto hizo que Megan se sonrojara, él le sonrío hermosamente, lentamente se puso detrás de ella, con sus manos les tapo los ojos y con cuidado la condujo hasta su recamara.
Allí ella pudo descubrir su sorpresa, todo el lugar estaba iluminado por velas, que le daban una atmosfera especial.
Lo miro con nerviosismo, todas las ocasiones anteriores que se habían encontrado solo charlaban.
A ella le causaba risa que él hiciera un viaje tan larga para hablar con ella pero le contestaba que por ella valía la pena hacer ese sacrificio.
Esa nueva situación la inquieta, que incluso se quedo paralizada observándolo…mientras tanto él acomodaba los últimos detalles, en una pequeña mesa en donde estaba su cena servida, en ella unos platillos rebosantes de pasta que él había preparado especialmente para ella.
La tomo de la mano y sintió como ella temblaba, él le pedio que se tranquilizara, todo estaba bien, él la cuidaría. Eso la tranquilizo y se dejo llevar por él hasta la mesita en donde se tuvieron que sentar en el piso para poner cenar mejor, se miraron ansiosos…y a la vez tímidos, estando frente a frente, ella lo observa con detenimiento a él…en su interior sentía como su corazón latía frenéticamente y en su mente no encontraba palabras para expresar lo magnifico que Bill se encontraba. Inquieto por la constante mirada de Megan, le pregunto ¿si algo le ocurría?, ella contesto que se sentía incapaz de describir al ángel que tenía al frente suyo.
Con una sonrisa dibujada en su rostro, Bill se acerco a ella hasta quedar a su lado, se miraban alternadamente como intentando evitar que sus miradas se encontraran, eso provoco que Megan riera, finalmente ella tomo el rostro de Bill, lo miro fijo a sus ojos, se aproximo hasta quedar a unos centímetros de distancia, entonces lenta y suavemente rozo sus labio contra los de él, otorgándole un delicioso beso, él con sus manos la tomo de la cintura y la acaricio delicadamente por todo su pecho, eso la sorprendió abruptamente pero paso por alto la falta que él había hecho, se besaron constantemente provocando que ambos se excitaran rápidamente, se recostaron en el piso en donde Bill la siguió besando bajando por su cuello hasta su pecho, en donde se detuvo para abrir lentamente cada botón de su camisa, cuando finalizo la volvió a besar en la boca, el delgado cuerpo de Bill se hacia camino entre las piernas de Megan.
Sus agitadas respiraciones se volvían cada vez más fuertes….
Entonces él exclamo el nombre de su amada…
ERIKA.

Megan: ¿Qué?...-dijo que se había sentado bruscamente al escuchar ese nombre— ¿Cómo me llamaste? —
Bill: ah… —no entendía a que se refería Megan— ¿Qué? ¿Qué dije? —
Megan: me dijiste Erika… —lo miro enojada

En la mente de Bill intentaba encontrar una lógica explicación de lo que había ocurrido, todo iba tan bien pero era cierto, él había pronunciado el nombre de Erika.

Megan: escucha… me es difícil, pero olvidemos lo ocurrido —le sonrío y otra vez Bill se le abalanzo sobre ella, haciéndola reír, pero un pensamiento se instalo en su mente ¿Qué sabe él del paradero de Erika? — ¿Dónde esta Erika? —le pregunto.


Continuara...

martes, 29 de octubre de 2013

Kampf der Liebe - Capítulo 11 (parte 2)


Heidi: ah… —suspiro— como quisiera que fuera ese bombón me vigilara de cerca… —bromeo.
Megan: ay ¡¡HEIDI!! Solo piensas en eso, que no estas de novia ¿acaso? —
Heidi: eso no cuenta, además él otro esta lejos, así que tengo a aprovechar… —continúo divertida.
Megan: si…si…si —no le dio importancia de lo que decía su hermana

Termino de tomar su café, y Heidi recordó algo, se levanto de repente.

Heidi: Meg, casi me olvido de decirte que llamo Helena, viene para acá —
Tía Dalma: que buena amiga es ella, vino a visitarte todos los días que estuviste internada… —comento
Heidi: pero Tu Amigo “raro” jamás vino… —
Megan: él esta ocupado con trabajo, por eso él no puede estar aquí y ¡¡¡no le digas así a Bill!!!! —
Heidi: mmm…no lo creo, según Mi Amorcito (Andreas), ellos están en Francia, haciendo no se que cosa. Para mí que ellos están de fiesta en fiesta y te miente para no verte en el hospital y evitar que lo aburras… —
Megan: yo que vos no hablaría tanto…por que se de alguien que aprovecha que no esta el novio para “salir de trampa” por ahí… —

Las hermanas se miraron con desconfianza y permanecieron en silencio, cada una inmersa en sus pensamientos.
A Heidi le disgustaba que su hermana sepa, que ella le era infiel a su novio, pero no le convenía hacer enojar a Megan, por que sabía que era capaz de contarle a Andreas todo la verdad, pero ambas se prometieron no revelar, si ella guardaba en secreto el nombre de la que había intentado asesinarla y ocultárselo a Bill para que él no se preocupe.
En cambio a Megan, su pensamiento más recurrente era el hecho de no saber, si Bill estaba enterado de su incidente, porque era cierto él jamás fue a verla o por lo menos un mensaje de texto para saber como estaba ella. Nada.
Pero el estruendoso sonido de la caída de una persona la distrajo de sus pensamientos.
Todas miraron la puerta, y vieron como una sombra aparecía y desaparecía.
— ¡¡¡AY!!! —fue lo único que escucharon del otro lado de la puerta. No se sorprendieron al ver a Helena quien entraba, intentaba de arreglarse la ropa y su cabello que estaba todo enmarañado.
Helena: hola… —saludo—…vieron lo que hay en el pasillo… —señalando hacia esa dirección.
Megan: no… ¿por? —
Helena: ah…pues tendrías que verlo —tomo del brazo a su amiga y la llevo hasta el corredor de su habitación.

Cuando salieron, Megan se sorprendió lo que vio, en todo la extensión del pasillo, de punta a punta. El piso estaba tapado por una alfombra de ramos de distintas clases de flores. La gran mayoría de los pacientes de las habitaciones contiguas se habían parado junto a las puertas para ver extraño espectáculo de color y de aromas.
Helena se acerco a diferentes ramos y les saco las tarjetas que estas tenían.

Helena: mira, todas dicen lo mismo —su amiga tomo las tarjetas y las leyó:


“MI ÁNGEL de luz que iluminas mi oscuridad… mas allá de la cruel distancia que nos separa… deseo fervientemente volverte a ver fuerte y que juntos podemos luchar contra la tempestad”


Firma BK.



Helena: ves todas con la misma firma BK. —dijo a su amiga. Esta se había quedado en silencio y en unos instantes sus ojos se nublaron y unas lágrimas resbalaron por sus mejillas— ¿estas bien? ¿Qué lloras por esto? —señalando a todos aquellas flores.
Megan: si, jamás nadie había tenido un detalle así conmigo… —miro a Helena, y una gran sonrisa se apodero de ella —
Helena: entremos por que ya nos están odiando las enfermeras… —observo a una de ellas, esta le hablaba diciéndole que saque esas flores—…no entiendo alemán —cerro la puerta y se hecho a reír— ¿Qué deseas hacer con tu flores? Porque yo las vendo y gano plata para alquilar un departamento —bromeo.
Megan: las mandaría a casa, sino les es molestia tía —ella acepto animadamente, no así su hermana.
Helena: ok, me encargo de eso, antes de que te echen del hospital y te pongan una infracción por obstrucción del trancito del pasillo…-. Le dio un beso en la mejilla— nos vemos —se despidió y salió de la habitación.
Tía Dalma: fue Bill el que te envío todas esas flores ¿verdad? —
Megan: si… —sus ojos le brillaron al pensar en él— si…fue él, ¿Qué te sucede Heidi? —vio a su hermana muy seria.
Heidi: a ¿mi?... —intentaba ocultar su malestar—…nada ¿Por qué lo decís? —
Megan: porque estas muy sería. Que no te alegras que al final “mi amigo” si se haya acordado de mí —
Heidi: ah…si, me pone contenta eso —le mintió, la verdad le tenía envidia, su novio jamás le había hecho un regalo de ese tipo y lo que más le molestaba era que Bill lo haya hecho ese tipo de presente, eso que era tan solo amigo de Megan.

La tarde se volvió noche…y la hora de las visitas habían llegado a su fin. Una vez que Megan estuvo sola…una extraña sensación la invadió, era un tenue calor que iba más allá de sus cobijas, le parecía tan real el calorcito que la envolvía como si alguien la estuviera abrazando en ese momento… pronto concilio el sueño.


Continuara...

Kampf der Liebe - Capítulo 11 (parte 1)


Tom: ¡¡Bill!!...despierta por favor —sacudía rápidamente el cuerpo de su hermano. Asustado, corrió a buscar un vaso con agua, que afortunadamente sirvió para despertarlo.
Bill: tengo que ir a verla —fue lo primero que dijo.
Tom: de acuerdo, pero antes tenemos que ir al estudio. Lo siento —
Bill: Tom, el trabajo esta después ahora lo que importa es la salud de Megan —se preparo para salir pero su gemelo se había quedado parada, sin moverse siquiera—Tom vamos —insistió, pero este movió negativamente la cabeza—…no me hagas esto. Si no quieres acompañarme, esta bien pero dímelo… —
Tom: Bill, hoy era la reunión con los nuevos productores y no le gustaron tus actuaciones en público, me pidieron que te dijera que si no eres más profesional, te van a suspender por unos meses el sueldo —
Bill: siempre fui profesional…y ¿Qué malas actuaciones?, si soy lo más prudente posible. No entiendo —
Tom: fue en la ocasión en que detuviste la gira por Latinoamérica, por dos semanas para volver a Europa ¿Qué hiciste en esas dos semanas que desapareciste? —
Bill: no recuerdo pero, eso no volverá a pasar… —
Tom: ok, pero no me digas a mí sino deciles a ellos bobo —camino hacia la cocina, le seguía hablando—Eso los enojo, les hiciste perder dinero y sin mencionar el ataque de pánico que tuvo David cuando se entero que habías desaparecido y que nosotros tuvimos que aguantar, sino hubiera sido por ese email que nos dejaste a los tres hubiéramos pensado que nos abandonabas —
Bill: como se te ocurre eso, jamás dejaría la banda, pero ahora lo que más me interesa es saber el estado de Megan —en ese momento su celular suena, al atender reconoció la voz se manager David, este le pedía que con urgencia fuera al estudio, tenía que hablar con él personalmente, Bill le pedía que le dieran tiempo, necesitaba hacer algo antes pero David no entraba en razón, a su pesar, él tendría que ir al estudio.

En el estudio:

David: hola, que bien que hallas llegado Bill —le dijo al verlo entrar al estudio.
Bill: ¿Qué es lo que necesitas…David? —
David: te llamaba para comunicarte; además eres el único que me faltaba avisar; mañana tienen una presentación en televisión en Francia —anuncio.
Bill: ¡¡ ¿Qué?!! Pero mañana, porque no me avisaste por celular y me hubieras ahorrado la venida al estudio… —dijo enojado.
David: no te pongas así, ahora podemos charlar con algunos productores que todavía están aquí —dijo señalando al estudio.

Esa noticia le representaba a él, la imposibilidad de ir a buscar a Megan, de tener que dejarla de lado y esa idea lo rompía el corazón, jamás se imagino que en algún momento tendría que poner en una balanza sus dos razones de vida. Pero lamentaba en ese instante su decisión, lo más urgente era su carrera musical.



Mientras tanto en un hospital de Berlín, en la sala de emergencia los médicos intentaban salvarle la vida a Megan.
Unas horas después, los doctores salieron de la sala de cirugía y se comunicaron a los familiares de Megan.

Doctor: La paciente sufrió mucho daño en la traquea y en las principales arterias del cuello, pero lograra recuperarse, aunque su estado es reservado. Pasaran varios días en observación antes de darle el alta —
Tía Dalma: podríamos verla —pregunto angustia pero a la vez aliviada.
Doctor: no todavía no pero mañana podrán verla con gusto —al finalizar se alejo de ellas.

Las dos mujeres se sentaron cerca de la ventana en la gran sala de espera.

Heidi: ay tía… —suspiro— me siento horrible, si no la hubiera dejado entrar a esa desconocida a la casa, nada de esto hubiera pasado —se agarraba la cabeza con las dos mano.
Tía Dalma: mi niña, no te eches la culpa, ninguna de nosotras hubieras sospechado de lo que iba a vaticinar —dijo intentado de consolar a su sobrina, que ya comenzaba a llorar— pero Megan la conocía, ella sabe quien es, cuando ella despierte podremos saber de quien la intento de asesinar —
Heidi: a mí se me hace conocido su rostro pero no lo se, en alguna parte vi su rostro —

Los días pasaron, Megan se recupero rápidamente, pronto ya estaba despierta y caminaba.
En horas le darían el alta pero sin antes que ella hablara con unos policías.
En su habitación, ella se miraba en el espejo del baño, y observaba la cicatriz que le había dejado Erika, dejo impresa en su piel el odio que le tenía. Jamás pensó que el amar a una persona podría hacerle eso. Se sentía muy débil como para enfrentar nuevamente. Lo que le había hecho era tan solo una advertencia de lo que era capaz de hacer por mantenerla alejada de Bill.
Tocaron su puerta y unos policías entraron en la habitación.

Policía (1): Buenos días señoritas… —saludo a Megan como a su tía, dijo el oficial más joven.
Megan: buenos días —contesto, oculto su cicatriz con una bufanda.
Policía (2): señorita debo informarle que debido a los acontecimientos ocurridos…nosotros —señalando a su compañero— la escoltaremos hasta su hogar —
Tía Dalma: eso es una buena noticia después de que nos comunicaran que todavía no la pueden atrapar a esa mujer…que aun anda suelta —dijo indignada.

A los minutos, Heidi entro abruptamente al cuarto, trayendo consigo un café caliente— hola… —le dijo a los policías, y le sonrío picadamente al guardia más joven. Sin dejarlo de observar y coquetearle, se sentó en un sillón al lado de la cama en donde estaba Megan.

Megan: que nos van a poner custodia o algo —
Policía (2): si señorita, por su seguridad y por la de su familia, tendrá a una patrulla con dos policías que resguardaran por su bienestar —
Tía Dalma: pero ustedes estarán las 24 horas vigilando ¿verdad? —
Policía (1): si señora…no se preocupe —esas fueron las ultimas palabras de los oficiales, que se marcharon tan repentinamente como aparecieron.


Continuara...

lunes, 28 de octubre de 2013

Kampf der Liebe - Capítulo 10


Heidi: aquí esta… —señalando a Megan, que arrojó todo el té que tenía en la boca cuando vio a Erika parada frente a ella— ¡¡¡HAY MEGAN, QUE MAL EDUCADA!!! Perdona a mi hermana es torpe —le comento mientras le daba palmaditas por la espalda a Erika.
Sin hacerle caso a Heidi, Erika esperaba a Megan.

Megan: Hola Erika… ¿a que viniste? Si se puede saber —
Erika: tengo que hablar contigo, en privado —miró a Heidi que estaba observando todo.
Megan: de acuerdo, acompáñame —.

La condujo hasta su habitación, allí nadie las interrumpiría.
La modelo, se pavoneo por toda la recamara, observando cada detalle de la habitación de Megan.

Erika: mmm… no eres tan linda como pensé —
Megan: ahórrate tú palabras, no me interesa tú opinión acerca de mí, dime…a que viniste —soltó, pero noto el pequeño pero prometedor vientre de Erika, eso la lastimó.
Erika: no te ilusiones en convertirte en mi amiga, por hecho de que eres “la amiga” de mi futuro esposo —se sentó en el borde de la cama— él jamás se alejará de mí…y ahora que espero su primer hijo —
Megan: nunca pensé en ser tu amiga ni mucho menos, y para tu información Bill no te ama —. La modelo lanzo una fuerte carcajada.
Erika: le creíste… que tonta eres, no sabias que él y yo siempre estuvimos en contacto. Jamás nos distanciamos del todo, solo nos dimos tiempo —
Megan: no me engañas, eso es pura mentira, él no soporta verte…además ustedes terminaron hace 2 meses —
Erika: no terminamos, nos dimos un tiempo. Por cierto…eso no significo que no nos siguiéramos viendo. Que no escuchas —
Megan: no te da vergüenza el intentar de encajarle un niño, que bien sabemos que no es de él —
Erika: hay que inocente niña… — se rió con malicia— este hijo es legítimo de él, pero ya nada puedes hacer al respecto, por que él ya es mío —
Megan: él podrá encargarse de ese niño que llevas en el vientre pero él jamás te amara como a mí —
Erika: eso esta por verse— la miro furiosa.
Megan: cada vez que él este contigo, el pensara en mí… —
Erika: y…como sabes si te quiero —
Megan: el mismo me lo confeso…—decía pero Erika la interrumpe.
Erika: eso no es prueba de nada él también me lo dijo —
Megan: te mintió, él nunca te quiso…lo lamento pero te quedaras sin él —

En un arrebato de violencia, Erika se acerco rápidamente a Megan y le agarro del cuello brutalmente, estrangulándola con una cadena, los manotazos de Megan de nada sirvieron, su oponente la sostenía fuertemente. Cayeron al piso. Erika, escuchaba como los latidos de Megan disminuían a cada instante. Se incorporaron nuevamente, con más fuerza ajusto la cadena…y la vida de Megan se le escapaba de su cuerpo que ya comenzaba a dejar de luchar. El rostro de la joven embarazada, se había transformado completamente, sus ojos enrojecidos de ira miraban con satisfacción a su victima, y lo acompañaba con una sádica sonrisa.
Hasta que la soltó finalmente, el cuerpo de Megan colapso pesadamente en el piso, Erika se acerco al ser inmóvil y al oído le dijo: tú jamás te volverás a acercar a él —
Sin remordimiento, abandono la escena.

En el comedor, se encontró con el resto de la familia de Megan.

Erika: me dio mucho gusto por haberlas conocido —se despidió cordialmente
Heidi: se va tan pronto, porque no nos acompaña a almorzar —
Erika: mmm…no, será para la próxima, adiós —y tranquilamente salió de la casa.

Unos minutos después de la partida de Erika, Tía Dalma se preguntaba porque su sobrina no aparecía para almorzar. Subió las escaleras y entro a la habitación de Megan.
Un desgarrador grito provino de el. Heidi corrió rápidamente hasta el lugar y quedo en shock al ver que si tía que sostenía el cuerpo inmóvil de su pequeña hermana.

Tía Dalma: ¡¡¡Llama una ambulancia!!! —le grito, con lagrimas en los ojos. Desesperadamente Heidi hizo lo pedido.



En el exterior de la casa, Tom regresaba a su residencia, cuando casi choca con la ambulancia que se detuvo en la casa de al lado, al bajarse del auto, se quedo a mirar la escena, pero le impacto lo que vio. Los paramédicos llevan en la camilla a Megan que tenía una horrenda marca en el cuello, sus familiares lloraban desconsoladamente. Inmediatamente Tom corrió hasta su hogar, tenía que buscar a Bill, él necesitaba saber. Lo busco por casi toda la casa.
Tom: ¡¡¡Bill!!!...¡¡¡Bill!!! —gritaba llamándolo, pero no contestaba, el único lugar que le faltaba ver era la cocina, entonces se dio cuenta de que en la casa había un clima extraño. Todo estaba en silencio. Ningún ruido, ni música, tampoco había visto a sus mascotas, eso lo alarmo, camino deprisa hasta la cocina, entonces vio un cuchillo ensangrentado y a Bill ya en el piso quejándose del dolor.

Tom: ¡¡¡Bill!!! —grito asustado— Bill…que te sucedió —
Bill: ah… —se quejo— ¿Qué? —miro a su gemelo que tenía lágrimas en los ojos.
Tom: ¿Qué te hicieron? No te muevas —le ordeno a Bill, que intentaba de incorporarse— ¿En donde te hirieron? —
Bill: ¿hirieron?...de que hablas… —
Tom: y el cuchillo ensangrentado —señalo al objeto— ¿es tu sangre? —
Bill: si lo es, pero no estoy herido de gravedad…me corte el dedo…al intentar de cortar cebollas… —Tom lo interrumpe: que tonto eres Bill, casi me da un infarto del susto —
Bill: esto no me hubiera pasado, si tú no te hubieras marcho anoche, pero estoy buen —tomo un pañuelo y se envolvió la mano ensangrentada, en cambio Tom respiro hondo, para tomar coraje.
Tom: Bill…te tengo que contar algo…algo le sucedió a Megan —
El joven lo miro sorprendido, con rapidez sintió como su pecho se oprimía, y la angustia lo tomaba.

Bill: ¿Qué le sucedió a Megan…no me hagas asustar? —. Tom se había quedado sin palabras, no sabía como explicar a su gemelo, lo que había visto sus ojos.
Bill: ¡¡vamos Tom!!...contéstame, ¿Qué le ocurre a Megan? —desesperado.
Tom: ¡DE ACUERDO!, te lo contaré…creo que Megan se intento suicidar —
Bill: ¡¡ ¿Qué?!! —por la noticia, perdió momentáneamente el equilibrio.
Tom: escuchaste la ambulancia —le pregunto.
Bill: si la escuche —
Tom: bueno. Era para ella, la acaban de llevar al hospital, creo que se intento de ahorcar…por que tenía una marca en el cuello —
Bill: esto es mi culpa…yo la lleve a hacer eso —sus lágrimas salían sin cesar y su pecho le ardía del dolor.
Tom: no Billy esto no es tú culpa… —lo tomo entre sus brazos, y este se derrumbo en el sufrimiento, su respiración le costaba y noto como su vista se nublaba y la oscuridad lo inundó.

Continuara…

Kampf der Liebe - Capítulo 9


Tom: eres un completo idiota —dijo totalmente furioso.

Bill se incorporo débilmente, jamás Tom lo había golpeado de esa manera.
Del labio inferior comenzaron a brotar las primeras gotas de sangre.
Bill: ¡¡Tom!!...ah —se quejo, el dolor del golpe se hizo sentir, paso su mano por la boca para sacarse un hilo de sangre— ¿Por qué Tom? —
Tom: no lo puedo creer —soltó incrédulo—…además me preguntas el porque, sos un idiota —camino irritado por todo la sala— cómo no fuiste capaz de cuidarte —
Bill: ¡lo hacia! —exclamo— no entiendo que fue lo que sucedió —
Tom: ¿quieres que te lo explique? ¡¡Dejaste embaraza a Erika!! Justo a ella, que es una lunática —lo miro fijo— me decepcionas —
Bill: ¿Por qué? —
Tom: porque no me escuchaste cuando te dije que te alejaras de ella, cuando la conociste. Pero él muy bobo estaba supuestamente enamorado y no me escucho. Ahora jodete, y hazte cargo de ese niño —
Bill: claro que me voy hacer cargo, quién crees que soy —
Tom: ya no lo se. Te desconozco. Desde que te pusiste de novio con Erika, cambiaste muchísimo, y luego entraste en razón al terminar con ella. Pero ahora esto —Lo empujo fuertemente, Bill no reaccionaba.- Piensa muy bien las palabras, para decirle a mama que tendrá un nieto, de Erika —agarro sus llaves del auto y se encamino hacia la puerta pero Bill lo detuvo de golpe.
Bill: por favor no me dejes solo en este momento. Te necesito… —lo miro con ojos llorosos.
Tom: lo siento…pero no puedo-le dijo fríamente. Salió de la casa y se marcho en su auto.

El absoluto silencio se adueño de la casa de los Kaulitz. En una habitación a oscuras se encontraba el cuerpo esbelto de Bill, recostado en la cama, con la mirada perdida el en vacío, a pesar de que su cuerpo esta estático, la sensación de que su alma se hundía en un abismo lo había dejado insensible, sin aliento para vivir. La Soledad. Su peor enemiga le había ganado la batalla.
De manera lenta, Bill se sentó en la cama y desganadamente se dirigió hasta el baño, al observase en el espejo, él mismo no se reconoció, con la boca hinchada y lastimada. Se veía tan pálido y demacrado como si hubiera muerto…pero no, él seguía respirando.
Bajo las escaleras y se acomodo en un sillón. Sin advertirlo, sus lagrimas recorrieron todo su rostro, le dolía el alma, en su interior le reclamaba al destino por ser tan cruel con él y con Megan, por haberlos unirlos y separarlos, en una misma noche.
La imagen de Megan, era lo único que estaba presente en su mente. Será que ella esta sufriendo como él, se preguntaba. Pero ella no lo quería cerca, pero él necesitaba hablar con ella.
De un salto se incorporo y camino hasta su hogar. Al llegar allí, la despertó con un golpe a su ventana. Afortunadamente, se asomo por la ventana y él le hizo una señal para que bajara, a los minutos estaban frente a frente. Megan con los ojos notablemente hinchados y enrojecidos, delataban que había estado llorando.

Megan: ¿a qué viniste Bill? —pregunto, sin atreverse a mirarlo a los ojos.
Bill: …vine a hablar contigo —respondió débilmente.
Megan: para qué, si todo a quedado claro entre nosotros —
Bill: de que hablas… —cuestiono, sin entender.
Megan: de que…vas a ser padre…y... — y una lágrima descendió de su rostro. Él intento de abrazarla pero ella lo rechazo.
Megan: no…por favor —
Bill: ¿que no me amas? —. Esa duda hizo que Megan abriera grande los ojos por la sorpresiva pregunta.
Megan: cómo podes poner en duda eso, yo te amo… —él la interrumpe.
Bill: entonces, porqué me rechazas —
Megan: no te rechazo, solo me alejo de ti. Creo que va a ser lo mejor para nosotros, pero sobre todo para mí… —
Bill: no me abandones tú también… —le rogo.
Megan: Bill, lo nuestro… —se enmudeció para pensar— Bill jamás fuimos nada, solo amigos y será mejor que sea así. Esta noche fue la más bella de todas, me hiciste muy feliz al saber que me amas…pero... —
Bill: pero ¿Qué? —
Megan: no estoy lista para enfrentarme a esta situación, lo nuestro no funcionaria… —
Bill: pero ¿Por qué? —le sostuvo la mano
Megan: Bill no la hagas más difícil… —suelta la mano de él.
Bill: ¿Por qué Megan? —
Megan: hay un niño de por medio… —exclamo resignada— y esta ella (Erika) —
Bill: pero a ella no la amo. Lo que haré será solo de encargarme del niño pero nada más…quédate conmigo —
Megan: No puedo, no como vos lo deseas —sollozo— lo siento. Estoy feliz de que vayas a ser papá pero a la vez me siento muy desdichada, por desearte y no poder tenerte —con su mano acaricio suavemente el rostro de su amado— eso es injusto, pero lo tengo que aceptar —
Bill: esto es un adiós… —murmuro.
Megan: así es —le dio un beso en la mejilla a Bill y le dijo al oído— tú eres lo que más voy a amar en mi vida, no lo olvides —

El amanecer, marcaba un nuevo comienzo, un día más.

Pero Megan se encontraba abatida, ya sin lágrimas que derramar, se quedo en silencio sentada en su cama. Desde lo más profundo de su ser, se arrepentía lo todo lo que le había dicho a Bill, le dolía el hecho de haberlo lastimado pero hizo lo que le parecía justo para ambos. Aunque eso podría costar su propia felicidad.

De pronto suena la puerta, alguien la llama, entonces se abre la puerta y entra su Tía, que al ver a Megan en absoluto silencio, se acerca a ella con preocupación.

Tía Dalma: Mi niña… ¿Qué es lo que te sucede? —sentándose a su lado.
Megan: me cuesta creer Dalma, me siento perdida, ya no se que es que es lo mejor para mí —
Dalma: entonces ven conmigo… —la tomo del brazo y la llevo hasta la cocina, allí estaba Heidi hablando por teléfono, seguramente con Andreas. — lo que necesitas es relajarte un poco. Déjame que te preparé un té —continuo.
Megan: Gracias Dalma —le esbozo una débil sonrisa.

Su hermana mayor término de hablar con Andreas, parecía estar en estado de shock, porque cuando se sentó delante de Megan, la miro sorprendida.

Heidi: me entere Meg… lo de Bill, wow… no lo puede creer, yo jamás pensé que “ESO” podía dejar embarazada a alguien, pero parece que puede —dijo mientras se llevaba a la boca un tostada. — y yo que lo consideraba que era gay…me equivoque —

Megan no reaccionaba, se quedo muda, eso le extraño a Heidi.

Heidi: ¡¡¡hey!!!...Megan, que no vas a decir nada —miro a su tía que también había quedado pasmada ante la falta de respuesta de Megan— Bill no es gay, me equivoque —repitió, pero lo único que salio de la boca de Megan fue un: Ah…- dijo desanimada.

Entonces suena el timbre de la puerta principal, Heidi es quien atiende al llamado.

Heidi: Hola… ¿Qué necesita? —
La escultural joven, le contesta: Hola… busco a Megan… ¿ella esta aquí? —
Heidi: si… ¿de parte de quien? —
La joven: soy Erika Verner —

Continuara…

domingo, 27 de octubre de 2013

Kampf der Liebe - Capítulo 8


Bill: ciento que eres la única que me trae alegría a mi triste corazón... —le dijo, sin apartar sus ojos en ella.

Lentamente se inclino hacia Megan, que se había quedado quieta, expectante a lo que él haría. Con una suave sonrisa, Bill calmo los nervios de Megan, que temblaba. Uno de sus brazos rodeo su cintura y lentamente la acerco a él.
Megan sintió como su corazón latía con fuerza y cada rincón de su cuerpo se estremeció al sentir el tibio calor del cuerpo de Bill.
Bill: estas temblando… —le susurro al oído de Megan, eso la hizo palidecer aun más y cerrar los ojos—no tengas miedo, yo estoy contigo… —continuo Bill.
Megan acaricio con ternura el rostro de Bill, pero él tenía un solo objetivo: Besar los labios rojos de ella, que le resultaban una sublime tentación, y se sentía incapaz de controlar sus impulsos.
Lento y de forma más delicada Bill tocó sus labios con los de Megan y los presiono suavemente, con dulces movimientos la beso. Luego con cautela introdujo su lengua, su piercing no fue un obstáculo para besar sino todo lo contrario, provocaba nuevas sensaciones.
Por un instante Megan lo separa de ella, necesitaba ver el rostro de aquel hombre que parecía tan inalcanzable como un ángel…pero estaba allí entre sus brazos y él le sonreía.
Volvió a cerrar sus ojos y se dejo llevar por él.
Cada segundo que pasaba sus besos se volvían más apasionados, sus respiraciones agitadas. Delatando un deseo secreto por amarse sin límite.

Cuando de pronto, algo los separan abruptamente. Se trataba de Gustav, absolutamente agitado y en su rostro se reflejaba el temor.

Gustav: lo siento…chicos…por interrumpirlos…pero… —no podía hablar, el aire le faltaba.
Bill: ¿Qué te sucede Gustav? —le dijo molesto— ¿Qué? —exigió saber, ante el silencio de su amigo.
Megan:…Bill no seas tan duro con él —le toco el hombro y se acerco a Gustav — Respira hondo y dinos ¿Qué sucede? ¿Pasa algo malo? —le dijo tranquilizándole.

Él joven recupero el aliento, y le sonrío a Megan pero cambio de semblante cuando recordó lo que tenía que decirle— Bill, Erika esta aquí —.

Megan y Bill se miraron sin dar crédito a lo que acababan de escuchar.

Bill: eso no es posible, estas seguro de lo que me estas diciendo —
Gustav: si, esta en la sala con Georg y Tom. Y pide verte —
Bill: pero yo no quiero verla… —observo a Megan que tenía la mirada gacha.
Gustav: ella sabe que estas aquí en el jardín y quiere hablar contigo, dice que es urgente —
Megan: ve con ella… Yo espere aquí —murmuro.
Bill: No, por favor ven conmigo —se acerco a su oído y dijo— eres la que me das fuerza para enfrentar lo que sea —. Entonces acaricio el rostro de Megan.
Entrelazaron sus manos y juntos caminaron, detrás de Gustav y entraron a la casa.

Al llegar a la sala, el ambiente era tenso. Tom y Georg miraban con desprecio a Erika que estaba parada inmóvil junto a la puerta, en cambio Helena corrió desesperada cuando vio a Gustav entrar a la sala y se oculto detrás de el.
Bill y Megan se detuvieron enfrente de Erika.


Erika: hola Mi Amor… —dijo pero cuando vio que él tenía de la mano a la muchacha, borro de su rostro la exagerada sonrisa— ¡Ha! Ya veo que me cambiaste, por “esta” —dijo despreciativamente— Cielito mío que mal gusto tienes, me hubieses cambiado por otra mejor, pero por esto —camino hasta estar a unos pasas de Megan, y la observo con desprecio.

Esas palabras irritaron a Bill, que deseaba vengarse por lo que dijo, pero lo detuvo Megan. Pero de nada sirvió, se soltó de las manos de Megan y avanzo hacia su ex novia. Pero Gustav le impide el paso y se quedo inmóvil.

Georg: ¡¡CALLATE!!... —grito— lárgate de esta casa… —. Cómo pude haberla dejado entrar a esta casa, pensó.
Bill: ¿Quien te crees que eres para presentarte aquí? Si sabes que no eres bienvenida,…así que lárgate de aquí —dijo, en la medida que se acercaba a ella.

En cambio Erika no escuchaba, porque cuando lo tuvo cerca lo quiso besar. Eso provoco la reacción de todos y más de Bill que la empujo inmediatamente.
La paciencia de Tom llego a su límite, y sin más remedio tomo a Erika de los brazos y la condujo hasta las puertas de la casa de Georg, ella forcejeaba para librarse pero no tuvo éxito.

Erika: ¡¡¡Suéltame bestia!!!! —chillo.
Tom: Te vas de aquí y más te vale que jamás vuelvas, porque llamare a la policía —amenazo.
Erika: esta bien, me marchare pero antes de irme tengo algo que decirte Bill Kaulitz —
Bill: Tom por favor suéltala —le pide— ¿a que viniste? —

Todos quedaron expectantes a lo que tenía que decir Erika.
Violentamente Tom la deja libre, pero se queda al lado de ella, mirándola.

Erika: me gustaría decirles que me dio gusto haberlos visto nuevamente, a pesar de “esos malos tratos” los perdono, sé que no son muy afectuosos pero creo que con esta grata noticia nos volverá a unir para siempre… —lentamente se acerco a Bill y lo tomo de mano. Él se resistió pero ella le sostuvo fuertemente y con ojos brillosos dijo— Bill y Yo volveremos a ser pareja… —observo satisfecha la reacción de estupefacción de todos pero continuo— porque nosotros vamos a ser padres —

Bill quedo en shock, lo que aprovecho Erika para besarlo y abrazarlo. Todos quedaron impactados por la noticia. Tom miro furioso a su gemelo, tanto Georg como Gustav quedaron con la boca abierta por el asombro, en cambio Megan, no pronuncio ninguna palabra, se quedo parada junto a la puerta. Sin saber muy bien que hacer, agarro la mano de su amiga y la llevo hasta el interior de la casa, nerviosa y temblorosa le hablo.

Megan: Helena dime que esto no esta sucediendo, que es un mal sueño… —rogo con voz quebrada.
Helena: esto esta pasando en realidad —
Megan: ¿Qué voy a hacer?... —sollozo angustiada.

En tanto en el patio, Erika mostraba su abultado vientre.
Esa imagen fue como una puñalada en el corazón para Bill, se rehusaba a aceptar lo que sus ojos veían.
Sin miramientos Erika volvió a besar a Bill en la boca y se marcho de allí toda rozagante, dejando a su paso La desolación en todos ellos, que lentamente ingresaron a la viviendo en total silencio y se miraron, esperando alguna reacción por parte de algún miembro pero nadie acudió al llamado.
Hasta que Megan, con la mirada ausente le pidió a Tom que la llevara de regreso a su hogar.
Él acepta.
Bill iría con ellos.

• Esa noche de recuentros… les revelaría el inicio de una nueva etapa en la vida de todos •

Durante el camino de regreso, ninguno de los integrantes que estaban en la camioneta pronunció palabra
Al llegar hasta su destino, en silencio se despidieron.
Bill noto la indiferencia de Megan al despedirse, él tenía la necesidad de hablar con ella, se le acerco y le tomo de la mano, esta le saco inmediatamente.

Megan: No te me acerques… —lo miro con lagrimas en los ojos por la rabia
Bill: pero Megan…necesito… —ella lo interrumpe bruscamente.
Megan: ¡NO! necesitas nada de mí… y suéltame —Bill obedece— hazme un favor. Aléjate de mí… —apresuradamente ingresa a su casa sin miran una sola vez a Bill.

Esté se quedo inmóvil, su mirada se volvió vacía…sin vida.
La sensación de tristeza se apodero de él, era tan real el dolor que pesaba en su alma que no se sentía capaz de vivir.
Lánguidamente se dirigió hasta su residencia, allí lo esperaba su hermano, que cuando lo vio. De forma feroz y rápidamente le dio un trompada a Bill, lo que hizo que este cayera al duro piso.

Continuara…

Kampf der Liebe - Capítulo 7


Megan: pero no digas nada, que Bill me hizo prometer que no dijera nada —se miro al espejo, su mirada se le nublo.
Helena percibió el cambio de su amiga: pero Megan ¿te sientes bien? ¿Qué te pasa? ¿Estas muy fría? —

Megan se hecho a llorar, ya en su corazón no aguantaba la presión.

Megan: lo lamento pero ya no puedo más —dijo con lágrimas en los ojos a su amiga que la miraba espantada.
Helena: Meg, estas muy distinta pero dime que es que te sucede —la abrazo fuertemente.

Las dos sentadas en el helado piso del baño…

Megan: Helena, no se como hago para estar al lado de él y no besarlo. Es una locura —
Helena: eso mismo me digo, si vos siempre me dijiste que lo amabas y que le harías de todo —bromeo— pero ahora estas a su lado y nada.-
Megan: lo se…pero ya no se como comportarme delante de el…él es tan lindo conmigo pero yo en cambio estoy distante de él…y no quiero ser así —
Helena: tranquila, son los nervios… —no se le ocurría alguna otra palabra que le fuera de consuelo a su amiga.
Megan: él me considera como amiga y eso duele… —las lágrimas rodaron por sus majillas— pero todas sus palabras de cariño, me hacen ilusionar pero luego me dice que jamás tuvo una amiga que lo comprendiera como yo y que lo tratase como una persona normal, sin fijarme en la fama ni nada y eso es que me detiene y no decirlo que lo amo desde el primer momento —
Helena: ¡ay! Megan como vas a hacer eso, te estas torturando vos misma, no podes actuar todo el tiempo, eso te hace daño —
Megan: pero ¿Qué hago? Si le digo que lo amo, lo más seguro es que me rechace y creo que moriré. No lo haré. Esta es la única forma de estar a su lado, aunque sea de amiga. Sacrificare lo que siento por el —
Helena: ¡NO! —lo dijo enfurecida, le resultada tonto es idea— No cometas ese error ¿Él sabe que vos eres una fans de él? —
Megan: eh…no —
Helena: ¡¿Qué?!...¿porque no se lo dijiste? Te volviste loca —

Alguien toca la puerta, se trataba de Tom.

Tom: hey… ¿Qué acaso las dos están adentro? ¡Salgan…que me hago encima! —
— ¡¡¡Espera!!! —gritaron al unísono, las amigas se pararon y salieron del baño.


En la sala, Georg intentaba rascarse la pierna enyesada con un tenedor, mientras Gustav miraba la TV y Bill comía una porción de pizza.
Tanto Helena como Megan se sentaron en el sofá junto a Georg, que la miro y le sonrío pero se puso serio cuando vio a Megan que tenía los ojos hinchados.
Georg: Meg… ¿estas bien? —preocupado.
Megan que intentaba de reponerse, lo miro y le dijo que se encontraba bien. Georg no le creyó pero no quiso insistir con el tema.

Durante toda la noche, Bill le echaba miraditas a Megan, esta ni una sola vez lo miro, estaba distraída hablando con Helena o Georg. Tom que estaba al lado de Bill, se dio cuenta de lo que hacia su hermano.

Tom: ¿Qué haces? —le dio un golpe en el hombro
Bill: nada —
Tom: como que nada, si no le apartas la mirada de Megan, ya me estas hartando —
Bill: eso no es cierto. Yo…tan solo la miro, como miro a Gustav o a Georg ¿Qué tiene de malo que la mire? —exalto molesto.
Tom: no te hagas el tonto… —
Bill: ¿Qué? —
Tom: te gusta ella —señalo disimuladamente a Megan— Pero…no creo que ella guste de vos —
Bill: ¿Por qué lo decís? ¿Qué te interesa? —lo miro desafiante.
Tom: a mí. Todas me interesan. Ella es muy linda y sexy. Por eso no creo que te convenga, porque me encantaría tenerla en mi habitación y… —se mordió el labio y puso una cara que Bill identifico, ya sabía en que pensaba y eso lo enojo.
Bill: ¿Qué te sucede? Ella esta conmigo —grito, todos se callaron y lo miraron sorprendidos. Tom se río a carcajadas. Bill se callo.
Megan: ¿Todo esta bien? —pregunto al ver que Bill estaba agitado, este la miro por un segundo y cambio la mirada.

En vos baja, Tom le dijo al oído a su gemelo…

Tom: estas celoso, se te nota a la distancia que te gusta —
Bill: no inventes, ella en mi amiga y nada más —
Tom: que entupido eres, así jamás vas a encontrar a la chica de tus sueños como vos decís —le dijo molesto, se levanto y se alejo de Bill.

Este se quedo pensativo, con la mirada hacia el suelo. En su mente retumbaban las palabras de su hermano, era cierto que le gustaba Megan, pero no se atrevía a confesarle su amor. Para él era demasiado pronto, apenas hacia un mes que la conocía. Pero había algo en ella que lo tranquilizaba y lo hacia olvidar todo…oh…la vez que la había besado…fue tan intenso, que sintió que sus labios se quemaban por el roce de los labio de ella, que hasta ese momento aun lo sentía.

Bill se levanto del sillón y tomo de la mano a Megan, quien conversaba con Tom animadamente. Megan, le aterraba la actitud de Bill, la sostenía con fuerza ya casi lastimándola, la condujo hasta los jardines de la casa de Georg. Allí la soltó.

Megan: que te ocurre…—le dijo mientras se masajeaba la muñeca dolida— te das cuenta que me estabas lastimando…—
Bill: perdón, no quise hacerte daño —tomo entre sus manos la muñeca y las acario suavemente—…pero hay algo que tengo decirte —
Megan: yo igual. Pero permíteme primero confesarte esto, antes de que enloquezca —no pudo mantener la mirada en él.
Bill: de acuerdo, dime... —
Megan: bueno, seguro que me vas a consideran una tonta por no haberte dicho esto antes, pero es que me daba miedo de cómo podías reaccionar… —
Bill: entonces acaba con esta tortura y dime que es, porque me estas asustando —
Megan: no te asustes —soltó una risa nerviosa—…es que… —se trababa, aun no sentía el valor de revelarle su pequeño secreto.
Bill: ¿Si?... –dijo impacientándose.

Sus ojos castaños se fijaron en los verdes de ella, entonces Megan cerrando sus parpados, se animo a hablar.
Megan: soy su fans —
Bill: ¿era eso lo tan terrible que me tenías que decir? —pregunto conteniendo su ganas de reír.
Megan: si —murmuro.

Pero Bill no aguanto más y se río fuertemente.

Megan: que tonta soy… —soltó avergonzada, dio media vuelta, deseaba irse lejos...lejos de él.
Bill: ¡No, espera! —exclamo, tomándola de la mano. Deteniéndola. —…no eres ninguna tonta. Me encanta la idea que seas fans de la banda —la miro a los ojos y le sonrío tiernamente.
Megan: y…tú eras mi integrante favorito —
Bill: “Era” ¿que ya no lo soy? —dijo, cambiando su expresión.
Megan: ¡Si!...aun lo eres —soltó alarmada, al ver su rostro triste— pero... —
Bill: pero… ¿Qué? —la miro directamente, ansiaba saber que más tenía que decir.
Megan: es que como me consideras tu amiga. Y me siento horriblemente mal por sentir lo que siento —
Bill: Y ¿Qué es lo que sentís? —. Se acerco más a ella.
Megan: siento que… me he enamorado de ti —
Bill: quiero que sepas que desde que te vi, me di cuenta de algo… —dijo seriamente.
Megan: ¿Qué? —

Continuara...

sábado, 26 de octubre de 2013

Kampf der Liebe - Capítulo (parte 2)


Helena: por que…eh… —
Megan:… ¿?... —
Helena: según él, era Gustav de Tokio Hotel… —
Megan: ¡¿Qué?!... —abrió grande los ojos.
Helena: shh… —le puso la mano en la boca a Megan para que no hiciera ruido— yo no le creí hasta que se puso delante de la cámara…y…si era él —
Megan: ósea…que tenés una cita con Gustav Schäfer de Tokio Hotel…wow —
Helena: si…estoy tan contenta, no lo puedo creer, es un sueño hecho realidad…pero… ¡vos! —señalo a Megan— no vas a abrir la boca…es un secreto… —
Megan: tu secreto esta a salvo conmigo —pero se lamentaba no poderle contar que ella también conocía a un miembro de Tokio Hotel, pero Bill la había hecho prometer y no iba a romper con su palabra.

Helena miro la hora de su reloj, y casi se cae por el susto, agarro a Megan del brazo y comenzaron a correr para ingresar a la primera tienda de ropa.

Megan: a que hora te encontras con él —
Helena: en media hora —comenzó a revolotear la ropa del local, las empleadas la miraban raro. Su amiga se acerco a ella y la calmo antes que la echaran del lugar.
Megan: que te gustaría lucir…algo sexy…o…algo cómodo —
Helena: eh…no se… —
Megan: mira esto —mostrándole un vestido blanco cortísimo, Helena espantada le dijo que ni borracha se ponía eso, Megan se rió, luego le enseño otro conjunto, un jeans y una linda blusa clara.
— si…algo cómodo —dijeron al unísono las amigas.
Compraron el jeans y la blusa, que rápidamente vistió Helena. Y volvieron a la plaza.
Helena: gracias Meg, en cualquier momento llega él… ¿me veo bien? —
Megan: si…estás preciosa…seguro que lo vas a conquistar, pero que hora era su cita —
Helena: a las 8 —
Megan, abrió los ojos como platos, se había olvidado por completo su encuentro con Bill, miro su reloj aun faltaban 20 minutos para las 8 de la noche, pero se asusto cuando recordó que el tiempo le tomaba para llegar hasta su casa era de 40 minuto, ósea ya estaba tarde.
Megan: me tengo que ir Helena, nos vemos después… —
Helena: ok, nos vemos, adiós —

Cuando llego a su casa, ya eran las 8 pasadas, subió a toda prisa las escaleras hacia su habitación, Heidi que acaba de llegar de su cita con Andreas, le dijo que la había llamado Bill diciéndole que la buscaría más tarde, eso tranquilizo momentáneamente a Megan, que busco en su ropero algo para cambiarse, se puso unas botas negras altísimas, se sentía una enana al lado Bill, le sobrepasaba por lo menos unos 20 centímetros de altura, unos jeans ajustados y una camisa con un buen escote, unos cuantos accesorios (anillos, collares y unos aretes), se maquillo y se dejo el pelo suelto.
Bajo las escaleras, se sentó en el sofá a esperar a Bill, aprovecho el tiempo para relajarse luego de una jornada poco usual, poco le duro el descanso, la bocina de la camioneta le anunciaba la llegada de él.
Una vez que ingreso a la camioneta, se pusieron en marcha para la casa de Georg.
Bill: estas muy hermosa… —
Megan: gracias… —
Bill: me gusta que tengas el pelo suelto, eres más sexy… —
Megan: oh… —miro por la ventanilla, no quería que la vea totalmente sonrojada.
Bill: que le sucede a tu hermana conmigo, parece que no le caigo bien —
Megan: no le hagas caso, esta loca —
Bill: si, esta loca por Andreas, ¿hace cuanto tiempo que están saliendo? —
Megan: hoy han cumplido un mes —
Bill: un ¿mes?, ¿Cuándo se pusieron de novios? —
Megan: fue en la noche de la fiesta… —él la interrumpe.
Bill: ah… si me acuerdo…fue esa noche en que nos dimos un bes… —no pudo terminar la frase.
Megan: si…la misma noche —

Durante el resto del viaje, no hablaron, hasta que llegaron a la casa de Georg.

Bill: ¡hola Georg!, ¿Qué tal tu pierna? —
Georg: dura… —miro su enyesada pierna— hola Meg, jamás pensé que llegaría el día en que te conociera —
Megan observo a Bill, este le esquivo la mirada.
Megan: Hola Georg, es un gusto conocerte, que Bill te hablo de mí —
Georg: si, y mucho, casi todo el tiempo habla de ti —
Bill: Georg… ¿y Gustav? —dijo intentando de cambiar el tema.
Georg: mmm…no sé, lo único que me dijo…es que más tarde vendría por aquí… ¿y tu hermano? —
Bill: me dijo lo mismo… —
Megan: Georg ¿Cómo te quebraste la pierna? —. Bill largo una carcajada.
Georg: cállate Bill… alguien me choco… —
Bill: si lo choco…una bicicleta….-y soltó una fuerte carcajada
Megan no pudo disimular su risa, y se hecho a reír: perdón Georg, pero debió ser muy fuerte —
Bill: Georg admítelo eres muy gracioso… —
Georg: mmm…-los miro indignado pero sonrío- si la verdad, la situación fue muy chistosa-
Bill: tengo hambre- remato
Georg: llama a la pizzería y pedí algo para comer —
Bill: ok —tomo el teléfono y se fue a la cocina para hablar mejor

Georg se acerco a Megan, quería charlar con ella.

Georg: dime Meg, hace cuanto tiempo que son amigos —
Megan: hace poco, recién hace mes, por que lo decís —
Georg: es que sos la primera chica, que Bill se interesa realmente —
Megan: pero él tubo una novia, ósea que no soy la primera, en realidad —
Georg: si tubo una novia, pero eso fue algo imprevisto y que por suerte termino…pero desde que corto con ella, es la primera vez que lo veo más relajado hasta sonriente…no se lo que le hiciste pero tubo su efecto —
Megan: yo no hice nada…—
Georg: yo creo que si, te cuento algo pero no le digas que te conté…él… —justo tocan el timbre de la casa, Megan abre la puerta y se encuentra con Helena, Gustav y Tom.

Todos entran, pero las amigas quedan petrificadas por el inesperado reencuentro.

Megan: Georg… ¿Dónde queda el baño? —
Georg: por el pasillo, segunda puerta a la izquierda —
Megan: ok gracias —bruscamente agarro el brazo de Helena y la llevo hasta el baño para poder hablar en privado.
Megan: ¿Qué haces aquí? —
Helena: yo soy la cita de Gustav…¡¡ ¿vos, que haces aquí?!! —
Megan: te tengo que contar algo… soy amiga se Bill —
Helena: en serio… —

Continuara…

Kampf der Liebe - Capítulo 6 (parte 1)


El sol iluminaba la habitación de Megan, pero ella ya estaba despierta, en su mente recordaba el beso que ya hacia un tiempo le había proporcionado su vecino y que aún no olvidaba. No podía creer que un beso del chico correcto podía cambiarla tanto, ya nada le parecía imposible.

Se levanto, vistió y bajo para desayunar.

Megan: Muy buenos días —se sentía de muy buen humor y no podía evitar sonreír.
Tía Dalma: Buenos Días —noto el brillo especial en los ojos de su sobrina. — ¿Cuál es la razón para esa sonrisa Megan? —
Megan: ¿que hay que tener una razón para estar contenta? —
Tía Dalma: no, claro que no. Pero ustedes dos están muy extrañas desde hace un mes-señalo tanto a Heidi como a Megan —
Heidi: bueno, lo mío es fácil de explicar, estoy enamorada de alguien maravilloso y hace poco tiempo que lo conozco… pero me siento la persona más afortunada del mundo y más, desde que nos pusimos de novio, ya hace un mes…no es así ¿Megan?- le pregunto a su hermana.
Megan: Si —contesto, como olvidar esa fecha, si su hermana se puso de novia la misma noche que Bill le había dado ese beso.
Tía Dalma: pero Heidi… no me contaste nada —exclamo, mientras tomaba su café.
Heidi: perdón tía pero me olvide, fue la noche de la fiesta en que fuimos juntos, allí me puse de novia con él, se llama Andreas…pero Megan también se olvido de contarle algo… —

A Megan se le borro la sonrisa, y la miro inquieta.

Heidi: mmm… recuerdo que en esa misma noche que me puse de novia con Andreas, ¿vos?... no le diste un beso a su mejor amigo —
Megan: ¿Qué me viste? —contesto alarmada y sonrojada.
Heidi: si…como no verte si estabas parada junto a la ventana…boba —
Megan: solo somos amigos —declaró y una sonrisa nerviosa se apoderó de ella
Tía Dalma: ¡Heidi! No molestes a tu hermana… ¿Con quien fue?... —le pregunto curiosa.
Heidi: con el “chico” de al lado —interrumpió.
Tía Dalma: Megan ¿te besaste con el vecino?... ¿Con Tom Kaulitz? —
Megan: no-respondió bruscamente- fue con Bill —
Tía Dalma: ¿Con Bill?...me sorprende…a ese chico le conocí pocas novias —según le contó Simone a ella—… pero es un buen muchacho… —
Heidi: mmm… para mí, él es medio “rarito” —
Megan: ¡¿Qué?! —la miró seriamente.
Heidi: ¡Que!...si es medio afeminado, que medio…es re-afeminado…para mí ese “chico” es gay —.
Megan: ¡CALLATE! —eso la enfadó, la tenía harta con esos comentarios, siempre lo mismo.
Tía Dalma: basta chicas, Heidi dale disculpas por tu comentario fuera de lugar a tu hermana —

La muchacha no contestó, su tía la miró severamente y ella accedió.

Heidi: perdón —
Megan: ok… Tía, solo somos amigos con él, esa noche me contó todo sobre su separación y me agradeció con un beso, pero nada más —
Heidi: pero… ¿te gusto? —
Megan: mmm… —pensaba
Heidi: ¿besa bien? —
Megan: eh… —
Heidi: ¡¡Vamos contesta!! —le dijo con impaciencia.
Megan: ¡¡¡SI!!! —
Heidi: si ¿Qué?... —
Megan: ¡SI… besa muy bien y me encanto su beso! ¿Contenta? —
Heidi: Si —sonrío satisfecha— ah… ¡te gusta! ¡Te gusta! —le dijo burlonamente, Su tía la miró con desaprobación pero a ella no le importo— ¿Cómo te puede gustar ese “mondadientes”? —

Eso comentario colmo la paciencia de Megan— ¡a vos que te importa lo que yo sienta por él! —molesta, se levanto de la mesa y se dirigió directamente a su alcoba.

Se dejo caer pesadamente en su cama. Lentamente levanto la vista cuando escucho un golpe en el vidrio. Al ver por la ventana, distinguió la figura esbelta de Bill, que la invitaba a bajar. Ella acepto. Pero antes de encontrarse con él, se miro al espejo y se rió de ella misma, era un desastre, con un jeans y por encima una pollera larga, una blusa de todos colores y una media cola como peinado. Si era su amigo la aceptaría como es.
Al encontrarse en el jardín de la casa de Megan, Bill la saludó entusiasmado. Eso era lo que no entendía ella, si casi todos los días ve veían para charlar pero él mantenía el mismo entusiasmo.

Megan: Hola Bill. ¿Cómo estas? —lo saludo con un beso en la mejilla. Inmediatamente él se sonrojó.
Bill: bien,… —se quedó mudo, era raro de él que se quedará callado.
Megan: ¡¡Hey!! —le grita— ¿estás bien? —
Bill: lo que sucede…eh… es que si quieres acompañarme a la casa de Georg —
Megan: eh…. —pero Bill la interrumpe
Bill: queríamos verlo con Tom, para saber como esta, después del accidente pero al final mi hermano no va ir conmigo porque según él tiene otras cosas que hacer…que después me alcanza…pero yo no quiero ir solo… —puso cara de lamento e hizo pucheros con la boca. Con esa actuación, Megan no pudo decirlo que no.

Bill: ok… —dijo con una gran sonrisa— te paso a buscar como a las 8 —
Megan: ok… —le iba a comentar algo a su amigo pero este se levanto y se despidió con un beso, dejando a ella totalmente pasmada— nos vemos más tarde —dijo.

En ese momento a Megan la llama su hermana Heidi, avisándole que una amiga la llamaba por teléfono.
Cuando tomo el tubo del teléfono, inmediatamente reconoció la voz chillona de Helena, una chica que había conocido en una red social de Tokio Hotel, y desde ese momento se hicieron muy buenas amigas.
Helena: ¡hola Meg!... —la saludo agitada— ¡¡Bobby bájate del sofá!! —le grito a su perro— ¿Cómo estas “loca”? —era el apodo que le había puesto a Megan.
Megan: Bien, aunque estoy con un poco de sueño, y ¿vos como estas? —
Helena: mmm… no me quejo —rió—…pero bien, eh que me podes acompañar a la tienda de ropa…es que me voy a encontrar con alguien y no tengo que ponerme… ¿Qué decís? —
Megan: ok…pero ¿con quien te ves? —
Helena: ah es sorpresa, bueno todavía no lo conozco… —se escucha la puerta abriéndose— hey, te tengo que cortar llego mi mama, nos encontramos a las 5 en la plaza Wenner —
Megan: bueno, nos vemos, bye —
Helena: bye —

La pequeña familia (tía Dalma con sus sobrinas), almorzaron y luego cada una tomo rombos diferentes, Heidi saldría con Andreas, Tía Dalma iría como era costumbre a su estudio de arte, y Megan se encontraría con su amiga Helena.
Cuando marcaron las cinco en el reloj de Megan, aun estaba a unas cuadras del punto de reunión, al llegar a la plaza, distinguió la figura de Helena, una muchacha alta de largos cabellos castaños y ojos negro, con su distinguida vestimenta negra, la esperaba.

Helena: hola… —
Megan: hola… —al mirarla se dio cuenta de su nerviosismo— no te pongas así, yo estoy aquí para acompañarte pero cálmate —
Helena: no puedo... —
Megan: ¿Por qué? —caminaban apresuradamente a dirección a un Shopping
Helena: no te conté, pero esta cita es muy importante para mí… —-miro a todos lados, como si temiera que alguien escuchara su conversación— me pidió que no le contara a nadie… —
Megan: ¿Quién? —no entendía lo que le intentaba de contarle su amiga.
Helena: el chico con quien tengo la cita… — es escondieron detrás de unos árboles y en vos baja le relato todo a Megan:…hace unos días conocí a alguien por el chat…te lo conté —miro a su amiga.
Megan: si en contaste… ¿y? —
Helena: bueno chateamos por unas horas, luego le di mi dirección de correo y seguimos chateando en privado. Bueno… ayer quedamos en acuerdo que hoy nos encontraríamos pero me pidió que no le cuente a nadie… —

Megan la mira suspicaz, no entendía hacia donde quería llegar con su relato.


Continuara...

viernes, 25 de octubre de 2013

Kampf der Liebe - Capítulo 5


Capitulo 5

El majestuoso parque Galader con sus grandes y antiguos árboles que servía como refugio para los enamorados del lugar.
Caminaban en silencio Bill y Megan como esperando un suceso extraordinario que los acercara finalmente.
Hasta que sin darse cuenta rozaron sus manos, ese pequeño e insignificante moviendo, los sobresaltó haciéndolos reaccionar inmediatamente, se miraron como si fuera la primera vez.
Sus corazones latieron a toda velocidad como queriendo salir de sus cuerpos, Megan se asusto por su acelerada respiración, jamás había reaccionar así por un chico…pero como había soñado con un momento así, más si era con él, que lo amaba desde la primera vez que lo vio.
Como explicar la emoción que sintió cuando lo reconoció…era como si se desvaneciera cuando lo saludo y toco su mano. Casi enloquece de felicidad, cuando supo que aquel esbelto y hermoso chico que tanto admiraba desde que lo conoció como el líder de la banda Tokio Hotel, y se convirtiera en una fans de ellos, mas del cantante, jamás imagino ni por un instante que sus destinos se cruzarían y menos que él fuese su vecino y ahora lo tenia en frente a ella, lo veía tan radiante, con su impecable maquillaje que enmarcaba sus dulces y brillantes ojos.
En cambio Bill le pedía al destino que ella también allá sentido lo que él sintió al rozar su piel, no comprendía como podía controlar su deseo de abrazarla y besarla, estando al frente de sus ojos pero…algo le retorcía el corazón y una imagen vino a su mente, era la de su exnovia Erika y no sabia porque.

Megan: Bill ¿estas bien? —le pregunto al ver que los ojos del joven se nublaban.
Bill: no lo sé…—se sentó en un banco solitario y se quedo con la mirada fija al vacío, era evidente que algo le estaba atormentando. Megan se sentó a su lado.
Megan: ¿Qué es lo que te sucede? —
Bill: estoy confundido, no se lo que pasa conmigo —
Megan: ¿Por qué lo decís? ¿Que es lo sentís? —
Bill: es que me gusta alguien… —la miro disimuladamente—…pero no puedo olvidar a una persona —.
Megan: ¿?
Bill: es que ella me hizo mucho daño o yo a ella, ya no se la verdad… pero no la puedo olvidar y es lo que mas deseo en este momento…olvidarla —
Megan: si lo deseas puedes contarme lo que sucedió con ella —

El la miro fijo a los ojos, y supo en su interior que podía confiar en ella como a ninguna persona.

Bill: ella fue mi exnovia, es a ella a quien no puedo olvidar —
Megan: mmm...…capaz que aun la sigues amando —
Bill: pero eso es lo que no quiero, lo que estoy seguro es que ya no estoy enamorado de ella pero aun esta presente en mi mente y no me deja tranquilo, lo peor es que la sueño casi todas las noches, recordando bueno y malos momentos de nuestra relación —

Esas palabras de profundo dolor que el joven expresaba, lastimaban el corazón de Megan que escuchaba paciente su historia. Y resigno toda posibilidad de que pudiera ocurrir algo entre ellos.
Los minutos transcurrieron velozmente y los primeros rayos del sol los sorprendió, aún en el parque. Megan miró a su alrededor, el lugar estaba desolado. Ellos eran los únicos que estaban en el parque.

Megan: ya esta amaneciendo, tendríamos que volver a la fiesta —sugirió a su amigo.
Bill: si…ya es tarde…o…temprano…no lo sé… —rió levemente— pero estoy cansado —inmediatamente bostezo— vamos, que las lleva a casa —

Los dos se encaminaron hacia la fiesta, en la vereda de la casa, los estaban esperando sus amigos. Andreas sostenía a Tom para que no se cayera y Heidi con evidente dolor de pies por los zapatos, estaba sentada en la acera, acariciando sus pies desnudos.

El mejor amigo de Bill lo miró enojado.

Andreas: ¿Dónde se había metido? Hace horas que los estamos esperando —
Megan: fuimos a caminar en el parque, nada más —
Bill: así es, pero ahora los voy a llevar a todos a sus hogares —lo dijo un tanto molesto. No le gustaba que le estén controlando todos sus movimientos.

Una vez que dejaron a Andreas en su casa, los gemelos con las hermanas se dirigieron a la suya. Las muchachas sentadas en los asientos de atrás, se miraban nerviosamente. Heidi le hablo en español a Megan.

Heidi: Ah —suspiro— que lindo que es Andreas, es muy divertido —dijo absolutamente emocionada que hasta sus ojos celestes le brillaron.
Megan: que bueno —comento, sin darle mucha importancia a lo que le decía su hermana, aún pensaba lo que le había dicho Bill.

Heidi preocupada por la actitud de su hermana, se acercó a ella— ¿Qué es lo que te sucede? —dijo.
Megan no escucho, se había distraída al observar a unos niños que se dirigían a la escuela, por lo tanto Heidi la toma del brazo—¡hey Megan!... ¿Qué te pasa? —
Megan: a mí… nada —y volvió a mirar por la ventanilla.
Heidi: mmm...no se…algo te ocurre…pero —recordó— además… ¡¿Dónde estuviste en toda la fiesta?! Y ¡¿con quien?! —
Megan: casi todo el tiempo estuve con él —disimuladamente lo señalo a Bill, quien manejaba la camioneta.
Heidi: ¿sucedió algo con él? —la miró maliciosamente.
Megan: después te cuento…mañana…no tengo hagas de hablar —le contesto abatida.
Heidi: Ah…bueno —gruño, le había molestado que su hermanita no le contara de inmediato, lo ocurrido con él.

Cuando finalmente llegaron a la residencia de los gemelos, Bill acompaño a Megan y a Heidi hasta su casa, en cambio Tom, un tanto mareado por la borrachera entro inmediatamente a su hogar sin despedirse de ellas.

Bill: bueno… ya están en su casa sanas y salvas —
Heidi: si…gracias —y entro rápidamente a la casa— vamos Megan… ¡entra! —le ordenó a su hermana.

Megan y Bill se miraron expectantes pero se despidieron con un beso en la mejilla.
— adiós Bill —se despidió Megan, dio la vuelta para ingresar a la casa pero el joven la detiene tomándola de la mano y rápidamente la acerco a él, dándole un pequeño beso en la boca.
Sonrojado Bill le dice: este beso es mí forma de agradecerte por haberme escuchado y espero que podamos ser amigos —
Megan que aún tenía los ojos cerrados por el beso, con débil y temblorosa voz le contesto: si seremos buenos amigos —al mirarlo, vio la radiante sonrisa de él.
Bill: adiós Meg —lentamente se alejo de ella, como si su cuerpo le pesara una tonelada de repente, mientra caminaba por el jardín su único pensamiento era “espero que seamos algo más que amigos”.

Continuara…

Monsoon