sábado, 28 de diciembre de 2013

The Black Moon -- Capítulo 1



Capítulo 1



<< Está oscuro.

Camino, pero no me muevo. Las piernas me pesan como el plomo y en la cabeza escucho voces hablándome en un idioma que no entiendo.
Empiezo a sentir frío. Tiemblo, y no tengo modo de calentarme.
También los brazos los tengo paralizados. Me duelen, con un dolor que nunca antes he sentido, como si estuvieran a punto de separarse del cuerpo.
Intento gritar, pero no lo consigo. No me sale más que un hilo de voz ronca y desafinada.
Siento que este es mi final.
La muerte me abraza y me arrastra aun más en la oscuridad. >>




— Es una pérdida terrible, señor Marshall —escuche de pronto. La voz de un viejo amigo me hizo salir de mis pensamientos. Mire hacia mi derecha y vi al señor Rollar, dueño de una compañía que había defendido de una demanda, hacia unos meses— Lamento tanto lo de su prometida. Estoy seguro que usted, señor podrá reponerse. Es usted joven, hay muchas damas que gustarían casarse con usted —.

Su intento por consolarme no me parecía apropiado para tal momento, en que hace minutos acabamos de ver enterrar el cuerpo de mi amada Eleonor.

— Le agradezco sus palabras, señor Rollar —dije despidiéndome. Le hice una débil sonrisa, que pronto desapareció. Di media vuelta y comencé a caminar, lejos de las personas que asistieron al funeral.

 Necesito estar solo. No quiero la compasión de nadie.
Apresure mi paso por las callejuelas del cementerio. El frio viento de octubre congela mis lagrimas. Suspiro tras suspiro de dolor brotan de mí.
Eleonor no debía haber muerto, no era el tiempo. La vida que habíamos planeados juntos se rompió por culpa de ese animal.
Seque mis lagrimas con mis manos y respirando hondo, para repuse.
No dejaré que el dolor de su muerte me doblegue. Mi amada Eleonor le habría gustado que yo siguiera con mi vida y eso es lo que haré.



Al día siguiente del funeral. Me levante muy temprano como acostumbro. Desayune y partí hacia el Juzgado. Al llegar, uno de mis colegas, me detiene en la entrada principal.

— Thomas ¿Qué haces aquí? Pensé que estarías en tu casa postrado por el dolor —dijo Richard, en un tono más cercano a un reto que a la preocupación.
—  Lamento no poder cumplir con tus expectativas pero mi deber es estar aquí. Hoy nos toca defender un gran caso. Tal vez uno de los más grandes de... —decía pero Richard me interrumpió.
— ¡Basta Tom! No puedes ser tan cruel contigo mismo. Eleonor, la mujer con la que te ibas a casar murió ayer —
— Lo sé Richard —levante la voz— no hace falta que me lo digas. Sé muy bien lo que sucedió pero ya nada puedo hacer para que ella vuelva —exclame.

Las personas a nuestro alrededor se detuvieron a vernos. El escándalo que estaba haciendo sería la comidilla de esta tarde, sino me detengo.

— Hay que irnos —le ordene. Sin esperar a que él me dijera algo, directamente entre al edificio. Esa misma tarde y los días siguientes trabaje muy duro. La defensa de este caso se ha vuelto lo más importante para mí. Como abogado no voy a abandonarlo. Por ello debo poner toda mi concentración en el caso, no quiero darme el beneficio de pensar en ella, aunque en más de una ocasión me tiente en hacerlo. Ya no puedo seguir atormentándome con su recuerdo. Tal vez para los demás, la brevedad de mi duelo, les sea irritante. Pero no voy a cambiar, ya tome la decisión de seguir. Continuaré el camino que aprendí, entre leyes y códigos.



En la mañana del 24 de noviembre, a un mes exacto de la muerte de Eleonor. Me encamino hacia el cementerio con un ramo de rosas rojas, flor que amaba ella.
Cuando me acercaba a su lápida. Vi aparecer al sereno, que al verme corrió hacia mí. Note que me que hablaba pero no entendía nada. Al llegar a mi lado, me golpea con tal fuerza que me hace tambalear y tirar las flores.

— ¡Tenga más cuidado! —increpe adolorido. El hombre continuo corriendo, parecía asustado. — Loco —murmure.

Me incline a recoger las rosas, debía volver a formar el ramo. Lamente que algunas se estropearan por la caída.

— Son hermosas —escuche a mi espalda. Volví mi cabeza hacia la voz y vi a una mujer parada a un lado. — es una lastima que ella no lo aprecie —continuo. Me puse de pie de inmediato.
— Disculpe Señora... —
— Señorita. Aun no tengo el privilegio de estar casada —corrigió sonriendo.
—  Debe usted disculparme pero tengo que retirarme —dije. Tome apresuradamente las últimas rosas del suelo y continué camino.

Mire hacia atrás, cuando estuve lo suficientemente lejos, para que ella no advirtiera mi acción. Esa extraña mujer continuaba parada en el mismo lugar.
Volví a concentrarme en mi consigna: visitar la tumba de mí amada Eleonor.

El hermoso Ángel, de grandes alas, era la figura que adornaba el sepulcro de la familia Watson, en donde ahora descansaba mi prometida.

—Te traje tus favoritas, rosas rojas —murmure. Ya no tenías mas deseos de seguir hablando, algo dentro de mí, creía que no debía interrumpir su sueño eterno, por lo que me quede en silencio. Por unos minutos permanecí observando aquel ángel. Por unos instantes tuve la impresión de verlo sonreír.

— Debió amarla mucho —volví a escuchar una voz de mujer. Voltee a verla para confirmar, estaba en lo cierto. Era la misma mujer, que hacía minutos me había cruzado.
— Es un momento personal y le pediría que se retire —le pedí cortésmente. Pero no se movió, sino todo lo contrario. Se sentó a mi lado.
— Yo también la amaba —hizo un silencio. Note que sus ojos se cristalizaban. — y como no hacerlo. Si era mi hermana —revelo. Entonces me miro, no pude ver en ella ningún rasgo en común con mi Eleonor a excepción de un lunar cerca de los labios.
— Eleonor jamás te mencionó y temo que tampoco nos presento —dije, un poco más interesado en ella.
— No se enfade con Eleonor, ella era muy espacial para mi. Sabía guardar secretos —volvió a sonreír, con cierta melancolía— me llamo Scarlett  Felón —


Su nombre no me era desconocido, creo haberlo leído algún libro de historia. Tal vez sea una coincidencia que ella lleve el mismo nombre que una famosa duquesa, que desapareció hace unos doscientos años o ¿No?


Continuara...

1 comentario:

  1. Vaya que si a estado muy bueno, interesante y con ese toque de misterio que te eriza la piel...

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Monsoon