martes, 19 de noviembre de 2013

Encuentro de Ángeles - Capítulo 22


•• Isabella ••


<< Bill... Bill... Bill >>repito en mi mente, no quiero olvidar su nombre. Aunque en realidad eso sería imposible.



Luego de revelar nuestros nombres, nos quedamos mirándonos. En su mirada me siento reconocida.
Reconocida, es extraño pensarlo, pero así me hace sentir. Sus ojos me devuelve el mismo cariño que la última vez que nos vimos. Entonces inmediatamente mi mente repaso, como en una película a alta velocidad todas las escenas de esa noche juntos. Recordé su piel, su aroma, la forma de su cuerpo...


— ¿En que piensas? ¿Por qué te sonrojaste? —pregunto Bill sonriente. No supe que excusa decirle, deseaba contarle todo lo que mi mente recordó y mis ganas de revivirlo nuevamente.

— Decirlo sería estúpido —dije, él me miro extrañado.
— ¿Por qué? —
— Porque puedo mostrártelo —hable. Entonces fui directa a sus labios. Lo bese con tanto deseo, que rápidamente me senté en sus piernas. Bill me abrazo por la cintura y me empujo a acercar aun más a él. Puedo sentir su “entusiasmo” creciendo debajo de mi.

Cuando de repente siento una mano en mi hombro, que no es la de Bill. Me aparto y veo a un oficial de la policía, parado frente a nosotros.

— Deben irse sino los arrestare por disturbio en la vía pública —nos dice
— Pero solo nos estamos besando —le reclame.
— Este no es el lugar para ese tipo de besos, señorita —dijo más molesto— quiero sus identificaciones —soltó. Entonces Bill me pidió que me bajase, a lo cual accedí. Escuche como él le pidió al policía hablar en privado, eso me pareció raro. A los minutos Bill volvió.

— Ya lo solucione, no nos levantara cargos pero debemos irnos —conto
— Ésta bien —

Nos tomamos de las manos y caminos hasta la salida del parque de diversiones.

— Deberíamos buscar un lugar, para terminar lo que inicie —le susurre al oído y él me miro de una manera tan sensual que mi corazón dio un salto.
— Estoy sorprendido —
— ¿De qué? —
— Es exactamente lo que estaba pensando —rió. Me tomo de la mano y me hizo girar hasta terminar abrazados. No puedo dejar de sonreír, me siento tan bien, que tengo deseos de no alejarme de él. Me sostengo en su pecho con fuerza, hasta sentir el ritmo de su corazón. Él me respondió de igual forma.
— Quiero irme lejos de aquí —le pedí.
— Entonces, eso es lo que haremos. Tomemos un taxi, un barco, un tren o un avión y vayamos lejos... a un lugar en donde podamos estar juntos —dijo, y vi en su mirar algo más que el entusiasmo. Hay algo que lo preocupa y no me dice. Quise preguntarle pero algo me detuvo, en realidad ver a alguien me dejo sin palabras. — Bella ¿estas bien? —escuche hablar a Bill, pero no le respondí de inmediato porque la mirada de Dylan me estaba aniquilando.

Me solté de su abrazo cuando vi que Dylan se acercaba a nosotros.


— ¡¡Isabella!! —me llamo y me dio un espontaneo abrazo.
— Hola, Dylan —salude sorprendida. Pero él no me soltó, quería decirme algo.
— Así te quería encontrar. En plena acción. No te cansas de revolcarte con cualquiera que se te cruce, supongo que no. Porque ya estas buscando a un idiota para engañar a Víctor —dijo en voz baja y me mostro la mejor de sus sonrisas cínicas, al soltarme. Saludo a Bill y se presento— soy Dylan ¿tú quien eres? Jamás te vi —
— Soy Bill —
— ¿Bill? ¿Nos conocemos? Creo haberte visto en algún lugar —
— ¿Qué quieres Dylan? —intervine, no voy a permitir que él se quede más tiempo con nosotros y lo arruine todo.
— Esa es la manera de tratar a tu guitarrista —exclamo aun más sonriente, sabe que esta quitándome la paciencia.
— Ex —aclare. Me sentí tan triunfante al ver como su sonriso desapareció de repente.
— ¿Ex? ¿Cuándo me expulsaste de la banda? —
— La última vez que hablamos. Bueno, en la que me gritaste y me insultaste de la peor manera. Me quedo bien en claro y a todos que ya no seguías en la banda —dije, Dylan quedo en silencio pero en su mirada se notaba el enojo que sentía.

— No sabía que tienes una banda —medio Bill, que rompió el terrible silencio entre Dylan y yo.
— Isabella le gusta guardar secretos —repuso Dylan, sonriente otra vez. Tenía tantos deseos de mandarlo a la mierda pero no lo haría frente de Bill.

Sentí la mirada de Bill en mí y supongo que noto mi estado.

— Cualidad que adoro, porque eso significa que puedo confiar en ella más que en ninguna persona. Son pocas las personas que aun puede guardar secretos —dijo y le sonrió a Dylan.

— ¡¡Dylan!! —se escucho, inmediatamente identifique la voz de Lion— ¡¡Vámonos!! —soltó en la medida que me saludaba con la mano. Respondí igual.
— Ten cuidado con ella Bill —me señalo Dylan— es una mujer peligrosa —rió ruidosamente. Yo tuve que reírme forzadamente para simular que una broma, pero sabía bien cual era su verdadera intención.
— Descuida Dylan. Bill sabe como tratarme. No como algunos que ni siquiera sabe como tocar a... —pero Dylan me interrumpió en el instante justo en que iba a decir su penoso accidente precoz.
— Adiós Isabella —

No me despedí de él, ni tampoco Bill pero él se quedo mirando.

— Creo que nos debemos una charla ¿verdad? Hay que conocernos mejor —propuso.
— Tienes razón... ay muchas cosas que no sabes de mi y yo no se nada de vos —le decía, pero escuche nuevamente la voz de Dylan, hablar detrás de mi.

— ¡Ah! Isabella, mándale mis saludos a tu novio Víctor —.

Y se fue.

Vi como Bill se ponía terriblemente pálido. Lo llame, quise explicarle pero escuchaba ninguna palabra...


Continuara...

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