•• Alis ••
Ver su rostro lesionado, con rastros de sangre ajenos, me hizo recordar porque me había alejado de él y de su mundo...
<< Ya había transcurrido tres años desde que había escapado de mi casa, hasta los 17 deambule por la calle, metiéndome en muchísimos problemas con mis amigos ocasionales, experimentado con cualquier sustancia que me hiciera olvidar como se había vuelto mi vida, una absoluta oscuridad en que no podía salir.
Pero una noche cuando caminaba sin rumbo por las calles de San Francisco, me encontré con Viggo Jordan, un hombre de 30 años aproximadamente, la verdad el tiempo que estuve cerca de él nunca supe su edad verdadera porque siempre lo cambiaba cada vez que le preguntaba pero su apariencia cuidada aunque algo desalineado lo volvía “joven”, de ojos claros, piel pálida y cabellos castaños oscuros. Él se me acerco cuando estaba por cruzar la calle, me hablo ofreciéndome un trabajo, en ese momento no lo escuche pero cuando me dijo que me pagaría por escuchar, me detuvo, me pregunto si me gustaría ganar $500, eso me hizo dudar pero él me entrego un arma cargada y me autorizo a dispararle si él o a cualquiera que intentara aprovecharse de mí, pero solo necesita que vaya con él. Dude por un segundo pero fui con él, llegamos a un edificio abandonado, parado en la puerta, un guardia que al ver a Viggo lo dejo entrar, mientras nos encaminábamos hacia el estacionamiento del edificio empecé a chocarme con personas; que por su apariencia debían de ser de plata; en la medida que mas nos acercábamos más imposible nos resultaba caminar, una multitud rodeaba lo que parecía ser una jaula gigante, cuando pude ver, me di cuanta que allí había dos hombres peleando a puños.
Viggo: ¿aun quieres ganarte los $500? —
Alis: si —
Viggo: entonces gana... —me señalo a una mujer rubia que estaba al otro extremo de la jaula—...ella es lo único que te separa de tu dinero... ¿pelearas?, si lo haces juro que ganaras tanto dinero que... —
Alis: tanto como para comprarme una moto... —complete.
Viggo: todas las que quieras... solo tienes por noquearla, si no quieres el dinero... ¡largarte te aquí! —recuerdo que me dijo y unos matones se me pararon a mis espaldas y empezaban a empujarme amenazadoramente, le dije que si lo haría, no era la primera vez que me metía en una pelea callejera pero nunca me ofrecieron ganar dinero por ello. Esa noche gane mi primera pelea y obtuve mi dinero, pero lo que jamás imagine fue que las peleas se volvieran mi adicción preferida, era mi única forma de exorcizarme toda la rabia y el odio que sentía dentro de mí por la vida que había tenido, no me importo que me lastimaran en el camino. Con Viggo representándome, pelee por unos 3 largos años, durante eso tiempo ganes muchas peleas lo que me posiciono como una de las mejores en la pelea clandestina pero también perdí varias. Cuando ya había pasado mis 20 años, ya no encontraba sentido seguir en el “club de la pelea”, todo aquel odio que llevaba en mi se había desvanecido y me sentía con mas ánimos de empezar una nueva vida, mucho más relajada y normal. Entonces una mañana le renuncie a Viggo, él obvio que se molesto e insistió a que continuara pero yo me negué rotundamente, me amenazo con quitarme todo el dinero pero a mi no me importo darle todo lo que tenía con “comprar” mi vida, sin excusa él me dejo ir, lo único que me dejo fue mi moto, y desde hace 2 años siempre busque a donde pertenecer... >>
Lo miré por un instante más hasta que Rose se acerco para verificar si el “huésped” dormía, en tanto fui a buscar algo a la cocina.
Rose: ¿Qué vas a hacer con eso? —me pregunto al verme regresar con un vaso de agua en la mano.
Alis: lo que estas imaginando... —solté y tire todo el liquido en la cara d e Viggo.
Viggo: ¡¡pero que mierda!! —exhaló sobresaltado mientras se secaba con sus manos su rostro mojado.
Alis: eso mismo digo yo Viggo ¿Qué mierda, haces aquí? ¿Cómo me encontraste? —
Viggo: luego te cuento pero ahora necesito tu ayuda —
Alis: no... —dije decidida, no quiero involucrarme nada con él—...sal de esta casa—
Viggo: es que no entiendes. Richard me esta buscando —soltó desesperado, eso no me era raro, Viggo siempre solía meterse en problemas con Richard, que es el jefe de las peleas clandestinas, algo así como “el padrino” de las riñas callejeras—juro que me matara... —continuo asustado, aquella conversación no podía escucharla Rose, porque se pondría histérica, así que haciéndola creer que era una broma pesada la lleve a su habitación, de modo que tendría pocos minutos para hablar con Viggo.
Cuando por fin pudimos estar a solas, acorrale a Viggo contra la pared.
Viggo: aun no haz perdido fuerza Alison —comentó sonriente.
Alis: pero, que mierda hiciste para que Richard te este buscando —lo empuje.
Viggo: le pedí prestado 300.000 para invertirlo en un nuevo chico pero... —
Alis: ¿Qué paso? —insistí
Viggo: nunca sucedió —
Alis: la malgastaste antes de invertir... —supuse, él no me contesto por lo que era cierto lo que dije— siempre haces lo mismo... —
Viggo: pero esta vez no le devolví a tiempo y ahora me pide medio millón y no tengo el dinero, por eso quiero que me ayudes a juntar la plata, necesito que pelees...3 o 5 luchas, lograremos tener todo... aun eres reconocida y todos te recuerdan y temen, por favor sino yo voy a estar comiendo tierra dentro de poco —me suplico pero eso no era mi problema.
Alis: tendrás que buscar otra forma Viggo de tener la plata, yo estoy retirada y no me vas convencer —
Viggo: por favor hazlo por los viejos tiempos además recuerda que yo te saque de la calle y hice que dejaras todos tus vicios...bueno casi todos porque aun fumas ¿verdad? —
Alis: si, gracias pero no...Busca a otro que te salve el pellejo porque yo ya lo hice mil veces cuando estaba contigo... —le recordé—...vete de mi casa... —le ordené.
Viggo: ok... —se encamino hacia la puerta pero antes de que pudiera cerrarla— pero recuerda...la adrenalina de la lucha esta en tu sangre, algún día volverás a ella —. Se marcho por fin.
Cuando por fin pude relajarme y descansar de aquella inesperada visita, me senté en el sofá y recodé que debía trabajar ese día, me apresure en cambiarme y salir, aunque sabía que llegaría tarde.
En el bar, ya me estaba esperando el gerente, cuando llegue no me dejo que marcara ni tarjeta y me pidió que vaya a hablar con el en su oficina.
Gerente: sta. Raynon, no puedo aceptar la impuntualidad, en este local se apremia a aquellos que son responsables pero usted deja mucho que desear, le informo que no es la primera vez que usted llega tarde, por un tiempo fui tolerante pero ya no, lamento decirle que usted a quedado despedida, mañana podrá cobrar la liquidación total de su sueldo por sus servicios —me dijo con esa absoluta calma que te da mas bronca.
Sin decir nada me largue de allí, me sentía terrible, estaba molesta pero también decepcionada por haber perdido una buena oportunidad de tener una vida normal.
Caminando por la acera, escuche a mi celular sonar, al ver quien era sentí un repentino alivio.
Alis: ...Bill... —suspire su nombre, por alguna razón anhelaba escuchar su voz.
Bill:...
Continuara...

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