viernes, 8 de noviembre de 2013

Encuentro de Ángeles - Capítulo 21


•• Bill ••


<< Este día será mejor >> me digo a mi mismo, necesito convencerme para sentirme bien.



Ver los rostros alegres de los niños que recorren con sus familias el parque, me anima un poco. Deseo sentirme tan bien como ellos, pero hace meses que no logro sentirlo. Desde que Ella...Mi Ángel, desapareció después de amarla, un vacio se instalo en mi alma. No tan solo había perdido su rastro sino también había perdido mi sentido común. No me importaba nada y cometí demasiados errores a los que ahora me arrepiento.

Deambule por las callejuelas del parque, viendo a las personas subirse a diversos juegos, ninguno llamo mi atención hasta que me detuve al frente de un cartel.

“Palacio de Espejos”

Note que solo había tres personas haciendo fila para ingresar, de modo me uní a la fila. Espere unos cuantos minutos antes de cruzar la puerta. Camine lento por un largo pasillo, estaba solo, bueno estaba solo con mi reflejo.
De pronto, el pasillo se cierra frente a mí y se abre una nueva entrada hacia mi izquierda, sin más opción sigo por el nuevo camino, ya que el pasillo de entrada estaba cerrado.
Seguí caminando. Los pasillos se cerraban y se abrían nuevos caminos a cada instante, por un instante me sentí perdido, incluso ya no sabía por cuanto tiempo había estado allí. Veía mi reflejo y los reflejos de otras personas que no estaban conmigo. Se escuchaba algunos gritos de chicas, que llamaban a sus novios o en ocasiones eran risas.

De repente, comencé a sentir que me faltaba el aire, mire mi reflejo en todos los espejos, sentí claustrofobia y mis ganas por salir me desesperan. Tuve que apoyarme en uno de los espejos para resistir, cerré los ojos. Entonces la voz de Ella viene a mi mente, tan suave y dulce, intenta darme consuelo.

— Quisiera volver a verte —murmure mi deseo.
— Estoy contigo —

Abrí los ojos de una vez y mire el espejo.
Quede paralizado, incluso deje que mi boca se abriera por la sorpresa. El reflejo de Ella estaba a mi lado.

<< ¿Será posible? ¿Es real o una alucinación? >>me pregunte.

— Pensé que jamás te volvería a ver —dijo Ella junto con una suave sonrisa, entonces comprendí que en realidad Ella estaba aquí, conmigo. Voltee pero no vi a nadie. Solo veía su reflejo.
Mi garganta es un nudo doloroso, quiero decirle tantas cosas pero no se como.

—Nunca te olvide —confesé. Note como Ella se sonrojaba y bajaba la mirada.
— Yo tampoco —

Esas simples palabras iluminaron mi oscuro corazón, que sentí como mi pecho se expandía de felicidad. Le sonreí ampliamente.
Vi como Ella comenzó a moverse, yo intente seguirla, pero mi pasillo me conducía lejos de Ella y eso no quiero.

— No te vayas —suplique en voz baja.
— Jamás te dejaré —escuche detrás de mí.

Por los nervios, me di media vuelta muy lentamente.
Entonces la vi parada frente, por un instante creí que era un sueño.

— No pude creer tenerte otra vez frente a mí —dijo Ella. Sus ojos castaños se vislumbraban lágrimas de emoción, fue entonces que ya no pude contener mis deseos. Tome sus manos delicadamente y la atraje hacia mí. Y fue Ella la que finalmente busco mis labios.

El sabor y la textura de sus labios eran exactamente como lo recordaba.

Nos abrazamos con más fuerza y nuestro beso se volvió tan intenso que nuestra pasión se reproducía decenas de veces, en los espejos.

La lleve contra uno de los espejos, sentí como acariciaba mi rostro y yo me deleitaba con la suavidad de su piel.
De pronto Ella se quejo y me aparto bruscamente.

— ¿Te lastime? —pregunte preocupado, mientras buscaba con la mirada alguna herida.
— No. Solo que... —camino hacia el pasillo, la seguí en silencio, esperando que Ella volviera a hablar. De pronto vi la salida del juego, la alegría de poder salir a su lado me hizo sonreír, tome su mano. Ella me miro sonriente y entrelazamos nuestros dedos.

Salimos de ese lugar y caminamos, el bullicio de la gente era casi aturdidor pero nosotros creábamos un silencio, que nos apartaba del mundo. Estrechados de la mano caminos hasta unos bancos, Ella se sentó en uno de esos bancos y yo la acompañe.
Quisiera decirle algo pero no se que hablarle, pero Ella soluciono mis dudas.

— No logro entender lo que me sucede contigo, porque nos vimos una sola vez, te ame una vez —dijo suavemente— y desde esa noche ya no pude sacarte de mi mente. Te soñé tantas veces, recordándote...volviendo a vivir las caricias que me diste. Y hoy, en que parte de mi mundo me dio la espalda, vuelves a mí. ¿Crees que sea el destino? ¿Crees que nuestro camino era reencontrarnos? —
— Lo creo fervientemente —conteste y a Ella se le humedecieron sus ojos— porque te veo y te conviertes en la dueña de todos mis deseos —dije y me sonrojo. Jamás había sido tan sincero con alguien que aun no se su nombre.
— Te das cuenta, que nosotros nos hablamos de un amor...sin nombres, es como si... —
— Lo que nos importa es amarnos —complete su frase, Ella asintió con la cabeza y rio— ¿Qué es lo gracioso? —
— Aun no se tu nombre —
— Ni yo el tuyo —

Y ambos reímos por nuestra extraña situación.

— Entonces ¿podrías decirme tu nombre? —pregunto sonriente.
— Me llamo Bill... Kaulitz —
— Soy Isabella Sandoval —se presento, estrechando mi mano.
— Es un gusto conocerte, Bella —


Continuara...

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