martes, 29 de octubre de 2013

Dark Love - Capítulo 15



El frió del ambiente es mortal, siento como cala en cada rincón de mis huesos, cortando mi piel. Intento de no moverme, reservando mis energías para mantener el calor dentro de mi cuerpo, de pronto un chillido, es de la antigua puerta abriéndose, miro de reojo, parada en el umbral de la entrada estaba Giselle , mirándome con sus intensos ojos verdes.
Su presencia tiene algo que me mueve las entrañas, como si supiera que algo en ella fuera distinto.
En silencio se acerca a mí, moviéndose lentamente.

-...Thomas...-nombro, respire el helado aire, cuando lo escuche. Su largo y salvaje cabello negro contrasta con su pálida piel, me preguntaba si ella se vería tan deseable de muerta como lo era ahora.

Con cierto aire de grandeza, me sonríe...
-...ven conmigo...-me pide, extendiéndome su mano, que sin dudar la tome, entonces me estremecí al sentir amargamente que su cuerpo esta tan frío como aquel lugar. Tomados de la mano, me llevo hacia la salida.

- ¿a donde me llevas?...-me anime a preguntar cuando me saco de la alcoba y bajamos las escaleras.
Giselle sin pronunciar palabras, me respondió con una débil sonrisa, que no supe descifrar, durante el camino hacia la puerta principal, Zuria nos vio y se interpuso entre nosotros.
- ¡Giselle! ¿que haces levantada? aun tienes que descansar...-le reclamo, ella me miro con furia al notar nuestras manos entrelazadas. -... ¿que haces Thomas?...-soltó súbitamente con un quejido.
No supe como responder, pero la insistencia de Giselle me hizo seguir sus pasos.

En un silencio me mantiene inquieto pero a la vez motivado a lo que pueda ocurrir, salimos hacia el exterior, el frió de un invierno acercándose era insoportable, la briza helada movía fantasmal las ramas de los árboles cercanos a la casa, a lo lejos distingo el auto, con que la habías llevado a una Giselle moribunda...al borde de una muerte irresistible.
De repente me reí,al pensar algo.

- de que te ríes...-hablo por fin Giselle. En la medida que nos introducíamos cada vez más al oscuro bosque.
- solo pensaba en que William y yo tenemos algo en común...-sonreí, la mire y note su desconcierto. -...él da muerte a los mortales y yo los amo...(literalmente)...-aclaré.
-...podrían trabajar juntos ¿no crees?...-soltó seria. Entonces nos detuvimos justo en el instante en que mis pies empezaban a hundirse en el helado barro.
-...en eso pensaba...pero...-conteste ya sin sentido a las palabras que decía.
-...no descartes ninguna oportunidad...- me interrumpió-... cuando puedes obtener lo que quieras... se lo que te gusta...-respondió, acercándose a mi, rozando sus manos frías por mi rostro, Giselle estaba tan cerca que pensé que me besaría, trague saliva por los nervios, nunca había tenido un acercamiento con alguien que estuviera vivo...aun.

-...se lo que amas...-susurro a mi oído-...se que añoras sentir bajo tus manos la fría muerte de un cadáver, oler su pestilente aroma...-decía suavemente, mi mente no se detuvo al recordar cada vez que besaba el delicioso cuerpo de una mujer muerta hace 5 años, y los tiesos pechos de una joven recién fallecida, esas imágenes alborotaban mi sangre, haciendo que mi cuerpo se convulsionara por la excitación que estaba experimentado.
Las palabras de Giselle seguían motivando mi imaginación perversa.
Tenía la imperiosa necesita de experimentar el orgasmo que solo un cuerpo no vivo podía darme.
Mi cuerpo ya no logra contenerse, pero se aquieta de golpe cuando una frase de Giselle me revela una esperanza.

-... se como puedes obtener lo que tanto deseas...- dijo alejándose de mí.

Mis ojos se fijaron en ella.

- ¿como?...-pregunte urgido.

Una sonrisa macabra se dibujo en sus labios pálidos.

-...si vienes conmigo, esta noche podrás saciar tu lujuria...- respondió Giselle.
- ¿a donde quieres que vaya?... insistí, quiero que me diga de una vez, donde puedo estar con....
- no desesperes Thomas... que la paciencia es una virtud, si sabes controlar sus emociones y tus deseos... seras el rey...-soltó misteriosamente Giselle, entonces ella señalo hacia una dirección. -...hacia aquel lugar hay una antigua mansión... en donde existe un cementerio....-
- cementerio...-suspire desesperado.
-...tan añejo que cuanta la historia de cinco siglos...-continuo, mis ojos brillaron por el entusiasmo y la ansiedad, pero recordé lo que me dijo Giselle, sobre domar lo que sentimos.
-...¿cuando puedes guiarme hacia aquel lugar?...-le pregunte de inmediato pero intente no parecer desesperado.
-...esta noche Thomas, esta noche... pero ay una única condición...-dijo la joven.
- ¿cual?...-dije angustiado, tuve un mal presentimiento.
- que esta noche me acompañaras a la cena con Bill...es la única condición para que yo te lleve hasta tus deseos...-soltó, mirándome con dureza espera mi respuesta.
Suspiro por el frió y por lo que voy a decir.
-...esta bien... iré... pero no quiero...ser la cena de esas locas...- pedí. Giselle se sonrió.
- ...no temas...yo te cuido...-me respondió, acariciando con su mano en mi rostro. - aquí viene...- dijo, mirando fijamente hacia un lado, me di media vuelta y note la figura de mi hermano acercándose a nosotros, su presencia tan desencajada ya no existía, ahora su esbelta figura se marcaba elegante y sobrio en un traje de gala.

- es hora...- le hablo a Giselle, que le sonrió. -... ¿vienes con nosotros Thomas?...- pregunto William.
- claro que si... esta cena no me perdería por nada del mundo....- dije con sarcasmo.

Los tres nos encaminamos hacia el auto. Giselle subio primero, luego William pero en el momento en que iba a subirme, escuche la puerta de la casa abrirse, mire quien había salido y era Zuria que corrió hacia mi, y encerrándome contra e auto me dio un beso.
La verdad que lo sentí tan caliente y húmedo que me resulto tan extraño, que agradecí por mis adentros cuando me libero.

-...no te pierdas Thomas...- dijo Zuria una vez que me soltó.
No le respondí, solo me subí en el auto.
William puso en marcha el auto. En la medida que nos alejábamos de la casa, mire por la ventana trasera a Zuria que me despedía con la mano.
Sus ultimas palabras estaban en mi mente, no las comprendía pero algo me quería decir.
Luego fije mi pensamiento en la cena...
Esa cena maldita...repleta de vampiros en donde espero no ser el plato principal...


Continuara...

Dark Love - Capítulo 14


El aroma pestilente de la poción era tan potente, que mis ojos ardían al igual que mi nariz, deslice mi mirada hacia Isis que castigaba mi falta de accionar.
-...si deseas saber la verdad... tendrás que beber...-sentencio Isis, aquel dictamen me hizo dudar aun más. Sosteniendo el frió cristal en mi mano, lentamente lo aleje de mí.
-...no pensarás dejarlo...-elevo la voz Isis, no conteste solo hice lo que mi corazón me dicto, deje caer el pequeño frasco entre mis dedos, quebrándose al chocar contra el piso.
- ¿pero que hiciste William?...- soltó Samantha, que caía desesperada al suelo, con sus dedos intentaba recuperar lo que quedaba de la poción.
-...no necesito que ustedes me digan "La Verdad", ella se presentara ante mi por si sola...-les dije convencido, levantándome de mi asiento, deje a las dos hechiceras intentando recuperar su preciado poder.

Camine por la débil penumbra que gobierna la antigua casa, pienso en los recuerdo de mi infancia, pocos en realidad, pues la agonía de la adultez se encargo de borrarlos por completo.
La habitación de Giselle no esta tan lejos cuando vuelvo a mirar el retrato de la bella mujer, Scarlett sin ninguna duda.
Su mirada lograba cautivarme de una manera tan poco humana, que solo mi sed por la muerte es capaz de dar alguna explicación.

De pronto escucho voces, miro hacia mi derecha, noto que Thomas y Zuria salen de la habitación de Giselle.
- ...William...-llamo Zuria al verme-... Giselle pide hablar contigo...-exclamo la joven, que se mostraba sonriente pero mi hermano estaba ausente de si mismo, busque su mirada pero era inútil, Thomas se dio media vuelta y busco refugiarse en una habitación.
- iré pronto a verla...pero Zuria me harías un favor, podrías prepararme un te de menta...-le pedí para que se fuera y me dejara solo. Ella acepto inmediatamente, vi como ella se alejaba y desaparecía del pasillo, en dirección hacia la cocina.
Retome mi camino pero en dirección en donde se encontraba mi hermano mayor. Parado frente a su puerta, sentí un extraño rumor en mi oído, como una voz llamándome, mire a mí alrededor pero me encontraba solo.
-...será un fantasma...-pensé, eso no sería nada raro, con todo lo ocurrido, un fantasma en la casa no sería novedad.
Deje de pensar en ello y toque la puerta, que se abrió por si sola, haciendo un horrendo chillo al abrirse lentamente.
Mire en el interior y vi a Thomas sentado en una llena de tierra, de espaldas a mi y mirando hacia una ventana cerrada.
Me acerque hacia él y apoye mi mano sobre su hombro.

-...William....extraño mi vida pasada....-soltó con un melancólico suspiro Thomas. Me senté a su lado, verlo triste no pude dejar de sonreír y un pensamiento que no pude contener.
-...como exhumar cadáveres y tener sexo con ellos... es eso lo que extrañas... (¿?)-interrumpí, la palidez de Thomas fue tal como el asombro que lo embargaba, pero su silencio me dio la razón.
- tal vez... pero esto sea demasiado para los dos, yo también extraño estar en mi escritorio escribiendo mi libro...con la exigencia de la editorial, una vida normal...-dije con mala gana.
- pero ese no eras tu, el William con quien siempre hable era alguien débil y muy reservado, descreído de todo... pero ahora, se que eres Tu...William...el que ama llevar las almas de los mortales...me alegra que seas tu a quien veré cuando me toque morir...-sonrió, esa macabra premonición me hizo dar escalofríos, no quiero matar a mi propio hermano.
-...se lo que piensas...pero ser La Muerte encarnada en un humano, no dijo que iba a ser fácil...-intento de consolarme Thomas, pero eso no me bastaba. Con el simple saber de que algún día tendría que hacerlo me dolía el corazón. Entonces una idea se me ocurrió.
- ven conmigo a la cena...-propuse, los ojos de Thomas se abrieron.
- ¡¿estas loco?!... seré un plato para Lara y esa Scarlett...-largó temeroso.
- no dejare que te maten...solo....quiero...-empecé a decir.
- solo quieres...-repitió pero se callo de golpe, creo que ya se dio cuenta lo que pretendía. -...¡¡¡NO QUIERO SER UN VAMPIRO!!!- grito Thomas, se levanto de la cama y me señalo con el dedo enojado.
- es la única forma de que yo no te mate...no quiero hacerlo...quiero que estés conmigo....-dije para convencerlo pero Thomas me miraba cada vez más desconcertado.
- en la eternidad... ¿eso es un pensamiento egoísta William?...yo algún día quisiera tener una familia....-se excuso.
- eso es una absurda mentira, tu nunca creíste en eso...una familia...después de lo que nosotros vivimos y como somos ahora ¿crees que alguien se fijaría en nosotros para tener una familia? No Thomas. Estamos condenados a estar solos...por siempre...-solté cruel, no me importa lo que crea, yo cumpliré con lo planeado. Lo mire por ultima vez, entonces salí de la habitación rápidamente.
Azotando la puerta de madera, volví hacia el pasillo.
Pensé que tal vez Thomas tenía razón, era demasiado egoísta convertirlo en inmortal solo para no tener que ser yo el culpable de su muerte.

-...La muerte es lo único a que no podemos escapar...-escuche con claridad, levante la vista y advertí a Giselle apoyada en el umbral de la puerta de su habitación. Pero su estado aparentemente fortalecido fue solo un espejismo, porque pronto tambaleo mostrando lo frágil que era, me apresure a ir junto a ella. En el instante justo la sostuve antes que se desplomara.
-...no deberías estar fuera de la cama...-le reproche pero Giselle solo me sonrió suavemente. Alzándola con mis brazos, la introduje nuevamente a su alcoba y la acosté lentamente en su cama.
- gracias...William...-agradeció, la ayude a acomodarse en la cama, cubriéndola con los acolchados, ese día era particularmente frió y sombrío. La mire a los ojos, su brillo era tan intenso como esa vez que la conocí, pero las emociones que poseía en esa ocasión ya no son los mismo que siento ahora, su rostro aunque pálido y demacrado muestra tanta vida en su interior que ya no me son atractivos como antes.
- tienes que descansar...-solté con dureza, cuando termine que arroparla.
-...no te vez tan contento en verme...entonces era cierto lo que pensaba...- dijo Giselle algo perturbada.
- ¿Qué es lo cierto?...-pregunte curioso por su misteriosa conclusión.
- tú no eres mi novio, como me lo dijo Zuria...ella me mintió.-
-...ella es tu amiga y quiso no darte malas noticias...-empecé a decir pero la señal de Giselle me hizo callar.
- eso era lo que quería escuchar...- suspiro -...no te olvide William, se quien eres, y lo que eres, se muy bien lo que me hiciste, o crees que no me di cuenta que me cortaste las alas, matando parte de mi herencia...-dijo Giselle, su seriedad me dejaba sin palabras-...y lo peor es que alguien mato a quien yo amaba... y tu sabes quien es...-
-...si te lo digo ¿Qué piensas hacer?...-solté, la mirada de Giselle cambio radicalmente, vi en sus ojos un odio creciente.
-...no me preguntas que ya sabes cual es la respuesta, solo necesito su nombre...-fulmino Giselle.
-...Atkin...-dije.
- Atkin...el maldito volvió, ¿Quién lo despertó? ¿Fue su hermana?...-pregunto enojada.
- ¿tiene una hermana?....-solté confundido.
- responde William, ¿sabes quien lo despertó?...- insistió Giselle.
- lo se, fue mi hermano Thomas...-respondí finalmente-...pero ¿Qué sabes de Atkin?...-
- no te lo puedo decir. Pero te pediré una cosa... –dijo Giselle un poco más calma.
- ¿Qué es?...-
- quiero ir contigo a la cena y también tienes que llevar a tu hermano...-me pedio.
- será peligroso....eso ya lo sabes...-
- no te preocupes por mi, se cuidarme, por el que tienes que estar preocupado es por tu hermano... si no actuamos rápido....-
- ¿Qué?...-interrumpí.
-...lo asesinaran...como lo hicieron con mi novio...-dijo directamente. Lo que tanto temía, Thomas no iba a poder escapar de la muerte.
- ¿Qué hay que hacer?...-pregunte preocupado.
- esta bien, esto es lo que haremos....


Continuara...

lunes, 28 de octubre de 2013

Dark Love - Capítulo 13


La luz del frió sol apenas ilumina el pasillo central, en sus paredes cuelgan antiguos retratos de siglos pasados, al mirar sus rostros inertes presiento ya haberlos admirado, por extraño que era, siento reconocer gran parte de esos rostros, uno en particular, la silueta de una joven mujer, al acercarme a su retrato quedo sorprendido por la belleza que emanaba su piel blanca.

Pero los pasos apresurados de alguien, me volvió a mi propósito; debía encontrarme con una mensajera de Lara. El caminar agitado le pertenecía a Zuria, que al verme casi al final del pasillo.
- ¡¡William!!...-me llamo alarmada, tomándome de las muñecas me llevo hacia un rincón-...no se que hace aquí, tengo miedo y más por Giselle que aun no puede defenderse...-hablo atropelladamente, la mire sin saber que decirle, pues no llegaba a entender la razón de tanto alboroto.-...tu hermano esta intentando detenerla...-dijo Zuria al borde de un ataque de pánico.
-...por favor, cálmate...respira hondo y ve con Giselle, yo me encargare de lo que esta sucediendo...-solté para calmarla, Zuria me miro y movió la cabeza afirmativamente pero no hizo ningún indicio de moverse, por lo que directamente la empuje para que caminara.
-...ve y enciérrate en su habitación...- le pedí, vi como ella entraba a la alcoba de Giselle, entonces retome mi camino, camine hasta la sala, lugar de donde provenía una acalorada conversación.

-...¡¡¡ lárgate monstruo!!!...-exclamo Isis.
- esa no es la forma de tratar un invitado...-escuche decir de una mujer desconocida.

Al pisar la sala, vi a mi hermano, interponerse entre la desconocida y Isis, que estaba a punto de arrojarle un liquido.
- ¿que es lo que ocurre aquí?- hable con autoridad, por lo que todos me prestaron atención.

En esa ocasión, reconocí el rostro de aquella desconocida, su silueta esbelta y su rostro pálido con hermosos rasgos y su cabello rojizo era el mismo que de la joven del retrato.
-...es un gusto conocerte...-me saludo al acercarse.
-...¿tu?...-exclame con torpeza, intentaba de recordar en que parte de mi pasado ya la había visto.

-...me presento, soy Scarlett Thomson... e venido de parte de Lady Richmont (Lara), mi señora lo a invitado a usted y a sus amigos a una cena de bienvenida.
Se le ruega asistir...Lady Richmont esta muy ansiosa en conocerlo señor Trumper...-dijo elegantemente Scarlett, a esto ella saco de su bolso una invitación y me la entrego, aquella carta era de la mas fina que había visto.

Pero esa invitación llegaba en un mal momento de mi vida, en donde todo no tiene una explicación...

- lamento informarte que no asistiré a la cana...-respondí intentando ser cortes, pero esa respuesta no contento a Scarlett que se acerco a mi, exhibiendo en su sonrisa sus afilados colmillos, di uno paso atrás al entender la razón de la actitud angustiosa de Zuria.
- por el bien de tus amigos, asiste a la cena...y lleva a la pequeña...-señalo a Samantha-...a Lady Richmont le gusta la sangre joven...-rió fríamente-...si no asistes...lamentaras la perdida de todos tus amigos...simplemente veras sus cuerpos florar en el río...y todo por tu culpa...-continuo Scarlett sumamente tranquila-...¿ piénsalo?...mmm...no, mejor ve, y no te olvides de la pequeña...-sonrió.

Con una sonrisa maliciosa, se acerco a mí y me dio un beso en la comisura de los labios, aproximándose a mi oído me susurro...
-...no faltes...-soltó junto con un provocativo suspiro, que me dejo extrañamente embriagado.

Con esto, ella se aparto de mi y como una sombra desapareció en la oscuridad...

De pronto el silencio mortal reino en la casa, nadie deseaba hacer un sonido, hasta que un grito proveniente de la habitación de Giselle resonó.
Todos inmediatamente reaccionamos y corrimos preocupados hacia el lugar, cuando Isis abrió la puerta, notamos que Zuria sonreía alegremente, mire a Giselle y vi que ya había despertado.
Tanto Isis como Samantha fueron a revisarla, y tras unas cuantas inspecciones, dijeron que ella estaría bien, su herida estaba casi sanada.
-...¿te duele algo?...-consulto Thomas.
- no...solo me siento cansada...-dijo débilmente Giselle, su amiga la ayudo a sentarse en la cama, en lo que aproveche a sentarme a su lado y sin pedirle permiso tome su mano.
-...¿porque?...-me pregunto Giselle, esa pregunta me resulto inesperada pero justa.
-...lo siento...-le solté la mano.
-...William...-escuche a Samantha llamarme pero no quise darme vuelta, prefería mirar a Giselle, su piel era de color perlado, como si estuviera muerta, exquisito estado para mi. Se veía demacrada pero aun así bella, sus ojos verdes volvían a tener su particular brillo.
- William...-volvió a llamarme pero esta vez fue Isis, me di media vuelta y la mire, ella me hizo señas para que me acercara. Lo haría pero sin antes dejarle un suave beso en la mano de Giselle.
- ¿si?...-pregunte
- William tenemos que hablar, antes que...-decía Isis pero la voz de Giselle la callo.
-...gracias por tus gestos...pero... ¿quien eres?...-pregunto Giselle, eso me dejo con la boca abierta de la sorpresa, mire raudamente a todos buscando alguna explicación pero ellos lucían igual de aturdidos que yo.
Volví a mirar a Giselle que aun esperaba mi respuesta.
-...es extraño que no me recuerdes...soy....-dije pero la mano de Zuria me tapo la boca y no pude seguir.

- es Bill y es tu...novio....-soltó precipitadamente Zuria, no fui el único que por esa declaración dejara los ojos bien abiertos.
- ah... ¿en serio?...-vacilo Giselle mirándome, ella parecía no creer el dicho de su amiga...y...como no hacerlo si era una obvia mentira.
Zuria bajo su mano y me dejo libre para hablar.

No sabía que contestarle, odio mentir y mucho menos a ella, se que siento algo por ella pero no quiero precipitarme y aprovecharme de su estado para ser su novio, ella no me reconoce...como pretedría que me quiera.
-...Giselle...¿estas con hambre?...-intervino Thomas, lo mire y le agradecí.
- ay...si...tengo mucho hambre, gracias Tom...-sonrió Giselle y eso me dejo peor de desubicado, al único que no reconocía era a mi (¿?).

Entonces Isis me tomo del brazo y me saco de la habitación.
- ahora entiendes el porque te llamaba...-me reprocho Samantha.
- ¿porque no me recuerda?- le pregunte a ambas.
- eso era lo que queríamos contarte antes de que esto ocurriera...-soltó Isis-...vamos a un lugar en donde podamos hablar a solas...-me pidió, los tres nos pusimos en marcha hacia la biblioteca.

Al llegar a las puertas, la abrí para que ellas ingresaran, Isis lo hizo primero pero Samantha se detuvo en el umbral.
-...no se como harás pero espero que por tu bien, hagas algo para que evite que yo vaya a esa cena...en donde me cenaran...-me advertido.
- buscare la forma...pero aun no lo se...-me apresure a decir.
-...¡¡Sam!!..¡¡Will!!...entren... -nos ordeno Isis, dejamos de hablar y entramos a la sala de libros.

La mayor de las mujeres me pidio que me sentara un sillón, mientras que a Samantha le dijo algo que no entendí y ella salio corriendo de la biblioteca.
- ¿que es lo que me quieres decir?-pregunte incomodo por el silencio entre los dos.
- espera, Sam va a traer algo que necesito...-soltó cortante Isis.

A los minutos Samantha regreso con un frasco en mano y se lo entrego a Isis.
-...con esto, te ayudara a saber el porque Giselle no te recuerda...-dijo Isis, entregándome el frasco con un liquido extraño...
- ¿que hago con esto?...-cuestiono intuyendo que hacer.
- bébelo y lo sabrás...-determino Isis.

Continuara...

Dark Love - Capítulo 12


** Sueño **

El sonido de las gotas golpeando mi ventana es lo que me despierta, con la apertura de mis ojos, veo las cortinas abrirse, acción que lo realiza mi madre Katerina son suma dedicación.
-...hijo es hora que abras tus bellos ojos y admires este increíble día de lluvia...-dijo recitando cada palabra, eso me agradaba y me hacia sonreír. Ella se acerco y me dio un beso en la frente....

Tan pronto pestañee...me encontré sentado en el descanso del patio de mi antigua casa, miro fijamente el bosque oscuro que se alza ante mí.
Algo en el me insta a entrar... me levanto y camino, pronto las sombras de la noche me cubren por completo, camino en la oscuridad...solo voces en el bosque logro distinguir... siento mi cuerpo frió, intento darme calor pero es inutil..el frió se apodera de mi, miro a mi alrededor y no se en donde me encuentro...creo que estoy perdido.
A lo lejos veo la luz de una casa en ruinas, quiero acercarme pero el camino parece no tener fin, me desespero por caminar pero no puedo llegar, de repente una mujer se interpone entre la casa y yo.
- ¿a donde vas divina criatura...?...-pregunto, la mujer de seductora sonrisa y largo cabello rubio.
- quiero volver a mi casa...-dije asustado.
La mujer se agacho y con una dulce sonrisa me sonrió.
- soy Lara... yo te llevare de vuelta a tu casa...-dijo suavemente.
Me tomo de la mano y en un instante ya estaba adentro de mi casa...

Mi madre, me reclamo algo que no entendí...sus palabras eran raras para mi, pero Lara intervino ante mi, eso calmo la actitud de Katerina.

Otro segundo y ya no estaba en el mismo lugar, estaba adentro de un gran armario, observando por la rendija las figuras de mi madre con esa mujer llamada Lara, ellas parecían hablar de algo que a mi me interesa...

-...Katerina, el muchacho es perfecto...-exclamo Lara, viendo un retrato mió.
- lo es...por eso lo cuido tanto...es mi tesoro...- soltó cariñosamente Katerina.
-...que lastima que sea un niño aun...-
- crecera...-
- lo se, eso es lo unico que me interesa...cuando se convierta en La Muerte, su sangre sera la más delisiosa de todas...-se saboreo Lara
- y él será la criatura más bella sobre la tierra...tan bello pero tan fatal como la muerte...- dijo mi madre.
-...no hables como si estuvieras enamorada...es tu hijo...-repuso Lara haciendo cara de asco.
- a él lo amo...por no ser mi hijo...-revelo Katerina y eso me dejo con la boca abierta, no era su hijo.
- ¿como?-
- lo que escuchas... un Dis Pater no nace de madre con vida, solo llega al mundo matando a su propia progenitora en el nacimiento...-aclaro Katerina, haciendo una débil sonrisa-...mi ángel oscuro solo conoce la muerte...si vida mortal sufrirá de la soledad, solo cuando este listo...
- a los 21...-interrumpió Lara-...tiene que tener la edad, si esta o no preparado eso no importa, él esta destino a ser La Muerte por el resto de la eternidad...-soltó Lara.
- o hasta que reúna las suficientes almas para liberar a la suya...-dijo con melancolía Katerina.
- y vos harías algo para ¿ayudarlo?...-dijo suspicaz Lara.
-...yo voy a acompañarlo...-suspiro Katerina.
- ¿acompañarlo? ¿que pretendes Katerina?...por ser su guardiana tienes el beneficio de un deseo, cuando vendas el Alma del muchacho... ¿que pedirás?- hablo con envidia Lara.
- lo único que deseo es estar al lado de mi amado ángel...quiero vivir la eternidad con él...quiero la eterna juventud para estar con él...-dijo Katerina con una macabra sonrisa.
-...tu puesto, tendrás competencia...-lanzo Lara amenazándola.

Al escuchar eso, siento que mi corazón se oprime y mi respiración se acorta...al punto de no poder respirar...
De pronto todo se vuelve oscuridad para mi....

** Fin Sueño **

Me senté de repente en la cama, con una terrible agitación en mi pecho, ese sueño mezclado con recuerdo, me hizo volver a la memoria situaciones que había enterrado dentro de mí.
Me sentí aturdido por tantas revelaciones: mi madre Katerina no era mi madre, ella vendió mi alma cuando cumplí los 21 para obtener juventud y el único remedio es conseguir tantas almas como para liberar la mi alma...
...y quien era Lara (¿?)...
Aturdido y mareado, que me volví a recostar al lado de Giselle que aun dormía, a pesar de que los rayos de sol entraran por la ventana y la iluminara...
- por favor despierta....-le pedí en un susurro, estaba a punto de cerrar mis ojos nuevamente cuando mi hermano Thomas entro a la alcoba.
- ¡¡William!!...te estaba buscando, alguien llego a la casa...una chica llamada Scarlett que vine de parte de una tal Lara...y trae un mensaje para ti...-soltó agitado y se marcho rápidamente.
Me baje de la cama, antes de irme mire por ultima vez a Giselle y salí de la alcoba para saber que es lo que quiere Lara

Kampf der Liebe - Capítulo 10


Heidi: aquí esta… —señalando a Megan, que arrojó todo el té que tenía en la boca cuando vio a Erika parada frente a ella— ¡¡¡HAY MEGAN, QUE MAL EDUCADA!!! Perdona a mi hermana es torpe —le comento mientras le daba palmaditas por la espalda a Erika.
Sin hacerle caso a Heidi, Erika esperaba a Megan.

Megan: Hola Erika… ¿a que viniste? Si se puede saber —
Erika: tengo que hablar contigo, en privado —miró a Heidi que estaba observando todo.
Megan: de acuerdo, acompáñame —.

La condujo hasta su habitación, allí nadie las interrumpiría.
La modelo, se pavoneo por toda la recamara, observando cada detalle de la habitación de Megan.

Erika: mmm… no eres tan linda como pensé —
Megan: ahórrate tú palabras, no me interesa tú opinión acerca de mí, dime…a que viniste —soltó, pero noto el pequeño pero prometedor vientre de Erika, eso la lastimó.
Erika: no te ilusiones en convertirte en mi amiga, por hecho de que eres “la amiga” de mi futuro esposo —se sentó en el borde de la cama— él jamás se alejará de mí…y ahora que espero su primer hijo —
Megan: nunca pensé en ser tu amiga ni mucho menos, y para tu información Bill no te ama —. La modelo lanzo una fuerte carcajada.
Erika: le creíste… que tonta eres, no sabias que él y yo siempre estuvimos en contacto. Jamás nos distanciamos del todo, solo nos dimos tiempo —
Megan: no me engañas, eso es pura mentira, él no soporta verte…además ustedes terminaron hace 2 meses —
Erika: no terminamos, nos dimos un tiempo. Por cierto…eso no significo que no nos siguiéramos viendo. Que no escuchas —
Megan: no te da vergüenza el intentar de encajarle un niño, que bien sabemos que no es de él —
Erika: hay que inocente niña… — se rió con malicia— este hijo es legítimo de él, pero ya nada puedes hacer al respecto, por que él ya es mío —
Megan: él podrá encargarse de ese niño que llevas en el vientre pero él jamás te amara como a mí —
Erika: eso esta por verse— la miro furiosa.
Megan: cada vez que él este contigo, el pensara en mí… —
Erika: y…como sabes si te quiero —
Megan: el mismo me lo confeso…—decía pero Erika la interrumpe.
Erika: eso no es prueba de nada él también me lo dijo —
Megan: te mintió, él nunca te quiso…lo lamento pero te quedaras sin él —

En un arrebato de violencia, Erika se acerco rápidamente a Megan y le agarro del cuello brutalmente, estrangulándola con una cadena, los manotazos de Megan de nada sirvieron, su oponente la sostenía fuertemente. Cayeron al piso. Erika, escuchaba como los latidos de Megan disminuían a cada instante. Se incorporaron nuevamente, con más fuerza ajusto la cadena…y la vida de Megan se le escapaba de su cuerpo que ya comenzaba a dejar de luchar. El rostro de la joven embarazada, se había transformado completamente, sus ojos enrojecidos de ira miraban con satisfacción a su victima, y lo acompañaba con una sádica sonrisa.
Hasta que la soltó finalmente, el cuerpo de Megan colapso pesadamente en el piso, Erika se acerco al ser inmóvil y al oído le dijo: tú jamás te volverás a acercar a él —
Sin remordimiento, abandono la escena.

En el comedor, se encontró con el resto de la familia de Megan.

Erika: me dio mucho gusto por haberlas conocido —se despidió cordialmente
Heidi: se va tan pronto, porque no nos acompaña a almorzar —
Erika: mmm…no, será para la próxima, adiós —y tranquilamente salió de la casa.

Unos minutos después de la partida de Erika, Tía Dalma se preguntaba porque su sobrina no aparecía para almorzar. Subió las escaleras y entro a la habitación de Megan.
Un desgarrador grito provino de el. Heidi corrió rápidamente hasta el lugar y quedo en shock al ver que si tía que sostenía el cuerpo inmóvil de su pequeña hermana.

Tía Dalma: ¡¡¡Llama una ambulancia!!! —le grito, con lagrimas en los ojos. Desesperadamente Heidi hizo lo pedido.



En el exterior de la casa, Tom regresaba a su residencia, cuando casi choca con la ambulancia que se detuvo en la casa de al lado, al bajarse del auto, se quedo a mirar la escena, pero le impacto lo que vio. Los paramédicos llevan en la camilla a Megan que tenía una horrenda marca en el cuello, sus familiares lloraban desconsoladamente. Inmediatamente Tom corrió hasta su hogar, tenía que buscar a Bill, él necesitaba saber. Lo busco por casi toda la casa.
Tom: ¡¡¡Bill!!!...¡¡¡Bill!!! —gritaba llamándolo, pero no contestaba, el único lugar que le faltaba ver era la cocina, entonces se dio cuenta de que en la casa había un clima extraño. Todo estaba en silencio. Ningún ruido, ni música, tampoco había visto a sus mascotas, eso lo alarmo, camino deprisa hasta la cocina, entonces vio un cuchillo ensangrentado y a Bill ya en el piso quejándose del dolor.

Tom: ¡¡¡Bill!!! —grito asustado— Bill…que te sucedió —
Bill: ah… —se quejo— ¿Qué? —miro a su gemelo que tenía lágrimas en los ojos.
Tom: ¿Qué te hicieron? No te muevas —le ordeno a Bill, que intentaba de incorporarse— ¿En donde te hirieron? —
Bill: ¿hirieron?...de que hablas… —
Tom: y el cuchillo ensangrentado —señalo al objeto— ¿es tu sangre? —
Bill: si lo es, pero no estoy herido de gravedad…me corte el dedo…al intentar de cortar cebollas… —Tom lo interrumpe: que tonto eres Bill, casi me da un infarto del susto —
Bill: esto no me hubiera pasado, si tú no te hubieras marcho anoche, pero estoy buen —tomo un pañuelo y se envolvió la mano ensangrentada, en cambio Tom respiro hondo, para tomar coraje.
Tom: Bill…te tengo que contar algo…algo le sucedió a Megan —
El joven lo miro sorprendido, con rapidez sintió como su pecho se oprimía, y la angustia lo tomaba.

Bill: ¿Qué le sucedió a Megan…no me hagas asustar? —. Tom se había quedado sin palabras, no sabía como explicar a su gemelo, lo que había visto sus ojos.
Bill: ¡¡vamos Tom!!...contéstame, ¿Qué le ocurre a Megan? —desesperado.
Tom: ¡DE ACUERDO!, te lo contaré…creo que Megan se intento suicidar —
Bill: ¡¡ ¿Qué?!! —por la noticia, perdió momentáneamente el equilibrio.
Tom: escuchaste la ambulancia —le pregunto.
Bill: si la escuche —
Tom: bueno. Era para ella, la acaban de llevar al hospital, creo que se intento de ahorcar…por que tenía una marca en el cuello —
Bill: esto es mi culpa…yo la lleve a hacer eso —sus lágrimas salían sin cesar y su pecho le ardía del dolor.
Tom: no Billy esto no es tú culpa… —lo tomo entre sus brazos, y este se derrumbo en el sufrimiento, su respiración le costaba y noto como su vista se nublaba y la oscuridad lo inundó.

Continuara…

Kampf der Liebe - Capítulo 9


Tom: eres un completo idiota —dijo totalmente furioso.

Bill se incorporo débilmente, jamás Tom lo había golpeado de esa manera.
Del labio inferior comenzaron a brotar las primeras gotas de sangre.
Bill: ¡¡Tom!!...ah —se quejo, el dolor del golpe se hizo sentir, paso su mano por la boca para sacarse un hilo de sangre— ¿Por qué Tom? —
Tom: no lo puedo creer —soltó incrédulo—…además me preguntas el porque, sos un idiota —camino irritado por todo la sala— cómo no fuiste capaz de cuidarte —
Bill: ¡lo hacia! —exclamo— no entiendo que fue lo que sucedió —
Tom: ¿quieres que te lo explique? ¡¡Dejaste embaraza a Erika!! Justo a ella, que es una lunática —lo miro fijo— me decepcionas —
Bill: ¿Por qué? —
Tom: porque no me escuchaste cuando te dije que te alejaras de ella, cuando la conociste. Pero él muy bobo estaba supuestamente enamorado y no me escucho. Ahora jodete, y hazte cargo de ese niño —
Bill: claro que me voy hacer cargo, quién crees que soy —
Tom: ya no lo se. Te desconozco. Desde que te pusiste de novio con Erika, cambiaste muchísimo, y luego entraste en razón al terminar con ella. Pero ahora esto —Lo empujo fuertemente, Bill no reaccionaba.- Piensa muy bien las palabras, para decirle a mama que tendrá un nieto, de Erika —agarro sus llaves del auto y se encamino hacia la puerta pero Bill lo detuvo de golpe.
Bill: por favor no me dejes solo en este momento. Te necesito… —lo miro con ojos llorosos.
Tom: lo siento…pero no puedo-le dijo fríamente. Salió de la casa y se marcho en su auto.

El absoluto silencio se adueño de la casa de los Kaulitz. En una habitación a oscuras se encontraba el cuerpo esbelto de Bill, recostado en la cama, con la mirada perdida el en vacío, a pesar de que su cuerpo esta estático, la sensación de que su alma se hundía en un abismo lo había dejado insensible, sin aliento para vivir. La Soledad. Su peor enemiga le había ganado la batalla.
De manera lenta, Bill se sentó en la cama y desganadamente se dirigió hasta el baño, al observase en el espejo, él mismo no se reconoció, con la boca hinchada y lastimada. Se veía tan pálido y demacrado como si hubiera muerto…pero no, él seguía respirando.
Bajo las escaleras y se acomodo en un sillón. Sin advertirlo, sus lagrimas recorrieron todo su rostro, le dolía el alma, en su interior le reclamaba al destino por ser tan cruel con él y con Megan, por haberlos unirlos y separarlos, en una misma noche.
La imagen de Megan, era lo único que estaba presente en su mente. Será que ella esta sufriendo como él, se preguntaba. Pero ella no lo quería cerca, pero él necesitaba hablar con ella.
De un salto se incorporo y camino hasta su hogar. Al llegar allí, la despertó con un golpe a su ventana. Afortunadamente, se asomo por la ventana y él le hizo una señal para que bajara, a los minutos estaban frente a frente. Megan con los ojos notablemente hinchados y enrojecidos, delataban que había estado llorando.

Megan: ¿a qué viniste Bill? —pregunto, sin atreverse a mirarlo a los ojos.
Bill: …vine a hablar contigo —respondió débilmente.
Megan: para qué, si todo a quedado claro entre nosotros —
Bill: de que hablas… —cuestiono, sin entender.
Megan: de que…vas a ser padre…y... — y una lágrima descendió de su rostro. Él intento de abrazarla pero ella lo rechazo.
Megan: no…por favor —
Bill: ¿que no me amas? —. Esa duda hizo que Megan abriera grande los ojos por la sorpresiva pregunta.
Megan: cómo podes poner en duda eso, yo te amo… —él la interrumpe.
Bill: entonces, porqué me rechazas —
Megan: no te rechazo, solo me alejo de ti. Creo que va a ser lo mejor para nosotros, pero sobre todo para mí… —
Bill: no me abandones tú también… —le rogo.
Megan: Bill, lo nuestro… —se enmudeció para pensar— Bill jamás fuimos nada, solo amigos y será mejor que sea así. Esta noche fue la más bella de todas, me hiciste muy feliz al saber que me amas…pero... —
Bill: pero ¿Qué? —
Megan: no estoy lista para enfrentarme a esta situación, lo nuestro no funcionaria… —
Bill: pero ¿Por qué? —le sostuvo la mano
Megan: Bill no la hagas más difícil… —suelta la mano de él.
Bill: ¿Por qué Megan? —
Megan: hay un niño de por medio… —exclamo resignada— y esta ella (Erika) —
Bill: pero a ella no la amo. Lo que haré será solo de encargarme del niño pero nada más…quédate conmigo —
Megan: No puedo, no como vos lo deseas —sollozo— lo siento. Estoy feliz de que vayas a ser papá pero a la vez me siento muy desdichada, por desearte y no poder tenerte —con su mano acaricio suavemente el rostro de su amado— eso es injusto, pero lo tengo que aceptar —
Bill: esto es un adiós… —murmuro.
Megan: así es —le dio un beso en la mejilla a Bill y le dijo al oído— tú eres lo que más voy a amar en mi vida, no lo olvides —

El amanecer, marcaba un nuevo comienzo, un día más.

Pero Megan se encontraba abatida, ya sin lágrimas que derramar, se quedo en silencio sentada en su cama. Desde lo más profundo de su ser, se arrepentía lo todo lo que le había dicho a Bill, le dolía el hecho de haberlo lastimado pero hizo lo que le parecía justo para ambos. Aunque eso podría costar su propia felicidad.

De pronto suena la puerta, alguien la llama, entonces se abre la puerta y entra su Tía, que al ver a Megan en absoluto silencio, se acerca a ella con preocupación.

Tía Dalma: Mi niña… ¿Qué es lo que te sucede? —sentándose a su lado.
Megan: me cuesta creer Dalma, me siento perdida, ya no se que es que es lo mejor para mí —
Dalma: entonces ven conmigo… —la tomo del brazo y la llevo hasta la cocina, allí estaba Heidi hablando por teléfono, seguramente con Andreas. — lo que necesitas es relajarte un poco. Déjame que te preparé un té —continuo.
Megan: Gracias Dalma —le esbozo una débil sonrisa.

Su hermana mayor término de hablar con Andreas, parecía estar en estado de shock, porque cuando se sentó delante de Megan, la miro sorprendida.

Heidi: me entere Meg… lo de Bill, wow… no lo puede creer, yo jamás pensé que “ESO” podía dejar embarazada a alguien, pero parece que puede —dijo mientras se llevaba a la boca un tostada. — y yo que lo consideraba que era gay…me equivoque —

Megan no reaccionaba, se quedo muda, eso le extraño a Heidi.

Heidi: ¡¡¡hey!!!...Megan, que no vas a decir nada —miro a su tía que también había quedado pasmada ante la falta de respuesta de Megan— Bill no es gay, me equivoque —repitió, pero lo único que salio de la boca de Megan fue un: Ah…- dijo desanimada.

Entonces suena el timbre de la puerta principal, Heidi es quien atiende al llamado.

Heidi: Hola… ¿Qué necesita? —
La escultural joven, le contesta: Hola… busco a Megan… ¿ella esta aquí? —
Heidi: si… ¿de parte de quien? —
La joven: soy Erika Verner —

Continuara…

Encuentro de Ángeles - Capítulo 13


Luego de la agotadora discusión con Dylan, Isabella salió de la pequeña sala de ensayo, junto a su inseparable amiga Alice. Esta la miraba preocupada.

— Me dirás ¿qué te pasa? —soltó la joven embarazada, pero su amiga decidió no responder. — Víctor vendrá a buscarme —anuncio Isabella.
— ¿Él lo sabe? —cuestiono Alice, se siente intranquila, porque los años que ella conocía a Víctor, más de lo que Isabella lleva como novia de su hermano, le habían enseñado a no esperar una reacción “normal” por parte de él.
— Aun no lo sabe, quiero decirle pero no lo sé —respondió vacilantemente Isabella, que pensaba en la forma de decirle la noticia a las personas que más le importaba: sus padres.
— Estoy segura que te apoyara, sino lo obligo —bromeo Alice, intentando animarla pero Isabella siguió seria.

Caminaron en silencio hasta llegar a la casa de Isabella, que estaba a unas cuantas cuadras de la sala de ensayo.

— Isa, mañana vendrás a cenar a casa ¿verdad? —
— Si, como voy a perderme de tu cumpleaños —respondió Isabella, haciendo una pequeña sonrisa.
— Esta bien, entonces...nos vemos mañana amiga —se despidió Alice.

Al entrar a la casa, Isabella se encontró con el típico clima hogareño de siempre, la música clásica sonaba suavemente de fondo, mientras su padre leía un libro en la sala y su madre preparaba el próximo capítulo de su novela.

— Isabella ¿Llegas temprano? ¿Qué paso con la clase de piano? —pregunto su madre inmediatamente cuando vio a su hija, pasar por su estudio.
— El profesor estaba enfermo y no vino —le mintió. Desde hacia varios meses Isabella había tenido que inventar una excusa ocultar el hecho de que formaba parte de una banda de rock. Y decir que iba a clases de piano y canto era lo único que ellos, sus padres, aprobarían, sin que sospecharan nada.
— Llamaré al instituto, es una falta de profesionalismo no haber dado un aviso —soltó molesta la mujer, que levantándose de su asiento se encamino directo hacia el teléfono.
— ¡No lo hagas! —grito Isabella, interponiéndose en su camino— No le gustará al director que hicieras eso, nos haría una muy mala imagen y eso no es lo que queremos... ¿Verdad madre? —soltó la joven, intentando persuadirla.

Su madre quedo pensativa unos instantes, entonces dejo el teléfono en su lugar.

— Tienes razón. Será mejor a que tomes un día de descanso, al fin y a cabo... tú haz mejorado muchísimo tú técnica —dijo la mujer, que rápidamente regreso a su asiento junto al escritorio para seguir escribiendo. Isabella respiro aliviada por un momento, hasta que su madre volvió a hablar— Quisiera que toques un concierto mañana, como regalo para tu amiga ¿no lo crees? Ya que sabes tocar varias piezas, puedes tocarlo en su piano —soltó.

La joven se quedo en silencio, sin saber que responder.
— Llamaré a Cristal (madre de Alice) para avisarle de lo que harás —continuo su madre.
— Lo que digas —dijo finalmente Isabella. Se sentía tan turbada que no tenía ánimos para seguir en el mismo lugar que su madre, sin decir más, siguió su camino hasta su habitación.


— ¡Mierda! ¿Y ahora que hago? No se tocar nada en el piano... —se reto a si misma, pateo su bolso y se dejo caer en la cama.
Con la mira perdida en el techo, pensaba... ¿Qué hará su madre cuando se de cuenta que su hija “mimada” no toma clases de piano sino que todos los días ensaya para ser una cantante de Rock? ¿Qué dirá su padre cuando sepa que esta embarazada? Y sin tener la certeza de quien es el padre del niño. ¿Cómo reaccionara Víctor con la noticia? ¿Qué pasaría que ella le dijera que unas semanas atrás, en su viaje al Caribe ella se acostó con un absoluto desconocido? Pero lo que más le llamaba la atención en ese instante a Isabella, fue una inesperada pregunta...que se volvía cada vez más fuerte en su pensamiento. ¿Será aquel desconocido el joven que vio esa misma mañana?

— ¿Y si es él el padre del bebe que espero? —se pregunto a si misma. Pero aquella pregunta la descarto como imposible.

De pronto su celular suena, era Víctor.

— Estoy a unos metros de tu casa —le aviso.
— Bueno cariño, te espero —respondió Isabella, aparentando alegría.

Apresurada preparo un nuevo bolso con todo lo necesario para la cita: maquillaje, libreta, celular y todo un conjunto de ropa negra.
Se cambio rápidamente, colocándose un delicado vestido de colores claros.
Al verse al espejo, la joven tuvo ganas de vomitar, no por causa del embarazo sino por lo que traía puesto. Para ella era demasiado “aniñado” era demasiado “dulce”. Pero debía resignarse, por que esa era la única forma de conformar a sus padres. Aparentando ser una “Niña Buena” dentro de casa.

— Niña Buena...Niña Obediente...Niña sin cerebro —soltó la joven riéndose de su propio sarcasmo. Pero poco a poco su sonrisa se borro, ante la evidencia de que ella en realidad actuaba así, pero ya no quiere hacerlo más.

Corrigió por última vez el vestido y salió nuevamente hacia la puerta principal.

— ¿A dónde vas? —le pregunto duramente su padre. Deteniéndola.
— Voy a salir con Víctor —respondió Isabella y le hizo una sonrisa.
— Deben regresar temprano y no hagan nada de lo que puedan arrepentirse —le aconsejo.
— No te preocupes, no haremos nada malo —soltó la joven junto con una pequeña risa, a la que su padre no le agrado mucho. — Víctor mi cuidará, confía en el —continuo Isabella. Pero aquellas palabras no eran del todo ciertas, ya que Víctor no era el chico que fuera tan atento como para “cuidar” de ella.
Pero de todas formas, esa era la imagen que deseaba mostrarles Isabella a sus padres.

¿Por qué mentir?

Por que Isabella no conoce otra forma de vida. A Sus padres lo único que les importa es ser Pertenecer a la Elite de Nueva York.
Cuidando el más mínimo detalle de si mismos como del resto de la familia, para que el grupo de amigos ricos no los dejen.

Mentir. Aparentar ser alguien importante fue lo que aprendió Isabella de ellos.
Pero ella no quiere pertenecer a ese Mundo...
Desea construir uno en donde puede ser libre y hacer lo que desea en la vida...que es Cantar en su banda de Rock.
Pero para ello debe mentir, usar un disfraz para que sus padres no se den cuanta que ella esta preparando su escape hacia su libertad...


Continuara...

Monsoon