martes, 29 de octubre de 2013

Dark Love - Capítulo 14


El aroma pestilente de la poción era tan potente, que mis ojos ardían al igual que mi nariz, deslice mi mirada hacia Isis que castigaba mi falta de accionar.
-...si deseas saber la verdad... tendrás que beber...-sentencio Isis, aquel dictamen me hizo dudar aun más. Sosteniendo el frió cristal en mi mano, lentamente lo aleje de mí.
-...no pensarás dejarlo...-elevo la voz Isis, no conteste solo hice lo que mi corazón me dicto, deje caer el pequeño frasco entre mis dedos, quebrándose al chocar contra el piso.
- ¿pero que hiciste William?...- soltó Samantha, que caía desesperada al suelo, con sus dedos intentaba recuperar lo que quedaba de la poción.
-...no necesito que ustedes me digan "La Verdad", ella se presentara ante mi por si sola...-les dije convencido, levantándome de mi asiento, deje a las dos hechiceras intentando recuperar su preciado poder.

Camine por la débil penumbra que gobierna la antigua casa, pienso en los recuerdo de mi infancia, pocos en realidad, pues la agonía de la adultez se encargo de borrarlos por completo.
La habitación de Giselle no esta tan lejos cuando vuelvo a mirar el retrato de la bella mujer, Scarlett sin ninguna duda.
Su mirada lograba cautivarme de una manera tan poco humana, que solo mi sed por la muerte es capaz de dar alguna explicación.

De pronto escucho voces, miro hacia mi derecha, noto que Thomas y Zuria salen de la habitación de Giselle.
- ...William...-llamo Zuria al verme-... Giselle pide hablar contigo...-exclamo la joven, que se mostraba sonriente pero mi hermano estaba ausente de si mismo, busque su mirada pero era inútil, Thomas se dio media vuelta y busco refugiarse en una habitación.
- iré pronto a verla...pero Zuria me harías un favor, podrías prepararme un te de menta...-le pedí para que se fuera y me dejara solo. Ella acepto inmediatamente, vi como ella se alejaba y desaparecía del pasillo, en dirección hacia la cocina.
Retome mi camino pero en dirección en donde se encontraba mi hermano mayor. Parado frente a su puerta, sentí un extraño rumor en mi oído, como una voz llamándome, mire a mí alrededor pero me encontraba solo.
-...será un fantasma...-pensé, eso no sería nada raro, con todo lo ocurrido, un fantasma en la casa no sería novedad.
Deje de pensar en ello y toque la puerta, que se abrió por si sola, haciendo un horrendo chillo al abrirse lentamente.
Mire en el interior y vi a Thomas sentado en una llena de tierra, de espaldas a mi y mirando hacia una ventana cerrada.
Me acerque hacia él y apoye mi mano sobre su hombro.

-...William....extraño mi vida pasada....-soltó con un melancólico suspiro Thomas. Me senté a su lado, verlo triste no pude dejar de sonreír y un pensamiento que no pude contener.
-...como exhumar cadáveres y tener sexo con ellos... es eso lo que extrañas... (¿?)-interrumpí, la palidez de Thomas fue tal como el asombro que lo embargaba, pero su silencio me dio la razón.
- tal vez... pero esto sea demasiado para los dos, yo también extraño estar en mi escritorio escribiendo mi libro...con la exigencia de la editorial, una vida normal...-dije con mala gana.
- pero ese no eras tu, el William con quien siempre hable era alguien débil y muy reservado, descreído de todo... pero ahora, se que eres Tu...William...el que ama llevar las almas de los mortales...me alegra que seas tu a quien veré cuando me toque morir...-sonrió, esa macabra premonición me hizo dar escalofríos, no quiero matar a mi propio hermano.
-...se lo que piensas...pero ser La Muerte encarnada en un humano, no dijo que iba a ser fácil...-intento de consolarme Thomas, pero eso no me bastaba. Con el simple saber de que algún día tendría que hacerlo me dolía el corazón. Entonces una idea se me ocurrió.
- ven conmigo a la cena...-propuse, los ojos de Thomas se abrieron.
- ¡¿estas loco?!... seré un plato para Lara y esa Scarlett...-largó temeroso.
- no dejare que te maten...solo....quiero...-empecé a decir.
- solo quieres...-repitió pero se callo de golpe, creo que ya se dio cuenta lo que pretendía. -...¡¡¡NO QUIERO SER UN VAMPIRO!!!- grito Thomas, se levanto de la cama y me señalo con el dedo enojado.
- es la única forma de que yo no te mate...no quiero hacerlo...quiero que estés conmigo....-dije para convencerlo pero Thomas me miraba cada vez más desconcertado.
- en la eternidad... ¿eso es un pensamiento egoísta William?...yo algún día quisiera tener una familia....-se excuso.
- eso es una absurda mentira, tu nunca creíste en eso...una familia...después de lo que nosotros vivimos y como somos ahora ¿crees que alguien se fijaría en nosotros para tener una familia? No Thomas. Estamos condenados a estar solos...por siempre...-solté cruel, no me importa lo que crea, yo cumpliré con lo planeado. Lo mire por ultima vez, entonces salí de la habitación rápidamente.
Azotando la puerta de madera, volví hacia el pasillo.
Pensé que tal vez Thomas tenía razón, era demasiado egoísta convertirlo en inmortal solo para no tener que ser yo el culpable de su muerte.

-...La muerte es lo único a que no podemos escapar...-escuche con claridad, levante la vista y advertí a Giselle apoyada en el umbral de la puerta de su habitación. Pero su estado aparentemente fortalecido fue solo un espejismo, porque pronto tambaleo mostrando lo frágil que era, me apresure a ir junto a ella. En el instante justo la sostuve antes que se desplomara.
-...no deberías estar fuera de la cama...-le reproche pero Giselle solo me sonrió suavemente. Alzándola con mis brazos, la introduje nuevamente a su alcoba y la acosté lentamente en su cama.
- gracias...William...-agradeció, la ayude a acomodarse en la cama, cubriéndola con los acolchados, ese día era particularmente frió y sombrío. La mire a los ojos, su brillo era tan intenso como esa vez que la conocí, pero las emociones que poseía en esa ocasión ya no son los mismo que siento ahora, su rostro aunque pálido y demacrado muestra tanta vida en su interior que ya no me son atractivos como antes.
- tienes que descansar...-solté con dureza, cuando termine que arroparla.
-...no te vez tan contento en verme...entonces era cierto lo que pensaba...- dijo Giselle algo perturbada.
- ¿Qué es lo cierto?...-pregunte curioso por su misteriosa conclusión.
- tú no eres mi novio, como me lo dijo Zuria...ella me mintió.-
-...ella es tu amiga y quiso no darte malas noticias...-empecé a decir pero la señal de Giselle me hizo callar.
- eso era lo que quería escuchar...- suspiro -...no te olvide William, se quien eres, y lo que eres, se muy bien lo que me hiciste, o crees que no me di cuenta que me cortaste las alas, matando parte de mi herencia...-dijo Giselle, su seriedad me dejaba sin palabras-...y lo peor es que alguien mato a quien yo amaba... y tu sabes quien es...-
-...si te lo digo ¿Qué piensas hacer?...-solté, la mirada de Giselle cambio radicalmente, vi en sus ojos un odio creciente.
-...no me preguntas que ya sabes cual es la respuesta, solo necesito su nombre...-fulmino Giselle.
-...Atkin...-dije.
- Atkin...el maldito volvió, ¿Quién lo despertó? ¿Fue su hermana?...-pregunto enojada.
- ¿tiene una hermana?....-solté confundido.
- responde William, ¿sabes quien lo despertó?...- insistió Giselle.
- lo se, fue mi hermano Thomas...-respondí finalmente-...pero ¿Qué sabes de Atkin?...-
- no te lo puedo decir. Pero te pediré una cosa... –dijo Giselle un poco más calma.
- ¿Qué es?...-
- quiero ir contigo a la cena y también tienes que llevar a tu hermano...-me pedio.
- será peligroso....eso ya lo sabes...-
- no te preocupes por mi, se cuidarme, por el que tienes que estar preocupado es por tu hermano... si no actuamos rápido....-
- ¿Qué?...-interrumpí.
-...lo asesinaran...como lo hicieron con mi novio...-dijo directamente. Lo que tanto temía, Thomas no iba a poder escapar de la muerte.
- ¿Qué hay que hacer?...-pregunte preocupado.
- esta bien, esto es lo que haremos....


Continuara...

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