lunes, 28 de octubre de 2013
Kampf der Liebe - Capítulo 9
Tom: eres un completo idiota —dijo totalmente furioso.
Bill se incorporo débilmente, jamás Tom lo había golpeado de esa manera.
Del labio inferior comenzaron a brotar las primeras gotas de sangre.
Bill: ¡¡Tom!!...ah —se quejo, el dolor del golpe se hizo sentir, paso su mano por la boca para sacarse un hilo de sangre— ¿Por qué Tom? —
Tom: no lo puedo creer —soltó incrédulo—…además me preguntas el porque, sos un idiota —camino irritado por todo la sala— cómo no fuiste capaz de cuidarte —
Bill: ¡lo hacia! —exclamo— no entiendo que fue lo que sucedió —
Tom: ¿quieres que te lo explique? ¡¡Dejaste embaraza a Erika!! Justo a ella, que es una lunática —lo miro fijo— me decepcionas —
Bill: ¿Por qué? —
Tom: porque no me escuchaste cuando te dije que te alejaras de ella, cuando la conociste. Pero él muy bobo estaba supuestamente enamorado y no me escucho. Ahora jodete, y hazte cargo de ese niño —
Bill: claro que me voy hacer cargo, quién crees que soy —
Tom: ya no lo se. Te desconozco. Desde que te pusiste de novio con Erika, cambiaste muchísimo, y luego entraste en razón al terminar con ella. Pero ahora esto —Lo empujo fuertemente, Bill no reaccionaba.- Piensa muy bien las palabras, para decirle a mama que tendrá un nieto, de Erika —agarro sus llaves del auto y se encamino hacia la puerta pero Bill lo detuvo de golpe.
Bill: por favor no me dejes solo en este momento. Te necesito… —lo miro con ojos llorosos.
Tom: lo siento…pero no puedo-le dijo fríamente. Salió de la casa y se marcho en su auto.
El absoluto silencio se adueño de la casa de los Kaulitz. En una habitación a oscuras se encontraba el cuerpo esbelto de Bill, recostado en la cama, con la mirada perdida el en vacío, a pesar de que su cuerpo esta estático, la sensación de que su alma se hundía en un abismo lo había dejado insensible, sin aliento para vivir. La Soledad. Su peor enemiga le había ganado la batalla.
De manera lenta, Bill se sentó en la cama y desganadamente se dirigió hasta el baño, al observase en el espejo, él mismo no se reconoció, con la boca hinchada y lastimada. Se veía tan pálido y demacrado como si hubiera muerto…pero no, él seguía respirando.
Bajo las escaleras y se acomodo en un sillón. Sin advertirlo, sus lagrimas recorrieron todo su rostro, le dolía el alma, en su interior le reclamaba al destino por ser tan cruel con él y con Megan, por haberlos unirlos y separarlos, en una misma noche.
La imagen de Megan, era lo único que estaba presente en su mente. Será que ella esta sufriendo como él, se preguntaba. Pero ella no lo quería cerca, pero él necesitaba hablar con ella.
De un salto se incorporo y camino hasta su hogar. Al llegar allí, la despertó con un golpe a su ventana. Afortunadamente, se asomo por la ventana y él le hizo una señal para que bajara, a los minutos estaban frente a frente. Megan con los ojos notablemente hinchados y enrojecidos, delataban que había estado llorando.
Megan: ¿a qué viniste Bill? —pregunto, sin atreverse a mirarlo a los ojos.
Bill: …vine a hablar contigo —respondió débilmente.
Megan: para qué, si todo a quedado claro entre nosotros —
Bill: de que hablas… —cuestiono, sin entender.
Megan: de que…vas a ser padre…y... — y una lágrima descendió de su rostro. Él intento de abrazarla pero ella lo rechazo.
Megan: no…por favor —
Bill: ¿que no me amas? —. Esa duda hizo que Megan abriera grande los ojos por la sorpresiva pregunta.
Megan: cómo podes poner en duda eso, yo te amo… —él la interrumpe.
Bill: entonces, porqué me rechazas —
Megan: no te rechazo, solo me alejo de ti. Creo que va a ser lo mejor para nosotros, pero sobre todo para mí… —
Bill: no me abandones tú también… —le rogo.
Megan: Bill, lo nuestro… —se enmudeció para pensar— Bill jamás fuimos nada, solo amigos y será mejor que sea así. Esta noche fue la más bella de todas, me hiciste muy feliz al saber que me amas…pero... —
Bill: pero ¿Qué? —
Megan: no estoy lista para enfrentarme a esta situación, lo nuestro no funcionaria… —
Bill: pero ¿Por qué? —le sostuvo la mano
Megan: Bill no la hagas más difícil… —suelta la mano de él.
Bill: ¿Por qué Megan? —
Megan: hay un niño de por medio… —exclamo resignada— y esta ella (Erika) —
Bill: pero a ella no la amo. Lo que haré será solo de encargarme del niño pero nada más…quédate conmigo —
Megan: No puedo, no como vos lo deseas —sollozo— lo siento. Estoy feliz de que vayas a ser papá pero a la vez me siento muy desdichada, por desearte y no poder tenerte —con su mano acaricio suavemente el rostro de su amado— eso es injusto, pero lo tengo que aceptar —
Bill: esto es un adiós… —murmuro.
Megan: así es —le dio un beso en la mejilla a Bill y le dijo al oído— tú eres lo que más voy a amar en mi vida, no lo olvides —
El amanecer, marcaba un nuevo comienzo, un día más.
Pero Megan se encontraba abatida, ya sin lágrimas que derramar, se quedo en silencio sentada en su cama. Desde lo más profundo de su ser, se arrepentía lo todo lo que le había dicho a Bill, le dolía el hecho de haberlo lastimado pero hizo lo que le parecía justo para ambos. Aunque eso podría costar su propia felicidad.
De pronto suena la puerta, alguien la llama, entonces se abre la puerta y entra su Tía, que al ver a Megan en absoluto silencio, se acerca a ella con preocupación.
Tía Dalma: Mi niña… ¿Qué es lo que te sucede? —sentándose a su lado.
Megan: me cuesta creer Dalma, me siento perdida, ya no se que es que es lo mejor para mí —
Dalma: entonces ven conmigo… —la tomo del brazo y la llevo hasta la cocina, allí estaba Heidi hablando por teléfono, seguramente con Andreas. — lo que necesitas es relajarte un poco. Déjame que te preparé un té —continuo.
Megan: Gracias Dalma —le esbozo una débil sonrisa.
Su hermana mayor término de hablar con Andreas, parecía estar en estado de shock, porque cuando se sentó delante de Megan, la miro sorprendida.
Heidi: me entere Meg… lo de Bill, wow… no lo puede creer, yo jamás pensé que “ESO” podía dejar embarazada a alguien, pero parece que puede —dijo mientras se llevaba a la boca un tostada. — y yo que lo consideraba que era gay…me equivoque —
Megan no reaccionaba, se quedo muda, eso le extraño a Heidi.
Heidi: ¡¡¡hey!!!...Megan, que no vas a decir nada —miro a su tía que también había quedado pasmada ante la falta de respuesta de Megan— Bill no es gay, me equivoque —repitió, pero lo único que salio de la boca de Megan fue un: Ah…- dijo desanimada.
Entonces suena el timbre de la puerta principal, Heidi es quien atiende al llamado.
Heidi: Hola… ¿Qué necesita? —
La escultural joven, le contesta: Hola… busco a Megan… ¿ella esta aquí? —
Heidi: si… ¿de parte de quien? —
La joven: soy Erika Verner —
Continuara…
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