jueves, 31 de octubre de 2013

Encuentro de Ángeles - Capítulo 19


Capítulo 19

• Lauren •

Su inesperado llamado me puso la piel como gallina. Me sentía tan nerviosa que no sabía como actuar, porque Georg me miraba constantemente.
Lo único que podía hacer era salir de esa horrenda fiesta, que me trajo Hank.

— Me voy —le dije directamente. No voy a perder el tiempo con ellos, si puedo estar con Bill. Les di un beso a ambos e intente salir lo más rápido de la casa. No me detengo ante el pedido de Hank.

Una vez que logre llegar a la vereda, miro a mí alrededor. Sé que él esta cerca, pero no lo veo y me desespero. Saco a toda prisa mi celular y marco a su celular.

— ¿En donde estas? —le pregunto de inmediato.

— Te estoy viendo —me responde.

Entonces cuelgo y miro hacia la derecha. A pesar de que hay varias personas en la esquina, logro divisarlo. Sonrió al notar cuan diferente es del resto, nadie se le puede comparar. Sin fijarme en otra cosa que no sea él, corro hacia donde esta.

— Hay que irnos pronto —solté.

Tomándome de la mano, corremos lejos de allí. Mientras corremos hacia algún taxi, no puedo deja de sonreír, amo la sensación de peligro, el ser descubiertos.

Tan pronto vemos un taxi, Bill lo detiene y nos subimos en el.

— Pensé que no... Ibas a... —intentaba hablarle, pero me costaba controlar la respiración.
— No hables —pidió.

Se mantenía serio, pensativo tal vez.
El taxista pidió una dirección y Bill respondió. Entonces nos pusimos en marcha, hacia un lugar que no conozco.
Durante el camino, no me atrevía a hablarle, presentía que si lo hacía él se molestaría. Por lo que opte por incitarlo a jugar. Lo mire, de la misma forma que lo hice con el rubio durante la fiesta. Esta técnica nunca suele fallarme.
A excepción de ahora. No importase como lo mirase o el tipo de caricia le hiciera con mis manos. Bill no reaccionaba.

— Bill —murmure en su oído. Per lo único que él hizo fue ladear la cabeza hacia el otro lado. Jamás me sentí tan frustrada como en ese momento. Me aleje lo más que pude de él y cruce los brazos molesta.

De pronto, el auto se detuvo y Bill bajo de inmediato, lo seguí. Una vez que pago el servicio. Él volvió a ser el mismo.
Rodeo mi cintura con su brazo y dándome un pequeño beso en la cien, comenzamos a caminar hacia la entrada de un lujoso hotel.

En la recepción pidió una habitación y con la tarjeta en mano, ingresamos a un ascensor para nuestro piso.

Seguimos en silencio, eso me resulta extraño. Porque Bill suele hablar demasiado, en ocasiones. Pero ahora se mantuvo callado y serio. Algo le ocurre.

— ¿Cuál es nuestro número? —le pregunte curiosa. Él no me respondió, solo me entrego la tarjera— La 52 —nombre decepcionada.

Al llegar ante la puerta, la abrí y ambos entramos. Deje a un lado mi bolso y me abrigo. El hizo lo mismo con el suyo. Bill saco una botellita de licor del mini bar y se encamino hacia la cama. En cambio, me dirigí hasta el baño. Necesitaba sacarme el vestido y colocarme la prenda que había comprado para él.
Arregle mi cabello y mi maquillaje, hasta quedar perfecta. Cuando salí del baño y llegue a la cama, vi a Bill recostado fumando y con 3 frascos vacios de licor a su lado.

— ¿Tienes ganas de jugar? —dije, me mordí los labios. Pero él no me estaba mirando. Eso me enfado. — Me puedes decir qué es lo que te pasa, no eres el mismo —solté, cruzando nuevamente los brazos. Impaciente.
— Nada, de lo que a ti te importe —me contesto fríamente.

Se levanto de la cama. Dejo el licor en la mesa de luz y vino hacia mí.
Me tomo de la cintura con sus manos y me arrojo a la cama. Sonreí excitada, adoraba su pasión. Sin perder tiempo, él se acerco a mí para envolverme en sus brazos, cerré los ojos cuando ataco mi cuello con sus besos.

•
•

• Bill •

La ciudad de Nueva York luce tan hermosa esta noche, tan seductora como siempre. Debería sentir lo mismo de Lauren pero no logro sentirlo.

Dejo de mirar la ciudad a través de la ventana y vuelvo mi mirada hacia la cama, allí Lauren descansa, agotada de nuestro encuentro.

Cualquier hombre se enamoraría al verla en la perfección de su desnudez. Pero yo no logro hacerlo, no logró conectarme a ella, es como si Lauren estuviera vacía... o tal vez sea yo el que ésta vacio y ella no logra llenar ese lugar.

Me siento en uno de los sillones que esta al frente de la cama y continúo observándola.

— Tal vez, ya me aburrí de ti —murmuro. Sonrió al darme cuenta de lo poco que vales para mí.


De repente vino a mi mente, la imagen de la mujer que me quita el sueño. Es una figura difusa, apenas puedo distinguir su cabello negro, pero de todas formas sé quien es ella, aunque no sepa siquiera su nombre.
Cada vez que sueño, ella aparece...quiero alcanzarla pero nunca logro hacerlo y me desespero. Jamás desee tanto por estar con alguien, como siento cuando la veo.
Más de una vez maldije esos sueños, porque me tortura tanto no poder tenerla a mi lado, que quise no volver a dormir. Pero inmediatamente me arrepiento, porque al soñar es la única forma que puede verla, estar por un momento con Ella. Una mujer tan diferente a Lauren.


Enciendo un cigarro y lo fumo hasta terminarlo. Me levanto del sillón y busco mi ropa. No quiero estar presente cuando Lauren se despierte. Termino de vestirme y salgo de la habitación.
Me despido de los empleados del lobby del hotel, para salir a la calle. Aun ésta oscuro pero sé que pronto amanecerá.
Comienzo a caminar sin una dirección fija.

Respiro profundamente el aire frio de la mañana.

Me siento tan perdido, que e ocasiones me pregunto:

¿Cuándo me perdí a mi mismo?
¿Cuando deje de creer en el amor?
¿Por qué siento un vacio en mi corazón?
¿Por qué me empeñe con Lauren?

Esas preguntas, no las podía responder.

— Necesito relajarme —me dije a mi mismo. No cuanto tiempo camine, pero me detuve al ver un anuncio.

“¡¡Gran Inauguración del Parque del Sol!!
El mayor parque de diversiones de Nueva York abría sus puertas de forma gratuita el.... “

— Perfecto —murmure sonriente. Algo dentro de mí me decía que debía ir a ese lugar.


Continuara...

Encuentro de Ángeles - Capítulo 18


Capítulo 18

• Isabella •

La fiesta de cumpleaños de Alice, sigue como ella lo había planeado. Sin sus padres.

Tome un sorbo de mi jugo, cuando siento la voz de Hank llamándome. Me doy media vuelta y lo veo, acompañado de una chica. Abrí los ojos al verla. << Es ella >> me dije a mi misma. Era la misma que buscaba a Él (Bill), el día que él se iba.

— Isabella. Ella es Lauren, mi prima —me presento Hank, señalando a la pelirroja. Quien me sonreía.

<< Así que ese es su nombre. Lauren. Ella es la única que sabe su nombre y donde puedo encontrarlo a Él (Bill). De alguna manera voy a tener que sacarle esa información >> pensé.

— Un gusto Isabella —saludo extendiéndome la mano. Tanto Hank como yo, nos miramos sorprendidos.
— Igual —dije incomoda y correspondí de la misma manera el saludo. No estoy acostumbrada a ser tan cordial con la gente. Pero ella parece ser diferente, no veo en su inquieta mirada. Que no se detiene mucho tiempo en mi, sino que observa todo detrás de mí, como si buscara a alguien.
— Muy agradable la fiesta —comento Lauren.
— ¡Ay por favor! No seas tan anticuada —exclamo riéndose Hank hacia su prima, era evidente que le fastidiaba la manera en que ella hablaba.
— Cálmate. No dijo nada malo —lo rete, mirándolo sería, él levanto una de sus cejas y se apresuro a tomar un trago de su vaso.
— Ya nadie habla así —continuaba Hank.
— Es buena la fiesta —le dije sonriente a Lauren, para iniciar una conversación. Incluso me había acercado a ella para hablarle mejor. — ¿Hace mucho que estas en Nueva York? —pregunte curiosa. Sé que me va a decir que es lo que hace en al ciudad.
— Hace unas semanas. Viaje desde Noruega para una audición... —respondió distraída Lauren.

Note que miraba persistentemente hacia la entrada del jardín. Mire hacia la misma dirección, no vi nada extraordinario, solo la misma cantidad de gente estaba allí. Hasta que observe que un chico con muletas, se habría paso y se acercaba a nosotros. Por un instante me miro y sentí vulnerable, extraña.

— ¡Hey Georg! —saludo Hank al chico corpulento, este le respondió sonriendo. Lauren al verlo corrió hacia él y le dio un largo abrazo.
— ¿Quién es? —le pregunte disimuladamente a Hank.
— Su novio —contesto rápido Hank. Entonces el se fue a abrazar también al joven en muletas.

Me quede unos instantes mirando la escena. Me sentía confundida, pues yo creía que Lauren tiene alguna relación con Él (Bill) o bueno tal vez sea mi impresión. Tal vez ellos sean amigos.

Suponiendo que ellos ya no hablarían conmigo, me aleje de todos ellos.
Cuando caminaba de regreso a la casa, pensé en hablar con Lion pero escuche un grito. Me apresure y entre rápido a la casa. Pero lo que me encontré me dejo helada.

Vi a Víctor subido en uno de los sillones, saltando con dos botellas en las manos. Estaba totalmente ebrio.

— ¡¡Qué te pasa!! ¡¡Bájate!! —le grite, intentando tomarlo del brazo, pero el me esquivaba.
— ¡Que fiesta ma-as aburrida! —gruño— ¡Isabel! —dijo mirándome. Los que estaban alrededor no paraban de reírse del ridículo espectáculo que él estaba ofreciendo.
— ¡¡Víctor bájate!! —le ordene.
— ¿Quién es? ¿¡Tu mama!? —grito alguien.
— Mi odiosa Novia —contesto Vítor riéndose.

Eso me enfureció aun más. Lo agarre de la ropa y tire de ella. No me importo que se golpeara contra el suelo. Lo que estaba haciendo, lo que le estaba haciendo a mi amiga-su hermana, era horrible.
Una vez que se pudo poner de pie, entre empujones lo lleve hasta la vereda.

— ¿¿¡ que mierda tienes en la cabeza!?? ¡que no te das cuenta que le estas arruinando el cumpleaños a Alice! —le gritaba, pero él parecía no escucharme, porque no paraba de moverse en el mismo lugar en la medida que balbuceaba algo que yo no entendía.


•
•

• Georg •

— No puedo creer que estés aquí —soltó Hank, en la medida que me daba un abrazo.
— Yo tampoco —dije y él se rio. Hacía meses que no lo veía, pero creo que es el único que esta emocionado en verme. Lauren se mantiene en silencio, con la mirada baja. — Te extrañe —le confesé. Entonces ella levanto la cabeza y me miro, me dedico una débil sonrisa.
— Yo también —susurro.

Por unos instantes un silencio incomodo surgió entre ambos.
Pero eso se termino cuando Hank volvió a hablar.

— Wow. Yo pensé que con el accidente ibas a quedar muerto, como mínimo —soltó.
— Siempre tan positivo, Hank —dije sarcástico.
— Pero es verdad, si tenías todos los pronósticos...estabas cuando te sacaron del auto, me dijeron que estabas más muerto que vivo —continuo Hank. Note el malestar en el rostro de Lauren, seguramente no quiere recordar ese día. Por que, sino no fuera por una llamada, ella hubiera viajado conmigo.
— No fue tan grave Hank. Lo que me salvo fue el cinturón de seguridad y tener una buena cobertura medica —bromee.
— Recuérdame ¿Cuánto tiempo estarás con las muletas? —hablo finalmente Lauren.
— No lo sé —respondí cortante.

Desde que había tenido el accidente, Lauren se distancio de mí, no vino a visitarme en ningún momento. Al igual que Gustav.

— Entonces la rehabilitación va a durar un tiempo —comento Lauren. Afirme con la cabeza.

Nos quedamos un momento más charlando, hasta que Lauren recibió una extraña llamada que la puso muy nerviosa.

— Me voy —aviso. Nos dio un beso a cada uno y se encamino hacia la casa. Hank se quedo tan sorprendido como yo.
— Hay que llevarla a casa —le dije, para que me acompañara. Fuimos detrás de ella. Al llegar al interior de la casa, todos comentaban de algo que había ocurrido. No iba a averiguarlo, mi objetivo es alcanzar a Lauren, que ya había cruzado la puerta principal de la casa.

•
•

• Isabella •

Ser “niñera” de Víctor, no estaba en mis planes. Pero así estaba con él. Sentada a su lado, sosteniéndolo mientras vomita.

De pronto escucho la voz familiar de Hank.

— ¡¡Lauren, espera!! —le gritaba.

Me volví a ver.
Ella bajaba apresuradamente las escalerillas de la entrada. Miro rápidamente hacia la derecha y hacia la izquierda. Parecía estar buscar a alguien. Vi sacar su celular y marcar un número.

— ¿En donde estas? —le escuche decir.
De repente, Lauren miro hacia la derecha en dirección de la esquina. Hice lo mismo, allí estaba el habitual grupo de chicos hablando. Pero había alguien que se distinguía, era un joven muy alto y esbelto.

<< No puede ser. Será él >> pensé.


Continuara...

Kampf der Liebe - Capítulo 13 (parte 2)


Mientras tanto, en un hotel México, los integrantes de Tokio Hotel, se preparaban para dar una conferencia de prensa y unas entrevistas antes del concierto de esa noche. Todos ellos estaban reunidos en la habitación de Tom, en donde esperaban instrucciones de David.

Gustav: mmm…que rico, que esta esto…—lo dijo mientras comía otra porción de un platillo tradicional del país.
Georg: ¿Qué estas comiendo?…ya me dio hambre —
Gustav: eh…no sé —
Georg: para que existís “oso” —le bromeo, pero los ronquidos de Tom lo distrajo— Gus… Gus… alcánzame el almohadón —tomo impulso y le lanzo el pesado almohadón a Tom pero para su mala suerte dio a parar contra la espalda de Bill que estaba mirando por la ventana.
Bill: ¡¡ah!!! —chillo. Se dio vuelta y miro fastidiado a los G´s, pero Gustav le señalo al culpable del golpe, Georg se dio cuenta— hey Gustav… —no pudo terminar la frase el almohadón le dio justo en la cara.
Georg: ah…no, esto es la guerra…-exclamo, que comenzó a bombardear a Bill con todos los almohadones que encontraba a su paso, su adversario corría de un lado a otro riendo, Gustav finalizo su comida y se alío a Georg, Bill corrió a despertar a su hermano pero este ni se movió…continuo roncando.
De golpe se abrió la puerta, todos se quedaron inmóviles, era David.

David: vamos muchachos ya es hora —dijo su manager.

Los chicos caminaron por un pasillo hasta una gran sala, en donde lo esperaban un pequeño grupo de personas, integrados por reporteros y fotógrafos, saludaron a todos ellos y se sentaron en el único lugar en donde cabían los cuatro sentados, un enorme sofá.

— Buenos días…nos alegra muchísimo tenerlos de regreso en México —saludo el periodista.
— Hola —dijo en español Bill, lo había estado practicando esos minutos antes en la alcoba de Tom.

El resto saludo en ingles (el resto de la entrevista se hablan en ingles)

* ¿Cómo se prepararon para el concierto de esta noche, en DF? *
Bill: bueno, ayer realizamos el ensayo, la prueba de sonido… —miro a Tom— y por suerte no tuvimos inconvenientes, así que para esta noche suponemos que todo va a salir bien, y daremos un buen concierto para nuestros fans de México-y sonrío
Tom: aunque si tuvimos unos problemas con los instrumentos de Georg…lo había extraviado, el tonto se olvido de traerlas —se rio burlonamente.
Georg: no es cierto… —

* ¿Cuál fue la cosa más loca que les ha pasado en el escenario? *

Bill: Una ves estaba confundido en el escenario con una canción llamada "Don't Jump" —
Tom: Oh Si —
Bill: Pero fue hace mucho tiempo. Fue a causa de mi teléfono, no fue mi culpa, fue una falla técnica —
Tom: Habías cambiado la letra ¿no? —
Bill: Sí, y fue estúpido. Pero sólo ocurrió una vez —
Tom: Creo que dijiste... —voltea a ver a Georg.
Georg: Creo que ha cambiado el día —
Tom: Sí, "¡Feliz Navidad!"…y tuviste un accidente con el micrófono… —le dijo a su gemelo.
Bill: No me acuerdo —
Tom: ¿No? —
Bill: No me acuerdo —
Tom: Recuerdo con el micrófono, y tu sabes... con los dientes —
Georg: Si —
Bill: Mis dientes son perfectos —
Tom: Por supuesto, ahora son falsos —
Bill: Oh, ¿Tu piensas eso? —
Georg: Después de la cirugía —

* ¿Recuerdan los más padre que vivieron con una fan? *

Bill: Fue en nuestra primera presentación, cuando Durch Den Monsun estaba en su momento de mayor éxito. Empezamos a tocarla y todas las fans cantaron con nosotros, fue genial. ¡Nos impresionamos! —
Tom: ¿Y en una ocasión cuando estuvimos aquí? —
Bill: ¡Uff! ¡La firma de autógrafos duró más de dos horas! No creímos que nos conocieran en Latinoamérica. ¡En serio! —
Tom: Ese día estábamos cansadísimos, pero era tanta la emoción que nos transmitía que no nos importó. ¡Hubo chicas que lloraban sólo por saber que estábamos ahí! Fue increíble descubrir que había miles de personas en un lugar sólo por vernos. De verdad ¡gracias, chicas! —

* ¿Y sus fans han hecho algo súper peligroso por ustedes? *

Tom: ¡Uy, sí! Una vez una chica intento colarse al cuarto por la ventana y se cayó. Ese día nos espantamos, porque pensamos que se había lastimado —
Bill: A mí me pasó algo chistoso en un aeropuerto. Estaba súper relajado cuando llegaron unas niñas que me reconocieron, y empezaron a gritarme propuestas indecorosas. ¡Todo mundo oyó y yo moría de la pena! —

* ¿Entonces no ligan con sus fans? *

Bill: Sólo si es para andar bien. Yo quiero tener novia y para eso tendría que conocer bien a la chica. Si es una fan o no, no es tan importante —
Tom: Yo confieso que sí he salido con un par de fans. Nada serio, pero muy divertido —
Bill: En cambio yo soy más romántico. Espero el verdadero amor, una niña que me comprenda y apoye mi carrera, pero… —en ese momento se callo, algo muy raro en el, pensaba en Megan, él ya encontrado a su amor, pero se sentía terrible por ser el causante de su propia desdicha, al alejarla de él. Noto que el reportero lo miraba raro y siguió hablando— hasta que llegue seguiré clavado en mi música, ¡que es mi gran pasión! —

* ¿Algunos de ustedes están de novio? *

Bill: no… —
Gustav: eh…si, desde unos meses —
Tom: no…creo que Gustav es el que esta de novio ahora… —

* Pero ¿Georg…? *

Georg: no, ya no lo estoy más… —dijo cabizbajo— pero no voy a hablar del tema, es algo personal —

* Ok… ¿Georg…como estas luego de tu accidente? *

Georg: eh…estoy bien —mirando su pierna enyesada
Tom: al muy imbécil lo chocaron, una bicicleta —y largo una carcajada
Bill: si…el no nos cree, pero es un chico gracioso… —señala la pierna— tan solo a el le puede pasar eso — sonrío.

Las entrevistas continuaron durante dos horas más, luego los muchachos regresaron a sus habitaciones para prepararse para ir al estadio, en donde seria el concierto.
El lugar estaba abarrotado de fans que gritaban y saltaban, con la esperanza de que uno de ellos las mirase, consigo llevaban banderas, osos, carteles con declaraciones de amor o con peticiones osadas. Todo para obtener una sonrisa o un gesto de los integrantes de la banda.
Con un estallido de fuego del escenario, acompañado con un grito ensordecedor, dio inicio al recital, que duro casi dos horas.
Al finalizar los chicos regresaron al hotel para… ¿descansar?



Continuara…

Kampf der Liebe - Capítulo 13 (Parte 1)


Luego del alboroto, de las patrullas y la ambulancia de la noche anterior.
Las tres mujeres pudieron estar un poco más tranquilas aunque no lo suficiente.

La mayor de ellas cocinaba algo liviano, para llevar. En vano fueron sus esfuerzos para no llorar, pero al final se sentó en una silla por la zozobra.

Tía Dalma: ¿Por qué lo vas a hacer? —le pregunto a la menor de sus sobrinas, que iba y venía por el living, hablando por celular.
Megan: es para protegerlas —contesto y continuo hablando por celular, tenía que arreglar hasta el último detalle.

Heidi en cambio era la única que no demostraba ningún sentimiento en particular, estaba concentrada viendo la TV en el sofá, su hermana se sentó a su lado y en un movimiento rápido le quito el control remoto.

Heidi: ¡¡hey!!...estaba viendo eso —reclamo
Megan: ya no… —cambio de canal— quiero saber como va a estar el clima en… —sonó otra vez se celular.
Heidi: ¡¡¡ay!!!...esa musiquita, que no tienes otra cosa que no sea de Tokio Hotel —dijo mientras volvía a cambiar de canal.
Megan: jamás lo voy a cambiar —le saco la lengua y atendió la llamada.

Tía Dalma: ¿A qué hora sale tu vuelo? —pregunto, que ya había terminado de cocinar.
Megan: a las 11 —contesto
Tía Dalma: estas segura de irte, porque puedo ir contigo para hacerte compañía y cuidarte, en esa cuidad —
Megan: no hace falta, es mejor que vaya sola, de esa forma voy a saber que ustedes están bien, ella me quiere a mí, no a ustedes —le sonrió, aunque ella sabía bien que eso no era la única razón de ese viaje, también quería alejarse de todo recuerdo que le había hecho sufrir, más que nada alejarse del recuerdo de Bill.
Tía Dalma: y con más razón Meg, si ella te busca, te va a encontrar sola, es una locura lo que intentas hacer-dijo indignada.
Megan: ya es una decisión tomada, no voy a cambiar, me marcho sola a Londres —dijo firmemente
Tía Dalma: ah…eres tan terca como tu madre, cuando se le mete algo en la cabeza ni Díos puede cambiarte de pensar lo contrario —exclamo enojada.
Megan: si —sonrió— voy a bajar las maletas…Heidi ¿me ayudas? —
Heidi: ok, ahí voy —

En la habitación de Megan…

Heidi: no me engañas Meg, te conozco. Este circo del viaje es para huir —
Megan: no estoy huyendo, no soy cobarde —dijo débilmente— lo hago por ustedes, para protegerlas de esa loca que me persigue —
Heidi: ¿solo por eso? —cuestiono— o también es por Bill —
Un profundo suspiro salio del cuerpo de Megan.
Megan: también —dijo.
Heidi: es obvio, este viaje es más por él —agarro una maleta— ustedes eran algo más que buenos amigos, se notaba. Hasta llegue a pensar que eran novios, cuando me contaste que te había besado y que sentiste esa extraña sensación en el estomago, me dije ha esta enamorada… —
Megan: aun lo estoy pero… —
Heidi: él no… ¿verdad? —
Megan: No…creo que no, así que este viaje me tiene que servir para olvidarlo —
Heidi: mmm…puede ser —dijo con incredulidad.

Las dos bajaron con las maletas, pronto llego la hora para ir al aeropuerto, llamaron a un taxi, que las condujo hasta allí. Al llegar Megan se dio cuenta de que no le había avisado a Helena ni a nadie del viaje y se lamentaba por eso. Pero ya no había tiempo, el avión ya había arribado y llamaba por los altavoces a la tripulación para abordarlo. Con mucho dolor y tristeza se despidieron Heidi y su tía de ella pero ya era tiempo de partir.

Cuando pudo sentarse en su asiento y acodarse, percibió que una persona ocupaba el asiento de al lado, ella se concentraba en mirar por la ventanilla, hasta que una mano extendida frente a ella la asusto. Se dio vuelta para observar de quien se trataba…era un joven rubio, de piel pálida, con una graciosa sonrisa la saludaba.

— Hola…soy Edward —contesto el joven de voz profunda y particularmente seductora.
— Hola —estrecho su mano— me llamo Megan —dijo
Edward: un gusto —le sonrío encantadoramente— ¿Qué vas a hacer a Londres? —
Megan: voy a buscar trabajo ¿tú que vas a hacer allá? —
Edward: voy de regreso, extraño a mi familia —
Megan: ah…que bien… —
Edward: a mis padre —aclaro rápidamente— no estoy de novio…con nadie… —al finalizar la frase se sonrojó por la vergüenza— perdón no se porque te lo dije… —
Megan: esta bien —RIÓ— yo tampoco… —de pronto la imagen de Bill vino a su mente—…no tengo novio —contesto.
Edward: oh…genial… —la miro con sus ojos castaños— es lindo ser soltero, podes hacer lo que quieras —bromeo.
Megan: si…claro, además no tienes que dar explicación a nadie… ¿verdad? —
Edward: exacto —le sonrío— y… ¿Cuántos años tienes? —
Megan: casi 19 y ¿tú? —
Edward: ya soy un anciano…no es cierto, tengo 24 años —

Ambos conversaron durante todo el tiempo que duro el viaje, entre bromas…charlaron de todo un poco como de música, deportes, de sus familias y por que se encontraban en Alemania, entre otras cosas, dándose la oportunidad de conocerse mejor. Al llegar a Londres, los sorprendió la lluvia…y para no empaparse durante la caminata hacia el puesto de autobús, decidieron compartir el mismo taxi, ella se bajo primero pero antes de despedirse de Ed intercambiaron sus números de celular.

Dark Love - Capítulo 19


El aroma de su cuerpo avivo mis sentidos, un perfume tan sutil que se mezclaba entre el sudor y la sangre, que cubría su piel perlada, pronto me puse de pie y me acerque a la camilla en donde yacía Giselle.
El corazón me latía a toda prisa, como si quisiera galopar desenfrenado, pero no podía mostrar el descontrol que sentía en mi interior.
Se que Lara esta atenta a cada movimiento, debo simular para que no descubra la verdad, la verdad de sus palabras...las que descifraban el estado de mis sentidos.
En ese instante, con la mirada perdida en la fría desesperanza de un cuerpo sin vida, mi interior se removía feroz, ardiente. Mi cuerpo latía con un extraño ardor, deslice mi vista hacia Lara, ella sonreía encantada.

-...te dejaré solo...-dijo Lara, les hizo señas al hombre y este salio de la habitación. -...cuando los instintos priman por salir...solo tienes que dejarlos en libertad...-soltó lánguidamente, como si supiera lo que estaba pensando o sintiendo en ese momento.

No le respondí, voltee toda mi atención en Giselle, pero igual la mire con disimulo al irse. Cuando la puerta por fin se cerro, pude sentir algo más de libertad.
Sin que nadie pudiera observarme ni juzgarme, me arrogue sobre el cuerpo de Giselle, abrazándola; colocando mi cabeza sobre su pecho, aspirando el aroma de su piel tan irresistible...
Ay algo en ella que me hace desesperarme, un deseo demasiado grande como para poder disimular más.
Termino de subirme a la camilla y me recuesto por encima de ella, deslizo mis dedos por su cabello azabache, sus labios pálidos son tan tentadores que sin reparo me acerco a ellos, y los busco.
Mi manos cruzan el limite de su ropa y llegan ante su piel desnuda...
En el instante mismo cuando voy a tocar sus puntos mas sensibles...siento algo que me hace alejarme de ella de pronto. Salte de la camilla y di unos cuantos pasos hacia atrás...

-...estas viva...- susurre asustado.

Regrese rápidamente a confirmarlo, acerque mi mejilla hacia la boca de Giselle, y lo note casi imperceptible, el debilitado respirar.

-...Giselle...-suspire, no se porque esa llama ardiente de pronto se apago cuando supe que estaba viva. No me importaba cuanto hambre tuviera no iba a lastimarla...ella tienen que salir de aquí.
La tome entre mis brazos, alzándola. Camine por la habitación buscando una salida que no fuera la puerta, ya que ella me llevaría directo a Lara y es justamente lo que no deseo.

- ¿donde rayos te abras metido Thomas?...-maldije, pero entonces descubrí la ventana, que cubierta con una pesada tela, ella podía ser la salida que tanto deseaba. Deje a Giselle en la cama e intente correr la cortina, pero cuando logro mover la me llevo la más desagradable sorpresa... Esta clausurada con maderas, que la cubren casi por completo. Suspire sin esperanzas, mire a ella, ¿que acaso ya no hay esperanzas para ella? ¿este será su final?...pensé.

Me senté al lado de ella, tomando su mano fría pero aun viviente...

-...si solo estuvieras agonizando...tal vez así terminaría con tu vida...pero...

-...pero ¿que es lo que te detiene?...- me interrumpió la voz de un Hombre, hacia tiempo que no la escuchaba pero igualmente seguía causándome ese escalofrió.
Me voltee y lo vi, tan altivo y sonriente...como si nunca se hubiera alejado de mi.

- ¡Atkin!...- lo llame.
-...vengo por lo que es mio...- soltó con fuerza.

Entonces vino hacia nosotros, como animal cazando...


Continuara...

Dark Love - Capítulo 18


Voces en la lejanía, sombras que se mueven alrededor, me pregunto si estaré soñando o si esta es mi nueva realidad... pero no logro salir del abismo de donde me siento atrapado.
Oscuridad, fría y desolada, que me envuelve en un sueño... escucho palabras... alguien me habla pero no se quien es...


...mi ángel negro...por fin llegaste ante mi...mi hermoso ángel de muerte... ¿que es lo que más deseas?...


Su voz me era conocida pero no logro recordarla, de pronto siento la integridad de mi cuerpo, lentamente mi piel un débil cálido abrigo, poco a poco la oscuridad empieza a disiparse en mis ojos; por fin veo la vislumbre de un amanecer, la luz entre tímida a través de las blancas cortinas que recubren la ventana, aunque no puedo ver con total claridad puedo distinguir que una sombra se mueve alrededor de la cama en donde estoy recostado.

-...William, tu no sabes el tiempo en que estuve esperando esta situación...aunque mis expectativas eran otras, tu terminaste en mi lecho...- logre distinguir el discurso de Lara. Estaba dispuesto a responderle pero un extremo cansancio se adueño de todas mis energías. De modo que solo tuve la opción de escucharla hablar.
-...me pregunto porque no te permites ser tu mismo... te niegas a tal punto que volverte vulnerable...- escuche pero no lograba entender de que me estaba hablando.

Lara siguió hablando pero yo ya no la escuchaba, un pesado sueño se apoderaba de mí.

...tienes que despertar y mostrarle al mundo tu poder...

Aquel suave susurro, me hizo abrir los ojos de golpe y haciendo un inexplicable esfuerzo me senté.

- ¿lo sientes llamarte?...- me pregunto Lara, por su expresión había una gran curiosidad pero a la vez una terrible ansiedad ante mi prolongado silencio.
-... ¿quien es?...-
-...tu sed...-soltó Lara, dejando su lugar al lado de una puerta, vino hacia mi y sentó en la cama. Permaneció unos instantes mirándome, con compasión, pero porque (¿?).
- ¿mi sed? ahora se le dice así ¿?... yo pensé que eran alucinaciones o algo parecido...aquello que solo gente mentalmente enferma puede tener...-deslice débilmente, acaso estoy enloqueciendo, me pregunte pero la sonrisa que de dibujaba en Lara me dejo desconcertado.
-...mi criatura divina...- soltó acariciándome el rostro, con su fría mano que casi me quema la piel. -...lo que tu tienes es hambre...-
- ¿hambre?...-repetí descreído, mi estomago estaba cargado.
-...no es lo que piensas...-reparo Lara, volviéndose a parar.-...tu debilidad tiene una única razón... no te alimentaste...pero que crees...-abrió la puerta-...te traje un plato muy especial...- dijo en la medida que un hombre hacia entrar una camilla, en ella pude reconocer de inmediato a una persona.
-...pe-pero... ¿que es esto?...- solté alarmado.
- tu desayuno...- respondió con total naturalidad-...hace tiempo que no te alimentas... tu sed de Almas... o caso ya olvidaste lo que eres (¿?) La Muerte solo puede alimentarse de una sustancia...El Alma...- dijo con esa autoridad que el conocimiento da-...y esta alma es única...- hablo levantando la tela que cubría el cuerpo de.... Giselle.


Continuara...

miércoles, 30 de octubre de 2013

Dark Love - Capítulo 17



Mi cuerpo se enfría, siento mis dedos tornarse fríos y pronto empiezan a doler. Intento de remediarlo colocándolos adentro de mi abrigo pero es inútil, la habitación se convirtió en un refugio frio. Una melodía proveniente de la habitación de al lado, hace que mueva la cabeza con ansiedad, se que detrás de esas paredes esta mi hermano solo con esa mujer, esa peligrosa criatura.
-...No creerás que William esta indefenso, yo me preocuparía más por ella...-escuche a Giselle decir, me volví hacia ella, no estaba de acuerdo pero no le dije nada, solo volví mi mirada hacia la puerta, esperando que saliera mi hermano.
De repente se abre la puerta del salón, doy un salto por el susto, mis sentidos se pusieron alertas cuando vieron con horror a 5 hombres entrar, todos con la boca abierta, mostrando con desafío sus colmillos.
Por instinto me alejo de ellos, y me reúno con Giselle.
-... ¿que hacemos?...-le pregunte, en la medida que nos acercábamos a la pared, pero cuanto mas distancia nos propusiéramos a tomar...ellos más se empeñaban por venir hacia nosotros. De pronto mi espalda golpea la fuerte pared y hace que un adorno se callera de algún mueble.
-...huye...-soltó Giselle.
-...no me iré sin ti...- solté con convicción.
-...no es a ti a quien buscan, ellos me quieren a mí...vete...-me ordeno y entonces ella se hecho a correr en dirección de esos vampiros que al verla se movieron como fieras en caza.

En cambio yo permanecí inmóvil, que por unos instantes mi conciencia pretendía ayudarla pero mi instinto de supervivencia venció toda mi voluntad, y corrí en dirección contraría, saliendo a velocidad hacia el pasillo, cuando estaba a punto de llegar al final del mismo, un grito desgarrador me paralizo, volví mi mirada hacia el oscuro pasillo, sabía que Giselle estaba en problemas pero no logro moverme, tengo miedo, no quiero morir.

Se que la salida esta pronto, recuerdo el camino de regreso, vuelvo hacia allí...decidido a salir de la casa.

-...no puedes dejarla...ella te necesita...- me repetía mi conciencia una y otra vez. Aunque haga el esfuerzo de no escucharla, ella gritaba en mí.

Me detuve a unos pasos de la puerta de salida, volví mi mirada hacia el pasillo, los gritos habían terminado.

El chillido de la puerta abriéndose fue mi alarma, me oculte detrás de unas pesadas cortinas color purpura, a lo lejos pude divisar a esos hombres salir de la sala, ellos llevaban a cuestas una camilla con alguien oculto bajo una tela roja. Me paralice al reconocerla.
Su mano callo hacia un lado y se hizo visible, moviéndose inanimada.

-...es tarde...-me dije retándome por lo bajo, pero cuando ellos pasaron frente mío, ceñí los labios. Seguí con la mirada a esos seres hasta que se perdieron detrás de otro pasillo.
Espere a que todo estuviera en silencio para salir de mi escondite, deslice mi mirada hacia todos lados pero no vi a nadie, aunque eso no me tranquilizo, mis nervios, mi tensión se mantenían por William y por Giselle, tengo que salir de este lugar con ellos, como diera lugar.

Volví sobre mis pasos hacia el salón en donde estábamos anteriormente, quiero buscar a mi hermano y así juntos recuperar el cuerpo de Giselle. Suspire hasta el punto de las lagrimas, al pensar en Giselle, ella quería salvarme y yo no hice nada para salvarla.

Puse mi mano sobre la madera dispuesto a empujarla y entrar pero una voz me hizo desistir.

... - Tienes que llevarlo... esta débil... será mejor que lo mantengas aislado... encierra lo en la torre... y no le acerques...-advirtió Lara.

Escuche sus pasos venir hacia mí. Alarmado busque refugio en algún improvisado escondite, me oculte detrás de una puerta, que en ese instante estaba abierta. Vi como llevaron a William, parecía desmayado. Ya que no reaccionaba a ningún sonido. Lo llevaron lejos, en donde mi vista no logro seguirlo.

De pronto... siento un frió aliento sobre la piel de mi cuello, no quiero darme vuelta por miedo, pero no puedo evitarlo; el frió sudor corre por mi cien en la medida que lentamente me inclino para ver.

-...tu sangre es mía...- resonó la voz sombría y fría de una mujer. Que abrió su boca desmedidamente y vi sus colmillos como cuchillas.

Grite. El susto y el temor de morir me hizo moverme, corrí por el pasillo, tome el camino hacia una puerta abierta, del otro lado veía el exterior, corrí hacia allí, cuando pude pisar el césped quebrado no me detuve, continué corriendo...pronto me doy cuenta que hay tumbas a mi alrededor y eso me hace detener.

-...oh...-exclame, hacia tiempo que no estaba en un cementerio. Ya había olvidado el particular aroma que me embriagaba y me enamoraba, por un instante me olvide a que le estaba huyendo por que me quede hipnotizado por una tumba abierta, en ella había una mujer de largo cabello rubio.

..."hazlo...se que lo deseas..."...

Escuche con el viento, mire a mi alrededor, no había nadie...solo la luz de luna era mi compañía y mi cómplice.

Entonces mi deseo fue más fuerte y me arroje al hermoso cuerpo sin vida, bese los labios ceñidos por el tiempo y toque su cabello rubio, que aun mantenía una extraña suavidad.

Pero de pronto la luz que me iluminaba se apago, una figura me estaba observando... era ella...


Continuara...

Monsoon