jueves, 31 de octubre de 2013
Encuentro de Ángeles - Capítulo 18
Capítulo 18
• Isabella •
La fiesta de cumpleaños de Alice, sigue como ella lo había planeado. Sin sus padres.
Tome un sorbo de mi jugo, cuando siento la voz de Hank llamándome. Me doy media vuelta y lo veo, acompañado de una chica. Abrí los ojos al verla. << Es ella >> me dije a mi misma. Era la misma que buscaba a Él (Bill), el día que él se iba.
— Isabella. Ella es Lauren, mi prima —me presento Hank, señalando a la pelirroja. Quien me sonreía.
<< Así que ese es su nombre. Lauren. Ella es la única que sabe su nombre y donde puedo encontrarlo a Él (Bill). De alguna manera voy a tener que sacarle esa información >> pensé.
— Un gusto Isabella —saludo extendiéndome la mano. Tanto Hank como yo, nos miramos sorprendidos.
— Igual —dije incomoda y correspondí de la misma manera el saludo. No estoy acostumbrada a ser tan cordial con la gente. Pero ella parece ser diferente, no veo en su inquieta mirada. Que no se detiene mucho tiempo en mi, sino que observa todo detrás de mí, como si buscara a alguien.
— Muy agradable la fiesta —comento Lauren.
— ¡Ay por favor! No seas tan anticuada —exclamo riéndose Hank hacia su prima, era evidente que le fastidiaba la manera en que ella hablaba.
— Cálmate. No dijo nada malo —lo rete, mirándolo sería, él levanto una de sus cejas y se apresuro a tomar un trago de su vaso.
— Ya nadie habla así —continuaba Hank.
— Es buena la fiesta —le dije sonriente a Lauren, para iniciar una conversación. Incluso me había acercado a ella para hablarle mejor. — ¿Hace mucho que estas en Nueva York? —pregunte curiosa. Sé que me va a decir que es lo que hace en al ciudad.
— Hace unas semanas. Viaje desde Noruega para una audición... —respondió distraída Lauren.
Note que miraba persistentemente hacia la entrada del jardín. Mire hacia la misma dirección, no vi nada extraordinario, solo la misma cantidad de gente estaba allí. Hasta que observe que un chico con muletas, se habría paso y se acercaba a nosotros. Por un instante me miro y sentí vulnerable, extraña.
— ¡Hey Georg! —saludo Hank al chico corpulento, este le respondió sonriendo. Lauren al verlo corrió hacia él y le dio un largo abrazo.
— ¿Quién es? —le pregunte disimuladamente a Hank.
— Su novio —contesto rápido Hank. Entonces el se fue a abrazar también al joven en muletas.
Me quede unos instantes mirando la escena. Me sentía confundida, pues yo creía que Lauren tiene alguna relación con Él (Bill) o bueno tal vez sea mi impresión. Tal vez ellos sean amigos.
Suponiendo que ellos ya no hablarían conmigo, me aleje de todos ellos.
Cuando caminaba de regreso a la casa, pensé en hablar con Lion pero escuche un grito. Me apresure y entre rápido a la casa. Pero lo que me encontré me dejo helada.
Vi a Víctor subido en uno de los sillones, saltando con dos botellas en las manos. Estaba totalmente ebrio.
— ¡¡Qué te pasa!! ¡¡Bájate!! —le grite, intentando tomarlo del brazo, pero el me esquivaba.
— ¡Que fiesta ma-as aburrida! —gruño— ¡Isabel! —dijo mirándome. Los que estaban alrededor no paraban de reírse del ridículo espectáculo que él estaba ofreciendo.
— ¡¡Víctor bájate!! —le ordene.
— ¿Quién es? ¿¡Tu mama!? —grito alguien.
— Mi odiosa Novia —contesto Vítor riéndose.
Eso me enfureció aun más. Lo agarre de la ropa y tire de ella. No me importo que se golpeara contra el suelo. Lo que estaba haciendo, lo que le estaba haciendo a mi amiga-su hermana, era horrible.
Una vez que se pudo poner de pie, entre empujones lo lleve hasta la vereda.
— ¿¿¡ que mierda tienes en la cabeza!?? ¡que no te das cuenta que le estas arruinando el cumpleaños a Alice! —le gritaba, pero él parecía no escucharme, porque no paraba de moverse en el mismo lugar en la medida que balbuceaba algo que yo no entendía.
•
•
• Georg •
— No puedo creer que estés aquí —soltó Hank, en la medida que me daba un abrazo.
— Yo tampoco —dije y él se rio. Hacía meses que no lo veía, pero creo que es el único que esta emocionado en verme. Lauren se mantiene en silencio, con la mirada baja. — Te extrañe —le confesé. Entonces ella levanto la cabeza y me miro, me dedico una débil sonrisa.
— Yo también —susurro.
Por unos instantes un silencio incomodo surgió entre ambos.
Pero eso se termino cuando Hank volvió a hablar.
— Wow. Yo pensé que con el accidente ibas a quedar muerto, como mínimo —soltó.
— Siempre tan positivo, Hank —dije sarcástico.
— Pero es verdad, si tenías todos los pronósticos...estabas cuando te sacaron del auto, me dijeron que estabas más muerto que vivo —continuo Hank. Note el malestar en el rostro de Lauren, seguramente no quiere recordar ese día. Por que, sino no fuera por una llamada, ella hubiera viajado conmigo.
— No fue tan grave Hank. Lo que me salvo fue el cinturón de seguridad y tener una buena cobertura medica —bromee.
— Recuérdame ¿Cuánto tiempo estarás con las muletas? —hablo finalmente Lauren.
— No lo sé —respondí cortante.
Desde que había tenido el accidente, Lauren se distancio de mí, no vino a visitarme en ningún momento. Al igual que Gustav.
— Entonces la rehabilitación va a durar un tiempo —comento Lauren. Afirme con la cabeza.
Nos quedamos un momento más charlando, hasta que Lauren recibió una extraña llamada que la puso muy nerviosa.
— Me voy —aviso. Nos dio un beso a cada uno y se encamino hacia la casa. Hank se quedo tan sorprendido como yo.
— Hay que llevarla a casa —le dije, para que me acompañara. Fuimos detrás de ella. Al llegar al interior de la casa, todos comentaban de algo que había ocurrido. No iba a averiguarlo, mi objetivo es alcanzar a Lauren, que ya había cruzado la puerta principal de la casa.
•
•
• Isabella •
Ser “niñera” de Víctor, no estaba en mis planes. Pero así estaba con él. Sentada a su lado, sosteniéndolo mientras vomita.
De pronto escucho la voz familiar de Hank.
— ¡¡Lauren, espera!! —le gritaba.
Me volví a ver.
Ella bajaba apresuradamente las escalerillas de la entrada. Miro rápidamente hacia la derecha y hacia la izquierda. Parecía estar buscar a alguien. Vi sacar su celular y marcar un número.
— ¿En donde estas? —le escuche decir.
De repente, Lauren miro hacia la derecha en dirección de la esquina. Hice lo mismo, allí estaba el habitual grupo de chicos hablando. Pero había alguien que se distinguía, era un joven muy alto y esbelto.
<< No puede ser. Será él >> pensé.
Continuara...
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