martes, 29 de octubre de 2013

Kampf der Liebe - Capítulo 11 (parte 2)


Heidi: ah… —suspiro— como quisiera que fuera ese bombón me vigilara de cerca… —bromeo.
Megan: ay ¡¡HEIDI!! Solo piensas en eso, que no estas de novia ¿acaso? —
Heidi: eso no cuenta, además él otro esta lejos, así que tengo a aprovechar… —continúo divertida.
Megan: si…si…si —no le dio importancia de lo que decía su hermana

Termino de tomar su café, y Heidi recordó algo, se levanto de repente.

Heidi: Meg, casi me olvido de decirte que llamo Helena, viene para acá —
Tía Dalma: que buena amiga es ella, vino a visitarte todos los días que estuviste internada… —comento
Heidi: pero Tu Amigo “raro” jamás vino… —
Megan: él esta ocupado con trabajo, por eso él no puede estar aquí y ¡¡¡no le digas así a Bill!!!! —
Heidi: mmm…no lo creo, según Mi Amorcito (Andreas), ellos están en Francia, haciendo no se que cosa. Para mí que ellos están de fiesta en fiesta y te miente para no verte en el hospital y evitar que lo aburras… —
Megan: yo que vos no hablaría tanto…por que se de alguien que aprovecha que no esta el novio para “salir de trampa” por ahí… —

Las hermanas se miraron con desconfianza y permanecieron en silencio, cada una inmersa en sus pensamientos.
A Heidi le disgustaba que su hermana sepa, que ella le era infiel a su novio, pero no le convenía hacer enojar a Megan, por que sabía que era capaz de contarle a Andreas todo la verdad, pero ambas se prometieron no revelar, si ella guardaba en secreto el nombre de la que había intentado asesinarla y ocultárselo a Bill para que él no se preocupe.
En cambio a Megan, su pensamiento más recurrente era el hecho de no saber, si Bill estaba enterado de su incidente, porque era cierto él jamás fue a verla o por lo menos un mensaje de texto para saber como estaba ella. Nada.
Pero el estruendoso sonido de la caída de una persona la distrajo de sus pensamientos.
Todas miraron la puerta, y vieron como una sombra aparecía y desaparecía.
— ¡¡¡AY!!! —fue lo único que escucharon del otro lado de la puerta. No se sorprendieron al ver a Helena quien entraba, intentaba de arreglarse la ropa y su cabello que estaba todo enmarañado.
Helena: hola… —saludo—…vieron lo que hay en el pasillo… —señalando hacia esa dirección.
Megan: no… ¿por? —
Helena: ah…pues tendrías que verlo —tomo del brazo a su amiga y la llevo hasta el corredor de su habitación.

Cuando salieron, Megan se sorprendió lo que vio, en todo la extensión del pasillo, de punta a punta. El piso estaba tapado por una alfombra de ramos de distintas clases de flores. La gran mayoría de los pacientes de las habitaciones contiguas se habían parado junto a las puertas para ver extraño espectáculo de color y de aromas.
Helena se acerco a diferentes ramos y les saco las tarjetas que estas tenían.

Helena: mira, todas dicen lo mismo —su amiga tomo las tarjetas y las leyó:


“MI ÁNGEL de luz que iluminas mi oscuridad… mas allá de la cruel distancia que nos separa… deseo fervientemente volverte a ver fuerte y que juntos podemos luchar contra la tempestad”


Firma BK.



Helena: ves todas con la misma firma BK. —dijo a su amiga. Esta se había quedado en silencio y en unos instantes sus ojos se nublaron y unas lágrimas resbalaron por sus mejillas— ¿estas bien? ¿Qué lloras por esto? —señalando a todos aquellas flores.
Megan: si, jamás nadie había tenido un detalle así conmigo… —miro a Helena, y una gran sonrisa se apodero de ella —
Helena: entremos por que ya nos están odiando las enfermeras… —observo a una de ellas, esta le hablaba diciéndole que saque esas flores—…no entiendo alemán —cerro la puerta y se hecho a reír— ¿Qué deseas hacer con tu flores? Porque yo las vendo y gano plata para alquilar un departamento —bromeo.
Megan: las mandaría a casa, sino les es molestia tía —ella acepto animadamente, no así su hermana.
Helena: ok, me encargo de eso, antes de que te echen del hospital y te pongan una infracción por obstrucción del trancito del pasillo…-. Le dio un beso en la mejilla— nos vemos —se despidió y salió de la habitación.
Tía Dalma: fue Bill el que te envío todas esas flores ¿verdad? —
Megan: si… —sus ojos le brillaron al pensar en él— si…fue él, ¿Qué te sucede Heidi? —vio a su hermana muy seria.
Heidi: a ¿mi?... —intentaba ocultar su malestar—…nada ¿Por qué lo decís? —
Megan: porque estas muy sería. Que no te alegras que al final “mi amigo” si se haya acordado de mí —
Heidi: ah…si, me pone contenta eso —le mintió, la verdad le tenía envidia, su novio jamás le había hecho un regalo de ese tipo y lo que más le molestaba era que Bill lo haya hecho ese tipo de presente, eso que era tan solo amigo de Megan.

La tarde se volvió noche…y la hora de las visitas habían llegado a su fin. Una vez que Megan estuvo sola…una extraña sensación la invadió, era un tenue calor que iba más allá de sus cobijas, le parecía tan real el calorcito que la envolvía como si alguien la estuviera abrazando en ese momento… pronto concilio el sueño.


Continuara...

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