sábado, 28 de diciembre de 2013

The Black Moon -- Capítulo 1



Capítulo 1



<< Está oscuro.

Camino, pero no me muevo. Las piernas me pesan como el plomo y en la cabeza escucho voces hablándome en un idioma que no entiendo.
Empiezo a sentir frío. Tiemblo, y no tengo modo de calentarme.
También los brazos los tengo paralizados. Me duelen, con un dolor que nunca antes he sentido, como si estuvieran a punto de separarse del cuerpo.
Intento gritar, pero no lo consigo. No me sale más que un hilo de voz ronca y desafinada.
Siento que este es mi final.
La muerte me abraza y me arrastra aun más en la oscuridad. >>




— Es una pérdida terrible, señor Marshall —escuche de pronto. La voz de un viejo amigo me hizo salir de mis pensamientos. Mire hacia mi derecha y vi al señor Rollar, dueño de una compañía que había defendido de una demanda, hacia unos meses— Lamento tanto lo de su prometida. Estoy seguro que usted, señor podrá reponerse. Es usted joven, hay muchas damas que gustarían casarse con usted —.

Su intento por consolarme no me parecía apropiado para tal momento, en que hace minutos acabamos de ver enterrar el cuerpo de mi amada Eleonor.

— Le agradezco sus palabras, señor Rollar —dije despidiéndome. Le hice una débil sonrisa, que pronto desapareció. Di media vuelta y comencé a caminar, lejos de las personas que asistieron al funeral.

 Necesito estar solo. No quiero la compasión de nadie.
Apresure mi paso por las callejuelas del cementerio. El frio viento de octubre congela mis lagrimas. Suspiro tras suspiro de dolor brotan de mí.
Eleonor no debía haber muerto, no era el tiempo. La vida que habíamos planeados juntos se rompió por culpa de ese animal.
Seque mis lagrimas con mis manos y respirando hondo, para repuse.
No dejaré que el dolor de su muerte me doblegue. Mi amada Eleonor le habría gustado que yo siguiera con mi vida y eso es lo que haré.



Al día siguiente del funeral. Me levante muy temprano como acostumbro. Desayune y partí hacia el Juzgado. Al llegar, uno de mis colegas, me detiene en la entrada principal.

— Thomas ¿Qué haces aquí? Pensé que estarías en tu casa postrado por el dolor —dijo Richard, en un tono más cercano a un reto que a la preocupación.
—  Lamento no poder cumplir con tus expectativas pero mi deber es estar aquí. Hoy nos toca defender un gran caso. Tal vez uno de los más grandes de... —decía pero Richard me interrumpió.
— ¡Basta Tom! No puedes ser tan cruel contigo mismo. Eleonor, la mujer con la que te ibas a casar murió ayer —
— Lo sé Richard —levante la voz— no hace falta que me lo digas. Sé muy bien lo que sucedió pero ya nada puedo hacer para que ella vuelva —exclame.

Las personas a nuestro alrededor se detuvieron a vernos. El escándalo que estaba haciendo sería la comidilla de esta tarde, sino me detengo.

— Hay que irnos —le ordene. Sin esperar a que él me dijera algo, directamente entre al edificio. Esa misma tarde y los días siguientes trabaje muy duro. La defensa de este caso se ha vuelto lo más importante para mí. Como abogado no voy a abandonarlo. Por ello debo poner toda mi concentración en el caso, no quiero darme el beneficio de pensar en ella, aunque en más de una ocasión me tiente en hacerlo. Ya no puedo seguir atormentándome con su recuerdo. Tal vez para los demás, la brevedad de mi duelo, les sea irritante. Pero no voy a cambiar, ya tome la decisión de seguir. Continuaré el camino que aprendí, entre leyes y códigos.



En la mañana del 24 de noviembre, a un mes exacto de la muerte de Eleonor. Me encamino hacia el cementerio con un ramo de rosas rojas, flor que amaba ella.
Cuando me acercaba a su lápida. Vi aparecer al sereno, que al verme corrió hacia mí. Note que me que hablaba pero no entendía nada. Al llegar a mi lado, me golpea con tal fuerza que me hace tambalear y tirar las flores.

— ¡Tenga más cuidado! —increpe adolorido. El hombre continuo corriendo, parecía asustado. — Loco —murmure.

Me incline a recoger las rosas, debía volver a formar el ramo. Lamente que algunas se estropearan por la caída.

— Son hermosas —escuche a mi espalda. Volví mi cabeza hacia la voz y vi a una mujer parada a un lado. — es una lastima que ella no lo aprecie —continuo. Me puse de pie de inmediato.
— Disculpe Señora... —
— Señorita. Aun no tengo el privilegio de estar casada —corrigió sonriendo.
—  Debe usted disculparme pero tengo que retirarme —dije. Tome apresuradamente las últimas rosas del suelo y continué camino.

Mire hacia atrás, cuando estuve lo suficientemente lejos, para que ella no advirtiera mi acción. Esa extraña mujer continuaba parada en el mismo lugar.
Volví a concentrarme en mi consigna: visitar la tumba de mí amada Eleonor.

El hermoso Ángel, de grandes alas, era la figura que adornaba el sepulcro de la familia Watson, en donde ahora descansaba mi prometida.

—Te traje tus favoritas, rosas rojas —murmure. Ya no tenías mas deseos de seguir hablando, algo dentro de mí, creía que no debía interrumpir su sueño eterno, por lo que me quede en silencio. Por unos minutos permanecí observando aquel ángel. Por unos instantes tuve la impresión de verlo sonreír.

— Debió amarla mucho —volví a escuchar una voz de mujer. Voltee a verla para confirmar, estaba en lo cierto. Era la misma mujer, que hacía minutos me había cruzado.
— Es un momento personal y le pediría que se retire —le pedí cortésmente. Pero no se movió, sino todo lo contrario. Se sentó a mi lado.
— Yo también la amaba —hizo un silencio. Note que sus ojos se cristalizaban. — y como no hacerlo. Si era mi hermana —revelo. Entonces me miro, no pude ver en ella ningún rasgo en común con mi Eleonor a excepción de un lunar cerca de los labios.
— Eleonor jamás te mencionó y temo que tampoco nos presento —dije, un poco más interesado en ella.
— No se enfade con Eleonor, ella era muy espacial para mi. Sabía guardar secretos —volvió a sonreír, con cierta melancolía— me llamo Scarlett  Felón —


Su nombre no me era desconocido, creo haberlo leído algún libro de historia. Tal vez sea una coincidencia que ella lleve el mismo nombre que una famosa duquesa, que desapareció hace unos doscientos años o ¿No?


Continuara...

martes, 3 de diciembre de 2013

Undisclosed Desires - Capítulo 9


•• Alis ••

Caminaba por la acera cuando escuche a mi celular sonar, al ver quien era sentí un repentino alivio.

Alis: Bill —suspire su nombre, por alguna razón anhelaba escuchar su voz.
Bill: Hola Alis, espero no molestarte pero te quería avisar que ya encontré a Tom, el muy tonto se había a la playa y se había quedado dormido allí, toda la noche la paso allí... —me dijo apresuradamente que no me dejo responderle pero eso cuando finalizo me pregunto si estaba bien.
Alis: eh claro.... —le respondí desganada—...que bueno que hayas encontrado a tu hermano... —seguí.
Bill: ¿te sentís bien? Te escucho rara —
Alis: la verdad. No me siento bien... —dije cada vez más desanimada, en ese instante sentí la necesidad de verlo, creo que eso me hará sentir bien. — Bill ¿podría verte? —
Bill: si, claro ¿En donde nos encontramos? Dime y voy hacia allí —
Alis: elígelo vos, pero quiero estar en donde podamos estar tranquilos —le pedí y el me dio una dirección.

En unos minutos me encontré con él.

Alis: esta es tu idea de un lugar tranquilo —exclame mirando a todos los que pasean en el Shopping.
Bill: no encontré otro lugar mejor, aquí me siento mas relajado... —dijo sentando cada vez más “tieso” o.O estaba tan derecho que parecía un robot.
Alis: ah... pues no parece... —sugerí mientras me desparramaba en la silla, me sentía tan deprimida que ni ganas de “ser una señorita” tenía.
Bill: ¿Qué te pasa? Cuando me dijiste que no estabas bien, me dije...”mierda algo grave sucedió”... ¿que paso? —
Alis: nada... solo que me acaban de despedir de mi trabajo —
Bill: ¿del bar? —
Alis: si Bill de dónde más —
Bill: bueno no te enojes, solo preguntaba, pensé que capaz que tenías algo otro trabajo —
Alis: lo siento pero me fastidia haber perdido la oportunidad de tener una vida “normal” —
Bill: ¿normal? Alis no eres normal... —
Alis: gracias Bill, tu si que sabes como levantar el animo —dije sarcástica.
Bill: Ash... no me malinterpretes, lo que quería decir es que tu...no eres una chica que trabaja —
Alis: no intentes de explicar porque peor la estas embarrando —lo interrumpí, no podía creer lo que me esta diciendo.
Bill: no... —negó suspirando y se tomo la cara con sus manos— ¿qué te pasa? —soltó protestando.
Alis: ¿a mi? —solté desubicada.
Bill: no a vos... a ¡¡mi!!... es que no se puede hablar contigo, eres imposible, contigo al frente no puedo coordinar lo que pienso con lo que digo, me pones demasiado nervioso y no puedo hablar... —se callo repentinamente, me le quede mirando unos instantes hasta que dí media vuelta para ver lo que veía.
Pero solo vi a un grupito de niñas gritonas, que algunas llamaban por celular como histéricas.

Alis: ¿Qué te ocurre? —le pregunte, porque no entendía porque aquello lo había puesto tan pálido y asustado, su cara me decía exactamente eso.
Bill: hay que irnos... —. Se levanto de su asiento, entonces escuche un estruendoso griterío y un claro ¡¡¡¡BILL!!!! Proveniente de las niñas, eso me aturdió y me levante rápidamente, pero Bill ya me había tomado ventaja, marchaba con paso apresurado, fui detrás de él pero me sobrepasaron el grupito de niñas y vi como rodearon a Bill, aunque él les sonreía y ellas más enloquecidas, eso no lo entendía actuaba como si fuera famoso o no se que. Lo observe por unos instantes como él se comportaba tan amable con las niñas que aturdían con sus gritos, todo iba bien...él se tomaba fotos o les firmaba autógrafos pero cuando una de ellas quiso robarle un beso, mi sonrisa desapareció repentinamente y me sentí extraña.
Pero luego una de ellas lo tomo de su ropa y eso no le gusto a Bill que me miro desesperado y fue que fui hacia él, no se como lo hice pero logre separar a las niñas de Bill y lo lleve hacia el auto.

Bill: wow... eres buena...gracias... —soltó agitado aun por lo que había pasado.
Alis: de nada... —
Bill: sería genial que vos seas mi —empezó a decir pero se callo y me sonrió tan ampliamente que me dio miedo, no sé lo que pretende pero solo me dijo que me llevaría a su casa porque tenía que hacer algo que se había olvidado, eso me sonó a excusa pero acepte, ya no tenía nada que perder, tengo todo el tiempo del mundo.
Durante el camino a su casa, le pregunte si era famoso y eso lo dejo con la boca abierta, me dijo que si no lo reconocía y yo le dije que no, su cara no me parecía conocida. Entonces me contó que él con Tom y unos amigos tenían una banda de música, que se llamaba Tokio Hotel y que habían sacado unos cuantos álbumes y que ganaron varios premios internacionales, eso me sorprendió tanto que me dijo que lo vería cuando llegue a su casa.

Al llegar, me invito a entrar a la casa.

Alis: es muy linda tu caserón —dije y él se rió. Aquel lugar era espacioso, decorado con elementos modernos pero también con detalles sencillos que le daban una agradable sensación de hogar.
Bill: gracias —sonrió— siéntete como en casa —me dijo y me guío hasta la sala principal y luego se marcho. Me senté en un de los sillones y me quede mirando los detalles de la sala, había varias fotos de personas que pensaba que debían ser familiares o amigos, tome un portarretrato que estaba cerca mió, en la fotografía estaban Bill y a Tom, entre ellos una mujer, que por su parecido y edad debía ser su madre, se veían tan felices, que llegue a envidiar el hecho de poder estar tan cerca de su madre y abrazarla como yo hubiera querido con la mía.

— Hola...Alis... —escuche y eso me asusto tanto que deje caer el portarretrato y el vidrio se hizo añicos.
Alis: ay lo siento Tom...fui torpe, juro que te comprare un marco nuevo —dije agachándome y tomando con mis manos los trozos de vidrio.
Tom: no lo hagas, te lastimaras —
Alis: ¿y eso te importa? —
Tom: mucho. No quiero que te lastimes —dijo y eso me distrajo absolutamente y me lastime con un vidrio.
Alis: auch... —chille adolorida, un vidrio se me había enterrado en la palma de la mano, Tom al verme sangrar me tomo rápidamente del brazo y me llevo al baño.
Tom: te dije que no querías que te lastimes —me regaño, en la medida que me quitaba el pedazo de vidrio.
Alis: no puedes controlar eso —dije adolorida, Tom me miraba fijamente, quede unos instantes “hipnotizada” por lo que no vi que él había abierto un bote de alcohol— mi naturaleza es así —continué—...aaahhh —él me abrazo y sofoque mi grito en su pecho, cuando me vertió alcohol en la herida, el ardor era tan grande que empecé a llorar, creo que a Tom no le importó que humedeciera su ropa porque en ningún momento me soltó, no se cuanto tiempo pasamos abrazados pero era como si no quisiéramos separarnos pero cuando no sentí más dolor me separé de él.
Alis: muchas gracias Tom —suspire, él me sonrió y en silencio me vendo cuidadosamente mi mano lesionada. — Serías un buen enfermero —comente.
Tom: un enfermero súper sexy...sexy —bromeo, arqueando una ceja.

Ambos salimos del baño y nos chocamos con Bill, que tenía los brazos cruzados y nos miraba impaciente.

Bill: ¿Qué hacían? —pregunto frunciendo los labios.
Alis: me lastime con un vidrio —levante la mano— y Tom me curo... —dije pero Bill miro molesto a Tom y este suspiro cansado y se alejo de mí.
Bill: ¿estas bien? —me pregunto preocupado cuando se me acerco.
Alis: si Bill, ya estoy bien —
Bill: creo que tendré que mantenerme cerca de ti para que no te lastimes de esa manera... —dijo, tomando mi mano y besándola suavemente, eso me resulto incomodo y algo exagerado pero solo le sonreí forzadamente. — ¡¡Tom!! —lo llamo.
Tom: ¿si? —
Bill: Tommy... te conté lo que sucedió hoy en el Shopping... —dijo y Tom asintió con la cabeza— bueno quiero que sepas que voy a contratar a Alis como mi guardaespaldas personal —soltó con una sonrisa. Tanto Tom como yo lo miramos pasmados. —  ¿aceptas Alis?...es tu oportunidad ¿no crees? —
Tom: ¿oportunidad de que? —
Bill: para empezar una nueva vida —me dijo mirándome fijo, yo no sabía como reaccionar— te gustaría trabajar para nosotros...bueno para mí... —
Alis:...

Continuara...


jueves, 21 de noviembre de 2013

The Black Moon -- Resumen


Para Thomas James Marshall, no hay nada más importante en su vida que conseguir dinero y prestigio en los negocios. Con apenas 26 años, logró graduarse de abogado y formar parte de uno de los Estudios de Abogados más importantes del país.

Su vida esta regida por las Leyes. Por la Lógica. Por lo Racional.

Pero esto cambiara cuando en el invierno de 1897, interrumpirá en su vida una mujer de misterioso pasado. Quien le ensañara un mundo oculto que desafiará todo lo que Tom cree.


“— ¿Crees que realmente exista? —le pregunte, en la medida que señalaba el famoso libro que leía.
— ¿Drácula? —se quedo unos instantes pensativa— No todos son monstruos —respondió haciendo una burlona sonrisa.
— ¿Cómo lo sabes? —

Ella sonrió aun más.”

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Undisclosed Desires - Capítulo 8


•• Alis ••

Ver su rostro lesionado, con rastros de sangre ajenos, me hizo recordar porque me había alejado de él y de su mundo...

<< Ya había transcurrido tres años desde que había escapado de mi casa, hasta los 17 deambule por la calle, metiéndome en muchísimos problemas con mis amigos ocasionales, experimentado con cualquier sustancia que me hiciera olvidar como se había vuelto mi vida, una absoluta oscuridad en que no podía salir.

Pero una noche cuando caminaba sin rumbo por las calles de San Francisco, me encontré con Viggo Jordan, un hombre de 30 años aproximadamente, la verdad el tiempo que estuve cerca de él nunca supe su edad verdadera porque siempre lo cambiaba cada vez que le preguntaba pero su apariencia cuidada aunque algo desalineado lo volvía “joven”, de ojos claros, piel pálida y cabellos castaños oscuros.  Él se me acerco cuando estaba por cruzar la calle, me hablo ofreciéndome un trabajo, en ese momento no lo escuche pero cuando me dijo que me pagaría por escuchar, me detuvo, me pregunto si me gustaría ganar $500, eso me hizo dudar pero él me entrego un arma cargada y me autorizo a dispararle si él o a cualquiera que intentara aprovecharse de mí, pero solo necesita que vaya con él. Dude por un segundo pero fui con él, llegamos a un edificio abandonado, parado en la puerta, un guardia que al ver a Viggo lo dejo entrar, mientras nos encaminábamos hacia el estacionamiento del edificio empecé a chocarme con personas; que por su apariencia debían de ser de plata;  en la medida que mas nos acercábamos más imposible nos resultaba caminar, una multitud rodeaba lo que parecía ser una jaula gigante, cuando pude ver, me di cuanta que allí había dos hombres peleando a puños.
Viggo: ¿aun quieres ganarte los $500? —
Alis: si —
Viggo: entonces gana... —me señalo a una mujer rubia que estaba al otro extremo de la jaula—...ella es lo único que te separa de tu dinero... ¿pelearas?, si lo haces juro que ganaras tanto dinero que... —
Alis: tanto como para comprarme una moto... —complete.
Viggo: todas las que quieras... solo tienes por noquearla, si no quieres el dinero... ¡largarte te aquí! —recuerdo que me dijo y unos matones se me pararon a mis espaldas y empezaban a empujarme amenazadoramente, le dije que si lo haría, no era la primera vez que me metía en una pelea callejera pero nunca me ofrecieron ganar dinero por ello. Esa noche gane mi primera pelea y obtuve mi dinero, pero lo que jamás imagine fue que las peleas se volvieran mi adicción preferida, era mi única forma de exorcizarme toda la rabia y el odio que sentía dentro de mí por la vida que había tenido, no me importo que me lastimaran en el camino. Con Viggo representándome, pelee por unos 3 largos años, durante eso tiempo ganes muchas peleas lo que me posiciono como una de las mejores en la pelea clandestina pero también perdí varias. Cuando ya había pasado mis 20 años, ya no encontraba sentido seguir en el “club de la pelea”, todo aquel odio que llevaba en mi se había desvanecido y me sentía con mas ánimos de empezar una nueva vida, mucho más relajada y normal. Entonces una mañana le renuncie  a Viggo, él obvio que se molesto e insistió a que continuara pero yo me negué rotundamente, me amenazo con quitarme todo el dinero pero a mi no me importo darle todo lo que tenía con “comprar” mi vida, sin excusa él me dejo ir, lo único que me dejo fue mi moto, y desde hace 2 años siempre busque a donde pertenecer... >>
 

Lo miré por un instante más hasta que Rose se acerco para verificar si el “huésped” dormía, en tanto fui a buscar algo a la cocina.

Rose: ¿Qué vas a hacer con eso? —me pregunto al verme regresar con un vaso de agua en la mano.
Alis: lo que estas imaginando... —solté y tire todo el liquido en la cara d e Viggo.
Viggo: ¡¡pero que mierda!!  —exhaló sobresaltado mientras se secaba con sus manos su rostro mojado.
Alis: eso mismo digo yo Viggo ¿Qué mierda, haces aquí? ¿Cómo me encontraste? —
Viggo: luego te cuento pero ahora necesito tu ayuda —
Alis: no... —dije decidida, no quiero involucrarme nada con él—...sal de esta casa—
Viggo: es que no entiendes. Richard me esta buscando —soltó desesperado, eso no me era raro, Viggo siempre solía meterse en problemas con Richard, que es el jefe de las peleas clandestinas, algo así como “el padrino” de las riñas callejeras—juro que me matara... —continuo asustado, aquella conversación no podía escucharla Rose, porque se pondría histérica, así que haciéndola creer que era una broma pesada la lleve a su habitación, de modo que tendría pocos minutos para hablar con Viggo.
Cuando por fin pudimos estar a solas, acorrale a Viggo contra la pared.

Viggo: aun no haz perdido fuerza Alison —comentó sonriente.
Alis: pero,  que mierda hiciste para que Richard te este buscando —lo empuje.
Viggo: le pedí prestado 300.000 para invertirlo en un nuevo chico pero... —
Alis: ¿Qué paso? —insistí
Viggo: nunca sucedió —
Alis: la malgastaste antes de invertir... —supuse, él no me contesto por lo que era cierto lo que dije— siempre haces lo mismo... —
Viggo: pero esta vez no le devolví a tiempo y ahora me pide medio millón y no tengo el dinero, por eso quiero que me ayudes a juntar la plata,  necesito que pelees...3 o 5 luchas, lograremos tener todo... aun eres reconocida y todos te recuerdan y temen, por favor sino yo voy a estar comiendo tierra dentro de poco —me suplico pero eso no era mi problema.
Alis: tendrás que buscar otra forma Viggo de tener  la plata, yo estoy retirada y no me vas convencer —
Viggo: por favor hazlo por los viejos tiempos además recuerda que yo te saque de la calle y hice que dejaras todos tus vicios...bueno casi todos porque aun fumas ¿verdad? —
Alis: si, gracias pero no...Busca a otro que te salve el pellejo porque yo ya lo hice mil veces cuando estaba contigo... —le recordé—...vete de mi casa... —le ordené.
Viggo: ok... —se encamino hacia la puerta pero antes de que pudiera cerrarla— pero recuerda...la adrenalina de la lucha esta en tu sangre, algún día volverás a ella —. Se marcho por fin.

Cuando por fin pude relajarme y descansar de aquella inesperada visita, me  senté en el sofá y recodé que debía trabajar ese día, me apresure en cambiarme y salir, aunque sabía que llegaría tarde.
En el bar, ya me estaba esperando  el gerente, cuando llegue no me dejo que marcara ni tarjeta y me pidió que vaya a hablar con el en su oficina.

Gerente: sta. Raynon, no puedo aceptar la impuntualidad, en este local se apremia a aquellos que son responsables pero usted deja mucho que desear, le informo que no es la primera vez que usted llega tarde, por un tiempo fui tolerante pero ya no, lamento decirle que usted a quedado despedida, mañana podrá cobrar la liquidación total de su sueldo por sus servicios —me dijo con esa absoluta calma que te da mas bronca.
Sin decir nada me largue de allí, me sentía terrible, estaba molesta pero también decepcionada por haber perdido una buena oportunidad de tener una vida normal.

Caminando por la acera, escuche a mi celular sonar, al ver quien era sentí un repentino alivio.

Alis: ...Bill... —suspire su nombre, por alguna razón anhelaba escuchar su voz.
Bill:...

Continuara...

martes, 19 de noviembre de 2013

Encuentro de Ángeles - Capítulo 22


•• Isabella ••


<< Bill... Bill... Bill >>repito en mi mente, no quiero olvidar su nombre. Aunque en realidad eso sería imposible.



Luego de revelar nuestros nombres, nos quedamos mirándonos. En su mirada me siento reconocida.
Reconocida, es extraño pensarlo, pero así me hace sentir. Sus ojos me devuelve el mismo cariño que la última vez que nos vimos. Entonces inmediatamente mi mente repaso, como en una película a alta velocidad todas las escenas de esa noche juntos. Recordé su piel, su aroma, la forma de su cuerpo...


— ¿En que piensas? ¿Por qué te sonrojaste? —pregunto Bill sonriente. No supe que excusa decirle, deseaba contarle todo lo que mi mente recordó y mis ganas de revivirlo nuevamente.

— Decirlo sería estúpido —dije, él me miro extrañado.
— ¿Por qué? —
— Porque puedo mostrártelo —hable. Entonces fui directa a sus labios. Lo bese con tanto deseo, que rápidamente me senté en sus piernas. Bill me abrazo por la cintura y me empujo a acercar aun más a él. Puedo sentir su “entusiasmo” creciendo debajo de mi.

Cuando de repente siento una mano en mi hombro, que no es la de Bill. Me aparto y veo a un oficial de la policía, parado frente a nosotros.

— Deben irse sino los arrestare por disturbio en la vía pública —nos dice
— Pero solo nos estamos besando —le reclame.
— Este no es el lugar para ese tipo de besos, señorita —dijo más molesto— quiero sus identificaciones —soltó. Entonces Bill me pidió que me bajase, a lo cual accedí. Escuche como él le pidió al policía hablar en privado, eso me pareció raro. A los minutos Bill volvió.

— Ya lo solucione, no nos levantara cargos pero debemos irnos —conto
— Ésta bien —

Nos tomamos de las manos y caminos hasta la salida del parque de diversiones.

— Deberíamos buscar un lugar, para terminar lo que inicie —le susurre al oído y él me miro de una manera tan sensual que mi corazón dio un salto.
— Estoy sorprendido —
— ¿De qué? —
— Es exactamente lo que estaba pensando —rió. Me tomo de la mano y me hizo girar hasta terminar abrazados. No puedo dejar de sonreír, me siento tan bien, que tengo deseos de no alejarme de él. Me sostengo en su pecho con fuerza, hasta sentir el ritmo de su corazón. Él me respondió de igual forma.
— Quiero irme lejos de aquí —le pedí.
— Entonces, eso es lo que haremos. Tomemos un taxi, un barco, un tren o un avión y vayamos lejos... a un lugar en donde podamos estar juntos —dijo, y vi en su mirar algo más que el entusiasmo. Hay algo que lo preocupa y no me dice. Quise preguntarle pero algo me detuvo, en realidad ver a alguien me dejo sin palabras. — Bella ¿estas bien? —escuche hablar a Bill, pero no le respondí de inmediato porque la mirada de Dylan me estaba aniquilando.

Me solté de su abrazo cuando vi que Dylan se acercaba a nosotros.


— ¡¡Isabella!! —me llamo y me dio un espontaneo abrazo.
— Hola, Dylan —salude sorprendida. Pero él no me soltó, quería decirme algo.
— Así te quería encontrar. En plena acción. No te cansas de revolcarte con cualquiera que se te cruce, supongo que no. Porque ya estas buscando a un idiota para engañar a Víctor —dijo en voz baja y me mostro la mejor de sus sonrisas cínicas, al soltarme. Saludo a Bill y se presento— soy Dylan ¿tú quien eres? Jamás te vi —
— Soy Bill —
— ¿Bill? ¿Nos conocemos? Creo haberte visto en algún lugar —
— ¿Qué quieres Dylan? —intervine, no voy a permitir que él se quede más tiempo con nosotros y lo arruine todo.
— Esa es la manera de tratar a tu guitarrista —exclamo aun más sonriente, sabe que esta quitándome la paciencia.
— Ex —aclare. Me sentí tan triunfante al ver como su sonriso desapareció de repente.
— ¿Ex? ¿Cuándo me expulsaste de la banda? —
— La última vez que hablamos. Bueno, en la que me gritaste y me insultaste de la peor manera. Me quedo bien en claro y a todos que ya no seguías en la banda —dije, Dylan quedo en silencio pero en su mirada se notaba el enojo que sentía.

— No sabía que tienes una banda —medio Bill, que rompió el terrible silencio entre Dylan y yo.
— Isabella le gusta guardar secretos —repuso Dylan, sonriente otra vez. Tenía tantos deseos de mandarlo a la mierda pero no lo haría frente de Bill.

Sentí la mirada de Bill en mí y supongo que noto mi estado.

— Cualidad que adoro, porque eso significa que puedo confiar en ella más que en ninguna persona. Son pocas las personas que aun puede guardar secretos —dijo y le sonrió a Dylan.

— ¡¡Dylan!! —se escucho, inmediatamente identifique la voz de Lion— ¡¡Vámonos!! —soltó en la medida que me saludaba con la mano. Respondí igual.
— Ten cuidado con ella Bill —me señalo Dylan— es una mujer peligrosa —rió ruidosamente. Yo tuve que reírme forzadamente para simular que una broma, pero sabía bien cual era su verdadera intención.
— Descuida Dylan. Bill sabe como tratarme. No como algunos que ni siquiera sabe como tocar a... —pero Dylan me interrumpió en el instante justo en que iba a decir su penoso accidente precoz.
— Adiós Isabella —

No me despedí de él, ni tampoco Bill pero él se quedo mirando.

— Creo que nos debemos una charla ¿verdad? Hay que conocernos mejor —propuso.
— Tienes razón... ay muchas cosas que no sabes de mi y yo no se nada de vos —le decía, pero escuche nuevamente la voz de Dylan, hablar detrás de mi.

— ¡Ah! Isabella, mándale mis saludos a tu novio Víctor —.

Y se fue.

Vi como Bill se ponía terriblemente pálido. Lo llame, quise explicarle pero escuchaba ninguna palabra...


Continuara...

lunes, 18 de noviembre de 2013

Kampf der Liebe - Capítulo 14

En las puertas del hotel, los muchachos se bajaron de sus camionetas blindadas. Entre gritos de sus fans y flashes de cámaras, sus seguidoras esperaban ansiosamente que ellos les dieran sus autógrafos. 
Bill y Gustav firmaban apresuradamente, sonreían para las fotos y entraron al hotel. En cambio Georg y Tom se demoraron en firmar, porque a ellos le pedían que les firmen en zonas en donde era difícil hacerlo, como en pechos o en el abdomen o en otras partes que omitiré, Tom pellizco a su amigo.

Georg: ¡¡Ay!!...¿que? —
Tom: esta noche no duermo solo, hay muchas chicas y muy lindas —miro de reojo a una fans, que grito hasta decaer.
Georg: eso no me sorprende ¿ya elegiste una? —
Tom: Si —señalo a una muchacha de largos cabellos negro que estaba al final de la fila.
Georg: Oh…es linda —

Siguieron firmando y pronto llegaron al final.

Tom: deberías hacer lo mismo, aprovecha que estas solito —bromeo
Georg: cállate Tom, si hace días que termine con mi novia de hace meses y ya quieres que ande con otra ¡Estas loco! —
Tom: No…soy racional —dijo, mientras le agarraba la mano a la niña que lo esperaba en la puerta del hotel, ella temblaba como una hoja de papel pero el fue directo al ascensor, Georg decidió esperar al otro ascensor, ya que vio a Tom acorralar a la joven, en besos.

Cuando llegaron a su piso, Tom y la muchacha caminaron hasta la habitación de el, una vez dentro de ella.
Tom: ¿quieres tomar algo? —le ofreció amablemente.
Fans: eh…si…lo que sea —dijo con voz entrecortada por los nervios.

Él se acerco al minibar y le dio un refresco, pero la miro con detenimiento. Eso provoco que ella se sonrojara. Tom acaricio dulcemente el rostro de la joven para tranquilizarla.

Tom: no temas. Estas conmigo. No voy a hacer daño —se acerco más a ella, hasta quedar tan cerca que sentían sus alientos. Entonces en un movimiento rápido y brusco, la joven lo tomo del cuello y lo beso efusivamente. En ese momento, Tom se asusto ante la acción, que lo dejo sin aliento. No estaba acostumbrado que una chica tuviera la iniciativa, siempre era él primero en empezar.
Lo condujo hasta la cama y lo arrojo en ella. Tom la miro impresionado, sin temor la joven se saco su blusa y se acostó en la cama, él la tomo entre sus fuertes brazos. Ella lo acaricio salvajemente, arañándole la espalda. Lo cual sorprendió a Tom, la miro con ojos picaros y respondió igual.
Pronto se deshizo de su ropa y la ayudo a desvestirse también.
Se besaron apasionadamente, sus cuerpos transpiraban lujuria y la oscuridad los envolvió.


Mientras tanto Georg, tocaba la puerta de la recamara de Bill, este lo hizo pasar, al entrar vio como de costumbre toda su ropa revuelta, su maquillaje y elementos por doquier. Como si hubiera pasado un huracán.
Bill le hizo una señal para que se sentara, en tanto él hablaba por teléfono, entonces Georg aprovecho para mirar tv hasta que se desocupe su amigo, sin poder disimular escucho la conversación de su amigo.

Bill: claro…que quiero verlo —hizo un silencio prolongado, se notaba en su rostro una mezcla de felicidad y desconcierto— si me pone muy contento que estés bien…yo igual —y corto. Suspiro profundamente y se sentó en un sillón.
Georg: ¿con quien hablabas? Si es que me quieres contar… —le decía mientras cambia de canal como un desquiciado.
Bill: con Erika —
Georg: ah…y qué quería… —
Bill: me comentaba que se había hecho el primer ultrasonido, y me preguntaba si la extrañaba. Le dijo que si, pero no es verdad… —lo miro desconsolado, sin ganas de nada, solo se limito a decir— a qué viniste Georg —
Georg: acompáñame, vamos a salir por ahí… —le propuso.
Bill: no Georg, te lo agradezco pero no tengo ánimos de nada, quiero estar aquí tranquilo… ¿si? —le dijo casi suplicándole. Su amigo se dio cuenta, le dio una palmada en el hombro y se marcho de la habitación, dejándolo solo a Bill.

Este lentamente camino hasta su cama y se dejo caer, así como sus pensamientos caían en un abismo…

(Pensamiento Bill) “como es posible que cada día que pasa…no la pueda sacar de mi mente, si ella ya me olvido y yo todavia esclavo de su recuerdo…”—suspiro— “soy un miserable…en no querer como quisiera a ese hijo a nacer…pero cada día que crece me recuerda cruelmente lo lejos que estoy de ella, de ella…mi Megan, como puedo pensar eso…no es justo”—

Se quedo dormido, acurrucado abrazando una almohada:

“Al abrir sus ojos, la luz del sol le dio de pleno en su pálido rostro, tuvo que poner su mano para ver mejor y distinguir su habitación
Se levanto y camino hasta la puerta. De pronto escucho una risa conocida que lo hizo vibrar por completo. Abrió la puerta de golpe pero no distinguió a nadie en el pasillo, camino descalzo por el largo corredor hasta una escalera, al bajar noto a su hermano gemelo desayunando.

Bill: hola Tommy ¿Dónde esta el resto? —mirando por todas partes.
Tom: no están aquí tonto, estamos en casa los tres… —dijo— pero yo los dejos solos —lo miro pícaramente— hoy es un día muy especial para ustedes —le guiño un ojo—…adiós hermanito…haz un buen trabajo… —soltó riéndose, entonces se marcho, dejándolo solo como predijo.
Un tanto confundido, Bill se sienta y toma un sorbo de café. En su mente intentaba recordar, cual era esa fecha que decía Tom pero no recordaba cual y que tenía que ver con Erika.
Entonces unas manos se posaron sobre sus ojos, y alguien le habla al oído— Hola…mi Ángel —dijo.
Esa voz lo hizo temblar, con temor le sacos sus manos y se dio vuelta para ver quien era.
Abrió sus ojos, vio el rostro luminoso de Megan, que le sonría dulcemente. Vestida con un vestido blanco, su largo pelo renegrido caía suelto y en su mirada verde, un brillo especial.
Al verla allí parada frente a él, sus ojos se inundaron de lagrimas de felicidad y sus sentimientos reprimidos deseaban por salir todos de una solo vez, eso lo paralizo por completo, pero cambio cuando ella tomo entre sus manos su rostro, entonces él sintió como se desvanecía por dentro. Y vio la oportunidad que jamás tuvo, en un apasionado beso la abrazo fuertemente, no quería que ella se fuera de su lado, el calor de sus cuerpos iba en aumento al igual que su fogosidad.
Desesperados por expresar lo que sentían… se arrancaron violentamente lo que llevaban puesto y sobre la misma mesa desataron su pasión contenida”


— ¡¡¡¡HEY BILL…DESPERTA!!!! —le dijo Gustav, que llevaba su celular en su mano.
— No… —protesto Bill, que se dio vuelta para seguir durmiendo y volver a soñar.
Gustav: ok… —dijo enfadado— no te vuelvo a despertar más, cuando tengas otra pesadilla—.

Bill despertándose, levanto un el dedo le hizo una señal grosera y le ordeno que se marchara, Gustav cerro de un portazo la puerta.

Gustav: oh…cierto —se agarro la cabeza— ¿Hola? ¿Estas allí?... —hablo por su celular.
Una voz conocida le contesto: ¿Qué paso amor? —
Gustav: es Bill que gritaba y gemía. Ya me estaba alterando y lo desperté. Estaba todo transpirado, parecía como si hubiera corrido una maratón —le comento a su novia Helena— como te decía amorcito…te extraño muchísimo…no veo la hora de terminar con este Tour por Latinoamérica para estar juntos otra vez —regresaba a su habitación, cuando se choco con Georg en el pasillo.

Gustav: hey Georg… ¿adonde vas a estas horas? —
Georg: salgo ya que ustedes están ocupados con chicas, yo voy a aprovechar para salir a pasear por allí —
Gustav: pero... ¿Sin guardaespaldas? ¿Sabe David, de lo que vas hacer? —
Georg: no, pero vos no me viste… —lo empujo y lo acorralo contra la pared.
Gustav: ok ok ok…no te vi, ya entendí —solo así Georg lo soltó y siguió su camino por el pasillo hasta desaparecer.
Gustav entro a su recamara, se sentó frente a su lapto y de esa manera se comunicaría con su amada Helena durante toda la noche.

En cambio, Georg caminaba sin rumbo por una calle desolada de la cuidad de México…

Continuara…

sábado, 9 de noviembre de 2013

Dark Love - Capítulo 20


Atrapado...
Acorralado...
Sin Salida...



-... ¡Noooo!...- grite con fuerza en la medida que corría hacia Atkin, la violencia y la ira circulaban por mis venas como lava hirviente...
Tome a Atkin por el cuello, e intente arrastrarlo lejos pero el maldito con sus garras intento herirme el pecho para liberarse. Es fuerte pero no me rendiré...no dejare que él se acerque a Giselle.
Siento el fuego de algo nuevo en mi interior, algo en mi esta transformándose....

Lo arrincono en una esquina, oprima aun más mis manos....Atkin chilla desesperado...sus manos atacan mis brazos y los desgarra con sus garras, mi sangre fluye imparable por mis heridas...siento el bramido de la puerta, ellos se acercan...mi sangre los reclama... pero antes que ellos me acaben yo acabare con el Monstruo.
Suelto una de mis manos y la apoyo en su pecho vacio de vida... pero eso no es lo que busco...no su vida...sino su alma negra....que ella aun vive en él...y será mía....

Con la fuerza otorgada por mi nuevo estado, ataco su pecho...
Atkin grita... y no puedo dejar de sonreír como un enloquecido...
Arranco en un instante la ropa y llego a su pecho, mis dedos se vuelven tan duros y filosos que son como cinco cuchillo...un manotazo...otro....
Su piel se desase y su carne muerta se muestra ante mi... su alma esta cerca... pronto llegare a su corazón...


- ¡¡DETENTE WILLIAM!!...- me grito Lara de pronto, la mire de reojo por unos segundos, no deseaba detenerme, acabaría con Atkin ahora mismo. -...¡¡¡ES MI HERMANO!!! ¡¡DETENTE!!...- me ordeno la mujer que me agarro la mano con que atacaba el pecho de él.
- ¿Qué haces? ¡¡Qué no sabes que él va a matar a Giselle si lo dejo con vida!!...- le reclame, intente liberarme de las manos de Lara pero ella me sostiene con fuerza.
- La...ra...- suplico Atkin, ya casi sin fuerzas.
-...William... te lo suplico, déjalo... Atkin no quiere matar a Giselle...- dijo ella pero no le creí en absoluto, él siempre me confeso su verdadero plan.
- no...Él no es mas que un monstruo...solo se merece la destrucción...- solté enojado, acerque mi boca a su oído-...solo quiero comer tu alma maldito...-susurre.

-...Bill...déjalo... él aun no se merece su destrucción... primero...debe pagar lo que hizo...- escuche detrás de mi, cerré mis ojos al saber de quien venía aquella petición, lentamente abrí mi mano que sostenía el cuello de Atkin, hasta liberarlo.

Retrocedí de Atkin, que rápidamente fue atendido por Lara. Lánguidamente me volví hacia la voz, Giselle me miraba, a pesar de estar sentada aun se notaba su agotamiento, ella me llamo con su cabeza y me acerque, fue entonces que tomo de mis brazos sangrantes y con su ropa los tapo para que dejara de sangrar.

- algún día lo entenderás...- soltó en un susurro, Giselle agobiada termino por apoyarse en mi hombro.
-...no creo que lo entienda, esto tendría que haber terminado hoy...- respondí, pero ella ya no me respondió. Observe como unos hombres entraron a la habitación y se llevaron a Atkin, lo trataban como si fuera una inocente victima, una pobre alma que fue ultrajada por una bestia...

- tienen que irse de aquí... ya no son bienvenido en esta casa...- sentencio Lara. Ella no esperaría a que Giselle cobrara fuerzas, me apresuro para que saliera de allí, de modo que alce a Giselle en mis brazos y salí del cuarto.
Cuando estuve a punto de llegar a la puerta principal. Lara me detuvo.

- lo siento, esto no tendría que haber ocurrido... pero William... ten cuidado, Atkin cuando se recupere intentara deshacerte de ti y hacer suya a Giselle... ten cuidado...- me dijo apresurada y un tanto nerviosa.

Tras cruzar la puerta, vi que el auto ya estaba encendido, Tom estaba dentro de él. Deje a Giselle en el asiento trasero y luego me senté en el asiento del acompañante.

- larguémonos de aquí...- le pedí a mi hermano, que inmediatamente acelero, pronto nos alejamos de la mansión arruinada de Lara, retornábamos hacia la casa del bosque, cuando me di cuenta de la traza de Thomas, estaba sucio, la tierra lo cubría casi por completo.

- ¿a ti que te ocurrió?...- le pregunte, no podía entender porque estaba así, si supuestamente estaba cuidando a... - ¿¿ ¡porque dejaste a Giselle sola!??...- le reclame al recordar. Pero él se mantuvo callado, no quitaba la mirada del camino. Eso no era normal. – Thomas... ¿Qué te ocurrió?...- volví a hablarle, ya me estaba preocupando su actitud.

-...William...- escuche que Giselle me hablo. Me volví hacia ella. -...su cuello...- soltó débilmente. Fue entonces que atine a observar con detenimiento, su cuello estaba manchado con barro pero una extraña cicatriz me hizo dar cuenta de lo peor.
Lleve mis manos hacia mi boca, no podía creerlo... ¿Quién le hizo esto?...

viernes, 8 de noviembre de 2013

Encuentro de Ángeles - Capítulo 21


•• Bill ••


<< Este día será mejor >> me digo a mi mismo, necesito convencerme para sentirme bien.



Ver los rostros alegres de los niños que recorren con sus familias el parque, me anima un poco. Deseo sentirme tan bien como ellos, pero hace meses que no logro sentirlo. Desde que Ella...Mi Ángel, desapareció después de amarla, un vacio se instalo en mi alma. No tan solo había perdido su rastro sino también había perdido mi sentido común. No me importaba nada y cometí demasiados errores a los que ahora me arrepiento.

Deambule por las callejuelas del parque, viendo a las personas subirse a diversos juegos, ninguno llamo mi atención hasta que me detuve al frente de un cartel.

“Palacio de Espejos”

Note que solo había tres personas haciendo fila para ingresar, de modo me uní a la fila. Espere unos cuantos minutos antes de cruzar la puerta. Camine lento por un largo pasillo, estaba solo, bueno estaba solo con mi reflejo.
De pronto, el pasillo se cierra frente a mí y se abre una nueva entrada hacia mi izquierda, sin más opción sigo por el nuevo camino, ya que el pasillo de entrada estaba cerrado.
Seguí caminando. Los pasillos se cerraban y se abrían nuevos caminos a cada instante, por un instante me sentí perdido, incluso ya no sabía por cuanto tiempo había estado allí. Veía mi reflejo y los reflejos de otras personas que no estaban conmigo. Se escuchaba algunos gritos de chicas, que llamaban a sus novios o en ocasiones eran risas.

De repente, comencé a sentir que me faltaba el aire, mire mi reflejo en todos los espejos, sentí claustrofobia y mis ganas por salir me desesperan. Tuve que apoyarme en uno de los espejos para resistir, cerré los ojos. Entonces la voz de Ella viene a mi mente, tan suave y dulce, intenta darme consuelo.

— Quisiera volver a verte —murmure mi deseo.
— Estoy contigo —

Abrí los ojos de una vez y mire el espejo.
Quede paralizado, incluso deje que mi boca se abriera por la sorpresa. El reflejo de Ella estaba a mi lado.

<< ¿Será posible? ¿Es real o una alucinación? >>me pregunte.

— Pensé que jamás te volvería a ver —dijo Ella junto con una suave sonrisa, entonces comprendí que en realidad Ella estaba aquí, conmigo. Voltee pero no vi a nadie. Solo veía su reflejo.
Mi garganta es un nudo doloroso, quiero decirle tantas cosas pero no se como.

—Nunca te olvide —confesé. Note como Ella se sonrojaba y bajaba la mirada.
— Yo tampoco —

Esas simples palabras iluminaron mi oscuro corazón, que sentí como mi pecho se expandía de felicidad. Le sonreí ampliamente.
Vi como Ella comenzó a moverse, yo intente seguirla, pero mi pasillo me conducía lejos de Ella y eso no quiero.

— No te vayas —suplique en voz baja.
— Jamás te dejaré —escuche detrás de mí.

Por los nervios, me di media vuelta muy lentamente.
Entonces la vi parada frente, por un instante creí que era un sueño.

— No pude creer tenerte otra vez frente a mí —dijo Ella. Sus ojos castaños se vislumbraban lágrimas de emoción, fue entonces que ya no pude contener mis deseos. Tome sus manos delicadamente y la atraje hacia mí. Y fue Ella la que finalmente busco mis labios.

El sabor y la textura de sus labios eran exactamente como lo recordaba.

Nos abrazamos con más fuerza y nuestro beso se volvió tan intenso que nuestra pasión se reproducía decenas de veces, en los espejos.

La lleve contra uno de los espejos, sentí como acariciaba mi rostro y yo me deleitaba con la suavidad de su piel.
De pronto Ella se quejo y me aparto bruscamente.

— ¿Te lastime? —pregunte preocupado, mientras buscaba con la mirada alguna herida.
— No. Solo que... —camino hacia el pasillo, la seguí en silencio, esperando que Ella volviera a hablar. De pronto vi la salida del juego, la alegría de poder salir a su lado me hizo sonreír, tome su mano. Ella me miro sonriente y entrelazamos nuestros dedos.

Salimos de ese lugar y caminamos, el bullicio de la gente era casi aturdidor pero nosotros creábamos un silencio, que nos apartaba del mundo. Estrechados de la mano caminos hasta unos bancos, Ella se sentó en uno de esos bancos y yo la acompañe.
Quisiera decirle algo pero no se que hablarle, pero Ella soluciono mis dudas.

— No logro entender lo que me sucede contigo, porque nos vimos una sola vez, te ame una vez —dijo suavemente— y desde esa noche ya no pude sacarte de mi mente. Te soñé tantas veces, recordándote...volviendo a vivir las caricias que me diste. Y hoy, en que parte de mi mundo me dio la espalda, vuelves a mí. ¿Crees que sea el destino? ¿Crees que nuestro camino era reencontrarnos? —
— Lo creo fervientemente —conteste y a Ella se le humedecieron sus ojos— porque te veo y te conviertes en la dueña de todos mis deseos —dije y me sonrojo. Jamás había sido tan sincero con alguien que aun no se su nombre.
— Te das cuenta, que nosotros nos hablamos de un amor...sin nombres, es como si... —
— Lo que nos importa es amarnos —complete su frase, Ella asintió con la cabeza y rio— ¿Qué es lo gracioso? —
— Aun no se tu nombre —
— Ni yo el tuyo —

Y ambos reímos por nuestra extraña situación.

— Entonces ¿podrías decirme tu nombre? —pregunto sonriente.
— Me llamo Bill... Kaulitz —
— Soy Isabella Sandoval —se presento, estrechando mi mano.
— Es un gusto conocerte, Bella —


Continuara...

jueves, 31 de octubre de 2013

Encuentro de Ángeles - Capítulo 19


Capítulo 19

• Lauren •

Su inesperado llamado me puso la piel como gallina. Me sentía tan nerviosa que no sabía como actuar, porque Georg me miraba constantemente.
Lo único que podía hacer era salir de esa horrenda fiesta, que me trajo Hank.

— Me voy —le dije directamente. No voy a perder el tiempo con ellos, si puedo estar con Bill. Les di un beso a ambos e intente salir lo más rápido de la casa. No me detengo ante el pedido de Hank.

Una vez que logre llegar a la vereda, miro a mí alrededor. Sé que él esta cerca, pero no lo veo y me desespero. Saco a toda prisa mi celular y marco a su celular.

— ¿En donde estas? —le pregunto de inmediato.

— Te estoy viendo —me responde.

Entonces cuelgo y miro hacia la derecha. A pesar de que hay varias personas en la esquina, logro divisarlo. Sonrió al notar cuan diferente es del resto, nadie se le puede comparar. Sin fijarme en otra cosa que no sea él, corro hacia donde esta.

— Hay que irnos pronto —solté.

Tomándome de la mano, corremos lejos de allí. Mientras corremos hacia algún taxi, no puedo deja de sonreír, amo la sensación de peligro, el ser descubiertos.

Tan pronto vemos un taxi, Bill lo detiene y nos subimos en el.

— Pensé que no... Ibas a... —intentaba hablarle, pero me costaba controlar la respiración.
— No hables —pidió.

Se mantenía serio, pensativo tal vez.
El taxista pidió una dirección y Bill respondió. Entonces nos pusimos en marcha, hacia un lugar que no conozco.
Durante el camino, no me atrevía a hablarle, presentía que si lo hacía él se molestaría. Por lo que opte por incitarlo a jugar. Lo mire, de la misma forma que lo hice con el rubio durante la fiesta. Esta técnica nunca suele fallarme.
A excepción de ahora. No importase como lo mirase o el tipo de caricia le hiciera con mis manos. Bill no reaccionaba.

— Bill —murmure en su oído. Per lo único que él hizo fue ladear la cabeza hacia el otro lado. Jamás me sentí tan frustrada como en ese momento. Me aleje lo más que pude de él y cruce los brazos molesta.

De pronto, el auto se detuvo y Bill bajo de inmediato, lo seguí. Una vez que pago el servicio. Él volvió a ser el mismo.
Rodeo mi cintura con su brazo y dándome un pequeño beso en la cien, comenzamos a caminar hacia la entrada de un lujoso hotel.

En la recepción pidió una habitación y con la tarjeta en mano, ingresamos a un ascensor para nuestro piso.

Seguimos en silencio, eso me resulta extraño. Porque Bill suele hablar demasiado, en ocasiones. Pero ahora se mantuvo callado y serio. Algo le ocurre.

— ¿Cuál es nuestro número? —le pregunte curiosa. Él no me respondió, solo me entrego la tarjera— La 52 —nombre decepcionada.

Al llegar ante la puerta, la abrí y ambos entramos. Deje a un lado mi bolso y me abrigo. El hizo lo mismo con el suyo. Bill saco una botellita de licor del mini bar y se encamino hacia la cama. En cambio, me dirigí hasta el baño. Necesitaba sacarme el vestido y colocarme la prenda que había comprado para él.
Arregle mi cabello y mi maquillaje, hasta quedar perfecta. Cuando salí del baño y llegue a la cama, vi a Bill recostado fumando y con 3 frascos vacios de licor a su lado.

— ¿Tienes ganas de jugar? —dije, me mordí los labios. Pero él no me estaba mirando. Eso me enfado. — Me puedes decir qué es lo que te pasa, no eres el mismo —solté, cruzando nuevamente los brazos. Impaciente.
— Nada, de lo que a ti te importe —me contesto fríamente.

Se levanto de la cama. Dejo el licor en la mesa de luz y vino hacia mí.
Me tomo de la cintura con sus manos y me arrojo a la cama. Sonreí excitada, adoraba su pasión. Sin perder tiempo, él se acerco a mí para envolverme en sus brazos, cerré los ojos cuando ataco mi cuello con sus besos.




• Bill •

La ciudad de Nueva York luce tan hermosa esta noche, tan seductora como siempre. Debería sentir lo mismo de Lauren pero no logro sentirlo.

Dejo de mirar la ciudad a través de la ventana y vuelvo mi mirada hacia la cama, allí Lauren descansa, agotada de nuestro encuentro.

Cualquier hombre se enamoraría al verla en la perfección de su desnudez. Pero yo no logro hacerlo, no logró conectarme a ella, es como si Lauren estuviera vacía... o tal vez sea yo el que ésta vacio y ella no logra llenar ese lugar.

Me siento en uno de los sillones que esta al frente de la cama y continúo observándola.

— Tal vez, ya me aburrí de ti —murmuro. Sonrió al darme cuenta de lo poco que vales para mí.


De repente vino a mi mente, la imagen de la mujer que me quita el sueño. Es una figura difusa, apenas puedo distinguir su cabello negro, pero de todas formas sé quien es ella, aunque no sepa siquiera su nombre.
Cada vez que sueño, ella aparece...quiero alcanzarla pero nunca logro hacerlo y me desespero. Jamás desee tanto por estar con alguien, como siento cuando la veo.
Más de una vez maldije esos sueños, porque me tortura tanto no poder tenerla a mi lado, que quise no volver a dormir. Pero inmediatamente me arrepiento, porque al soñar es la única forma que puede verla, estar por un momento con Ella. Una mujer tan diferente a Lauren.


Enciendo un cigarro y lo fumo hasta terminarlo. Me levanto del sillón y busco mi ropa. No quiero estar presente cuando Lauren se despierte. Termino de vestirme y salgo de la habitación.
Me despido de los empleados del lobby del hotel, para salir a la calle. Aun ésta oscuro pero sé que pronto amanecerá.
Comienzo a caminar sin una dirección fija.

Respiro profundamente el aire frio de la mañana.

Me siento tan perdido, que e ocasiones me pregunto:

¿Cuándo me perdí a mi mismo?
¿Cuando deje de creer en el amor?
¿Por qué siento un vacio en mi corazón?
¿Por qué me empeñe con Lauren?

Esas preguntas, no las podía responder.

— Necesito relajarme —me dije a mi mismo. No cuanto tiempo camine, pero me detuve al ver un anuncio.

“¡¡Gran Inauguración del Parque del Sol!!
El mayor parque de diversiones de Nueva York abría sus puertas de forma gratuita el.... “

— Perfecto —murmure sonriente. Algo dentro de mí me decía que debía ir a ese lugar.


Continuara...

Encuentro de Ángeles - Capítulo 18


Capítulo 18

• Isabella •

La fiesta de cumpleaños de Alice, sigue como ella lo había planeado. Sin sus padres.

Tome un sorbo de mi jugo, cuando siento la voz de Hank llamándome. Me doy media vuelta y lo veo, acompañado de una chica. Abrí los ojos al verla. << Es ella >> me dije a mi misma. Era la misma que buscaba a Él (Bill), el día que él se iba.

— Isabella. Ella es Lauren, mi prima —me presento Hank, señalando a la pelirroja. Quien me sonreía.

<< Así que ese es su nombre. Lauren. Ella es la única que sabe su nombre y donde puedo encontrarlo a Él (Bill). De alguna manera voy a tener que sacarle esa información >> pensé.

— Un gusto Isabella —saludo extendiéndome la mano. Tanto Hank como yo, nos miramos sorprendidos.
— Igual —dije incomoda y correspondí de la misma manera el saludo. No estoy acostumbrada a ser tan cordial con la gente. Pero ella parece ser diferente, no veo en su inquieta mirada. Que no se detiene mucho tiempo en mi, sino que observa todo detrás de mí, como si buscara a alguien.
— Muy agradable la fiesta —comento Lauren.
— ¡Ay por favor! No seas tan anticuada —exclamo riéndose Hank hacia su prima, era evidente que le fastidiaba la manera en que ella hablaba.
— Cálmate. No dijo nada malo —lo rete, mirándolo sería, él levanto una de sus cejas y se apresuro a tomar un trago de su vaso.
— Ya nadie habla así —continuaba Hank.
— Es buena la fiesta —le dije sonriente a Lauren, para iniciar una conversación. Incluso me había acercado a ella para hablarle mejor. — ¿Hace mucho que estas en Nueva York? —pregunte curiosa. Sé que me va a decir que es lo que hace en al ciudad.
— Hace unas semanas. Viaje desde Noruega para una audición... —respondió distraída Lauren.

Note que miraba persistentemente hacia la entrada del jardín. Mire hacia la misma dirección, no vi nada extraordinario, solo la misma cantidad de gente estaba allí. Hasta que observe que un chico con muletas, se habría paso y se acercaba a nosotros. Por un instante me miro y sentí vulnerable, extraña.

— ¡Hey Georg! —saludo Hank al chico corpulento, este le respondió sonriendo. Lauren al verlo corrió hacia él y le dio un largo abrazo.
— ¿Quién es? —le pregunte disimuladamente a Hank.
— Su novio —contesto rápido Hank. Entonces el se fue a abrazar también al joven en muletas.

Me quede unos instantes mirando la escena. Me sentía confundida, pues yo creía que Lauren tiene alguna relación con Él (Bill) o bueno tal vez sea mi impresión. Tal vez ellos sean amigos.

Suponiendo que ellos ya no hablarían conmigo, me aleje de todos ellos.
Cuando caminaba de regreso a la casa, pensé en hablar con Lion pero escuche un grito. Me apresure y entre rápido a la casa. Pero lo que me encontré me dejo helada.

Vi a Víctor subido en uno de los sillones, saltando con dos botellas en las manos. Estaba totalmente ebrio.

— ¡¡Qué te pasa!! ¡¡Bájate!! —le grite, intentando tomarlo del brazo, pero el me esquivaba.
— ¡Que fiesta ma-as aburrida! —gruño— ¡Isabel! —dijo mirándome. Los que estaban alrededor no paraban de reírse del ridículo espectáculo que él estaba ofreciendo.
— ¡¡Víctor bájate!! —le ordene.
— ¿Quién es? ¿¡Tu mama!? —grito alguien.
— Mi odiosa Novia —contesto Vítor riéndose.

Eso me enfureció aun más. Lo agarre de la ropa y tire de ella. No me importo que se golpeara contra el suelo. Lo que estaba haciendo, lo que le estaba haciendo a mi amiga-su hermana, era horrible.
Una vez que se pudo poner de pie, entre empujones lo lleve hasta la vereda.

— ¿¿¡ que mierda tienes en la cabeza!?? ¡que no te das cuenta que le estas arruinando el cumpleaños a Alice! —le gritaba, pero él parecía no escucharme, porque no paraba de moverse en el mismo lugar en la medida que balbuceaba algo que yo no entendía.





• Georg •

— No puedo creer que estés aquí —soltó Hank, en la medida que me daba un abrazo.
— Yo tampoco —dije y él se rio. Hacía meses que no lo veía, pero creo que es el único que esta emocionado en verme. Lauren se mantiene en silencio, con la mirada baja. — Te extrañe —le confesé. Entonces ella levanto la cabeza y me miro, me dedico una débil sonrisa.
— Yo también —susurro.

Por unos instantes un silencio incomodo surgió entre ambos.
Pero eso se termino cuando Hank volvió a hablar.

— Wow. Yo pensé que con el accidente ibas a quedar muerto, como mínimo —soltó.
— Siempre tan positivo, Hank —dije sarcástico.
— Pero es verdad, si tenías todos los pronósticos...estabas cuando te sacaron del auto, me dijeron que estabas más muerto que vivo —continuo Hank. Note el malestar en el rostro de Lauren, seguramente no quiere recordar ese día. Por que, sino no fuera por una llamada, ella hubiera viajado conmigo.
— No fue tan grave Hank. Lo que me salvo fue el cinturón de seguridad y tener una buena cobertura medica —bromee.
— Recuérdame ¿Cuánto tiempo estarás con las muletas? —hablo finalmente Lauren.
— No lo sé —respondí cortante.

Desde que había tenido el accidente, Lauren se distancio de mí, no vino a visitarme en ningún momento. Al igual que Gustav.

— Entonces la rehabilitación va a durar un tiempo —comento Lauren. Afirme con la cabeza.

Nos quedamos un momento más charlando, hasta que Lauren recibió una extraña llamada que la puso muy nerviosa.

— Me voy —aviso. Nos dio un beso a cada uno y se encamino hacia la casa. Hank se quedo tan sorprendido como yo.
— Hay que llevarla a casa —le dije, para que me acompañara. Fuimos detrás de ella. Al llegar al interior de la casa, todos comentaban de algo que había ocurrido. No iba a averiguarlo, mi objetivo es alcanzar a Lauren, que ya había cruzado la puerta principal de la casa.




• Isabella •

Ser “niñera” de Víctor, no estaba en mis planes. Pero así estaba con él. Sentada a su lado, sosteniéndolo mientras vomita.

De pronto escucho la voz familiar de Hank.

— ¡¡Lauren, espera!! —le gritaba.

Me volví a ver.
Ella bajaba apresuradamente las escalerillas de la entrada. Miro rápidamente hacia la derecha y hacia la izquierda. Parecía estar buscar a alguien. Vi sacar su celular y marcar un número.

— ¿En donde estas? —le escuche decir.
De repente, Lauren miro hacia la derecha en dirección de la esquina. Hice lo mismo, allí estaba el habitual grupo de chicos hablando. Pero había alguien que se distinguía, era un joven muy alto y esbelto.

<< No puede ser. Será él >> pensé.


Continuara...

Kampf der Liebe - Capítulo 13 (parte 2)


Mientras tanto, en un hotel México, los integrantes de Tokio Hotel, se preparaban para dar una conferencia de prensa y unas entrevistas antes del concierto de esa noche. Todos ellos estaban reunidos en la habitación de Tom, en donde esperaban instrucciones de David.

Gustav: mmm…que rico, que esta esto…—lo dijo mientras comía otra porción de un platillo tradicional del país.
Georg: ¿Qué estas comiendo?…ya me dio hambre —
Gustav: eh…no sé —
Georg: para que existís “oso” —le bromeo, pero los ronquidos de Tom lo distrajo— Gus… Gus… alcánzame el almohadón —tomo impulso y le lanzo el pesado almohadón a Tom pero para su mala suerte dio a parar contra la espalda de Bill que estaba mirando por la ventana.
Bill: ¡¡ah!!! —chillo. Se dio vuelta y miro fastidiado a los G´s, pero Gustav le señalo al culpable del golpe, Georg se dio cuenta— hey Gustav… —no pudo terminar la frase el almohadón le dio justo en la cara.
Georg: ah…no, esto es la guerra…-exclamo, que comenzó a bombardear a Bill con todos los almohadones que encontraba a su paso, su adversario corría de un lado a otro riendo, Gustav finalizo su comida y se alío a Georg, Bill corrió a despertar a su hermano pero este ni se movió…continuo roncando.
De golpe se abrió la puerta, todos se quedaron inmóviles, era David.

David: vamos muchachos ya es hora —dijo su manager.

Los chicos caminaron por un pasillo hasta una gran sala, en donde lo esperaban un pequeño grupo de personas, integrados por reporteros y fotógrafos, saludaron a todos ellos y se sentaron en el único lugar en donde cabían los cuatro sentados, un enorme sofá.

— Buenos días…nos alegra muchísimo tenerlos de regreso en México —saludo el periodista.
— Hola —dijo en español Bill, lo había estado practicando esos minutos antes en la alcoba de Tom.

El resto saludo en ingles (el resto de la entrevista se hablan en ingles)

* ¿Cómo se prepararon para el concierto de esta noche, en DF? *
Bill: bueno, ayer realizamos el ensayo, la prueba de sonido… —miro a Tom— y por suerte no tuvimos inconvenientes, así que para esta noche suponemos que todo va a salir bien, y daremos un buen concierto para nuestros fans de México-y sonrío
Tom: aunque si tuvimos unos problemas con los instrumentos de Georg…lo había extraviado, el tonto se olvido de traerlas —se rio burlonamente.
Georg: no es cierto… —

* ¿Cuál fue la cosa más loca que les ha pasado en el escenario? *

Bill: Una ves estaba confundido en el escenario con una canción llamada "Don't Jump" —
Tom: Oh Si —
Bill: Pero fue hace mucho tiempo. Fue a causa de mi teléfono, no fue mi culpa, fue una falla técnica —
Tom: Habías cambiado la letra ¿no? —
Bill: Sí, y fue estúpido. Pero sólo ocurrió una vez —
Tom: Creo que dijiste... —voltea a ver a Georg.
Georg: Creo que ha cambiado el día —
Tom: Sí, "¡Feliz Navidad!"…y tuviste un accidente con el micrófono… —le dijo a su gemelo.
Bill: No me acuerdo —
Tom: ¿No? —
Bill: No me acuerdo —
Tom: Recuerdo con el micrófono, y tu sabes... con los dientes —
Georg: Si —
Bill: Mis dientes son perfectos —
Tom: Por supuesto, ahora son falsos —
Bill: Oh, ¿Tu piensas eso? —
Georg: Después de la cirugía —

* ¿Recuerdan los más padre que vivieron con una fan? *

Bill: Fue en nuestra primera presentación, cuando Durch Den Monsun estaba en su momento de mayor éxito. Empezamos a tocarla y todas las fans cantaron con nosotros, fue genial. ¡Nos impresionamos! —
Tom: ¿Y en una ocasión cuando estuvimos aquí? —
Bill: ¡Uff! ¡La firma de autógrafos duró más de dos horas! No creímos que nos conocieran en Latinoamérica. ¡En serio! —
Tom: Ese día estábamos cansadísimos, pero era tanta la emoción que nos transmitía que no nos importó. ¡Hubo chicas que lloraban sólo por saber que estábamos ahí! Fue increíble descubrir que había miles de personas en un lugar sólo por vernos. De verdad ¡gracias, chicas! —

* ¿Y sus fans han hecho algo súper peligroso por ustedes? *

Tom: ¡Uy, sí! Una vez una chica intento colarse al cuarto por la ventana y se cayó. Ese día nos espantamos, porque pensamos que se había lastimado —
Bill: A mí me pasó algo chistoso en un aeropuerto. Estaba súper relajado cuando llegaron unas niñas que me reconocieron, y empezaron a gritarme propuestas indecorosas. ¡Todo mundo oyó y yo moría de la pena! —

* ¿Entonces no ligan con sus fans? *

Bill: Sólo si es para andar bien. Yo quiero tener novia y para eso tendría que conocer bien a la chica. Si es una fan o no, no es tan importante —
Tom: Yo confieso que sí he salido con un par de fans. Nada serio, pero muy divertido —
Bill: En cambio yo soy más romántico. Espero el verdadero amor, una niña que me comprenda y apoye mi carrera, pero… —en ese momento se callo, algo muy raro en el, pensaba en Megan, él ya encontrado a su amor, pero se sentía terrible por ser el causante de su propia desdicha, al alejarla de él. Noto que el reportero lo miraba raro y siguió hablando— hasta que llegue seguiré clavado en mi música, ¡que es mi gran pasión! —

* ¿Algunos de ustedes están de novio? *

Bill: no… —
Gustav: eh…si, desde unos meses —
Tom: no…creo que Gustav es el que esta de novio ahora… —

* Pero ¿Georg…? *

Georg: no, ya no lo estoy más… —dijo cabizbajo— pero no voy a hablar del tema, es algo personal —

* Ok… ¿Georg…como estas luego de tu accidente? *

Georg: eh…estoy bien —mirando su pierna enyesada
Tom: al muy imbécil lo chocaron, una bicicleta —y largo una carcajada
Bill: si…el no nos cree, pero es un chico gracioso… —señala la pierna— tan solo a el le puede pasar eso — sonrío.

Las entrevistas continuaron durante dos horas más, luego los muchachos regresaron a sus habitaciones para prepararse para ir al estadio, en donde seria el concierto.
El lugar estaba abarrotado de fans que gritaban y saltaban, con la esperanza de que uno de ellos las mirase, consigo llevaban banderas, osos, carteles con declaraciones de amor o con peticiones osadas. Todo para obtener una sonrisa o un gesto de los integrantes de la banda.
Con un estallido de fuego del escenario, acompañado con un grito ensordecedor, dio inicio al recital, que duro casi dos horas.
Al finalizar los chicos regresaron al hotel para… ¿descansar?



Continuara…

Kampf der Liebe - Capítulo 13 (Parte 1)


Luego del alboroto, de las patrullas y la ambulancia de la noche anterior.
Las tres mujeres pudieron estar un poco más tranquilas aunque no lo suficiente.

La mayor de ellas cocinaba algo liviano, para llevar. En vano fueron sus esfuerzos para no llorar, pero al final se sentó en una silla por la zozobra.

Tía Dalma: ¿Por qué lo vas a hacer? —le pregunto a la menor de sus sobrinas, que iba y venía por el living, hablando por celular.
Megan: es para protegerlas —contesto y continuo hablando por celular, tenía que arreglar hasta el último detalle.

Heidi en cambio era la única que no demostraba ningún sentimiento en particular, estaba concentrada viendo la TV en el sofá, su hermana se sentó a su lado y en un movimiento rápido le quito el control remoto.

Heidi: ¡¡hey!!...estaba viendo eso —reclamo
Megan: ya no… —cambio de canal— quiero saber como va a estar el clima en… —sonó otra vez se celular.
Heidi: ¡¡¡ay!!!...esa musiquita, que no tienes otra cosa que no sea de Tokio Hotel —dijo mientras volvía a cambiar de canal.
Megan: jamás lo voy a cambiar —le saco la lengua y atendió la llamada.

Tía Dalma: ¿A qué hora sale tu vuelo? —pregunto, que ya había terminado de cocinar.
Megan: a las 11 —contesto
Tía Dalma: estas segura de irte, porque puedo ir contigo para hacerte compañía y cuidarte, en esa cuidad —
Megan: no hace falta, es mejor que vaya sola, de esa forma voy a saber que ustedes están bien, ella me quiere a mí, no a ustedes —le sonrió, aunque ella sabía bien que eso no era la única razón de ese viaje, también quería alejarse de todo recuerdo que le había hecho sufrir, más que nada alejarse del recuerdo de Bill.
Tía Dalma: y con más razón Meg, si ella te busca, te va a encontrar sola, es una locura lo que intentas hacer-dijo indignada.
Megan: ya es una decisión tomada, no voy a cambiar, me marcho sola a Londres —dijo firmemente
Tía Dalma: ah…eres tan terca como tu madre, cuando se le mete algo en la cabeza ni Díos puede cambiarte de pensar lo contrario —exclamo enojada.
Megan: si —sonrió— voy a bajar las maletas…Heidi ¿me ayudas? —
Heidi: ok, ahí voy —

En la habitación de Megan…

Heidi: no me engañas Meg, te conozco. Este circo del viaje es para huir —
Megan: no estoy huyendo, no soy cobarde —dijo débilmente— lo hago por ustedes, para protegerlas de esa loca que me persigue —
Heidi: ¿solo por eso? —cuestiono— o también es por Bill —
Un profundo suspiro salio del cuerpo de Megan.
Megan: también —dijo.
Heidi: es obvio, este viaje es más por él —agarro una maleta— ustedes eran algo más que buenos amigos, se notaba. Hasta llegue a pensar que eran novios, cuando me contaste que te había besado y que sentiste esa extraña sensación en el estomago, me dije ha esta enamorada… —
Megan: aun lo estoy pero… —
Heidi: él no… ¿verdad? —
Megan: No…creo que no, así que este viaje me tiene que servir para olvidarlo —
Heidi: mmm…puede ser —dijo con incredulidad.

Las dos bajaron con las maletas, pronto llego la hora para ir al aeropuerto, llamaron a un taxi, que las condujo hasta allí. Al llegar Megan se dio cuenta de que no le había avisado a Helena ni a nadie del viaje y se lamentaba por eso. Pero ya no había tiempo, el avión ya había arribado y llamaba por los altavoces a la tripulación para abordarlo. Con mucho dolor y tristeza se despidieron Heidi y su tía de ella pero ya era tiempo de partir.

Cuando pudo sentarse en su asiento y acodarse, percibió que una persona ocupaba el asiento de al lado, ella se concentraba en mirar por la ventanilla, hasta que una mano extendida frente a ella la asusto. Se dio vuelta para observar de quien se trataba…era un joven rubio, de piel pálida, con una graciosa sonrisa la saludaba.

— Hola…soy Edward —contesto el joven de voz profunda y particularmente seductora.
— Hola —estrecho su mano— me llamo Megan —dijo
Edward: un gusto —le sonrío encantadoramente— ¿Qué vas a hacer a Londres? —
Megan: voy a buscar trabajo ¿tú que vas a hacer allá? —
Edward: voy de regreso, extraño a mi familia —
Megan: ah…que bien… —
Edward: a mis padre —aclaro rápidamente— no estoy de novio…con nadie… —al finalizar la frase se sonrojó por la vergüenza— perdón no se porque te lo dije… —
Megan: esta bien —RIÓ— yo tampoco… —de pronto la imagen de Bill vino a su mente—…no tengo novio —contesto.
Edward: oh…genial… —la miro con sus ojos castaños— es lindo ser soltero, podes hacer lo que quieras —bromeo.
Megan: si…claro, además no tienes que dar explicación a nadie… ¿verdad? —
Edward: exacto —le sonrío— y… ¿Cuántos años tienes? —
Megan: casi 19 y ¿tú? —
Edward: ya soy un anciano…no es cierto, tengo 24 años —

Ambos conversaron durante todo el tiempo que duro el viaje, entre bromas…charlaron de todo un poco como de música, deportes, de sus familias y por que se encontraban en Alemania, entre otras cosas, dándose la oportunidad de conocerse mejor. Al llegar a Londres, los sorprendió la lluvia…y para no empaparse durante la caminata hacia el puesto de autobús, decidieron compartir el mismo taxi, ella se bajo primero pero antes de despedirse de Ed intercambiaron sus números de celular.

Dark Love - Capítulo 19


El aroma de su cuerpo avivo mis sentidos, un perfume tan sutil que se mezclaba entre el sudor y la sangre, que cubría su piel perlada, pronto me puse de pie y me acerque a la camilla en donde yacía Giselle.
El corazón me latía a toda prisa, como si quisiera galopar desenfrenado, pero no podía mostrar el descontrol que sentía en mi interior.
Se que Lara esta atenta a cada movimiento, debo simular para que no descubra la verdad, la verdad de sus palabras...las que descifraban el estado de mis sentidos.
En ese instante, con la mirada perdida en la fría desesperanza de un cuerpo sin vida, mi interior se removía feroz, ardiente. Mi cuerpo latía con un extraño ardor, deslice mi vista hacia Lara, ella sonreía encantada.

-...te dejaré solo...-dijo Lara, les hizo señas al hombre y este salio de la habitación. -...cuando los instintos priman por salir...solo tienes que dejarlos en libertad...-soltó lánguidamente, como si supiera lo que estaba pensando o sintiendo en ese momento.

No le respondí, voltee toda mi atención en Giselle, pero igual la mire con disimulo al irse. Cuando la puerta por fin se cerro, pude sentir algo más de libertad.
Sin que nadie pudiera observarme ni juzgarme, me arrogue sobre el cuerpo de Giselle, abrazándola; colocando mi cabeza sobre su pecho, aspirando el aroma de su piel tan irresistible...
Ay algo en ella que me hace desesperarme, un deseo demasiado grande como para poder disimular más.
Termino de subirme a la camilla y me recuesto por encima de ella, deslizo mis dedos por su cabello azabache, sus labios pálidos son tan tentadores que sin reparo me acerco a ellos, y los busco.
Mi manos cruzan el limite de su ropa y llegan ante su piel desnuda...
En el instante mismo cuando voy a tocar sus puntos mas sensibles...siento algo que me hace alejarme de ella de pronto. Salte de la camilla y di unos cuantos pasos hacia atrás...

-...estas viva...- susurre asustado.

Regrese rápidamente a confirmarlo, acerque mi mejilla hacia la boca de Giselle, y lo note casi imperceptible, el debilitado respirar.

-...Giselle...-suspire, no se porque esa llama ardiente de pronto se apago cuando supe que estaba viva. No me importaba cuanto hambre tuviera no iba a lastimarla...ella tienen que salir de aquí.
La tome entre mis brazos, alzándola. Camine por la habitación buscando una salida que no fuera la puerta, ya que ella me llevaría directo a Lara y es justamente lo que no deseo.

- ¿donde rayos te abras metido Thomas?...-maldije, pero entonces descubrí la ventana, que cubierta con una pesada tela, ella podía ser la salida que tanto deseaba. Deje a Giselle en la cama e intente correr la cortina, pero cuando logro mover la me llevo la más desagradable sorpresa... Esta clausurada con maderas, que la cubren casi por completo. Suspire sin esperanzas, mire a ella, ¿que acaso ya no hay esperanzas para ella? ¿este será su final?...pensé.

Me senté al lado de ella, tomando su mano fría pero aun viviente...

-...si solo estuvieras agonizando...tal vez así terminaría con tu vida...pero...

-...pero ¿que es lo que te detiene?...- me interrumpió la voz de un Hombre, hacia tiempo que no la escuchaba pero igualmente seguía causándome ese escalofrió.
Me voltee y lo vi, tan altivo y sonriente...como si nunca se hubiera alejado de mi.

- ¡Atkin!...- lo llame.
-...vengo por lo que es mio...- soltó con fuerza.

Entonces vino hacia nosotros, como animal cazando...


Continuara...

Dark Love - Capítulo 18


Voces en la lejanía, sombras que se mueven alrededor, me pregunto si estaré soñando o si esta es mi nueva realidad... pero no logro salir del abismo de donde me siento atrapado.
Oscuridad, fría y desolada, que me envuelve en un sueño... escucho palabras... alguien me habla pero no se quien es...


...mi ángel negro...por fin llegaste ante mi...mi hermoso ángel de muerte... ¿que es lo que más deseas?...


Su voz me era conocida pero no logro recordarla, de pronto siento la integridad de mi cuerpo, lentamente mi piel un débil cálido abrigo, poco a poco la oscuridad empieza a disiparse en mis ojos; por fin veo la vislumbre de un amanecer, la luz entre tímida a través de las blancas cortinas que recubren la ventana, aunque no puedo ver con total claridad puedo distinguir que una sombra se mueve alrededor de la cama en donde estoy recostado.

-...William, tu no sabes el tiempo en que estuve esperando esta situación...aunque mis expectativas eran otras, tu terminaste en mi lecho...- logre distinguir el discurso de Lara. Estaba dispuesto a responderle pero un extremo cansancio se adueño de todas mis energías. De modo que solo tuve la opción de escucharla hablar.
-...me pregunto porque no te permites ser tu mismo... te niegas a tal punto que volverte vulnerable...- escuche pero no lograba entender de que me estaba hablando.

Lara siguió hablando pero yo ya no la escuchaba, un pesado sueño se apoderaba de mí.

...tienes que despertar y mostrarle al mundo tu poder...

Aquel suave susurro, me hizo abrir los ojos de golpe y haciendo un inexplicable esfuerzo me senté.

- ¿lo sientes llamarte?...- me pregunto Lara, por su expresión había una gran curiosidad pero a la vez una terrible ansiedad ante mi prolongado silencio.
-... ¿quien es?...-
-...tu sed...-soltó Lara, dejando su lugar al lado de una puerta, vino hacia mi y sentó en la cama. Permaneció unos instantes mirándome, con compasión, pero porque (¿?).
- ¿mi sed? ahora se le dice así ¿?... yo pensé que eran alucinaciones o algo parecido...aquello que solo gente mentalmente enferma puede tener...-deslice débilmente, acaso estoy enloqueciendo, me pregunte pero la sonrisa que de dibujaba en Lara me dejo desconcertado.
-...mi criatura divina...- soltó acariciándome el rostro, con su fría mano que casi me quema la piel. -...lo que tu tienes es hambre...-
- ¿hambre?...-repetí descreído, mi estomago estaba cargado.
-...no es lo que piensas...-reparo Lara, volviéndose a parar.-...tu debilidad tiene una única razón... no te alimentaste...pero que crees...-abrió la puerta-...te traje un plato muy especial...- dijo en la medida que un hombre hacia entrar una camilla, en ella pude reconocer de inmediato a una persona.
-...pe-pero... ¿que es esto?...- solté alarmado.
- tu desayuno...- respondió con total naturalidad-...hace tiempo que no te alimentas... tu sed de Almas... o caso ya olvidaste lo que eres (¿?) La Muerte solo puede alimentarse de una sustancia...El Alma...- dijo con esa autoridad que el conocimiento da-...y esta alma es única...- hablo levantando la tela que cubría el cuerpo de.... Giselle.


Continuara...

miércoles, 30 de octubre de 2013

Dark Love - Capítulo 17



Mi cuerpo se enfría, siento mis dedos tornarse fríos y pronto empiezan a doler. Intento de remediarlo colocándolos adentro de mi abrigo pero es inútil, la habitación se convirtió en un refugio frio. Una melodía proveniente de la habitación de al lado, hace que mueva la cabeza con ansiedad, se que detrás de esas paredes esta mi hermano solo con esa mujer, esa peligrosa criatura.
-...No creerás que William esta indefenso, yo me preocuparía más por ella...-escuche a Giselle decir, me volví hacia ella, no estaba de acuerdo pero no le dije nada, solo volví mi mirada hacia la puerta, esperando que saliera mi hermano.
De repente se abre la puerta del salón, doy un salto por el susto, mis sentidos se pusieron alertas cuando vieron con horror a 5 hombres entrar, todos con la boca abierta, mostrando con desafío sus colmillos.
Por instinto me alejo de ellos, y me reúno con Giselle.
-... ¿que hacemos?...-le pregunte, en la medida que nos acercábamos a la pared, pero cuanto mas distancia nos propusiéramos a tomar...ellos más se empeñaban por venir hacia nosotros. De pronto mi espalda golpea la fuerte pared y hace que un adorno se callera de algún mueble.
-...huye...-soltó Giselle.
-...no me iré sin ti...- solté con convicción.
-...no es a ti a quien buscan, ellos me quieren a mí...vete...-me ordeno y entonces ella se hecho a correr en dirección de esos vampiros que al verla se movieron como fieras en caza.

En cambio yo permanecí inmóvil, que por unos instantes mi conciencia pretendía ayudarla pero mi instinto de supervivencia venció toda mi voluntad, y corrí en dirección contraría, saliendo a velocidad hacia el pasillo, cuando estaba a punto de llegar al final del mismo, un grito desgarrador me paralizo, volví mi mirada hacia el oscuro pasillo, sabía que Giselle estaba en problemas pero no logro moverme, tengo miedo, no quiero morir.

Se que la salida esta pronto, recuerdo el camino de regreso, vuelvo hacia allí...decidido a salir de la casa.

-...no puedes dejarla...ella te necesita...- me repetía mi conciencia una y otra vez. Aunque haga el esfuerzo de no escucharla, ella gritaba en mí.

Me detuve a unos pasos de la puerta de salida, volví mi mirada hacia el pasillo, los gritos habían terminado.

El chillido de la puerta abriéndose fue mi alarma, me oculte detrás de unas pesadas cortinas color purpura, a lo lejos pude divisar a esos hombres salir de la sala, ellos llevaban a cuestas una camilla con alguien oculto bajo una tela roja. Me paralice al reconocerla.
Su mano callo hacia un lado y se hizo visible, moviéndose inanimada.

-...es tarde...-me dije retándome por lo bajo, pero cuando ellos pasaron frente mío, ceñí los labios. Seguí con la mirada a esos seres hasta que se perdieron detrás de otro pasillo.
Espere a que todo estuviera en silencio para salir de mi escondite, deslice mi mirada hacia todos lados pero no vi a nadie, aunque eso no me tranquilizo, mis nervios, mi tensión se mantenían por William y por Giselle, tengo que salir de este lugar con ellos, como diera lugar.

Volví sobre mis pasos hacia el salón en donde estábamos anteriormente, quiero buscar a mi hermano y así juntos recuperar el cuerpo de Giselle. Suspire hasta el punto de las lagrimas, al pensar en Giselle, ella quería salvarme y yo no hice nada para salvarla.

Puse mi mano sobre la madera dispuesto a empujarla y entrar pero una voz me hizo desistir.

... - Tienes que llevarlo... esta débil... será mejor que lo mantengas aislado... encierra lo en la torre... y no le acerques...-advirtió Lara.

Escuche sus pasos venir hacia mí. Alarmado busque refugio en algún improvisado escondite, me oculte detrás de una puerta, que en ese instante estaba abierta. Vi como llevaron a William, parecía desmayado. Ya que no reaccionaba a ningún sonido. Lo llevaron lejos, en donde mi vista no logro seguirlo.

De pronto... siento un frió aliento sobre la piel de mi cuello, no quiero darme vuelta por miedo, pero no puedo evitarlo; el frió sudor corre por mi cien en la medida que lentamente me inclino para ver.

-...tu sangre es mía...- resonó la voz sombría y fría de una mujer. Que abrió su boca desmedidamente y vi sus colmillos como cuchillas.

Grite. El susto y el temor de morir me hizo moverme, corrí por el pasillo, tome el camino hacia una puerta abierta, del otro lado veía el exterior, corrí hacia allí, cuando pude pisar el césped quebrado no me detuve, continué corriendo...pronto me doy cuenta que hay tumbas a mi alrededor y eso me hace detener.

-...oh...-exclame, hacia tiempo que no estaba en un cementerio. Ya había olvidado el particular aroma que me embriagaba y me enamoraba, por un instante me olvide a que le estaba huyendo por que me quede hipnotizado por una tumba abierta, en ella había una mujer de largo cabello rubio.

..."hazlo...se que lo deseas..."...

Escuche con el viento, mire a mi alrededor, no había nadie...solo la luz de luna era mi compañía y mi cómplice.

Entonces mi deseo fue más fuerte y me arroje al hermoso cuerpo sin vida, bese los labios ceñidos por el tiempo y toque su cabello rubio, que aun mantenía una extraña suavidad.

Pero de pronto la luz que me iluminaba se apago, una figura me estaba observando... era ella...


Continuara...

Dark Love - Capítulo 16


“...El camino es oscuro y tenebroso... para aquel que transita por los abismos del alma maldita...sediento de vida...”

Fue la frase que resuena en mi mente, palabras que me dijo Isis antes de salir de la casa, hablo como si ella supiera a la realidad que me enfrento, y a la que aun no quiero ceder. Resisto a esa idea, a ese designio de muerte.
Maldigo mi suerte, que me ato a un destino de miseria y de dolor, dejando mi existía con un solo propósito en este mundo y eso es darme muerte a los mortales...amarga tarea que me angustia y derrumba todo lo bueno que un día creí. Desearía poder cambiar este mandato que me impusieron, para volver a ser el dueño de mi propia vida y poder decidir quien quiero ser. Pero ese tiempo en donde me nombraban escritor, se esfumo en la noche que mi imprudente y enloquecido hermano encontró los restos de Atkin y sin saberlo lo revivió, condenándolo también a él.
Esta noche, durante la cena intentare apelar por Thomas a Lady Richmont para que no lo asesinen, como me lo dijo Giselle que lo harían cuando sepan que fue mi hermano quien despertó a Atkin.
A lo lejos logro divisar la mansión de Lady Richmont que se levanta imponente por encima del boque negro que lo rodea. En la medida que nos acercábamos en el auto, pude reconocer el edificio, era un enigmático castillo de una antigüedad que data de unos 500 años, que según los libros de historia y la superstición de aquellos que sabían de el, ligaban al castillo a una maldición, impregnada por la tragedia.
Estacione el vehículo al frente de la entrada, mis acompañantes de bajaron aprisa y tocaron la puerta, en cambio yo tome mi tiempo de observar la imagen surrealista y contradictorio, en donde el auto desdecía en aquella postal detenida en el tiempo, en donde aun se podía respirar la majestuosidad del siglo XVI.
De pronto el sonido de arrastre de la puerta moviéndose, me volvió a la realidad de la noche.
Exhale maravillado al ver a Scarlett vistiendo un sensual vestido, el color del mismo era de un rojo tan oscuro como la sangre, que la dotaba de una belleza tan extraordinaria como la de su rostro. Ella al reconocerme me extendió su mano, la cual tome y la bese; siguiendo un antiguo ritual ya olvidado.
-...te estaba esperando...-susurro Scarlett, esbozando una sonrisa que me dejo absolutamente inquieto. Solté su hermosa mano y ella se volvió hacia el resto de los invitados. -...sean bienvenidos...por favor acompáñenme hacia el salón principal en donde esperaran a la anfitriona...-dijo la joven, haciendo que ingresemos con ella.
En la medida que caminamos hacia el salón principal, pude admirar el increíble interior, aunque con evidentes secuelas de los siglos, su estructura aun conservaba la majestuosidad de sus días de gloria. Iluminado por miles de velones y decorado con gigantescas gárgolas de piedra en cada esquina, sus miradas feroces parecían vigilar cada rincón del lugar; esto para algunos asustaría pero para mi es como estar más cerca de casa.
Seguimos los pasos de Scarlett hasta adentrarnos en un oscuro pasillo en donde nos detuvimos en la segunda puerta, ella gentil abrió la puerta y permitió que ingresaran Thomas junto con Giselle. Cuando iba a seguirlos, ella me detuvo, me aparto hacia un rincón y sin previo aviso me beso, sus labios jugaron en mi boca, como yo jugué con su cabello rojizo, presionándola contra mí, apasionada sensación, en donde sus afilados colmillos empezaban a lastimar mi pálida piel.
-...mi querido caballero...su venido me llena de una grata felicidad...-
Escuchamos, entonces Scarlett se aparto de mí violentamente. Mire hacia la puerta del salón principal y vi a la dama de mis sueños de infancia.
-...Lady Richmont...me siento honrado por su invitación...pero debo disculparme he deshonrado su hogar con mi atrevimiento...-me disculpe, pero ella se sonrió orgullosa.
-...la pasión es una virtud que hay que saber cuidar, mi querido amigo... lastima que sus deseos se hayan depositado en tan poco digna...-dijo refiriéndose a Scarlett-...que no sabe distinguir el peligro de una pasión...- soltó mirándola, la joven agacho la mirada y expresando una sutil amargura nos dejo solos, a Lady Richmont y a mi.
-...me acompaña caballero hacia el salón principal...-solicito la dama.
- será un honor...-respondí, que sin dudarlo me acerque y ofrecí mi brazo para su bienestar.
Entonces ambos nos dirigimos al salón, allí estaban sentados en unos sofisticados silloncitos Thomas, que bebía de una copa y Giselle, que al verme del brazo con la dama me miro como si eso la molestará.
-...por favor, alza una copa...-me ofreció pero me negué, solo me senté al lado de mi hermano, que al verlo a los ojos me di cuenta que aquella copa lo estaba emborrachando.
-...Tom, deja esa copa...-le regañe por lo bajo pero él no me hizo caso y siguió tomando.
-... ¿Cómo esta tu madre?...-pregunto de improviso Lady Richmont.
La mire turbado, tarde unos segundos para buscar las palabras claves y lograr responderle.
-...mi madre, esta reposando por una enfermedad que la aqueja...-conteste.
-...espero que no sea nada grave, lamentaría perder a una gran amiga...-estimo Lady.
De repente, un hombre alto nos anuncio que la cena estaba servida, me puse de pie y seguí a Lady Richmont hasta la sala del comedor, cuando me di cuenta que mi hermano y Giselle se quedaron en la sala.
-...no se angustie William, que su hermano y su ángel están a salvo...-soltó segura Lady Richmont, pero eso no me tranquilizo, sabía cual era los peligros que podían estar amenazándolos en este momento, quise volver pero ella me detuvo. -...por el bien de ellos William, haga lo que le pido...siéntese y acompáñeme en esta deliciosa cena...- me exigió. Entonces me senté en la única silla disponible para mi, que se encontraba en el extremo de la gran mesa, que ostentaba apetecibles platillos pero por la preocupación mi estomago se ciño hasta el extremo de suprimir cual indicio de apetito. En el otro extremo de la mesa, Lady Richmont me sonreía.
-...William, no tema, acérquese a mí, siéntese a mi lado...tenemos asuntos pendientes entre usted y yo...- declaro la mujer. Tuve que callar mi negativa para poder levantarme y ubicarme al lado de ella.
Su mirada se fijo en mi rostro, me sentía absolutamente nervioso porque sentía que debía ser aprobado por ella, ya que me examinaba con detalle. Luego de unos segundos de angustioso silencio, por fin hablo.
-...eres en verdad una pieza única, de extraordinaria belleza... ahora comprendo porque mi buena amada amiga Katerina enloqueció, tu perfección...tu sensualidad tan magnética enamora a cualquiera...como lo hiciste con Scarlett...-declaro con sabiduría Lady Richmont.
-...Lady...-empecé a hablar pero ella me hizo interrumpiéndome.
-...dígame Lara...-pidió.
-...esta bien, Lara... primero yo no seduje a Scarlett, fue al revés...segundo ¿Cuál es su verdadera intención al invitarme? Porque no es creíble el hecho que solo desee verme...-dije.
-...nadie en este mundo es inocente cuando habla siempre hay una razón de trasfondo, algo que...-Lara se levanto de su asiento y se acerco a mi lado-...querer...si te invite esta noche es para querer algo de ti...-susurro Lara.
-... ¿Qué es lo que quieres de mi?...odio estos juegos de indirectas...dime...-le ordene cansado, eso no le agrado a Lara, que se alejo de mi y volvió hacia la mesa.
-...bien...- soltó demasiado tranquila. -... quiero que me digas ¡¡¡ ¿Quién despertó A Atkin?!!!...- vocifero furiosa, a lo que pude ver sus afilados colmillos.
Mi garganta se hizo un nudo y ninguna palabra salió de mi boca, pero ella no lo noto, solo fingí hacerme el sorprendido.
-...se que tú lo viste...él desgraciado me lo dijo pero no se atrevió a revelarme quien fue quien lo despertó...- dijo Lara enojada.
-... ¿que relación tienen...?...- pregunte verdadera curioso.
- Atkin es mi hermano mayor...él culpable de darme este destino y la causa de la quiebra de toda mi familia...-soltó con rencor, eso me sorprendió, ahora estaba más interesado por saber más...
Pero un grito desgarrador, proveniente de la sala en donde estaba Giselle y mi hermano me alerto de golpe, me pare y corrí hacia la puerta, gire la perilla pero esta abría la puerta, estaba cerrada.
Golpee la puerta con fuerza... mire de reojo a Lara pero ella no se movió, ni me dijo nada.
-... ¡¡Thomas!! ¡¡Giselle!!...-grite sus nombres, pero nadie me contesto.
-...no te esfuerces William, ellos ya no están aquí...-por fin hablo Lara.
- ¡¡¡QUE!!!...- corrí hacia Lara pero antes de llegar a ella, caí de golpe al piso, a mi cuerpo sobrevino un explicable cansancio que me quita la respiración. Débil, escuche los pasos de ella venir hacia mi y acercando sus labios a mi rostro me dijo...
-...no volverás a irte nunca más...

Continuara...

Monsoon