miércoles, 30 de octubre de 2013

Dark Love - Capítulo 16


“...El camino es oscuro y tenebroso... para aquel que transita por los abismos del alma maldita...sediento de vida...”

Fue la frase que resuena en mi mente, palabras que me dijo Isis antes de salir de la casa, hablo como si ella supiera a la realidad que me enfrento, y a la que aun no quiero ceder. Resisto a esa idea, a ese designio de muerte.
Maldigo mi suerte, que me ato a un destino de miseria y de dolor, dejando mi existía con un solo propósito en este mundo y eso es darme muerte a los mortales...amarga tarea que me angustia y derrumba todo lo bueno que un día creí. Desearía poder cambiar este mandato que me impusieron, para volver a ser el dueño de mi propia vida y poder decidir quien quiero ser. Pero ese tiempo en donde me nombraban escritor, se esfumo en la noche que mi imprudente y enloquecido hermano encontró los restos de Atkin y sin saberlo lo revivió, condenándolo también a él.
Esta noche, durante la cena intentare apelar por Thomas a Lady Richmont para que no lo asesinen, como me lo dijo Giselle que lo harían cuando sepan que fue mi hermano quien despertó a Atkin.
A lo lejos logro divisar la mansión de Lady Richmont que se levanta imponente por encima del boque negro que lo rodea. En la medida que nos acercábamos en el auto, pude reconocer el edificio, era un enigmático castillo de una antigüedad que data de unos 500 años, que según los libros de historia y la superstición de aquellos que sabían de el, ligaban al castillo a una maldición, impregnada por la tragedia.
Estacione el vehículo al frente de la entrada, mis acompañantes de bajaron aprisa y tocaron la puerta, en cambio yo tome mi tiempo de observar la imagen surrealista y contradictorio, en donde el auto desdecía en aquella postal detenida en el tiempo, en donde aun se podía respirar la majestuosidad del siglo XVI.
De pronto el sonido de arrastre de la puerta moviéndose, me volvió a la realidad de la noche.
Exhale maravillado al ver a Scarlett vistiendo un sensual vestido, el color del mismo era de un rojo tan oscuro como la sangre, que la dotaba de una belleza tan extraordinaria como la de su rostro. Ella al reconocerme me extendió su mano, la cual tome y la bese; siguiendo un antiguo ritual ya olvidado.
-...te estaba esperando...-susurro Scarlett, esbozando una sonrisa que me dejo absolutamente inquieto. Solté su hermosa mano y ella se volvió hacia el resto de los invitados. -...sean bienvenidos...por favor acompáñenme hacia el salón principal en donde esperaran a la anfitriona...-dijo la joven, haciendo que ingresemos con ella.
En la medida que caminamos hacia el salón principal, pude admirar el increíble interior, aunque con evidentes secuelas de los siglos, su estructura aun conservaba la majestuosidad de sus días de gloria. Iluminado por miles de velones y decorado con gigantescas gárgolas de piedra en cada esquina, sus miradas feroces parecían vigilar cada rincón del lugar; esto para algunos asustaría pero para mi es como estar más cerca de casa.
Seguimos los pasos de Scarlett hasta adentrarnos en un oscuro pasillo en donde nos detuvimos en la segunda puerta, ella gentil abrió la puerta y permitió que ingresaran Thomas junto con Giselle. Cuando iba a seguirlos, ella me detuvo, me aparto hacia un rincón y sin previo aviso me beso, sus labios jugaron en mi boca, como yo jugué con su cabello rojizo, presionándola contra mí, apasionada sensación, en donde sus afilados colmillos empezaban a lastimar mi pálida piel.
-...mi querido caballero...su venido me llena de una grata felicidad...-
Escuchamos, entonces Scarlett se aparto de mí violentamente. Mire hacia la puerta del salón principal y vi a la dama de mis sueños de infancia.
-...Lady Richmont...me siento honrado por su invitación...pero debo disculparme he deshonrado su hogar con mi atrevimiento...-me disculpe, pero ella se sonrió orgullosa.
-...la pasión es una virtud que hay que saber cuidar, mi querido amigo... lastima que sus deseos se hayan depositado en tan poco digna...-dijo refiriéndose a Scarlett-...que no sabe distinguir el peligro de una pasión...- soltó mirándola, la joven agacho la mirada y expresando una sutil amargura nos dejo solos, a Lady Richmont y a mi.
-...me acompaña caballero hacia el salón principal...-solicito la dama.
- será un honor...-respondí, que sin dudarlo me acerque y ofrecí mi brazo para su bienestar.
Entonces ambos nos dirigimos al salón, allí estaban sentados en unos sofisticados silloncitos Thomas, que bebía de una copa y Giselle, que al verme del brazo con la dama me miro como si eso la molestará.
-...por favor, alza una copa...-me ofreció pero me negué, solo me senté al lado de mi hermano, que al verlo a los ojos me di cuenta que aquella copa lo estaba emborrachando.
-...Tom, deja esa copa...-le regañe por lo bajo pero él no me hizo caso y siguió tomando.
-... ¿Cómo esta tu madre?...-pregunto de improviso Lady Richmont.
La mire turbado, tarde unos segundos para buscar las palabras claves y lograr responderle.
-...mi madre, esta reposando por una enfermedad que la aqueja...-conteste.
-...espero que no sea nada grave, lamentaría perder a una gran amiga...-estimo Lady.
De repente, un hombre alto nos anuncio que la cena estaba servida, me puse de pie y seguí a Lady Richmont hasta la sala del comedor, cuando me di cuenta que mi hermano y Giselle se quedaron en la sala.
-...no se angustie William, que su hermano y su ángel están a salvo...-soltó segura Lady Richmont, pero eso no me tranquilizo, sabía cual era los peligros que podían estar amenazándolos en este momento, quise volver pero ella me detuvo. -...por el bien de ellos William, haga lo que le pido...siéntese y acompáñeme en esta deliciosa cena...- me exigió. Entonces me senté en la única silla disponible para mi, que se encontraba en el extremo de la gran mesa, que ostentaba apetecibles platillos pero por la preocupación mi estomago se ciño hasta el extremo de suprimir cual indicio de apetito. En el otro extremo de la mesa, Lady Richmont me sonreía.
-...William, no tema, acérquese a mí, siéntese a mi lado...tenemos asuntos pendientes entre usted y yo...- declaro la mujer. Tuve que callar mi negativa para poder levantarme y ubicarme al lado de ella.
Su mirada se fijo en mi rostro, me sentía absolutamente nervioso porque sentía que debía ser aprobado por ella, ya que me examinaba con detalle. Luego de unos segundos de angustioso silencio, por fin hablo.
-...eres en verdad una pieza única, de extraordinaria belleza... ahora comprendo porque mi buena amada amiga Katerina enloqueció, tu perfección...tu sensualidad tan magnética enamora a cualquiera...como lo hiciste con Scarlett...-declaro con sabiduría Lady Richmont.
-...Lady...-empecé a hablar pero ella me hizo interrumpiéndome.
-...dígame Lara...-pidió.
-...esta bien, Lara... primero yo no seduje a Scarlett, fue al revés...segundo ¿Cuál es su verdadera intención al invitarme? Porque no es creíble el hecho que solo desee verme...-dije.
-...nadie en este mundo es inocente cuando habla siempre hay una razón de trasfondo, algo que...-Lara se levanto de su asiento y se acerco a mi lado-...querer...si te invite esta noche es para querer algo de ti...-susurro Lara.
-... ¿Qué es lo que quieres de mi?...odio estos juegos de indirectas...dime...-le ordene cansado, eso no le agrado a Lara, que se alejo de mi y volvió hacia la mesa.
-...bien...- soltó demasiado tranquila. -... quiero que me digas ¡¡¡ ¿Quién despertó A Atkin?!!!...- vocifero furiosa, a lo que pude ver sus afilados colmillos.
Mi garganta se hizo un nudo y ninguna palabra salió de mi boca, pero ella no lo noto, solo fingí hacerme el sorprendido.
-...se que tú lo viste...él desgraciado me lo dijo pero no se atrevió a revelarme quien fue quien lo despertó...- dijo Lara enojada.
-... ¿que relación tienen...?...- pregunte verdadera curioso.
- Atkin es mi hermano mayor...él culpable de darme este destino y la causa de la quiebra de toda mi familia...-soltó con rencor, eso me sorprendió, ahora estaba más interesado por saber más...
Pero un grito desgarrador, proveniente de la sala en donde estaba Giselle y mi hermano me alerto de golpe, me pare y corrí hacia la puerta, gire la perilla pero esta abría la puerta, estaba cerrada.
Golpee la puerta con fuerza... mire de reojo a Lara pero ella no se movió, ni me dijo nada.
-... ¡¡Thomas!! ¡¡Giselle!!...-grite sus nombres, pero nadie me contesto.
-...no te esfuerces William, ellos ya no están aquí...-por fin hablo Lara.
- ¡¡¡QUE!!!...- corrí hacia Lara pero antes de llegar a ella, caí de golpe al piso, a mi cuerpo sobrevino un explicable cansancio que me quita la respiración. Débil, escuche los pasos de ella venir hacia mi y acercando sus labios a mi rostro me dijo...
-...no volverás a irte nunca más...

Continuara...

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