jueves, 31 de octubre de 2013

Encuentro de Ángeles - Capítulo 19


Capítulo 19

• Lauren •

Su inesperado llamado me puso la piel como gallina. Me sentía tan nerviosa que no sabía como actuar, porque Georg me miraba constantemente.
Lo único que podía hacer era salir de esa horrenda fiesta, que me trajo Hank.

— Me voy —le dije directamente. No voy a perder el tiempo con ellos, si puedo estar con Bill. Les di un beso a ambos e intente salir lo más rápido de la casa. No me detengo ante el pedido de Hank.

Una vez que logre llegar a la vereda, miro a mí alrededor. Sé que él esta cerca, pero no lo veo y me desespero. Saco a toda prisa mi celular y marco a su celular.

— ¿En donde estas? —le pregunto de inmediato.

— Te estoy viendo —me responde.

Entonces cuelgo y miro hacia la derecha. A pesar de que hay varias personas en la esquina, logro divisarlo. Sonrió al notar cuan diferente es del resto, nadie se le puede comparar. Sin fijarme en otra cosa que no sea él, corro hacia donde esta.

— Hay que irnos pronto —solté.

Tomándome de la mano, corremos lejos de allí. Mientras corremos hacia algún taxi, no puedo deja de sonreír, amo la sensación de peligro, el ser descubiertos.

Tan pronto vemos un taxi, Bill lo detiene y nos subimos en el.

— Pensé que no... Ibas a... —intentaba hablarle, pero me costaba controlar la respiración.
— No hables —pidió.

Se mantenía serio, pensativo tal vez.
El taxista pidió una dirección y Bill respondió. Entonces nos pusimos en marcha, hacia un lugar que no conozco.
Durante el camino, no me atrevía a hablarle, presentía que si lo hacía él se molestaría. Por lo que opte por incitarlo a jugar. Lo mire, de la misma forma que lo hice con el rubio durante la fiesta. Esta técnica nunca suele fallarme.
A excepción de ahora. No importase como lo mirase o el tipo de caricia le hiciera con mis manos. Bill no reaccionaba.

— Bill —murmure en su oído. Per lo único que él hizo fue ladear la cabeza hacia el otro lado. Jamás me sentí tan frustrada como en ese momento. Me aleje lo más que pude de él y cruce los brazos molesta.

De pronto, el auto se detuvo y Bill bajo de inmediato, lo seguí. Una vez que pago el servicio. Él volvió a ser el mismo.
Rodeo mi cintura con su brazo y dándome un pequeño beso en la cien, comenzamos a caminar hacia la entrada de un lujoso hotel.

En la recepción pidió una habitación y con la tarjeta en mano, ingresamos a un ascensor para nuestro piso.

Seguimos en silencio, eso me resulta extraño. Porque Bill suele hablar demasiado, en ocasiones. Pero ahora se mantuvo callado y serio. Algo le ocurre.

— ¿Cuál es nuestro número? —le pregunte curiosa. Él no me respondió, solo me entrego la tarjera— La 52 —nombre decepcionada.

Al llegar ante la puerta, la abrí y ambos entramos. Deje a un lado mi bolso y me abrigo. El hizo lo mismo con el suyo. Bill saco una botellita de licor del mini bar y se encamino hacia la cama. En cambio, me dirigí hasta el baño. Necesitaba sacarme el vestido y colocarme la prenda que había comprado para él.
Arregle mi cabello y mi maquillaje, hasta quedar perfecta. Cuando salí del baño y llegue a la cama, vi a Bill recostado fumando y con 3 frascos vacios de licor a su lado.

— ¿Tienes ganas de jugar? —dije, me mordí los labios. Pero él no me estaba mirando. Eso me enfado. — Me puedes decir qué es lo que te pasa, no eres el mismo —solté, cruzando nuevamente los brazos. Impaciente.
— Nada, de lo que a ti te importe —me contesto fríamente.

Se levanto de la cama. Dejo el licor en la mesa de luz y vino hacia mí.
Me tomo de la cintura con sus manos y me arrojo a la cama. Sonreí excitada, adoraba su pasión. Sin perder tiempo, él se acerco a mí para envolverme en sus brazos, cerré los ojos cuando ataco mi cuello con sus besos.




• Bill •

La ciudad de Nueva York luce tan hermosa esta noche, tan seductora como siempre. Debería sentir lo mismo de Lauren pero no logro sentirlo.

Dejo de mirar la ciudad a través de la ventana y vuelvo mi mirada hacia la cama, allí Lauren descansa, agotada de nuestro encuentro.

Cualquier hombre se enamoraría al verla en la perfección de su desnudez. Pero yo no logro hacerlo, no logró conectarme a ella, es como si Lauren estuviera vacía... o tal vez sea yo el que ésta vacio y ella no logra llenar ese lugar.

Me siento en uno de los sillones que esta al frente de la cama y continúo observándola.

— Tal vez, ya me aburrí de ti —murmuro. Sonrió al darme cuenta de lo poco que vales para mí.


De repente vino a mi mente, la imagen de la mujer que me quita el sueño. Es una figura difusa, apenas puedo distinguir su cabello negro, pero de todas formas sé quien es ella, aunque no sepa siquiera su nombre.
Cada vez que sueño, ella aparece...quiero alcanzarla pero nunca logro hacerlo y me desespero. Jamás desee tanto por estar con alguien, como siento cuando la veo.
Más de una vez maldije esos sueños, porque me tortura tanto no poder tenerla a mi lado, que quise no volver a dormir. Pero inmediatamente me arrepiento, porque al soñar es la única forma que puede verla, estar por un momento con Ella. Una mujer tan diferente a Lauren.


Enciendo un cigarro y lo fumo hasta terminarlo. Me levanto del sillón y busco mi ropa. No quiero estar presente cuando Lauren se despierte. Termino de vestirme y salgo de la habitación.
Me despido de los empleados del lobby del hotel, para salir a la calle. Aun ésta oscuro pero sé que pronto amanecerá.
Comienzo a caminar sin una dirección fija.

Respiro profundamente el aire frio de la mañana.

Me siento tan perdido, que e ocasiones me pregunto:

¿Cuándo me perdí a mi mismo?
¿Cuando deje de creer en el amor?
¿Por qué siento un vacio en mi corazón?
¿Por qué me empeñe con Lauren?

Esas preguntas, no las podía responder.

— Necesito relajarme —me dije a mi mismo. No cuanto tiempo camine, pero me detuve al ver un anuncio.

“¡¡Gran Inauguración del Parque del Sol!!
El mayor parque de diversiones de Nueva York abría sus puertas de forma gratuita el.... “

— Perfecto —murmure sonriente. Algo dentro de mí me decía que debía ir a ese lugar.


Continuara...

Encuentro de Ángeles - Capítulo 18


Capítulo 18

• Isabella •

La fiesta de cumpleaños de Alice, sigue como ella lo había planeado. Sin sus padres.

Tome un sorbo de mi jugo, cuando siento la voz de Hank llamándome. Me doy media vuelta y lo veo, acompañado de una chica. Abrí los ojos al verla. << Es ella >> me dije a mi misma. Era la misma que buscaba a Él (Bill), el día que él se iba.

— Isabella. Ella es Lauren, mi prima —me presento Hank, señalando a la pelirroja. Quien me sonreía.

<< Así que ese es su nombre. Lauren. Ella es la única que sabe su nombre y donde puedo encontrarlo a Él (Bill). De alguna manera voy a tener que sacarle esa información >> pensé.

— Un gusto Isabella —saludo extendiéndome la mano. Tanto Hank como yo, nos miramos sorprendidos.
— Igual —dije incomoda y correspondí de la misma manera el saludo. No estoy acostumbrada a ser tan cordial con la gente. Pero ella parece ser diferente, no veo en su inquieta mirada. Que no se detiene mucho tiempo en mi, sino que observa todo detrás de mí, como si buscara a alguien.
— Muy agradable la fiesta —comento Lauren.
— ¡Ay por favor! No seas tan anticuada —exclamo riéndose Hank hacia su prima, era evidente que le fastidiaba la manera en que ella hablaba.
— Cálmate. No dijo nada malo —lo rete, mirándolo sería, él levanto una de sus cejas y se apresuro a tomar un trago de su vaso.
— Ya nadie habla así —continuaba Hank.
— Es buena la fiesta —le dije sonriente a Lauren, para iniciar una conversación. Incluso me había acercado a ella para hablarle mejor. — ¿Hace mucho que estas en Nueva York? —pregunte curiosa. Sé que me va a decir que es lo que hace en al ciudad.
— Hace unas semanas. Viaje desde Noruega para una audición... —respondió distraída Lauren.

Note que miraba persistentemente hacia la entrada del jardín. Mire hacia la misma dirección, no vi nada extraordinario, solo la misma cantidad de gente estaba allí. Hasta que observe que un chico con muletas, se habría paso y se acercaba a nosotros. Por un instante me miro y sentí vulnerable, extraña.

— ¡Hey Georg! —saludo Hank al chico corpulento, este le respondió sonriendo. Lauren al verlo corrió hacia él y le dio un largo abrazo.
— ¿Quién es? —le pregunte disimuladamente a Hank.
— Su novio —contesto rápido Hank. Entonces el se fue a abrazar también al joven en muletas.

Me quede unos instantes mirando la escena. Me sentía confundida, pues yo creía que Lauren tiene alguna relación con Él (Bill) o bueno tal vez sea mi impresión. Tal vez ellos sean amigos.

Suponiendo que ellos ya no hablarían conmigo, me aleje de todos ellos.
Cuando caminaba de regreso a la casa, pensé en hablar con Lion pero escuche un grito. Me apresure y entre rápido a la casa. Pero lo que me encontré me dejo helada.

Vi a Víctor subido en uno de los sillones, saltando con dos botellas en las manos. Estaba totalmente ebrio.

— ¡¡Qué te pasa!! ¡¡Bájate!! —le grite, intentando tomarlo del brazo, pero el me esquivaba.
— ¡Que fiesta ma-as aburrida! —gruño— ¡Isabel! —dijo mirándome. Los que estaban alrededor no paraban de reírse del ridículo espectáculo que él estaba ofreciendo.
— ¡¡Víctor bájate!! —le ordene.
— ¿Quién es? ¿¡Tu mama!? —grito alguien.
— Mi odiosa Novia —contesto Vítor riéndose.

Eso me enfureció aun más. Lo agarre de la ropa y tire de ella. No me importo que se golpeara contra el suelo. Lo que estaba haciendo, lo que le estaba haciendo a mi amiga-su hermana, era horrible.
Una vez que se pudo poner de pie, entre empujones lo lleve hasta la vereda.

— ¿¿¡ que mierda tienes en la cabeza!?? ¡que no te das cuenta que le estas arruinando el cumpleaños a Alice! —le gritaba, pero él parecía no escucharme, porque no paraba de moverse en el mismo lugar en la medida que balbuceaba algo que yo no entendía.





• Georg •

— No puedo creer que estés aquí —soltó Hank, en la medida que me daba un abrazo.
— Yo tampoco —dije y él se rio. Hacía meses que no lo veía, pero creo que es el único que esta emocionado en verme. Lauren se mantiene en silencio, con la mirada baja. — Te extrañe —le confesé. Entonces ella levanto la cabeza y me miro, me dedico una débil sonrisa.
— Yo también —susurro.

Por unos instantes un silencio incomodo surgió entre ambos.
Pero eso se termino cuando Hank volvió a hablar.

— Wow. Yo pensé que con el accidente ibas a quedar muerto, como mínimo —soltó.
— Siempre tan positivo, Hank —dije sarcástico.
— Pero es verdad, si tenías todos los pronósticos...estabas cuando te sacaron del auto, me dijeron que estabas más muerto que vivo —continuo Hank. Note el malestar en el rostro de Lauren, seguramente no quiere recordar ese día. Por que, sino no fuera por una llamada, ella hubiera viajado conmigo.
— No fue tan grave Hank. Lo que me salvo fue el cinturón de seguridad y tener una buena cobertura medica —bromee.
— Recuérdame ¿Cuánto tiempo estarás con las muletas? —hablo finalmente Lauren.
— No lo sé —respondí cortante.

Desde que había tenido el accidente, Lauren se distancio de mí, no vino a visitarme en ningún momento. Al igual que Gustav.

— Entonces la rehabilitación va a durar un tiempo —comento Lauren. Afirme con la cabeza.

Nos quedamos un momento más charlando, hasta que Lauren recibió una extraña llamada que la puso muy nerviosa.

— Me voy —aviso. Nos dio un beso a cada uno y se encamino hacia la casa. Hank se quedo tan sorprendido como yo.
— Hay que llevarla a casa —le dije, para que me acompañara. Fuimos detrás de ella. Al llegar al interior de la casa, todos comentaban de algo que había ocurrido. No iba a averiguarlo, mi objetivo es alcanzar a Lauren, que ya había cruzado la puerta principal de la casa.




• Isabella •

Ser “niñera” de Víctor, no estaba en mis planes. Pero así estaba con él. Sentada a su lado, sosteniéndolo mientras vomita.

De pronto escucho la voz familiar de Hank.

— ¡¡Lauren, espera!! —le gritaba.

Me volví a ver.
Ella bajaba apresuradamente las escalerillas de la entrada. Miro rápidamente hacia la derecha y hacia la izquierda. Parecía estar buscar a alguien. Vi sacar su celular y marcar un número.

— ¿En donde estas? —le escuche decir.
De repente, Lauren miro hacia la derecha en dirección de la esquina. Hice lo mismo, allí estaba el habitual grupo de chicos hablando. Pero había alguien que se distinguía, era un joven muy alto y esbelto.

<< No puede ser. Será él >> pensé.


Continuara...

Kampf der Liebe - Capítulo 13 (parte 2)


Mientras tanto, en un hotel México, los integrantes de Tokio Hotel, se preparaban para dar una conferencia de prensa y unas entrevistas antes del concierto de esa noche. Todos ellos estaban reunidos en la habitación de Tom, en donde esperaban instrucciones de David.

Gustav: mmm…que rico, que esta esto…—lo dijo mientras comía otra porción de un platillo tradicional del país.
Georg: ¿Qué estas comiendo?…ya me dio hambre —
Gustav: eh…no sé —
Georg: para que existís “oso” —le bromeo, pero los ronquidos de Tom lo distrajo— Gus… Gus… alcánzame el almohadón —tomo impulso y le lanzo el pesado almohadón a Tom pero para su mala suerte dio a parar contra la espalda de Bill que estaba mirando por la ventana.
Bill: ¡¡ah!!! —chillo. Se dio vuelta y miro fastidiado a los G´s, pero Gustav le señalo al culpable del golpe, Georg se dio cuenta— hey Gustav… —no pudo terminar la frase el almohadón le dio justo en la cara.
Georg: ah…no, esto es la guerra…-exclamo, que comenzó a bombardear a Bill con todos los almohadones que encontraba a su paso, su adversario corría de un lado a otro riendo, Gustav finalizo su comida y se alío a Georg, Bill corrió a despertar a su hermano pero este ni se movió…continuo roncando.
De golpe se abrió la puerta, todos se quedaron inmóviles, era David.

David: vamos muchachos ya es hora —dijo su manager.

Los chicos caminaron por un pasillo hasta una gran sala, en donde lo esperaban un pequeño grupo de personas, integrados por reporteros y fotógrafos, saludaron a todos ellos y se sentaron en el único lugar en donde cabían los cuatro sentados, un enorme sofá.

— Buenos días…nos alegra muchísimo tenerlos de regreso en México —saludo el periodista.
— Hola —dijo en español Bill, lo había estado practicando esos minutos antes en la alcoba de Tom.

El resto saludo en ingles (el resto de la entrevista se hablan en ingles)

* ¿Cómo se prepararon para el concierto de esta noche, en DF? *
Bill: bueno, ayer realizamos el ensayo, la prueba de sonido… —miro a Tom— y por suerte no tuvimos inconvenientes, así que para esta noche suponemos que todo va a salir bien, y daremos un buen concierto para nuestros fans de México-y sonrío
Tom: aunque si tuvimos unos problemas con los instrumentos de Georg…lo había extraviado, el tonto se olvido de traerlas —se rio burlonamente.
Georg: no es cierto… —

* ¿Cuál fue la cosa más loca que les ha pasado en el escenario? *

Bill: Una ves estaba confundido en el escenario con una canción llamada "Don't Jump" —
Tom: Oh Si —
Bill: Pero fue hace mucho tiempo. Fue a causa de mi teléfono, no fue mi culpa, fue una falla técnica —
Tom: Habías cambiado la letra ¿no? —
Bill: Sí, y fue estúpido. Pero sólo ocurrió una vez —
Tom: Creo que dijiste... —voltea a ver a Georg.
Georg: Creo que ha cambiado el día —
Tom: Sí, "¡Feliz Navidad!"…y tuviste un accidente con el micrófono… —le dijo a su gemelo.
Bill: No me acuerdo —
Tom: ¿No? —
Bill: No me acuerdo —
Tom: Recuerdo con el micrófono, y tu sabes... con los dientes —
Georg: Si —
Bill: Mis dientes son perfectos —
Tom: Por supuesto, ahora son falsos —
Bill: Oh, ¿Tu piensas eso? —
Georg: Después de la cirugía —

* ¿Recuerdan los más padre que vivieron con una fan? *

Bill: Fue en nuestra primera presentación, cuando Durch Den Monsun estaba en su momento de mayor éxito. Empezamos a tocarla y todas las fans cantaron con nosotros, fue genial. ¡Nos impresionamos! —
Tom: ¿Y en una ocasión cuando estuvimos aquí? —
Bill: ¡Uff! ¡La firma de autógrafos duró más de dos horas! No creímos que nos conocieran en Latinoamérica. ¡En serio! —
Tom: Ese día estábamos cansadísimos, pero era tanta la emoción que nos transmitía que no nos importó. ¡Hubo chicas que lloraban sólo por saber que estábamos ahí! Fue increíble descubrir que había miles de personas en un lugar sólo por vernos. De verdad ¡gracias, chicas! —

* ¿Y sus fans han hecho algo súper peligroso por ustedes? *

Tom: ¡Uy, sí! Una vez una chica intento colarse al cuarto por la ventana y se cayó. Ese día nos espantamos, porque pensamos que se había lastimado —
Bill: A mí me pasó algo chistoso en un aeropuerto. Estaba súper relajado cuando llegaron unas niñas que me reconocieron, y empezaron a gritarme propuestas indecorosas. ¡Todo mundo oyó y yo moría de la pena! —

* ¿Entonces no ligan con sus fans? *

Bill: Sólo si es para andar bien. Yo quiero tener novia y para eso tendría que conocer bien a la chica. Si es una fan o no, no es tan importante —
Tom: Yo confieso que sí he salido con un par de fans. Nada serio, pero muy divertido —
Bill: En cambio yo soy más romántico. Espero el verdadero amor, una niña que me comprenda y apoye mi carrera, pero… —en ese momento se callo, algo muy raro en el, pensaba en Megan, él ya encontrado a su amor, pero se sentía terrible por ser el causante de su propia desdicha, al alejarla de él. Noto que el reportero lo miraba raro y siguió hablando— hasta que llegue seguiré clavado en mi música, ¡que es mi gran pasión! —

* ¿Algunos de ustedes están de novio? *

Bill: no… —
Gustav: eh…si, desde unos meses —
Tom: no…creo que Gustav es el que esta de novio ahora… —

* Pero ¿Georg…? *

Georg: no, ya no lo estoy más… —dijo cabizbajo— pero no voy a hablar del tema, es algo personal —

* Ok… ¿Georg…como estas luego de tu accidente? *

Georg: eh…estoy bien —mirando su pierna enyesada
Tom: al muy imbécil lo chocaron, una bicicleta —y largo una carcajada
Bill: si…el no nos cree, pero es un chico gracioso… —señala la pierna— tan solo a el le puede pasar eso — sonrío.

Las entrevistas continuaron durante dos horas más, luego los muchachos regresaron a sus habitaciones para prepararse para ir al estadio, en donde seria el concierto.
El lugar estaba abarrotado de fans que gritaban y saltaban, con la esperanza de que uno de ellos las mirase, consigo llevaban banderas, osos, carteles con declaraciones de amor o con peticiones osadas. Todo para obtener una sonrisa o un gesto de los integrantes de la banda.
Con un estallido de fuego del escenario, acompañado con un grito ensordecedor, dio inicio al recital, que duro casi dos horas.
Al finalizar los chicos regresaron al hotel para… ¿descansar?



Continuara…

Kampf der Liebe - Capítulo 13 (Parte 1)


Luego del alboroto, de las patrullas y la ambulancia de la noche anterior.
Las tres mujeres pudieron estar un poco más tranquilas aunque no lo suficiente.

La mayor de ellas cocinaba algo liviano, para llevar. En vano fueron sus esfuerzos para no llorar, pero al final se sentó en una silla por la zozobra.

Tía Dalma: ¿Por qué lo vas a hacer? —le pregunto a la menor de sus sobrinas, que iba y venía por el living, hablando por celular.
Megan: es para protegerlas —contesto y continuo hablando por celular, tenía que arreglar hasta el último detalle.

Heidi en cambio era la única que no demostraba ningún sentimiento en particular, estaba concentrada viendo la TV en el sofá, su hermana se sentó a su lado y en un movimiento rápido le quito el control remoto.

Heidi: ¡¡hey!!...estaba viendo eso —reclamo
Megan: ya no… —cambio de canal— quiero saber como va a estar el clima en… —sonó otra vez se celular.
Heidi: ¡¡¡ay!!!...esa musiquita, que no tienes otra cosa que no sea de Tokio Hotel —dijo mientras volvía a cambiar de canal.
Megan: jamás lo voy a cambiar —le saco la lengua y atendió la llamada.

Tía Dalma: ¿A qué hora sale tu vuelo? —pregunto, que ya había terminado de cocinar.
Megan: a las 11 —contesto
Tía Dalma: estas segura de irte, porque puedo ir contigo para hacerte compañía y cuidarte, en esa cuidad —
Megan: no hace falta, es mejor que vaya sola, de esa forma voy a saber que ustedes están bien, ella me quiere a mí, no a ustedes —le sonrió, aunque ella sabía bien que eso no era la única razón de ese viaje, también quería alejarse de todo recuerdo que le había hecho sufrir, más que nada alejarse del recuerdo de Bill.
Tía Dalma: y con más razón Meg, si ella te busca, te va a encontrar sola, es una locura lo que intentas hacer-dijo indignada.
Megan: ya es una decisión tomada, no voy a cambiar, me marcho sola a Londres —dijo firmemente
Tía Dalma: ah…eres tan terca como tu madre, cuando se le mete algo en la cabeza ni Díos puede cambiarte de pensar lo contrario —exclamo enojada.
Megan: si —sonrió— voy a bajar las maletas…Heidi ¿me ayudas? —
Heidi: ok, ahí voy —

En la habitación de Megan…

Heidi: no me engañas Meg, te conozco. Este circo del viaje es para huir —
Megan: no estoy huyendo, no soy cobarde —dijo débilmente— lo hago por ustedes, para protegerlas de esa loca que me persigue —
Heidi: ¿solo por eso? —cuestiono— o también es por Bill —
Un profundo suspiro salio del cuerpo de Megan.
Megan: también —dijo.
Heidi: es obvio, este viaje es más por él —agarro una maleta— ustedes eran algo más que buenos amigos, se notaba. Hasta llegue a pensar que eran novios, cuando me contaste que te había besado y que sentiste esa extraña sensación en el estomago, me dije ha esta enamorada… —
Megan: aun lo estoy pero… —
Heidi: él no… ¿verdad? —
Megan: No…creo que no, así que este viaje me tiene que servir para olvidarlo —
Heidi: mmm…puede ser —dijo con incredulidad.

Las dos bajaron con las maletas, pronto llego la hora para ir al aeropuerto, llamaron a un taxi, que las condujo hasta allí. Al llegar Megan se dio cuenta de que no le había avisado a Helena ni a nadie del viaje y se lamentaba por eso. Pero ya no había tiempo, el avión ya había arribado y llamaba por los altavoces a la tripulación para abordarlo. Con mucho dolor y tristeza se despidieron Heidi y su tía de ella pero ya era tiempo de partir.

Cuando pudo sentarse en su asiento y acodarse, percibió que una persona ocupaba el asiento de al lado, ella se concentraba en mirar por la ventanilla, hasta que una mano extendida frente a ella la asusto. Se dio vuelta para observar de quien se trataba…era un joven rubio, de piel pálida, con una graciosa sonrisa la saludaba.

— Hola…soy Edward —contesto el joven de voz profunda y particularmente seductora.
— Hola —estrecho su mano— me llamo Megan —dijo
Edward: un gusto —le sonrío encantadoramente— ¿Qué vas a hacer a Londres? —
Megan: voy a buscar trabajo ¿tú que vas a hacer allá? —
Edward: voy de regreso, extraño a mi familia —
Megan: ah…que bien… —
Edward: a mis padre —aclaro rápidamente— no estoy de novio…con nadie… —al finalizar la frase se sonrojó por la vergüenza— perdón no se porque te lo dije… —
Megan: esta bien —RIÓ— yo tampoco… —de pronto la imagen de Bill vino a su mente—…no tengo novio —contesto.
Edward: oh…genial… —la miro con sus ojos castaños— es lindo ser soltero, podes hacer lo que quieras —bromeo.
Megan: si…claro, además no tienes que dar explicación a nadie… ¿verdad? —
Edward: exacto —le sonrío— y… ¿Cuántos años tienes? —
Megan: casi 19 y ¿tú? —
Edward: ya soy un anciano…no es cierto, tengo 24 años —

Ambos conversaron durante todo el tiempo que duro el viaje, entre bromas…charlaron de todo un poco como de música, deportes, de sus familias y por que se encontraban en Alemania, entre otras cosas, dándose la oportunidad de conocerse mejor. Al llegar a Londres, los sorprendió la lluvia…y para no empaparse durante la caminata hacia el puesto de autobús, decidieron compartir el mismo taxi, ella se bajo primero pero antes de despedirse de Ed intercambiaron sus números de celular.

Dark Love - Capítulo 19


El aroma de su cuerpo avivo mis sentidos, un perfume tan sutil que se mezclaba entre el sudor y la sangre, que cubría su piel perlada, pronto me puse de pie y me acerque a la camilla en donde yacía Giselle.
El corazón me latía a toda prisa, como si quisiera galopar desenfrenado, pero no podía mostrar el descontrol que sentía en mi interior.
Se que Lara esta atenta a cada movimiento, debo simular para que no descubra la verdad, la verdad de sus palabras...las que descifraban el estado de mis sentidos.
En ese instante, con la mirada perdida en la fría desesperanza de un cuerpo sin vida, mi interior se removía feroz, ardiente. Mi cuerpo latía con un extraño ardor, deslice mi vista hacia Lara, ella sonreía encantada.

-...te dejaré solo...-dijo Lara, les hizo señas al hombre y este salio de la habitación. -...cuando los instintos priman por salir...solo tienes que dejarlos en libertad...-soltó lánguidamente, como si supiera lo que estaba pensando o sintiendo en ese momento.

No le respondí, voltee toda mi atención en Giselle, pero igual la mire con disimulo al irse. Cuando la puerta por fin se cerro, pude sentir algo más de libertad.
Sin que nadie pudiera observarme ni juzgarme, me arrogue sobre el cuerpo de Giselle, abrazándola; colocando mi cabeza sobre su pecho, aspirando el aroma de su piel tan irresistible...
Ay algo en ella que me hace desesperarme, un deseo demasiado grande como para poder disimular más.
Termino de subirme a la camilla y me recuesto por encima de ella, deslizo mis dedos por su cabello azabache, sus labios pálidos son tan tentadores que sin reparo me acerco a ellos, y los busco.
Mi manos cruzan el limite de su ropa y llegan ante su piel desnuda...
En el instante mismo cuando voy a tocar sus puntos mas sensibles...siento algo que me hace alejarme de ella de pronto. Salte de la camilla y di unos cuantos pasos hacia atrás...

-...estas viva...- susurre asustado.

Regrese rápidamente a confirmarlo, acerque mi mejilla hacia la boca de Giselle, y lo note casi imperceptible, el debilitado respirar.

-...Giselle...-suspire, no se porque esa llama ardiente de pronto se apago cuando supe que estaba viva. No me importaba cuanto hambre tuviera no iba a lastimarla...ella tienen que salir de aquí.
La tome entre mis brazos, alzándola. Camine por la habitación buscando una salida que no fuera la puerta, ya que ella me llevaría directo a Lara y es justamente lo que no deseo.

- ¿donde rayos te abras metido Thomas?...-maldije, pero entonces descubrí la ventana, que cubierta con una pesada tela, ella podía ser la salida que tanto deseaba. Deje a Giselle en la cama e intente correr la cortina, pero cuando logro mover la me llevo la más desagradable sorpresa... Esta clausurada con maderas, que la cubren casi por completo. Suspire sin esperanzas, mire a ella, ¿que acaso ya no hay esperanzas para ella? ¿este será su final?...pensé.

Me senté al lado de ella, tomando su mano fría pero aun viviente...

-...si solo estuvieras agonizando...tal vez así terminaría con tu vida...pero...

-...pero ¿que es lo que te detiene?...- me interrumpió la voz de un Hombre, hacia tiempo que no la escuchaba pero igualmente seguía causándome ese escalofrió.
Me voltee y lo vi, tan altivo y sonriente...como si nunca se hubiera alejado de mi.

- ¡Atkin!...- lo llame.
-...vengo por lo que es mio...- soltó con fuerza.

Entonces vino hacia nosotros, como animal cazando...


Continuara...

Dark Love - Capítulo 18


Voces en la lejanía, sombras que se mueven alrededor, me pregunto si estaré soñando o si esta es mi nueva realidad... pero no logro salir del abismo de donde me siento atrapado.
Oscuridad, fría y desolada, que me envuelve en un sueño... escucho palabras... alguien me habla pero no se quien es...


...mi ángel negro...por fin llegaste ante mi...mi hermoso ángel de muerte... ¿que es lo que más deseas?...


Su voz me era conocida pero no logro recordarla, de pronto siento la integridad de mi cuerpo, lentamente mi piel un débil cálido abrigo, poco a poco la oscuridad empieza a disiparse en mis ojos; por fin veo la vislumbre de un amanecer, la luz entre tímida a través de las blancas cortinas que recubren la ventana, aunque no puedo ver con total claridad puedo distinguir que una sombra se mueve alrededor de la cama en donde estoy recostado.

-...William, tu no sabes el tiempo en que estuve esperando esta situación...aunque mis expectativas eran otras, tu terminaste en mi lecho...- logre distinguir el discurso de Lara. Estaba dispuesto a responderle pero un extremo cansancio se adueño de todas mis energías. De modo que solo tuve la opción de escucharla hablar.
-...me pregunto porque no te permites ser tu mismo... te niegas a tal punto que volverte vulnerable...- escuche pero no lograba entender de que me estaba hablando.

Lara siguió hablando pero yo ya no la escuchaba, un pesado sueño se apoderaba de mí.

...tienes que despertar y mostrarle al mundo tu poder...

Aquel suave susurro, me hizo abrir los ojos de golpe y haciendo un inexplicable esfuerzo me senté.

- ¿lo sientes llamarte?...- me pregunto Lara, por su expresión había una gran curiosidad pero a la vez una terrible ansiedad ante mi prolongado silencio.
-... ¿quien es?...-
-...tu sed...-soltó Lara, dejando su lugar al lado de una puerta, vino hacia mi y sentó en la cama. Permaneció unos instantes mirándome, con compasión, pero porque (¿?).
- ¿mi sed? ahora se le dice así ¿?... yo pensé que eran alucinaciones o algo parecido...aquello que solo gente mentalmente enferma puede tener...-deslice débilmente, acaso estoy enloqueciendo, me pregunte pero la sonrisa que de dibujaba en Lara me dejo desconcertado.
-...mi criatura divina...- soltó acariciándome el rostro, con su fría mano que casi me quema la piel. -...lo que tu tienes es hambre...-
- ¿hambre?...-repetí descreído, mi estomago estaba cargado.
-...no es lo que piensas...-reparo Lara, volviéndose a parar.-...tu debilidad tiene una única razón... no te alimentaste...pero que crees...-abrió la puerta-...te traje un plato muy especial...- dijo en la medida que un hombre hacia entrar una camilla, en ella pude reconocer de inmediato a una persona.
-...pe-pero... ¿que es esto?...- solté alarmado.
- tu desayuno...- respondió con total naturalidad-...hace tiempo que no te alimentas... tu sed de Almas... o caso ya olvidaste lo que eres (¿?) La Muerte solo puede alimentarse de una sustancia...El Alma...- dijo con esa autoridad que el conocimiento da-...y esta alma es única...- hablo levantando la tela que cubría el cuerpo de.... Giselle.


Continuara...

miércoles, 30 de octubre de 2013

Dark Love - Capítulo 17



Mi cuerpo se enfría, siento mis dedos tornarse fríos y pronto empiezan a doler. Intento de remediarlo colocándolos adentro de mi abrigo pero es inútil, la habitación se convirtió en un refugio frio. Una melodía proveniente de la habitación de al lado, hace que mueva la cabeza con ansiedad, se que detrás de esas paredes esta mi hermano solo con esa mujer, esa peligrosa criatura.
-...No creerás que William esta indefenso, yo me preocuparía más por ella...-escuche a Giselle decir, me volví hacia ella, no estaba de acuerdo pero no le dije nada, solo volví mi mirada hacia la puerta, esperando que saliera mi hermano.
De repente se abre la puerta del salón, doy un salto por el susto, mis sentidos se pusieron alertas cuando vieron con horror a 5 hombres entrar, todos con la boca abierta, mostrando con desafío sus colmillos.
Por instinto me alejo de ellos, y me reúno con Giselle.
-... ¿que hacemos?...-le pregunte, en la medida que nos acercábamos a la pared, pero cuanto mas distancia nos propusiéramos a tomar...ellos más se empeñaban por venir hacia nosotros. De pronto mi espalda golpea la fuerte pared y hace que un adorno se callera de algún mueble.
-...huye...-soltó Giselle.
-...no me iré sin ti...- solté con convicción.
-...no es a ti a quien buscan, ellos me quieren a mí...vete...-me ordeno y entonces ella se hecho a correr en dirección de esos vampiros que al verla se movieron como fieras en caza.

En cambio yo permanecí inmóvil, que por unos instantes mi conciencia pretendía ayudarla pero mi instinto de supervivencia venció toda mi voluntad, y corrí en dirección contraría, saliendo a velocidad hacia el pasillo, cuando estaba a punto de llegar al final del mismo, un grito desgarrador me paralizo, volví mi mirada hacia el oscuro pasillo, sabía que Giselle estaba en problemas pero no logro moverme, tengo miedo, no quiero morir.

Se que la salida esta pronto, recuerdo el camino de regreso, vuelvo hacia allí...decidido a salir de la casa.

-...no puedes dejarla...ella te necesita...- me repetía mi conciencia una y otra vez. Aunque haga el esfuerzo de no escucharla, ella gritaba en mí.

Me detuve a unos pasos de la puerta de salida, volví mi mirada hacia el pasillo, los gritos habían terminado.

El chillido de la puerta abriéndose fue mi alarma, me oculte detrás de unas pesadas cortinas color purpura, a lo lejos pude divisar a esos hombres salir de la sala, ellos llevaban a cuestas una camilla con alguien oculto bajo una tela roja. Me paralice al reconocerla.
Su mano callo hacia un lado y se hizo visible, moviéndose inanimada.

-...es tarde...-me dije retándome por lo bajo, pero cuando ellos pasaron frente mío, ceñí los labios. Seguí con la mirada a esos seres hasta que se perdieron detrás de otro pasillo.
Espere a que todo estuviera en silencio para salir de mi escondite, deslice mi mirada hacia todos lados pero no vi a nadie, aunque eso no me tranquilizo, mis nervios, mi tensión se mantenían por William y por Giselle, tengo que salir de este lugar con ellos, como diera lugar.

Volví sobre mis pasos hacia el salón en donde estábamos anteriormente, quiero buscar a mi hermano y así juntos recuperar el cuerpo de Giselle. Suspire hasta el punto de las lagrimas, al pensar en Giselle, ella quería salvarme y yo no hice nada para salvarla.

Puse mi mano sobre la madera dispuesto a empujarla y entrar pero una voz me hizo desistir.

... - Tienes que llevarlo... esta débil... será mejor que lo mantengas aislado... encierra lo en la torre... y no le acerques...-advirtió Lara.

Escuche sus pasos venir hacia mí. Alarmado busque refugio en algún improvisado escondite, me oculte detrás de una puerta, que en ese instante estaba abierta. Vi como llevaron a William, parecía desmayado. Ya que no reaccionaba a ningún sonido. Lo llevaron lejos, en donde mi vista no logro seguirlo.

De pronto... siento un frió aliento sobre la piel de mi cuello, no quiero darme vuelta por miedo, pero no puedo evitarlo; el frió sudor corre por mi cien en la medida que lentamente me inclino para ver.

-...tu sangre es mía...- resonó la voz sombría y fría de una mujer. Que abrió su boca desmedidamente y vi sus colmillos como cuchillas.

Grite. El susto y el temor de morir me hizo moverme, corrí por el pasillo, tome el camino hacia una puerta abierta, del otro lado veía el exterior, corrí hacia allí, cuando pude pisar el césped quebrado no me detuve, continué corriendo...pronto me doy cuenta que hay tumbas a mi alrededor y eso me hace detener.

-...oh...-exclame, hacia tiempo que no estaba en un cementerio. Ya había olvidado el particular aroma que me embriagaba y me enamoraba, por un instante me olvide a que le estaba huyendo por que me quede hipnotizado por una tumba abierta, en ella había una mujer de largo cabello rubio.

..."hazlo...se que lo deseas..."...

Escuche con el viento, mire a mi alrededor, no había nadie...solo la luz de luna era mi compañía y mi cómplice.

Entonces mi deseo fue más fuerte y me arroje al hermoso cuerpo sin vida, bese los labios ceñidos por el tiempo y toque su cabello rubio, que aun mantenía una extraña suavidad.

Pero de pronto la luz que me iluminaba se apago, una figura me estaba observando... era ella...


Continuara...

Dark Love - Capítulo 16


“...El camino es oscuro y tenebroso... para aquel que transita por los abismos del alma maldita...sediento de vida...”

Fue la frase que resuena en mi mente, palabras que me dijo Isis antes de salir de la casa, hablo como si ella supiera a la realidad que me enfrento, y a la que aun no quiero ceder. Resisto a esa idea, a ese designio de muerte.
Maldigo mi suerte, que me ato a un destino de miseria y de dolor, dejando mi existía con un solo propósito en este mundo y eso es darme muerte a los mortales...amarga tarea que me angustia y derrumba todo lo bueno que un día creí. Desearía poder cambiar este mandato que me impusieron, para volver a ser el dueño de mi propia vida y poder decidir quien quiero ser. Pero ese tiempo en donde me nombraban escritor, se esfumo en la noche que mi imprudente y enloquecido hermano encontró los restos de Atkin y sin saberlo lo revivió, condenándolo también a él.
Esta noche, durante la cena intentare apelar por Thomas a Lady Richmont para que no lo asesinen, como me lo dijo Giselle que lo harían cuando sepan que fue mi hermano quien despertó a Atkin.
A lo lejos logro divisar la mansión de Lady Richmont que se levanta imponente por encima del boque negro que lo rodea. En la medida que nos acercábamos en el auto, pude reconocer el edificio, era un enigmático castillo de una antigüedad que data de unos 500 años, que según los libros de historia y la superstición de aquellos que sabían de el, ligaban al castillo a una maldición, impregnada por la tragedia.
Estacione el vehículo al frente de la entrada, mis acompañantes de bajaron aprisa y tocaron la puerta, en cambio yo tome mi tiempo de observar la imagen surrealista y contradictorio, en donde el auto desdecía en aquella postal detenida en el tiempo, en donde aun se podía respirar la majestuosidad del siglo XVI.
De pronto el sonido de arrastre de la puerta moviéndose, me volvió a la realidad de la noche.
Exhale maravillado al ver a Scarlett vistiendo un sensual vestido, el color del mismo era de un rojo tan oscuro como la sangre, que la dotaba de una belleza tan extraordinaria como la de su rostro. Ella al reconocerme me extendió su mano, la cual tome y la bese; siguiendo un antiguo ritual ya olvidado.
-...te estaba esperando...-susurro Scarlett, esbozando una sonrisa que me dejo absolutamente inquieto. Solté su hermosa mano y ella se volvió hacia el resto de los invitados. -...sean bienvenidos...por favor acompáñenme hacia el salón principal en donde esperaran a la anfitriona...-dijo la joven, haciendo que ingresemos con ella.
En la medida que caminamos hacia el salón principal, pude admirar el increíble interior, aunque con evidentes secuelas de los siglos, su estructura aun conservaba la majestuosidad de sus días de gloria. Iluminado por miles de velones y decorado con gigantescas gárgolas de piedra en cada esquina, sus miradas feroces parecían vigilar cada rincón del lugar; esto para algunos asustaría pero para mi es como estar más cerca de casa.
Seguimos los pasos de Scarlett hasta adentrarnos en un oscuro pasillo en donde nos detuvimos en la segunda puerta, ella gentil abrió la puerta y permitió que ingresaran Thomas junto con Giselle. Cuando iba a seguirlos, ella me detuvo, me aparto hacia un rincón y sin previo aviso me beso, sus labios jugaron en mi boca, como yo jugué con su cabello rojizo, presionándola contra mí, apasionada sensación, en donde sus afilados colmillos empezaban a lastimar mi pálida piel.
-...mi querido caballero...su venido me llena de una grata felicidad...-
Escuchamos, entonces Scarlett se aparto de mí violentamente. Mire hacia la puerta del salón principal y vi a la dama de mis sueños de infancia.
-...Lady Richmont...me siento honrado por su invitación...pero debo disculparme he deshonrado su hogar con mi atrevimiento...-me disculpe, pero ella se sonrió orgullosa.
-...la pasión es una virtud que hay que saber cuidar, mi querido amigo... lastima que sus deseos se hayan depositado en tan poco digna...-dijo refiriéndose a Scarlett-...que no sabe distinguir el peligro de una pasión...- soltó mirándola, la joven agacho la mirada y expresando una sutil amargura nos dejo solos, a Lady Richmont y a mi.
-...me acompaña caballero hacia el salón principal...-solicito la dama.
- será un honor...-respondí, que sin dudarlo me acerque y ofrecí mi brazo para su bienestar.
Entonces ambos nos dirigimos al salón, allí estaban sentados en unos sofisticados silloncitos Thomas, que bebía de una copa y Giselle, que al verme del brazo con la dama me miro como si eso la molestará.
-...por favor, alza una copa...-me ofreció pero me negué, solo me senté al lado de mi hermano, que al verlo a los ojos me di cuenta que aquella copa lo estaba emborrachando.
-...Tom, deja esa copa...-le regañe por lo bajo pero él no me hizo caso y siguió tomando.
-... ¿Cómo esta tu madre?...-pregunto de improviso Lady Richmont.
La mire turbado, tarde unos segundos para buscar las palabras claves y lograr responderle.
-...mi madre, esta reposando por una enfermedad que la aqueja...-conteste.
-...espero que no sea nada grave, lamentaría perder a una gran amiga...-estimo Lady.
De repente, un hombre alto nos anuncio que la cena estaba servida, me puse de pie y seguí a Lady Richmont hasta la sala del comedor, cuando me di cuenta que mi hermano y Giselle se quedaron en la sala.
-...no se angustie William, que su hermano y su ángel están a salvo...-soltó segura Lady Richmont, pero eso no me tranquilizo, sabía cual era los peligros que podían estar amenazándolos en este momento, quise volver pero ella me detuvo. -...por el bien de ellos William, haga lo que le pido...siéntese y acompáñeme en esta deliciosa cena...- me exigió. Entonces me senté en la única silla disponible para mi, que se encontraba en el extremo de la gran mesa, que ostentaba apetecibles platillos pero por la preocupación mi estomago se ciño hasta el extremo de suprimir cual indicio de apetito. En el otro extremo de la mesa, Lady Richmont me sonreía.
-...William, no tema, acérquese a mí, siéntese a mi lado...tenemos asuntos pendientes entre usted y yo...- declaro la mujer. Tuve que callar mi negativa para poder levantarme y ubicarme al lado de ella.
Su mirada se fijo en mi rostro, me sentía absolutamente nervioso porque sentía que debía ser aprobado por ella, ya que me examinaba con detalle. Luego de unos segundos de angustioso silencio, por fin hablo.
-...eres en verdad una pieza única, de extraordinaria belleza... ahora comprendo porque mi buena amada amiga Katerina enloqueció, tu perfección...tu sensualidad tan magnética enamora a cualquiera...como lo hiciste con Scarlett...-declaro con sabiduría Lady Richmont.
-...Lady...-empecé a hablar pero ella me hizo interrumpiéndome.
-...dígame Lara...-pidió.
-...esta bien, Lara... primero yo no seduje a Scarlett, fue al revés...segundo ¿Cuál es su verdadera intención al invitarme? Porque no es creíble el hecho que solo desee verme...-dije.
-...nadie en este mundo es inocente cuando habla siempre hay una razón de trasfondo, algo que...-Lara se levanto de su asiento y se acerco a mi lado-...querer...si te invite esta noche es para querer algo de ti...-susurro Lara.
-... ¿Qué es lo que quieres de mi?...odio estos juegos de indirectas...dime...-le ordene cansado, eso no le agrado a Lara, que se alejo de mi y volvió hacia la mesa.
-...bien...- soltó demasiado tranquila. -... quiero que me digas ¡¡¡ ¿Quién despertó A Atkin?!!!...- vocifero furiosa, a lo que pude ver sus afilados colmillos.
Mi garganta se hizo un nudo y ninguna palabra salió de mi boca, pero ella no lo noto, solo fingí hacerme el sorprendido.
-...se que tú lo viste...él desgraciado me lo dijo pero no se atrevió a revelarme quien fue quien lo despertó...- dijo Lara enojada.
-... ¿que relación tienen...?...- pregunte verdadera curioso.
- Atkin es mi hermano mayor...él culpable de darme este destino y la causa de la quiebra de toda mi familia...-soltó con rencor, eso me sorprendió, ahora estaba más interesado por saber más...
Pero un grito desgarrador, proveniente de la sala en donde estaba Giselle y mi hermano me alerto de golpe, me pare y corrí hacia la puerta, gire la perilla pero esta abría la puerta, estaba cerrada.
Golpee la puerta con fuerza... mire de reojo a Lara pero ella no se movió, ni me dijo nada.
-... ¡¡Thomas!! ¡¡Giselle!!...-grite sus nombres, pero nadie me contesto.
-...no te esfuerces William, ellos ya no están aquí...-por fin hablo Lara.
- ¡¡¡QUE!!!...- corrí hacia Lara pero antes de llegar a ella, caí de golpe al piso, a mi cuerpo sobrevino un explicable cansancio que me quita la respiración. Débil, escuche los pasos de ella venir hacia mi y acercando sus labios a mi rostro me dijo...
-...no volverás a irte nunca más...

Continuara...

Kampf der Liebe - Capítulo 12 (parte 2)


Bill: en mi departamento —y siguió besándola, pero Megan lo detuvo nuevamente, eso lo enfado pero se puso nervioso al darse cuenta de lo que acaba de decir, por que sabia que esa noche no terminaría como lo había planificado.

Megan se paro y abrocho rápidamente su camisa, dejando solo a Bill en el piso.

Megan: ¿Qué hace Erika en tu departamento? ¿Qué ella vive contigo? —lo miro con incredulidad
Bill: si ella vive conmigo y con mi hermano en Francia, tengo un departamento allí ¿te molesta? —
Megan: me lo estas preguntando en serio. Claro que me molesta —exclamo irritada, camino tomándose la cabeza.
Bill: porque te molesta, si ella esta esperando un hijo mío, que esperabas que hiciera, que la dejara sola… ¿acaso? —
Megan: no es eso, me duele que me lo hayas ocultado, ya que me habías prometido que te alejarías de ella —
Bill: esto lo hago por mí hijo, no por ella —le resultado obvia su razón—…pero yo no siento nada por ella, aunque tengo que admitir que es muy buena conmigo y con Tom, hasta él cree que ella a cambiado… —se ríe— le dice “media loca” …solo le tengo cariño, hasta es tierna —
Megan: que acaso no te das cuenta del daño que me hacen tus palabras —
Bill: no estas exagerando, yo a ti te amo…pero —se quedo callado
Megan: ¿pero? —Lo observo con detenimiento, esperando una respuesta, que no llego y hablo— que papel cumplo yo en esta historia ¿soy tu amiga o algo más? Porque yo no lo sé —lo miro muy seria— tú dime… ¿Qué soy para ti? —
Bill: eh…eres… —se quedo mudo, hasta él mismo se sorprendió porque no podía contestar.
Megan: bien… —dijo resignada— al final fui una tonta, por creer que alguna vez podrías amarme pero fue una ilusión —dijo con vos entrecortada. Tomo sus cosas y salio de la habitación.

Bill salió detrás de ella, la detuvo en las escaleras.

Bill: lo que siento por ti no es una ilusión…por favor créeme…yo te am… —
Megan: no te atrevas a usar esas palabras, que te quedan muy grandes —lo miro decepcionada— si tu deseo es estar con Erika, ve con ella…yo ya no me interpondré, esta será la ultima vez que me ves—
Bill: perdón, no es mí intención hacerte daño pero me es difícil esta nueva condición, pronto voy a ser padre de la mujer que no amo, y no es lo que desea para mi vida. No se que hacer. Por eso sentía la necesidad de verte porque cuando estoy contigo me haces sentir que puedo enfrentar lo que sea —se sentó en los escalones, Megan le da la espalda pero escucho cada una de sus palabras que la conmovieron, se dio media vuelta y se acerco a él, tomando sus manos y mirándolos a los ojos.
Megan: tú sabes bien que puedes contar conmigo incondicional para ayudarte, pero entre nosotros hay que aclaran lo que sentimos, para evitar hacernos más daño ¿no crees? —
Bill: me parece justo… —suspiro lentamente— estoy confundido, me gustas y mucho pero también me agrada estar con Erika —

Esas palabras le partieron el corazón a Megan, que había bajado la mirada para que no la vea llorar en silencio.

Megan: yo no puedo hacer nada. Esta en ti, el tomar una decisión —le dio un beso en la frente y camino hasta las puertas principales de la casa, cuando dos estallidos la detuvieron, miro rápidamente a Bill, era evidente que él también lo había escuchado.
El corrió hasta donde estaba ella.
Bill: ¿estas bien? —
Megan: si… —
Bill: ¿Qué fue eso? —
Megan: no lo sé —exclamo asustada— tengo que irme… —pero le hizo una pregunta antes de marcharse— ¿Erika, sabía que nosotros nos veíamos a escondidas? —
Bill: si —dijo tajantemente.

La respuesta contundente de Bill, la paralizo y un escalofrío recurrió su cuerpo de punta a punta, ella lo sabía, entonces escucho con claridad la sirena de la patrulla, y cayo en cuenta que esos sonidos provenía de su casa.
Deprisa abrió la puerta y vio las luces intermitentes de los autos, sin dudar corrió hasta allí, la siguió Bill por detrás.
Dos patrulleros y una ambulancia rodeaban la casa, el movimiento de personas era intenso, iban y venían, hasta que un rostro familiar salio de la muchedumbre y la abrazo fuertemente, se trataba de su tía, que estaba empapada de un sudor frío por el miedo.

Tía Dalma: Megan, ¿estás bien? —dijo mientras la palpaba para asegurarse.
Megan: si, estoy bien —hablo, intentando de calmarla.

La mujer, se dio vuelta y noto que Bill estaba detrás de ella, observaba asombrado la escena.

Tía Dalma: Bill, será mejor que te vayas, no vaya a ser que alguien tome una foto tuya aquí —
Bill: no me quiero marchar, no te voy a dejar sola —dijo, acerándose a Megan.
Megan: gracias —le sonrío levemente— pero no estoy sola, tengo a mi familia y ahora me necesitan más…por favor —le pidió.
Bill: mmm…de acuerdo, me voy pero te llamaré, adiós —le dio un beso en la mejilla. Y desapareció entre la multitud.

Un oficial, se acerco a ellas, en su rostro se notaba que estaba de mal humor.

Policía: la sospechosa volvió a atacar y creo que por su imprudencia de salir de la casa sin aviso, salvo su vida… —le dijo a Megan, y era cierto lo que decía porque en su alcoba había dos disparos en su cama, aun no podía explicarse el hecho de cómo había sido capaz E. de burlar la vigilancia, entrar a la casa, disparar y marcharse sin dejar rastro— incrementaremos la vigilancia para su seguridad, ya que usted es el objetivo —continuo el oficial.
Megan: puede hacerlo pero yo ya tengo otra solución en mente —respondió la joven.

Continuara…

Kampf der Liebe - Capítulo 12 (parte 1)


Heidi: ¡¡hey!! Dormilona ¡¡¡DESPIERTA!!! —la sacudía del brazo— te dieron el alta medico, nos tenemos que ir —
Megan: ¿Qué? —dijo la joven, aun somnolienta, se dio vuelta en la cama y siguió durmiendo.
Heidi: ¡¡¡VAMOS!!!...que te estamos esperando —insistió.

Se escucho la puerta que se cerraba de golpe, Heidi finalmente la había dejado sola en la habitación, entonces Megan lentamente se sentó en la cama y observo por la ventana la aparición del esplendido sol que se reflejaba, para su sorpresa en la nieve que había caído durante la noche.
Se levanto apresuradamente y miro el increíble paisaje, eso le dio ánimos y rápidamente se preparo para volver a su hogar, luego de dos semanas en el hospital.
Su tía entro sin llamar a la habitación— ya estás lista mi niña… —le pregunto.
Megan: si, ya estoy preparada…y…que los guardias están allí con ustedes —
Tía Dalma: si están con nosotras, no te preocupes tanto, que estamos juntas en esto —le sonrío y la abrazo fuertemente, eso le dio cierta seguridad.

La idea de tener a una patrulla vigilándolas las 24 horas del día, no era mucho de su agrado, sin embargo con esa presencia ellas y más Megan podían estar un poco más relajadas mientras se ubicara el paradero de Erika…

Pero la vigilancia no fue un impedimento para unas visitas furtivas de Bill, que cada vez que tenía un pequeño tiempo, desde donde el estaba se tomaba un avión y visitaba a Megan. Aunque solo fuere por unas horas. En la gran mayoría de las ocasiones él llegaba de madrugada a la casa de ella.
En cambio, un encuentro les modificaría su destino:

Era una noche fría de enero, corrían las 3:40 de la madrugada, el silencio y un tenue calor reinaba el interior de la casa de los Ehrenfeld, todos dormían apacibles en sus cómodas camas. Pero ese no era el caso de Megan, que se alistaba para salir, en el piso yacía su celular, con un mensaje nuevo de él.

“ven a mi casa, estoy solo, Bill”.

Camino en puntitas de pie, intento de no hacer ruido, bajo las escaleras y logro abrir la puerta en silencio. Una vez en el exterior de la casa, el frío se hizo sentir haciéndola temblar. Marcho sigilosa. Una gran luna ilumino todo su camino hasta la residencia de los Kaulitz.
Rápidamente llamo a la puerta y la figura esbelta de Bill apareció del otro lado de la puerta, este la invito a pasar, cuando estuvieron adentro, él la abraza dulcemente y la beso en la frente.
Ese gesto hizo que Megan se sonrojara, él le sonrío hermosamente, lentamente se puso detrás de ella, con sus manos les tapo los ojos y con cuidado la condujo hasta su recamara.
Allí ella pudo descubrir su sorpresa, todo el lugar estaba iluminado por velas, que le daban una atmosfera especial.
Lo miro con nerviosismo, todas las ocasiones anteriores que se habían encontrado solo charlaban.
A ella le causaba risa que él hiciera un viaje tan larga para hablar con ella pero le contestaba que por ella valía la pena hacer ese sacrificio.
Esa nueva situación la inquieta, que incluso se quedo paralizada observándolo…mientras tanto él acomodaba los últimos detalles, en una pequeña mesa en donde estaba su cena servida, en ella unos platillos rebosantes de pasta que él había preparado especialmente para ella.
La tomo de la mano y sintió como ella temblaba, él le pedio que se tranquilizara, todo estaba bien, él la cuidaría. Eso la tranquilizo y se dejo llevar por él hasta la mesita en donde se tuvieron que sentar en el piso para poner cenar mejor, se miraron ansiosos…y a la vez tímidos, estando frente a frente, ella lo observa con detenimiento a él…en su interior sentía como su corazón latía frenéticamente y en su mente no encontraba palabras para expresar lo magnifico que Bill se encontraba. Inquieto por la constante mirada de Megan, le pregunto ¿si algo le ocurría?, ella contesto que se sentía incapaz de describir al ángel que tenía al frente suyo.
Con una sonrisa dibujada en su rostro, Bill se acerco a ella hasta quedar a su lado, se miraban alternadamente como intentando evitar que sus miradas se encontraran, eso provoco que Megan riera, finalmente ella tomo el rostro de Bill, lo miro fijo a sus ojos, se aproximo hasta quedar a unos centímetros de distancia, entonces lenta y suavemente rozo sus labio contra los de él, otorgándole un delicioso beso, él con sus manos la tomo de la cintura y la acaricio delicadamente por todo su pecho, eso la sorprendió abruptamente pero paso por alto la falta que él había hecho, se besaron constantemente provocando que ambos se excitaran rápidamente, se recostaron en el piso en donde Bill la siguió besando bajando por su cuello hasta su pecho, en donde se detuvo para abrir lentamente cada botón de su camisa, cuando finalizo la volvió a besar en la boca, el delgado cuerpo de Bill se hacia camino entre las piernas de Megan.
Sus agitadas respiraciones se volvían cada vez más fuertes….
Entonces él exclamo el nombre de su amada…
ERIKA.

Megan: ¿Qué?...-dijo que se había sentado bruscamente al escuchar ese nombre— ¿Cómo me llamaste? —
Bill: ah… —no entendía a que se refería Megan— ¿Qué? ¿Qué dije? —
Megan: me dijiste Erika… —lo miro enojada

En la mente de Bill intentaba encontrar una lógica explicación de lo que había ocurrido, todo iba tan bien pero era cierto, él había pronunciado el nombre de Erika.

Megan: escucha… me es difícil, pero olvidemos lo ocurrido —le sonrío y otra vez Bill se le abalanzo sobre ella, haciéndola reír, pero un pensamiento se instalo en su mente ¿Qué sabe él del paradero de Erika? — ¿Dónde esta Erika? —le pregunto.


Continuara...

Encuentro de Ángeles - Capítulo 17


Dos golpes en la puerta fueron suficientes para que Alice lo abriera.

— Pensé que no vendrías —soltó Alice, lanzándole una mirada severa a su amiga. Isabella no le respondió, solo se dispuso a ingresar a la casa, cuando su amiga lo permitió. — No te imaginas como me esta volviendo loca mi madre, que quiere esto... que quiere lo otro, que las bebidas por aquí. Que si... que no y bla bla bla. Estoy a punto de enloquecer —le contó en un segundo. Isabella la mirada sorprendida, era evidente que estaba alterada.

— ¡Cálmate! —le pidió Isabella. Pero eso parecía imposible para Alice, que continuo contándole todos los pormenores que tuvo con los preparativos de su fiesta de cumpleaños.
— No puedo, No puedo...nadie entiende mi estrés —respondió haciendo un pequeño berrinche— Para colmó Víctor me dijo que traerá unos amigos... —remarcó molesta.

Eso dejo a Isabella muda, ella no le había contado a Alice que había invitado a Hank.

— Que mal, que no te haya pedido permiso —respondió Isabella, simulando fastidio.
— Detesto cuando hace eso —siguió Alice.

— ¿Odias qué? —intervino Víctor. Que acaba de ingresar a la sala, en donde estaban las jóvenes. — Vamos, dime hermanita... —se acerco a Alice— la más gordita de todas —le agarro los cachetes y los apretó con fuerza.
— ¡¡Suéltame Bestia!! —se quejo Alice, pero su hermano no la soltaba. Disfrutaba molestarla.
— ¡Ya Basta Víctor! —exclamo Isabella, que sostuvo las manos de su novio, liberando a su amiga.
— Amorcito, no te vi, la vaca de mi hermana no me dejaba verte —dijo Víctor.
— ¡¡Eres un Bruto!! —le reclamo Alice. Le dio un fuerte golpe en el pecho a su hermano y salió corriendo.
— ¡¡”Run, Run Cow”!! (Corre, corre vaca) —dijo, riendo maliciosamente.
— ¡¡Basta Víctor!! —lo regaño Isabella— No puedes decirle eso, que no piensas como puede afectarle...
— No —interrumpió Víctor, haciendo una sonrisa burlona.
— Eres un Idiota —
— Pero aun así somos novios, recuérdalo —le grito Víctor. Vio como ella se iba, subía las escaleras en dirección de la habitación de Alice. Sintiéndose aburrido por estar solo, decidió salir de casa, buscaría “acción” en algún lugar, hasta que decida regresar a la fiesta.

En tanto Isabella golpeaba la puerta de su amiga.

— No quiero verlo —le grito Alice desde el interior— Dile a Víctor que es adoptado —.
— No soy mensajera de nadie. Ábreme la puesta —dijo Isabella. A los segundos, la puerta se abría y ella veía a Alice con los ojos hinchados, había llorado.
— Víctor es un Idiota —manifestó entre lamentos.
— Lo sé —
— A veces me pregunto por qué estas de novia con él, no te merece. Es un Idiota tiempo completo, vos... —señalo a Isabella—...creo que tendrías mejor suerte con el padre de tu hijo que con Víctor —

Eso causo la risa de Isabella.

— Será una suerte si lo encuentro alguna vez. O si supiera de quien es —bromeo y ambas rieron. Sería una gran coincidencia si volvía a ver a ese chico (Bill), pensó Isabella. Entonces recordó los breves instantes que lo vio salir de un edificio, con el rostro golpeado y a esa mujer pelirroja.

— ¿estas bien? —le pregunto Alice, ante el silencio prolongado de su amiga. Ella le respondió sonriendo.



En los primeros minutos de las 9 de la noche, comenzaron a llegar los invitados. En un principio eran parientes de la familia Jonás, luego de una hora, los amigos de Alice llegaron.

— ¡¡Feliz Cumpleaños!! Enana —grito Lion al verla, dándole un fuerte abrazo y un inesperado beso en la boca. Isabella quedo con la boca abierta y a Alice totalmente sonrojada de la sorpresa. — Este es mi regalo, disfrútalo porque son limitados —aclaro sonriente. La cumpleañera, luego de aquel beso quedo por unos instantes tan aturdida que apenas podía decir una frase correcta.

El joven baterista siguió su camino hacia el interior de la casa, hasta salir al jardín. Detrás de él lo seguía Isabella.

— Sé que soy atractivo y atraigo a las mujeres, no creí que tú, Isa, también me siguieras —dijo Lion.
— No pensé que Alice te gustará —lanzo Isabella a Lion, no haciéndele caso a lo que dijo.
— Me gustan todas —sonrió coqueto hacia un grupito de chicas, que bailaban cerca de la piscina.
— Pero Alice es especial — advirtió Isabella, lo tomo del brazo para que le prestara atención. Lion la miro y comprendió sus palabras. Ambos sabían que Alice era la más vulnerable, por ser la más chica de edad. Aunque haya cumplido la mayoría de edad, aun era ingenua para algunos asuntos, pero más que nada para el Amor. — Con ella no Lion, tienes miles de chicas para que te diviertas...
— Isabella no hace falta que me sermonees, fue beso inocente. No creo que ella piense que fue para algo más. Además le dije que era un regalo. Mis besos son muy cotizados por todas y a ella le regalo uno, debería estar feliz por eso —intento explicarse Lion.

Isabella iba a responderle, pero alguien la sorprendió tapándole los ojos.

— ¿Quién soy? —le preguntaron.

Lion que observaba la escena, le resultaba tan absurdo e infantil, que se alejo de ellos. Tomo una copa de la barra de bebidas y comenzó a caminar, alrededor de la piscina. Observando a todas las chicas del lugar. Pero ninguna era lo suficiente linda como para conquistarla. Decepcionado, planeo regresar con Isabella, pero al ver que ella hablaba con un pelirrojo, no se acerco. Sin más remedio siguió su camino hacia a la casa, hablaría con Alice, no quería que ella confundiera el beso que él le había dado.
Estaba a punto de ingresar a la residencia, cuando una chica lo choca. Golpeándole el hombro.

— Discúlpame, no quise lastimarte —se disculpo Lion, apenado por lo sucedido— ¿es-estas...bien? —tartamudeo al preguntar. Eso jamás le había sucedido con una chica. Tal vez ella era Única, pensó sonrojándose.
— Me duele un poco —dijo la muchacha, marco su hombro con los dedos.

Lion aprovecho la oportunidad de poder tocar, aunque sea el hombro, de la hermosa chica. Ella le miraba obsesivamente y le sonreía coqueta.

— ¿Te duele aun? —pregunto Lion, mientras le daba suaves masajes a la joven.
— Si... creo que deberías...


— ¡¡Lauren!! —la llamo Hank. Que caminaba hacia ella. Lion dejo de hacerle masajes inmediatamente. — ¿Qué acaso no puedes dejar de ser tú un momento? —soltó el pelirrojo.

Le lanzo falsa sonrisa a Lion, este lo miro despectivamente.

— Los encantos de mi querida prima, por lo visto son irresistibles para cualquier diablo —dijo Hank a Lion, que decidió irse y no pelear.
— ¿A vos que te importa lo que haga? —reclamo Lauren.
— Supongo que a tu novio le debe importar. ¿Viene? —
— Si, pero más tarde —
— Ésta bien. Ahora necesito presentarte a alguien —dijo Hank, tomando de la cintura a Lauren y empujándola a caminar, la lleva hacia donde esta parada Isabella.


Continuara...

Encuentro de Ángeles . Capítulo 16


La mañana del 15 de Octubre.

A Isabella Sandoval la despertó una extraña sensación en el cuerpo. Abrió los ojos repentinamente y miro a su alrededor, todo seguía igual de desordenado como la noche anterior. Pero aquella rara sensación persistía. Lentamente se sentó en su cama y una vez que pudo observar su cuerpo. Comprendió que aquello era el primero indicio de su embarazo. Una débil sonrisa se dibujo en sus labios.
Pero aquella se borro cuando escucho la voz de su madre, al tocar la puerta de su habitación.

― ¿“Princesita” ya estas despierta? ―
― ¡Mamá no tengo cinco años! ―exclamo Isabella, desde su lugar.
― Esta bien, solo quería recordarte que es el cumpleaños de tu amiga Alice y creo que deberías…
― Ya lo sé. No necesito que me lo recuerdes ―soltó la joven, molesta al abrir la puerta. Estaba cansada de la actitud entrometida de su madre.
― Baja. Anita te servirá el desayuno ―se limito a decir.

Isabella estaba a punto de cerrar la puerta, cuando su madre regreso y trabo la puerta con la mano.

― Isa ¿te sientes bien? ―
― ¿Qué? ―dijo sin entender.
― Te ves pálida, como si estuvieras enferma. Puedo pedirle al Dr. Madison que venga a verte, si es que te sientes mal ¿te duele algo? ―hablo Susan.
― Estoy bien Ma, no llames a nadie ―se apresuro a responder, estaba nerviosa, temía que ella se diera cuenta― Dormí mal, tuve una pesadilla y no pude dormir bien. Es eso ―continuo, intentando de explicarle.
― Bien ―respondió suavemente. Isabella sabía que no le creía porque su mirada se lo decía. ― Iré a la editorial pero regresare para ir a la casa de tu amiga ―siguió. Le dio un pequeño beso en la frente y se marcho.

La joven quedo unos instantes pensativa. No estaba segura cuanto podría seguir sosteniendo su secreto, teme que su cuerpo la delate primero. Cerró la puerta y se dispuso a cambiarse de ropa. Al bajar las escaleras hacia el comedor, se encontró con su doméstica Ana.

― Buen Día Ana ¿Cómo estas? ―le pregunto amablemente, ella era una de las pocas personas a las que Isabella quería sinceramente porque fue la que estuvo con ella desde que tenía memoria.
― Muy Bien Isabella ―respondió con el mismo cariño, dejándole el desayuno servido― Hace unos minutos llamo Alice y le pidió que vaya a su casa lo más pronto que pueda ―le comunico, en la medida que sentaba al frente de la joven, para compartir unas tasas de Té.
― Muchas gracias Ana, pronto iré a verla ―dijo haciendo una sonrisa― Alice debe estar enloquecida con todos los preparativos de la fiesta ―rio.

Por varios minutos, ambas mujeres charlaron de variados temas, hasta que terminaron con las rondas de Té.

― Hablare con mi padre, no te preocupes. Ten el día libre y visite a su hija. Felicidades por su nueva nietita ― le dijo Isabella. Se levanto de su asiento y recogió el bolso que tenía preparado para salir. La dio un abrazo y un beso a Ana, y camino hacia la puerta principal de la casa.
― También debo felicitarla… ―dijo Ana, deteniendo a Isabella.
― ¿Cómo? ―soltó confundida Isabella.
― Por su embarazo ―continuo Ana, sonriendo de felicidad, pero al ver la expresión de pánico en el rostro de Isabella, dejo de sonreír y comprendió su situación. ― Aun no se lo dijiste ―murmuro, Isabella no respondía, estaba sorprendida de que ella haya notaba su estado con tan solo verla. << ¿Tan evidente es? >>, se preguntaba la joven. La mirada amorosa de Ana se había vuelto en una compasiva.
― No te preocupes, no le diré nada… ―. Ana contuvo a la joven con un abrazo.
― No voy decirle nada… ―soltó tajante. Los ojos de la mujer se poso en Isa, en ellos se podía notar el asombro.
― Tarde o temprano tu cuerpo dará más y más evidencias de tu condición ―dijo con severidad Ana.

― Antes de que algo se me note, me iré ― lanzó Isabella. Su fuerte determinación, le hizo saber a Ana que hablaba muy en serio.
― Si lo haces, tus padres se preocuparan tanto que enloquecerán ―.
― Ay Ana, ellos no se preocupan por mi… y si alguna vez lo hicieron fue porque debía estar sana para alguna de sus reuniones sociales ―exclamo enfadada Isabella. Quien se soltó de los brazos de su cuidadora. No quería seguir perdiendo el tiempo, Alice la necesitaba. ― No les diré nada por la simple razón de que ellos jamás me entenderán. Lo siento Ana, pero no me importa si Susan o Jorge me retan o quieran encerrarme en un convento —continuo categórica, Isabella no daría más explicaciones.
Retomo su camino hacia la puerta y salió de la casa en dirección al hogar de su amiga, Alice.

Mientras caminaba, su mente repasaba lo que le dijo a Ana. Estaba decidida, ella no dirá ni una palabra sobre su embarazo a sus padres. Lo único que le preocupaba era en la palabra de Ana, será capaz de guardar su secreto...


Continuara...

martes, 29 de octubre de 2013

Encuentro de Ángeles - Capítulo 15


Isabella se despidió de su padre, dándole un beso en la mejilla y abrió la puerta rápidamente, para que Víctor dejara de tocar el timbre, acción que ya la estaba desesperando.
Una vez que acciono el picaporte, su novio la abrazo de repente y la beso, sin descaro. No le importó la presencia del padre de la joven, que lo observaba asombrado.

— Eres un muchacho irrespetuoso —soltó el hombre, molesto— ¡Suelta a mi hija! —exclamo, en la medida que los separaba.
— Oh, disculpe señor. No lo vi. La belleza de Isabella me cegó y no pude más que dejarme llevar por el sentimiento —hablo Víctor.

Isabella lo miró, aun más sorprendida y desconcertada que su padre.

— Ya vámonos —dijo Isabella, tomando a Víctor de la ropa y llevándolo hacia la calle.

— Ne tas arruinando la chaqueta —chillo el joven. Isabella lo soltó.
— Podría ser algún día que dejes de hacer el ridículo frente a mis padres —hablo la muchacha, mientras se encaminaban hacia la cafetería de la esquina.
— ¿Qué hago el ridículo? No sé de que me estas hablando —.
— No te hagas el estúpido Víctor, sabes de lo que hablo. El día de mi cumpleaños, cuando tiraste salsa parrilla a la torta, solo para bromear. La noche de la cena...
— Ya, ya —interrumpió Víctor, dándose cuenta que eso lo llevaría a otra discusión con su novia.
— Y lo de ahora. ¡¿Vos crees que mi padre creyó lo que vos dijiste?! —continuo Isabella con su reclamo, al notar que Víctor la estaba ignorando. Se callo. Dio media vuelta y camino en sentido contrario, que su novio.

— ¡¡Hey!! Espera. ¡No es para tanto! —le grito el joven moreno, pero esas palabras no detuvieron a Isabella, que ya estaba lo suficientemente lejos.

La muchacha camino por varias cuadras, en dirección a una de las plazas del Upper East Side. Se sentó en uno de los tantos bancos del lugar, en su lado favorito de la plaza, justo al frente de un viejo carrusel. Miró por unos instantes a las familias y a los niños que se divertían en el juego.
Se sentía extraña al pensar, que algún día ella tendría a un hijo o hija, y que llevaría a ese mismo lugar.
La placida sonrisa que mostraba, se desvaneció lentamente, debido al recuerdo de todos los problemas que debería enfrentar, cuando su familia sepa lo de su embarazo.

Tras unos minutos, sintió a su espalda una rara sensación. Miró hacia atrás, pero no vio a nadie conocido, continuo observando el carrusel. Hasta que de pronto, sintió la presencia de alguien. Giro sus oscuros ojos hacia su izquierda y vio a un muchacho. Que apoyaba sus manos en el respaldo del banco, en donde Isabella estaba sentada.

Ella podría haberlo ignorado pero Él no se lo permitiría.

— ¿Cuándo fue la ultima vez que jugamos aquí? —hablo el joven, que se decidió sentarse al lado de Isabella. Ella lo miró a los ojos y sonrió nuevamente.
— Hace unos años atrás, cuando unos policías nos echaron del juego por ser demasiados grandes —contento la joven, riendo en silencio por el recuerdo.
— Pensé que ya no lo recordabas —
— Siempre recuerdo los buenos momentos... Hank —soltó, un poco tímida.
— Lamentablemente yo no suelo recordarlos, so quien solo se acuerda de los malos recuerdos —revelo con sarcasmo.
— Si claro, como si tuvieras muchos momentos tristes en tu vida —se atrevió a decir Isabella. Hank la miro desafiante.
— Claro que tengo uno, y uno muy triste —dijo el joven, poniéndose muy serio.
— ¿Cuál? —quiso saber Isabella.
— Cuando me fui —soltó, su mirada se fijo en la joven, que lo observaba muda.

Ella no podía olvidar ese día, si fue en las vísperas de navidad. Cuando él y toda su familia se mudo a Escocia.

— Te extrañe Hank —dijo Isabella, abrazándolo repentinamente. Hacía 6 años que no veía a su mejor amigo de la infancia.
— Y yo a ti, Isa —

Ambos permanecieron abrazados por largos instantes, hasta que ella lo soltó.

— Me tienes que contar todo... ¿Qué hiciste de tu vida? Todo —exclamo Isabella con gran entusiasmo.
— Hay muchas cosas cambiaron —soltó Hank, iniciando una charla que duro varias horas, hasta que se hizo de noche y tuvieron que separarse. Pero se prometieron volverse a reunir al día siguiente, para el festejo del cumpleaños de su amiga en común. Alice.

— ¡¡Por tu bien no faltes!! —bromeo Isabella, despidiéndose el joven.

Cuando finalmente Hank perdió de vista a su amiga, él recién comenzó su caminata hacia el departamento de un familiar.
Le llevo varios minutos llegar, todo debido a la cantidad de valija que traía consigo.
Al llegar, toco timbre.

— ¡¡Primo!! ¡¡Que sorpresa!! —exclamo una mujer al verlo.
— ¿de que sorpresa me hablas? Si te avise hace una semana que viaja hacia EEUU y que me quedaba en tu departamento por un tiempo —le reclamo Hank, a la despistada mujer.
— Claro que sabía, no te enojes. Solo era una broma —dijo haciendo una sonrisa, en la medida en que le daba un fuerte abrazo— ¿Qué piensas quedarte una década en mi departamento? —exclamo al ver la cantidad de ropa.
— ¡¡Que exagerada!! No cambias más Lauren —soltó riendo Hank.
— No me digas Lauren, solo mis novios pueden llamarme de esa forma —le reclamo la pelirroja.
— Por cierto, ¿en donde esta el Alemán? ¿Ya lo terminaste? —pregunto Hank, refiriéndose a Georg.
— Sigo con él —contesto Lauren, pensando en Bill.
— Eso me parece genial, que te tomes una relación en serio —hablo Hank serio, pero su estado duro poco, porque una fuerte carcajada salió de el.
— Cambie...eso —intento reponerse Lauren.
— Entonces llévalo mañana al cumpleaños de una amiga, quiero que le digas a todo el mundo quien es tu novio —la reto.
— Ésta bien, lo llevaré... —contesto la pelirroja.


Continuara...

Encuentro de Ángeles - Capítulo 14


El humo de la ultima pitada broto de la boca de Tom, miro a su alrededor, nada le interesa a excepción de una mujer, que no estaba muy lejos de él.

La mujer de largo cabello rubio también lo observaba, se había dado cuenta de la mirada del joven y se había decidido a coquetear con él. En varias ocasiones la mujer logro hacer contacto visual con Tom y esta le regalaba una seductora invitación, ella deseaba que él se acercara, aceptaría la bebida que él le ofreciera a cambio ella pensaría pasar tal vez la noche juntos.

A diferencia de los planes que esa mujer tenía para esa noche. Tom quería estar solo. Su mirada hacia esa mujer se debía a una razón.

Ella le hacía recordar a alguien, que hacia muchos años no veía.


De pronto sintió una mano en su hombro.

— Sr. Kaulitz, pensé que no iba a venir a la fiesta —mencionó Harry Bort, uno de los ejecutivos interesado en contratarlo para si discográfica— Me sorprende gratamente que haya cambiado de opinión —continuo.

— Yo jamás me perdería de las fiestas que usted organiza —hizo una sonrisa forzada, eso conformo momentáneamente al hombre, que lo observaba con detenimiento— hermosas mujeres —comento, volviendo a sonreír. Tom volvía a sentir la presión de tener que agradar a los demás para obtener un favor, como en era en este caso. Aquel hombre tenía una gran influencia, si él lo aprobaba Tom podría tener un contrato en la discográfica. Aunque para obtener eso debería mostrar su lado más agradable, teniendo en ocasiones que actuar.

— Es verdad, hay de todos los colores, tamaños e idiomas —soltó Harry, haciendo una sonrisa. Para él, todas las mujeres no eran más que objetos que debían ser utilizados para un propósito, en este caso: Debían complacer a todos sus potenciales estrellas— elige la que más te guste —dijo, dándole a Tom una fuerte palpada en la espalda— pero debo advertirte, que si elegís a una chica que ya tenga pareja...deberás esperar a que se desocupe. Al menos que no te importe y quieras compartirla... ya tu sabes... —le guiño el ojo en complicidad a Tom, él solo atino a mover su cabeza afirmando su idea.
Entonces, dándole otra fuerte palmada en su espalda, Harry se alejo de él para dirigirse hacia una cantante.
Tom respiro aliviado cuando lo dejaron solo. Camino hacia el balcón del piso, dejando atrás la música y la fiesta.


Observo la Luna, esa noche en Los Ángeles parecía tener un encanto particular.

— Me dijeron que tocas la guitarra —escucho detrás de él, se dio vuelta y vio a la mujer rubia que él estuvo mirando. Ella camino lentamente hacia él, hasta detenerse a su lado.

— Hace tiempo —respondió Tom, que volvió su vista hacia la ciudad.

La mujer lo observo por largos segundo, en los cuales Tom se sentía terriblemente incomodo. Harto de la situación, se dispuso a irse, diciéndole a la mujer alguna tonta excusa.

— Espera, no te vayas... se quien eres, eres... Kaulitz, el de la banda alemana. Lo recuerdo —soltó la mujer, eso lo detuvo y volvió hacia ella— Eran buenos, me gustaba escuchar-lo —se detuvo a pensar— ¿Y Bill? —pregunto.
Tom no respondió de inmediato porque la mujer volvió a hablar— no importa, me interesa hablar contigo ¿te gustaría? —continuo la rubio, que se había acercado lo suficiente como para besarlo.

La mirada de Tom se paseo por los labios pintados de rojo de la mujer, el juego de seducción que ella estaba realizando, estaba a punto de surgir efecto en él.

Cuando de pronto, él deslizo su vista hasta los ojos de la mujer. La sutil sonrisa que él poseía se borro inmediatamente, frunció los labios con fuerza y se alejo de ella rápidamente.

Cruzo todo el piso hasta llegar a las puertas metálicas, las únicas que lo llevarían a la planta baja. Marco desesperadamente el botón del ascensor.

— ¿te vas tan pronto? Y solo —exclamo Harry, que se había dado cuenta de la actitud de Tom.
— No me siento muy bien Sr. Bort Lo veré el lunes para la reunión —dijo el mayor de los Kaulitz, que se apresuro en entrar al interior del ascensor y cerrar las puertas, impidiendo que Harry pudiera responderle.



** Flash Back **

— ¡¡Vamos Tom!! —me gritaba entusiasmada, aun no entiendo como ella puede ser mas rápida que yo, si ella tiene una pierna quebrada.
— ¡Te alcanzaré y ya no podrás escapar de mí! —amenace y ella rio con tantas ganas que me hizo reír también, entonces me di cuanta que me encanta hacerla reír, me gusta verla tan sonreír.
— Eso ya veremos Kaulitz —soltó, y salió corriendo tan veloz como su yeso se lo podía.

Apresurado subí la pequeña colina, casi me caigo en el camino pero logre llegar a la cima. La busque con la mirada pero a ella no la vía.

— Abigail —llame, pero ella no me respondió. Camine entre la vegetación, tenía un mal presentimiento— ¡¡Abi!! —volví a llamarla.

— ¡¡Tom!! —escuche su grito, al otro lado de la colina. Corrí hacia el sonido de su voz. Entonces la vi caída sobre el césped.
— ¡¡Abigail!! —grite asustado, corrí rápidamente hacia ella— ¿estas bien? ¿Te duele algo? —pregunte apresuradamente, sentándome a su lado, ella solo se quejaba. Estoy a punto de ir a buscar ayuda cuando noto que su quejido cambia a una risa.
— Que tonto eres Kaulitz —soltó Abigail entre risa, yo me enoje muchísimo— no te vayas —dijo al verme ponerme de pie.
— Eres... eres... —buscaba una palabra para insultarla pero no podía, no podía y no quería hacerlo. Abigail esperaba.
— ¿Qué soy? —insistió, sé que quiere pelear conmigo, me encantaría corresponder a su deseo pero ya no puedo, aunque quisiera, no puedo pelear con ella.

Volví a sentarme a su lado, mantuve mi cara de enojo para ella. Abigail me mira desafiante al reto que jamás le diré. Me acerque a su rostro y le dije lo que sentía.

— Eres Todo —

** Fin de Flash Back **


— Son casi iguales —murmuro Tom pensativo y sus ojos se humedecieron ante el recuerdo de Abigail— Por qué tuviste que irte, apenas eras una niña... —musito al amor de su infancia.

La puerta del ascensor se abrió y Tom salió del edificio. En su corazón el recuerdo de Abigail había regresado con la mirada de esa desconocida mujer.

Pero él no era el único quien recordaba al amor de su infancia....


Continuara...

Kampf der Liebe - Capítulo 11 (parte 2)


Heidi: ah… —suspiro— como quisiera que fuera ese bombón me vigilara de cerca… —bromeo.
Megan: ay ¡¡HEIDI!! Solo piensas en eso, que no estas de novia ¿acaso? —
Heidi: eso no cuenta, además él otro esta lejos, así que tengo a aprovechar… —continúo divertida.
Megan: si…si…si —no le dio importancia de lo que decía su hermana

Termino de tomar su café, y Heidi recordó algo, se levanto de repente.

Heidi: Meg, casi me olvido de decirte que llamo Helena, viene para acá —
Tía Dalma: que buena amiga es ella, vino a visitarte todos los días que estuviste internada… —comento
Heidi: pero Tu Amigo “raro” jamás vino… —
Megan: él esta ocupado con trabajo, por eso él no puede estar aquí y ¡¡¡no le digas así a Bill!!!! —
Heidi: mmm…no lo creo, según Mi Amorcito (Andreas), ellos están en Francia, haciendo no se que cosa. Para mí que ellos están de fiesta en fiesta y te miente para no verte en el hospital y evitar que lo aburras… —
Megan: yo que vos no hablaría tanto…por que se de alguien que aprovecha que no esta el novio para “salir de trampa” por ahí… —

Las hermanas se miraron con desconfianza y permanecieron en silencio, cada una inmersa en sus pensamientos.
A Heidi le disgustaba que su hermana sepa, que ella le era infiel a su novio, pero no le convenía hacer enojar a Megan, por que sabía que era capaz de contarle a Andreas todo la verdad, pero ambas se prometieron no revelar, si ella guardaba en secreto el nombre de la que había intentado asesinarla y ocultárselo a Bill para que él no se preocupe.
En cambio a Megan, su pensamiento más recurrente era el hecho de no saber, si Bill estaba enterado de su incidente, porque era cierto él jamás fue a verla o por lo menos un mensaje de texto para saber como estaba ella. Nada.
Pero el estruendoso sonido de la caída de una persona la distrajo de sus pensamientos.
Todas miraron la puerta, y vieron como una sombra aparecía y desaparecía.
— ¡¡¡AY!!! —fue lo único que escucharon del otro lado de la puerta. No se sorprendieron al ver a Helena quien entraba, intentaba de arreglarse la ropa y su cabello que estaba todo enmarañado.
Helena: hola… —saludo—…vieron lo que hay en el pasillo… —señalando hacia esa dirección.
Megan: no… ¿por? —
Helena: ah…pues tendrías que verlo —tomo del brazo a su amiga y la llevo hasta el corredor de su habitación.

Cuando salieron, Megan se sorprendió lo que vio, en todo la extensión del pasillo, de punta a punta. El piso estaba tapado por una alfombra de ramos de distintas clases de flores. La gran mayoría de los pacientes de las habitaciones contiguas se habían parado junto a las puertas para ver extraño espectáculo de color y de aromas.
Helena se acerco a diferentes ramos y les saco las tarjetas que estas tenían.

Helena: mira, todas dicen lo mismo —su amiga tomo las tarjetas y las leyó:


“MI ÁNGEL de luz que iluminas mi oscuridad… mas allá de la cruel distancia que nos separa… deseo fervientemente volverte a ver fuerte y que juntos podemos luchar contra la tempestad”


Firma BK.



Helena: ves todas con la misma firma BK. —dijo a su amiga. Esta se había quedado en silencio y en unos instantes sus ojos se nublaron y unas lágrimas resbalaron por sus mejillas— ¿estas bien? ¿Qué lloras por esto? —señalando a todos aquellas flores.
Megan: si, jamás nadie había tenido un detalle así conmigo… —miro a Helena, y una gran sonrisa se apodero de ella —
Helena: entremos por que ya nos están odiando las enfermeras… —observo a una de ellas, esta le hablaba diciéndole que saque esas flores—…no entiendo alemán —cerro la puerta y se hecho a reír— ¿Qué deseas hacer con tu flores? Porque yo las vendo y gano plata para alquilar un departamento —bromeo.
Megan: las mandaría a casa, sino les es molestia tía —ella acepto animadamente, no así su hermana.
Helena: ok, me encargo de eso, antes de que te echen del hospital y te pongan una infracción por obstrucción del trancito del pasillo…-. Le dio un beso en la mejilla— nos vemos —se despidió y salió de la habitación.
Tía Dalma: fue Bill el que te envío todas esas flores ¿verdad? —
Megan: si… —sus ojos le brillaron al pensar en él— si…fue él, ¿Qué te sucede Heidi? —vio a su hermana muy seria.
Heidi: a ¿mi?... —intentaba ocultar su malestar—…nada ¿Por qué lo decís? —
Megan: porque estas muy sería. Que no te alegras que al final “mi amigo” si se haya acordado de mí —
Heidi: ah…si, me pone contenta eso —le mintió, la verdad le tenía envidia, su novio jamás le había hecho un regalo de ese tipo y lo que más le molestaba era que Bill lo haya hecho ese tipo de presente, eso que era tan solo amigo de Megan.

La tarde se volvió noche…y la hora de las visitas habían llegado a su fin. Una vez que Megan estuvo sola…una extraña sensación la invadió, era un tenue calor que iba más allá de sus cobijas, le parecía tan real el calorcito que la envolvía como si alguien la estuviera abrazando en ese momento… pronto concilio el sueño.


Continuara...

Kampf der Liebe - Capítulo 11 (parte 1)


Tom: ¡¡Bill!!...despierta por favor —sacudía rápidamente el cuerpo de su hermano. Asustado, corrió a buscar un vaso con agua, que afortunadamente sirvió para despertarlo.
Bill: tengo que ir a verla —fue lo primero que dijo.
Tom: de acuerdo, pero antes tenemos que ir al estudio. Lo siento —
Bill: Tom, el trabajo esta después ahora lo que importa es la salud de Megan —se preparo para salir pero su gemelo se había quedado parada, sin moverse siquiera—Tom vamos —insistió, pero este movió negativamente la cabeza—…no me hagas esto. Si no quieres acompañarme, esta bien pero dímelo… —
Tom: Bill, hoy era la reunión con los nuevos productores y no le gustaron tus actuaciones en público, me pidieron que te dijera que si no eres más profesional, te van a suspender por unos meses el sueldo —
Bill: siempre fui profesional…y ¿Qué malas actuaciones?, si soy lo más prudente posible. No entiendo —
Tom: fue en la ocasión en que detuviste la gira por Latinoamérica, por dos semanas para volver a Europa ¿Qué hiciste en esas dos semanas que desapareciste? —
Bill: no recuerdo pero, eso no volverá a pasar… —
Tom: ok, pero no me digas a mí sino deciles a ellos bobo —camino hacia la cocina, le seguía hablando—Eso los enojo, les hiciste perder dinero y sin mencionar el ataque de pánico que tuvo David cuando se entero que habías desaparecido y que nosotros tuvimos que aguantar, sino hubiera sido por ese email que nos dejaste a los tres hubiéramos pensado que nos abandonabas —
Bill: como se te ocurre eso, jamás dejaría la banda, pero ahora lo que más me interesa es saber el estado de Megan —en ese momento su celular suena, al atender reconoció la voz se manager David, este le pedía que con urgencia fuera al estudio, tenía que hablar con él personalmente, Bill le pedía que le dieran tiempo, necesitaba hacer algo antes pero David no entraba en razón, a su pesar, él tendría que ir al estudio.

En el estudio:

David: hola, que bien que hallas llegado Bill —le dijo al verlo entrar al estudio.
Bill: ¿Qué es lo que necesitas…David? —
David: te llamaba para comunicarte; además eres el único que me faltaba avisar; mañana tienen una presentación en televisión en Francia —anuncio.
Bill: ¡¡ ¿Qué?!! Pero mañana, porque no me avisaste por celular y me hubieras ahorrado la venida al estudio… —dijo enojado.
David: no te pongas así, ahora podemos charlar con algunos productores que todavía están aquí —dijo señalando al estudio.

Esa noticia le representaba a él, la imposibilidad de ir a buscar a Megan, de tener que dejarla de lado y esa idea lo rompía el corazón, jamás se imagino que en algún momento tendría que poner en una balanza sus dos razones de vida. Pero lamentaba en ese instante su decisión, lo más urgente era su carrera musical.



Mientras tanto en un hospital de Berlín, en la sala de emergencia los médicos intentaban salvarle la vida a Megan.
Unas horas después, los doctores salieron de la sala de cirugía y se comunicaron a los familiares de Megan.

Doctor: La paciente sufrió mucho daño en la traquea y en las principales arterias del cuello, pero lograra recuperarse, aunque su estado es reservado. Pasaran varios días en observación antes de darle el alta —
Tía Dalma: podríamos verla —pregunto angustia pero a la vez aliviada.
Doctor: no todavía no pero mañana podrán verla con gusto —al finalizar se alejo de ellas.

Las dos mujeres se sentaron cerca de la ventana en la gran sala de espera.

Heidi: ay tía… —suspiro— me siento horrible, si no la hubiera dejado entrar a esa desconocida a la casa, nada de esto hubiera pasado —se agarraba la cabeza con las dos mano.
Tía Dalma: mi niña, no te eches la culpa, ninguna de nosotras hubieras sospechado de lo que iba a vaticinar —dijo intentado de consolar a su sobrina, que ya comenzaba a llorar— pero Megan la conocía, ella sabe quien es, cuando ella despierte podremos saber de quien la intento de asesinar —
Heidi: a mí se me hace conocido su rostro pero no lo se, en alguna parte vi su rostro —

Los días pasaron, Megan se recupero rápidamente, pronto ya estaba despierta y caminaba.
En horas le darían el alta pero sin antes que ella hablara con unos policías.
En su habitación, ella se miraba en el espejo del baño, y observaba la cicatriz que le había dejado Erika, dejo impresa en su piel el odio que le tenía. Jamás pensó que el amar a una persona podría hacerle eso. Se sentía muy débil como para enfrentar nuevamente. Lo que le había hecho era tan solo una advertencia de lo que era capaz de hacer por mantenerla alejada de Bill.
Tocaron su puerta y unos policías entraron en la habitación.

Policía (1): Buenos días señoritas… —saludo a Megan como a su tía, dijo el oficial más joven.
Megan: buenos días —contesto, oculto su cicatriz con una bufanda.
Policía (2): señorita debo informarle que debido a los acontecimientos ocurridos…nosotros —señalando a su compañero— la escoltaremos hasta su hogar —
Tía Dalma: eso es una buena noticia después de que nos comunicaran que todavía no la pueden atrapar a esa mujer…que aun anda suelta —dijo indignada.

A los minutos, Heidi entro abruptamente al cuarto, trayendo consigo un café caliente— hola… —le dijo a los policías, y le sonrío picadamente al guardia más joven. Sin dejarlo de observar y coquetearle, se sentó en un sillón al lado de la cama en donde estaba Megan.

Megan: que nos van a poner custodia o algo —
Policía (2): si señorita, por su seguridad y por la de su familia, tendrá a una patrulla con dos policías que resguardaran por su bienestar —
Tía Dalma: pero ustedes estarán las 24 horas vigilando ¿verdad? —
Policía (1): si señora…no se preocupe —esas fueron las ultimas palabras de los oficiales, que se marcharon tan repentinamente como aparecieron.


Continuara...

Monsoon