martes, 29 de octubre de 2013

Encuentro de Ángeles - Capítulo 14


El humo de la ultima pitada broto de la boca de Tom, miro a su alrededor, nada le interesa a excepción de una mujer, que no estaba muy lejos de él.

La mujer de largo cabello rubio también lo observaba, se había dado cuenta de la mirada del joven y se había decidido a coquetear con él. En varias ocasiones la mujer logro hacer contacto visual con Tom y esta le regalaba una seductora invitación, ella deseaba que él se acercara, aceptaría la bebida que él le ofreciera a cambio ella pensaría pasar tal vez la noche juntos.

A diferencia de los planes que esa mujer tenía para esa noche. Tom quería estar solo. Su mirada hacia esa mujer se debía a una razón.

Ella le hacía recordar a alguien, que hacia muchos años no veía.


De pronto sintió una mano en su hombro.

— Sr. Kaulitz, pensé que no iba a venir a la fiesta —mencionó Harry Bort, uno de los ejecutivos interesado en contratarlo para si discográfica— Me sorprende gratamente que haya cambiado de opinión —continuo.

— Yo jamás me perdería de las fiestas que usted organiza —hizo una sonrisa forzada, eso conformo momentáneamente al hombre, que lo observaba con detenimiento— hermosas mujeres —comento, volviendo a sonreír. Tom volvía a sentir la presión de tener que agradar a los demás para obtener un favor, como en era en este caso. Aquel hombre tenía una gran influencia, si él lo aprobaba Tom podría tener un contrato en la discográfica. Aunque para obtener eso debería mostrar su lado más agradable, teniendo en ocasiones que actuar.

— Es verdad, hay de todos los colores, tamaños e idiomas —soltó Harry, haciendo una sonrisa. Para él, todas las mujeres no eran más que objetos que debían ser utilizados para un propósito, en este caso: Debían complacer a todos sus potenciales estrellas— elige la que más te guste —dijo, dándole a Tom una fuerte palpada en la espalda— pero debo advertirte, que si elegís a una chica que ya tenga pareja...deberás esperar a que se desocupe. Al menos que no te importe y quieras compartirla... ya tu sabes... —le guiño el ojo en complicidad a Tom, él solo atino a mover su cabeza afirmando su idea.
Entonces, dándole otra fuerte palmada en su espalda, Harry se alejo de él para dirigirse hacia una cantante.
Tom respiro aliviado cuando lo dejaron solo. Camino hacia el balcón del piso, dejando atrás la música y la fiesta.


Observo la Luna, esa noche en Los Ángeles parecía tener un encanto particular.

— Me dijeron que tocas la guitarra —escucho detrás de él, se dio vuelta y vio a la mujer rubia que él estuvo mirando. Ella camino lentamente hacia él, hasta detenerse a su lado.

— Hace tiempo —respondió Tom, que volvió su vista hacia la ciudad.

La mujer lo observo por largos segundo, en los cuales Tom se sentía terriblemente incomodo. Harto de la situación, se dispuso a irse, diciéndole a la mujer alguna tonta excusa.

— Espera, no te vayas... se quien eres, eres... Kaulitz, el de la banda alemana. Lo recuerdo —soltó la mujer, eso lo detuvo y volvió hacia ella— Eran buenos, me gustaba escuchar-lo —se detuvo a pensar— ¿Y Bill? —pregunto.
Tom no respondió de inmediato porque la mujer volvió a hablar— no importa, me interesa hablar contigo ¿te gustaría? —continuo la rubio, que se había acercado lo suficiente como para besarlo.

La mirada de Tom se paseo por los labios pintados de rojo de la mujer, el juego de seducción que ella estaba realizando, estaba a punto de surgir efecto en él.

Cuando de pronto, él deslizo su vista hasta los ojos de la mujer. La sutil sonrisa que él poseía se borro inmediatamente, frunció los labios con fuerza y se alejo de ella rápidamente.

Cruzo todo el piso hasta llegar a las puertas metálicas, las únicas que lo llevarían a la planta baja. Marco desesperadamente el botón del ascensor.

— ¿te vas tan pronto? Y solo —exclamo Harry, que se había dado cuenta de la actitud de Tom.
— No me siento muy bien Sr. Bort Lo veré el lunes para la reunión —dijo el mayor de los Kaulitz, que se apresuro en entrar al interior del ascensor y cerrar las puertas, impidiendo que Harry pudiera responderle.



** Flash Back **

— ¡¡Vamos Tom!! —me gritaba entusiasmada, aun no entiendo como ella puede ser mas rápida que yo, si ella tiene una pierna quebrada.
— ¡Te alcanzaré y ya no podrás escapar de mí! —amenace y ella rio con tantas ganas que me hizo reír también, entonces me di cuanta que me encanta hacerla reír, me gusta verla tan sonreír.
— Eso ya veremos Kaulitz —soltó, y salió corriendo tan veloz como su yeso se lo podía.

Apresurado subí la pequeña colina, casi me caigo en el camino pero logre llegar a la cima. La busque con la mirada pero a ella no la vía.

— Abigail —llame, pero ella no me respondió. Camine entre la vegetación, tenía un mal presentimiento— ¡¡Abi!! —volví a llamarla.

— ¡¡Tom!! —escuche su grito, al otro lado de la colina. Corrí hacia el sonido de su voz. Entonces la vi caída sobre el césped.
— ¡¡Abigail!! —grite asustado, corrí rápidamente hacia ella— ¿estas bien? ¿Te duele algo? —pregunte apresuradamente, sentándome a su lado, ella solo se quejaba. Estoy a punto de ir a buscar ayuda cuando noto que su quejido cambia a una risa.
— Que tonto eres Kaulitz —soltó Abigail entre risa, yo me enoje muchísimo— no te vayas —dijo al verme ponerme de pie.
— Eres... eres... —buscaba una palabra para insultarla pero no podía, no podía y no quería hacerlo. Abigail esperaba.
— ¿Qué soy? —insistió, sé que quiere pelear conmigo, me encantaría corresponder a su deseo pero ya no puedo, aunque quisiera, no puedo pelear con ella.

Volví a sentarme a su lado, mantuve mi cara de enojo para ella. Abigail me mira desafiante al reto que jamás le diré. Me acerque a su rostro y le dije lo que sentía.

— Eres Todo —

** Fin de Flash Back **


— Son casi iguales —murmuro Tom pensativo y sus ojos se humedecieron ante el recuerdo de Abigail— Por qué tuviste que irte, apenas eras una niña... —musito al amor de su infancia.

La puerta del ascensor se abrió y Tom salió del edificio. En su corazón el recuerdo de Abigail había regresado con la mirada de esa desconocida mujer.

Pero él no era el único quien recordaba al amor de su infancia....


Continuara...

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