miércoles, 30 de octubre de 2013

Encuentro de Ángeles - Capítulo 17


Dos golpes en la puerta fueron suficientes para que Alice lo abriera.

— Pensé que no vendrías —soltó Alice, lanzándole una mirada severa a su amiga. Isabella no le respondió, solo se dispuso a ingresar a la casa, cuando su amiga lo permitió. — No te imaginas como me esta volviendo loca mi madre, que quiere esto... que quiere lo otro, que las bebidas por aquí. Que si... que no y bla bla bla. Estoy a punto de enloquecer —le contó en un segundo. Isabella la mirada sorprendida, era evidente que estaba alterada.

— ¡Cálmate! —le pidió Isabella. Pero eso parecía imposible para Alice, que continuo contándole todos los pormenores que tuvo con los preparativos de su fiesta de cumpleaños.
— No puedo, No puedo...nadie entiende mi estrés —respondió haciendo un pequeño berrinche— Para colmó Víctor me dijo que traerá unos amigos... —remarcó molesta.

Eso dejo a Isabella muda, ella no le había contado a Alice que había invitado a Hank.

— Que mal, que no te haya pedido permiso —respondió Isabella, simulando fastidio.
— Detesto cuando hace eso —siguió Alice.

— ¿Odias qué? —intervino Víctor. Que acaba de ingresar a la sala, en donde estaban las jóvenes. — Vamos, dime hermanita... —se acerco a Alice— la más gordita de todas —le agarro los cachetes y los apretó con fuerza.
— ¡¡Suéltame Bestia!! —se quejo Alice, pero su hermano no la soltaba. Disfrutaba molestarla.
— ¡Ya Basta Víctor! —exclamo Isabella, que sostuvo las manos de su novio, liberando a su amiga.
— Amorcito, no te vi, la vaca de mi hermana no me dejaba verte —dijo Víctor.
— ¡¡Eres un Bruto!! —le reclamo Alice. Le dio un fuerte golpe en el pecho a su hermano y salió corriendo.
— ¡¡”Run, Run Cow”!! (Corre, corre vaca) —dijo, riendo maliciosamente.
— ¡¡Basta Víctor!! —lo regaño Isabella— No puedes decirle eso, que no piensas como puede afectarle...
— No —interrumpió Víctor, haciendo una sonrisa burlona.
— Eres un Idiota —
— Pero aun así somos novios, recuérdalo —le grito Víctor. Vio como ella se iba, subía las escaleras en dirección de la habitación de Alice. Sintiéndose aburrido por estar solo, decidió salir de casa, buscaría “acción” en algún lugar, hasta que decida regresar a la fiesta.

En tanto Isabella golpeaba la puerta de su amiga.

— No quiero verlo —le grito Alice desde el interior— Dile a Víctor que es adoptado —.
— No soy mensajera de nadie. Ábreme la puesta —dijo Isabella. A los segundos, la puerta se abría y ella veía a Alice con los ojos hinchados, había llorado.
— Víctor es un Idiota —manifestó entre lamentos.
— Lo sé —
— A veces me pregunto por qué estas de novia con él, no te merece. Es un Idiota tiempo completo, vos... —señalo a Isabella—...creo que tendrías mejor suerte con el padre de tu hijo que con Víctor —

Eso causo la risa de Isabella.

— Será una suerte si lo encuentro alguna vez. O si supiera de quien es —bromeo y ambas rieron. Sería una gran coincidencia si volvía a ver a ese chico (Bill), pensó Isabella. Entonces recordó los breves instantes que lo vio salir de un edificio, con el rostro golpeado y a esa mujer pelirroja.

— ¿estas bien? —le pregunto Alice, ante el silencio prolongado de su amiga. Ella le respondió sonriendo.



En los primeros minutos de las 9 de la noche, comenzaron a llegar los invitados. En un principio eran parientes de la familia Jonás, luego de una hora, los amigos de Alice llegaron.

— ¡¡Feliz Cumpleaños!! Enana —grito Lion al verla, dándole un fuerte abrazo y un inesperado beso en la boca. Isabella quedo con la boca abierta y a Alice totalmente sonrojada de la sorpresa. — Este es mi regalo, disfrútalo porque son limitados —aclaro sonriente. La cumpleañera, luego de aquel beso quedo por unos instantes tan aturdida que apenas podía decir una frase correcta.

El joven baterista siguió su camino hacia el interior de la casa, hasta salir al jardín. Detrás de él lo seguía Isabella.

— Sé que soy atractivo y atraigo a las mujeres, no creí que tú, Isa, también me siguieras —dijo Lion.
— No pensé que Alice te gustará —lanzo Isabella a Lion, no haciéndele caso a lo que dijo.
— Me gustan todas —sonrió coqueto hacia un grupito de chicas, que bailaban cerca de la piscina.
— Pero Alice es especial — advirtió Isabella, lo tomo del brazo para que le prestara atención. Lion la miro y comprendió sus palabras. Ambos sabían que Alice era la más vulnerable, por ser la más chica de edad. Aunque haya cumplido la mayoría de edad, aun era ingenua para algunos asuntos, pero más que nada para el Amor. — Con ella no Lion, tienes miles de chicas para que te diviertas...
— Isabella no hace falta que me sermonees, fue beso inocente. No creo que ella piense que fue para algo más. Además le dije que era un regalo. Mis besos son muy cotizados por todas y a ella le regalo uno, debería estar feliz por eso —intento explicarse Lion.

Isabella iba a responderle, pero alguien la sorprendió tapándole los ojos.

— ¿Quién soy? —le preguntaron.

Lion que observaba la escena, le resultaba tan absurdo e infantil, que se alejo de ellos. Tomo una copa de la barra de bebidas y comenzó a caminar, alrededor de la piscina. Observando a todas las chicas del lugar. Pero ninguna era lo suficiente linda como para conquistarla. Decepcionado, planeo regresar con Isabella, pero al ver que ella hablaba con un pelirrojo, no se acerco. Sin más remedio siguió su camino hacia a la casa, hablaría con Alice, no quería que ella confundiera el beso que él le había dado.
Estaba a punto de ingresar a la residencia, cuando una chica lo choca. Golpeándole el hombro.

— Discúlpame, no quise lastimarte —se disculpo Lion, apenado por lo sucedido— ¿es-estas...bien? —tartamudeo al preguntar. Eso jamás le había sucedido con una chica. Tal vez ella era Única, pensó sonrojándose.
— Me duele un poco —dijo la muchacha, marco su hombro con los dedos.

Lion aprovecho la oportunidad de poder tocar, aunque sea el hombro, de la hermosa chica. Ella le miraba obsesivamente y le sonreía coqueta.

— ¿Te duele aun? —pregunto Lion, mientras le daba suaves masajes a la joven.
— Si... creo que deberías...


— ¡¡Lauren!! —la llamo Hank. Que caminaba hacia ella. Lion dejo de hacerle masajes inmediatamente. — ¿Qué acaso no puedes dejar de ser tú un momento? —soltó el pelirrojo.

Le lanzo falsa sonrisa a Lion, este lo miro despectivamente.

— Los encantos de mi querida prima, por lo visto son irresistibles para cualquier diablo —dijo Hank a Lion, que decidió irse y no pelear.
— ¿A vos que te importa lo que haga? —reclamo Lauren.
— Supongo que a tu novio le debe importar. ¿Viene? —
— Si, pero más tarde —
— Ésta bien. Ahora necesito presentarte a alguien —dijo Hank, tomando de la cintura a Lauren y empujándola a caminar, la lleva hacia donde esta parada Isabella.


Continuara...

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