miércoles, 30 de octubre de 2013

Encuentro de Ángeles . Capítulo 16


La mañana del 15 de Octubre.

A Isabella Sandoval la despertó una extraña sensación en el cuerpo. Abrió los ojos repentinamente y miro a su alrededor, todo seguía igual de desordenado como la noche anterior. Pero aquella rara sensación persistía. Lentamente se sentó en su cama y una vez que pudo observar su cuerpo. Comprendió que aquello era el primero indicio de su embarazo. Una débil sonrisa se dibujo en sus labios.
Pero aquella se borro cuando escucho la voz de su madre, al tocar la puerta de su habitación.

― ¿“Princesita” ya estas despierta? ―
― ¡Mamá no tengo cinco años! ―exclamo Isabella, desde su lugar.
― Esta bien, solo quería recordarte que es el cumpleaños de tu amiga Alice y creo que deberías…
― Ya lo sé. No necesito que me lo recuerdes ―soltó la joven, molesta al abrir la puerta. Estaba cansada de la actitud entrometida de su madre.
― Baja. Anita te servirá el desayuno ―se limito a decir.

Isabella estaba a punto de cerrar la puerta, cuando su madre regreso y trabo la puerta con la mano.

― Isa ¿te sientes bien? ―
― ¿Qué? ―dijo sin entender.
― Te ves pálida, como si estuvieras enferma. Puedo pedirle al Dr. Madison que venga a verte, si es que te sientes mal ¿te duele algo? ―hablo Susan.
― Estoy bien Ma, no llames a nadie ―se apresuro a responder, estaba nerviosa, temía que ella se diera cuenta― Dormí mal, tuve una pesadilla y no pude dormir bien. Es eso ―continuo, intentando de explicarle.
― Bien ―respondió suavemente. Isabella sabía que no le creía porque su mirada se lo decía. ― Iré a la editorial pero regresare para ir a la casa de tu amiga ―siguió. Le dio un pequeño beso en la frente y se marcho.

La joven quedo unos instantes pensativa. No estaba segura cuanto podría seguir sosteniendo su secreto, teme que su cuerpo la delate primero. Cerró la puerta y se dispuso a cambiarse de ropa. Al bajar las escaleras hacia el comedor, se encontró con su doméstica Ana.

― Buen Día Ana ¿Cómo estas? ―le pregunto amablemente, ella era una de las pocas personas a las que Isabella quería sinceramente porque fue la que estuvo con ella desde que tenía memoria.
― Muy Bien Isabella ―respondió con el mismo cariño, dejándole el desayuno servido― Hace unos minutos llamo Alice y le pidió que vaya a su casa lo más pronto que pueda ―le comunico, en la medida que sentaba al frente de la joven, para compartir unas tasas de Té.
― Muchas gracias Ana, pronto iré a verla ―dijo haciendo una sonrisa― Alice debe estar enloquecida con todos los preparativos de la fiesta ―rio.

Por varios minutos, ambas mujeres charlaron de variados temas, hasta que terminaron con las rondas de Té.

― Hablare con mi padre, no te preocupes. Ten el día libre y visite a su hija. Felicidades por su nueva nietita ― le dijo Isabella. Se levanto de su asiento y recogió el bolso que tenía preparado para salir. La dio un abrazo y un beso a Ana, y camino hacia la puerta principal de la casa.
― También debo felicitarla… ―dijo Ana, deteniendo a Isabella.
― ¿Cómo? ―soltó confundida Isabella.
― Por su embarazo ―continuo Ana, sonriendo de felicidad, pero al ver la expresión de pánico en el rostro de Isabella, dejo de sonreír y comprendió su situación. ― Aun no se lo dijiste ―murmuro, Isabella no respondía, estaba sorprendida de que ella haya notaba su estado con tan solo verla. << ¿Tan evidente es? >>, se preguntaba la joven. La mirada amorosa de Ana se había vuelto en una compasiva.
― No te preocupes, no le diré nada… ―. Ana contuvo a la joven con un abrazo.
― No voy decirle nada… ―soltó tajante. Los ojos de la mujer se poso en Isa, en ellos se podía notar el asombro.
― Tarde o temprano tu cuerpo dará más y más evidencias de tu condición ―dijo con severidad Ana.

― Antes de que algo se me note, me iré ― lanzó Isabella. Su fuerte determinación, le hizo saber a Ana que hablaba muy en serio.
― Si lo haces, tus padres se preocuparan tanto que enloquecerán ―.
― Ay Ana, ellos no se preocupan por mi… y si alguna vez lo hicieron fue porque debía estar sana para alguna de sus reuniones sociales ―exclamo enfadada Isabella. Quien se soltó de los brazos de su cuidadora. No quería seguir perdiendo el tiempo, Alice la necesitaba. ― No les diré nada por la simple razón de que ellos jamás me entenderán. Lo siento Ana, pero no me importa si Susan o Jorge me retan o quieran encerrarme en un convento —continuo categórica, Isabella no daría más explicaciones.
Retomo su camino hacia la puerta y salió de la casa en dirección al hogar de su amiga, Alice.

Mientras caminaba, su mente repasaba lo que le dijo a Ana. Estaba decidida, ella no dirá ni una palabra sobre su embarazo a sus padres. Lo único que le preocupaba era en la palabra de Ana, será capaz de guardar su secreto...


Continuara...

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Monsoon