sábado, 26 de octubre de 2013
Encuentro de Ángeles - Capítulo 9
Capitulo IX
“Revelaciones”
Sentado en el banco de un paseo del Upper East Side (Nueva York) Bill intentaba recuperarse de la golpiza que le había propinado su gemelo. Luego de unos segundos de estar allí, mira a las personas que transitan el lugar y algo llamo su atención.
En la vereda del frente vio algo, que dejo a Bill con los ojos bien abiertos por la sorpresa. No puede creer lo que ve.
De inmediato se puso de pie. Con la mirada fija en lo que ve, lentamente se encamina hacia él.
Ve que se mueve e intenta apresurar su paso, a pesar de sentirse adolorido por los golpes, trota para alcanzarlo.
Cuando esta a unos pasos, camina unos metros detrás de la persona que lo tiene atónito, lo mira y no comprende lo que sucede.
Estira su mano...
— ¿Georg? —suelta con cierto temor, al tocarlo.
El sujeto se da inmediatamente y lo mira extrañado.
Bill se había equivocado.
— Perdone, lo confundí con otra persona —se disculpa Bill y deja ir a ese hombre que tenía un gran parecido con su ex amigo.
¿Qué fue eso?, pensó el joven. Que se había quedado detenido en la vereda. Se sentía confundido por lo sucedido pero había algo más que estaba comenzando a sentir pero él no quería admitir.
El dolor en su rostro le hizo recordar su mal estado, debía curar sus heridas pero no iría a un hospital porque al registrarse los periodistas se enterarían que él esta allí y lo acosarían. Y él no quería iniciar otro escándalo.
Comenzó a caminar en dirección de regreso al departamento de Lauren. Aunque Bill no quería regresar por temor a ver a Tom allí pero debía hacerlo...sus maletas y su dinero estaban en ese lugar.
Durante el trayecto hacia los edificios, alguien reconoció a Bill y lo seguía a la distancia, sin que él se diera cuenta.
Cuando llego al edificio, vio que ya no estaba Tom.
— ¿A dónde te fuiste? —le pregunto Lauren con preocupación, fue hasta él y tomando su mano lo llevo hacia el interior.
— Necesitaba estar solo —respondió Bill, que cansado se dejo caer en uno de los pequeños sillones del living.
— Está bien... —suspiro— mira como te dejo, el imbécil de Tom —comento la pelirroja al observar detenidamente el rostro de Bill, quiso tocar con sus dedos el hinchado labio de él pero la esquivo. — ¿te duele mucho? —
Bill solo respondió moviendo la cabeza afirmativamente.
Entonces, Lauren busco en el baño el botiquín de los primeros auxilios para curar sus heridas.
— Ese idiota te destrozo la boca... —dijo la joven al regresar a la sala, pero entonces se dio con la sorpresa de que Bill ya no estaba allí...ni sus maletas.
*
En tanto, sobre la vereda del frente del departamento de Lauren, una persona observa.
Mira el edificio y sonríe.
— ¿aquí vives? —se pregunto.
De repente, ve a Bill salir del edificio con maletas en mano y se esconde detrás de unos árboles para que el joven no descubra su presencia.
Con la mirada, sigue los pasos del joven hasta que se detiene para tomar un taxi, nota que su rostro esta lastimado y se pregunta porqué. Mantiene su atención en él hasta que se marcha en el vehículo.
— Wow... esto es muy extraño...—se dijo a si misma.
Salió de su escondite y volvió a mirar al edificio con una suave sonrisa.
— ¡¡Hey!! —escucho de repente, alguien la llamaba. Era una chica pelirroja. — Disculpa, pero viste a un chico con maletas en mano —le consulto la mujer acercándose a Ella.
Se pregunto quien era esa mujer y que relación tiene con aquel joven, que vio salir del edificio.
— Acaba de subirse a un taxi —le respondió a Lauren.
— Muchas gracias —dijo brevemente y se alejo de Ella, quien la siguió con la mirada hasta que la pelirroja desapareció al doblar la esquina.
Luego de unos instantes, la joven retomo su camino, en dirección a la sala de ensayos.
Cuando estaba a metros de la sala, una persona la intercepta...
— ¡¡Isa!! —la llaman con un agudo grito.
— Alice ¿Qué te pasa? —soltó Isabella con preocupación, la agitación de su amiga no era normal.
— Dylan...es Dylan... se enteró y quiere dejarnos... —le dijo apresuradamente Alice.
— ¿Cómo que se entero? Yo lo supe ayer... ¿Quién se lo habrá dicho? —murmuro Isabella e inmediatamente miro a su amiga.
— Yo no dije nada, te lo prometí —respondió seriamente Alice.
Isabella decidió creerle, sus años de amistad le había demostrado que Alice era confiable.
— Tienes que convencerlo a que no lo haga —le pidió Alice, quien había tomado del brazo a Isabella., ella simplemente movio la cabeza y comenzaron a caminar hacia la sala.
El lugar era pequeño e incomodo para realizar ensayos, pero era el único lugar que ellos podían pagar.
Al ingresar a la sala, las jóvenes vieron a Dylan guardar sus instrumentos.
— Pensé que estaríamos juntos —soltó Isabella para llamar la atención de su compañero.
— Eso mismo pensé, pero me equivoque —respondió el joven rubio, que se dio vuelta para mirarla— creo que eramos una banda, que debíamos ser los mas fieles y sinceros...pero... –se callo unos instantes, necesita controlar la bronca que sentía. — ¿Cuándo pensabas decirnos que estabas embarazada? ¡Cuando estuvieras de 9 meses! (¿?) —le reclamo Dylan.
— juro que iba a contárselo...pero...
— no me interesa tus excusas , al menos sabes quien es el padre (¿?)—interrumpió Dylan.
Isabella no iba a responder, primero por su orgullo y segundo... porque aun no estaba segura de quien esta embarazada, de su novio o de aquel joven que vio ese día...
Continuara...
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