domingo, 27 de octubre de 2013
Dark Love - Capítulo 10
Las palabras de Zuria se elevan ante la increíble historia del pasado de Giselle, muy ligado al de ella también.
La miro absorto...haciendo mió cada parte de esa historia.
Aquella chica de brillantes ojos verdes, escondía un secreto ancestral en su sangre...el legado de una herencia ininterrumpida de ángeles se inscribía en su piel, haciéndola especial entre los mortales de la tierra.
Pero solo Zuria, amiga de toda la vida conocía la condición de Giselle...porque por un pacto antiguo de sangre juraron nunca revelar aquel legado por temor a ser eliminados por aquellos que se alimentan de su sangre, demonios que toman su sangre para fortalecer su poder y eternidad...aquellos que hoy se los conocen como vampiros...
Ocultarse fue su única opción para estar en el mundo mortal, transformarse en un humano más era la salvación, cambiando por fin sus alas blancas en simples marcar que simulan ser dibujos en la piel, abandonando la eternidad de la soledad por la compañía del amor de una vida mortal...
Pero todo puede cambiar...un simple beso del ser correcto puede desatar la verdadera naturaleza de la sangre...
Entonces en ese momento note mi participación en la historia...
Mi gesto había causado su transformación..., en palabras de Zuria por ser yo un ángel de muerte, sentí una incontrolable atracción hacia ella...porque Giselle en su sufrimiento estaba más próxima a mi condición (la muerte) por esa razón la bese y fui el culpable de que una parte de ella muriera... su costado lleno de luz murió cuando la bese y solo oscuridad quedo en el alma de Giselle.
La oscuridad y el odio la consumieron...haciendo que pierda su milagrosa sangre de vida, quedando sola en ella una sed de venganza que yo mismo había implantado en su corazón.
Era inagotable mi tristeza, era yo el culpable de su terrible cambio...y ahora que más cambios sufriría por mi causa...
Zuria fue claro con ello, Giselle dejaría de ser un ángel de luz para convertirse en un ángel caído...un ángel de oscuridad...
Nunca más sería la misma, concluyo.
Esas palabras permanecieron clavadas en mi mente...Giselle nunca más sería la misma...
De pronto, una de las mujeres nos interrumpió.
-...Zuria...la estamos perdiendo...-exclamo la mujer, eso nos alarmo a todos, que nos pusimos de pie inmediatamente.
- Isis... ¿no estarás pensando en hacer...”eso”?...-cuestiono Zuria llevando sus manos a la boca.
- ¿hacer que?...-pregunto mi hermano Thomas.
- no hay opción, tengo que hacerlo...pero necesito de tu ayuda...Dis Pater...- pidió Isis con la mirada esquiva, sin decir palabra me acerque a ella pero Zuria me tomo del brazo.
- ¿no le hagas más daño?....-suplico y eso me dejo desconcertado. Pero Isis me empujo hacia la habitación en donde estaba Giselle, al entrar vi a la otra joven bruja, Samantha. Ella elevaba las manos y pronunciaba un extraño canto, al acercarme al mesón negro, estaba Giselle...seguía recostada, estaba inmóvil pero me sorprendió encontrarla desprovista de su vestimenta solo un traslúcido manto negro la cubría.
- ¿Qué es lo que tengo que hacer?...-pregunte a las mujeres.
- debes...revivirla...-dijo Isis, entregándome una filosa daga, la mire unos instante sin saber que hacer con ella. -...debes cortar sus alas...-me aclaro. Eso me dejo mudo, que retrocedí unos pasos.
La extraña alabanza que pronunciaba Samantha iba en aumento, su voz se hacia cada vez más ponente y como resultado de ello, el cuerpo de Giselle comenzó a moverse...primero suave pero en la medida que Samantha continuaba con el conjuro el cuerpo de Gisel empezó a convulsionar en forma violenta...
Temí que por esos movimientos se hiciera mas daño...pero que inútil pensamiento si yo era el causante de tanto sufrimiento.
De repente...el cuerpo de Giselle se levanto por sobre la mesa y levito por unos instantes, dejando caer el velo que cubría su cuerpo, la desnudez de su piel se cubrió de una sombra negra...que se separo de su cuerpo y formo dos magnificas alas, de plumas negras.
- es el tiempo...-me señalo Isis, tuve que subirme al mesón para estar a la altura de Giselle, que parecía dormir suspendida.
Tome la daga y me acerque con cautela a ella, debía esperar el instante seguro en que Samantha terminara el conjuro, así poder realizar el corte.
Todo mi cuerpo tiembla por el miedo y el deseo de tocar su piel.
De pronto el silencio... esa era mi señal, Samantha había dejado de pronunciar palabras, respire hondo y con todas las fuerzas de mi ser, empuñe el arma y corte su ala izquierda, que rápidamente comenzó a brotar un liquido negro como su fuera sangre, Giselle no reaccionaba, termine de cortar su ala e inmediatamente continúe con el ala derecha...esta me costo más cortarla...creo que porque mientras intentaba de ver el rostro de Gisel que comenzaba a expresar dolor ya que una lagrima salio de sus ojos.
Estoy a punto de terminar cuando sin previo aviso Giselle se da media vuelta y me enfrenta, sus ojos negros ya no existían solo su mirada de cansados ojos verdes me miraban.
- no dejes que Giselle te perturbe...termina lo que estas haciendo...-me grito Samantha, pero ya era tarde...había algo en Gisel que me hacia olvidar lo que estaba haciendo, deje caer la daga a la mesa y seguí mirando sus ojos.
- ¡¡William!!...corta su ala...ella puede consumirte...-exclamo Isis y eso me hizo reaccionar, tome la daga y abrazándola termine de cortar su ala derecha, entonces Giselle profirió un grito desgarrador y se desmayo en mis brazos.
- ay William...por un momento pensé que no lo harías...-soltó aliviada Samantha en la medida que me ayudaba con Giselle.
- eso mismo pensé...-respondí con una débil sonrisa, las dos mujeres cubrieron el cuerpo de Gisel y me pidieron que la llevase hasta un nuevo cuarto en donde pudiera descansar.
Alzando nuevamente a ella, la lleve hasta su nueva habitación, tuve que atravesar la sala y allí la vieron Thomas y Zuria que se acercaron para verla.
- ¿Cómo esta?...-soltó Zuria evidentemente preocupada.
- esta débil pero se recuperara...William tuvo que cortarles las alas para que deje de ser un ángel en cuerpo...aunque lo sigue siendo en sangre...-aclaro Isis.
Zuria se puso pálida y Thomas tuvo que sostenerla.
- ella aun corre peligro...por su sangre...-exclamo con lagrimas a puntos de estallar.
-...no temas...que nadie podrá hacerle daño...-dije para calmarla.
-...yo te protejo...-dijo Thomas y eso hizo sonreír a Zuria.
Con la compañía de Samantha, deje a Giselle reposar en la cama de una habitación.
- ¿Por qué tuve que hacerlo yo?...-le pregunte cuando termine de arroparla.
- tu eres quien le hizo esto...eras el que debía terminarla...-soltó mirándome de reojo.
- puedo saber ¿Por qué no puedes mirarme a los ojos?-
- tu eres un Dis Pater y se que atrapas a tus victimas seduciéndolas con tu mirada... nosotras las hechiceras no somos inmunes a tu poder...como los ángeles, a los cuales tienes que besar para matarlos...-dijo Samantha intimidada. Me acerque a ella y toque su hombro.
- no me tengas miedo...yo no quiero hacerte daño...y no voy a matarte...-dijo soltando una sonrisa-...quiero agradecerte por ayudar a Giselle...sin ustedes...ella de seguro que hubiera fallecido...-agradecí y le di un fugaz abrazo. – Pero por favor, mírame a la cara que me siento extraño...-le pedí, entonces me aparte de ella y camine hacia la salida de la habitación.
- será mejor que te cambies...estas todo manchado...-comento Samantha mirándome fijamente a los ojos, mire mi ropa y era cierto, estaba empapado por esa sangre negra.
- tienes razón...-sonreí y salí de la alcoba, me dirigí al baño.
Preparé la ducha y me metí en ella...el agua helada caía sobre mi piel pero no sentía frío, eso me extraño.
La puerta se abre y se cierra por un segundo.
- veo que ya descubriste quien eres William...-escuche la escalofriante vos de Atkin, él estaba en casa...
Continuara...
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
-
Prologo Todo lo nuestro inicio hace mucho tiempo, en secreto. Al principio eran encuentros esporádicos, una noche y nada más. Luego paso mu...
-
En el momento en que Bill bajo uno de los breteles de mi vestido y expuso mi hombro, dejo en mi piel el primer beso. Era tan ...

No hay comentarios:
Publicar un comentario