miércoles, 23 de octubre de 2013
Kampf der Liebe - Capítulo 3
Capitulo 3:
El aroma a rosas invadía toda la casa hasta las habitaciones en el segundo piso, si había algo que le gustaba a tía Dalma, eran las flores, por esa razón en cada rincón del lugar se hallaba un ramo.
En su cuarto Megan se despertó con los primeros rayos de sol que entraban por las ventanas a pesar de las gruesas cortinas, su hermana entró a su habitación sin llamar a la puerta, eso le molesto un poco y se tapo la cara con las sabanas.
Heidi: vamos dormilona, levántate que hoy salio el sol, después de varios días de llovía —corrió las cortinas del ventanal y se sentó a los pies de la cama, quedando en silencio, observándola— vamos ya esta el desayuno servido en el comedor —y le quito las sabanas de un solo tirón.
Megan: no… déjame dormir unos minutos más… —lo dijo somnolienta. Se dio la vuelta y siguió durmiendo— Ya voy a bajar —fue lo último que dijo.
Unos minutos después, la joven bajo las escaleras y logro divisar a su hermana y su tía desayunando, ambas tenían que ir a trabajar en la cuidad, al estar Megan sola en la casa, aprovecharía los días que le quedan de vacaciones antes de iniciar la facultad, para hacer todas las actividades que le gustan, como escribir cuentos, siempre soñó con ser escritora o tocar algún instrumento.
Al sentarse en la mesa, noto que el café que tenía al frente suyo, estaba frío; miro desoladamente a Heidi, que comía una tostada, esta al mirar a su hermanita, arqueo la ceja.
— ¡¿Qué?! —le pregunto con la boca llena— estaba calienta cuando te lo serví hace unos minutos —
Megan: bueno, ya me voy a volver a servir —se levanto lentamente y se volvió a servir el café— saben que soñé algo loco —comento a su hermana y a su tía.
Heidi: no me interesa… —
Megan: nadie pidió tu opinión —
Heidi: ok… ¿Qué soñaste? —
Megan: soñé con una cara —
Heidi: ¿?
Megan: si…Con una cara. Lo peor es que me acuerdo como era —
Heidi: ooohh estonces para que me lo cuentas. No tiene gracia —
Tía Dalma: no espera…A veces los sueños pueden decir algo importante. Aunque sean muy cortos. Meg ¿tan solo viste un rostro? —
Megan: si tan solo vi a una persona. Divisé su rostro pero no recuerdo como era, ni siquiera se si existe o tal ves lo vi en la televisión, ya no sé —
Tía Dalma: mmm...Esta difícil…no se lo que quiere decir —
En el rostro de Megan, se reflejo la decepción ante aquel fallido análisis de sueños, pero siguieron desayunando. Pronto Heidi se marcho a trabajar a una tienda de ropa en el centro de la ciudad y su tía se dirigiría a su estudio de arte, a trabajar sobre unos proyectos, por lo tanto Megan se quedaría por toda la mañana sola, ese tiempo libre lo aprovecharía para hacer lo que le gusta.
Cerca del mediodía, Megan estaba recostada en el césped del jardín, disfrutando de la pasividad del lugar, se sentía de lo más relajada, con el calido sol acariciándole la piel, una suave frisa movía su oscuro pelo ondulado, todo parecía tan quieto, tan tranquilo, y un largo suspiro salio de su cuerpo, todo parecía perfecto.
Pero cambio cuando un fuerte grito proveniente de la casa de al lado, llamo su atención y la expulsó de aquella paz que disfrutaba.
Se levantó apresuradamente por el susto, no sabia lo que pasaba, hasta que de pronto vio que unos arbustos comenzaron a moverse escandalosamente eso le dio más temor pero a la vez le causo una gran curiosidad, por eso lentamente se acerco a arbusto que no paraba de moverse, cuando estuvo a unos centímetros de el, un cuerpo lleno de pelos salio y le salto encima, derribándola al suelo, ella dio un estridente grito pero se calmo, cuando identifico lo que era, se trataba de un perro, que le estaba lamiendo la cara, al parecer se había escapado de su dueño.
El perro blanco con manchas de color marrón, la observo, y salio correteando por el jardín, moviéndole la cola, ella al poder incorporase que sorprendida por la actitud del lindo canino, que la invitaba a jugar, en ese momento por el frente de su casa paso un chico que miraba para todas direcciones, parecía estar preocupado, ella lo miro fijo y supo que se trataba del dueño del cachorro. Lo llamó pero el joven siguió su camino. Unos segundos después el muchacho reapareció por el portón de la casa de Megan, el joven alto y delgado observo la escena que tenía frente a sus ojos, vio como la muchacha jugaba con su perro que hacia unos minutos se la había escapado, se alegro cuando la joven lo diviso y finalmente se acerco a el.
Megan: hola, este es tu perro ¿vedad? —señalo al canino que se estaba recostado en el césped.
— si… es mío, se me escapo cuando quise que entrará a mi camioneta, gracias —contesto el desconocido.
Sin más alboroto Megan le entrego el perro al joven, ella se quedo mirándolo fijamente, en ese momento se dio cuenta de lo hermoso y delicados que eran los rasgos del rostro de aquel muchacho, con unos ojos misteriosos pero a la vez dulces como la miel. La insistencia de la mirada de Megan provoco que el joven se sonrojara y con voz suave le dio las gracias y se marcho pero se detuvo en seco y volvió en donde estaba ella.
— discúlpame, no me presente, soy tu vecino, vivo al lado —señalo la casa de la derecha, la observo con detenimiento— pero tú eres nueva, jamás te vi por el vecindario —comento el chico.
Megan: soy nueva…me llamo Megan y soy la sobrina de Dalma Ehrenfeld, hace unos días nos mudamos aquí, mi hermana y yo —le extendió la mano para saludarlo
— mi nombre es Bill —pronuncio, al devolverle el saludo, sintió la suavidad de sus manos, que le resultaron muy lindas de tocar y no fue lo único que la gusto de su nueva vecina, porque se quedo mirándola fijamente a la joven, parecía haber quedado hipnotizado por los intensos ojos verdes de la muchacha.
Bill: gracias por rescatar a mi perro… —dijo finalmente.
Megan: eehh…de nada…tengo que regresar a la casa. Fue un gusto haberte conocido Bill, bye —
Ella se había puso incomoda ante la situación y regreso a toda prisa a la casa.
Lentamente, Bill y su mascota regresaron a su casa, pero antes de entrar a la propiedad, el joven beso a su perro y le dice al oído: gracias, por ti la conocí —
Su hermano gemelo lo esperaba impaciente en el umbral de la casa.
Tom: te tardaste una eternidad, ¿Dónde estaba Scotty? —
Bill: en lo de la vecina, lo encontró Megan —
Tom: ¿Quién? —
Bill: la vecina —
Tom: ¿Qué tenemos una vecina nueva? ¿Es linda? —
Bill: es la sobrina de Dalma y acaban de mudarse junto con su hermana —
Tom: ¿tiene hermana? ¿Y es linda? —
Bill: siempre con la misma pregunta pareces tonto “¿es linda?” —
Tom: pero es que no me has contestado idiota. Por eso te vuelvo a preguntar —
Bill: si lo es. ¡Conforme! —
Tom: mmm…Hasta que las conozca bien. Recién me voy a conformar —se mordió el labio, su hermano ya sabía a que se refería con “conocerlas bien”.
Los gemelos se prepararon para salir, se encontrarían con Andreas para tomar algo, en algún pueblito en donde no lo reconocieran y pudieran estar tranquilos, sin paparazzi que los persiguiera.
En un bar, los tres amigos se reían, recordando viejas anécdotas de la infancia, hasta que Andreas cambia de tema.
Andreas: ¿Qué planes tienen para esta noche? —
Los Gemelos respondieron al unísono: nada —
Bill pensó: capaz…que…Ver una película por televisión ¿Por qué? —
Andreas: es que tengo una fiesta de una amiga y no quería ir solo —
Tom: y que no es tu amiga, la del cumpleaños, no vas a estar solo
Bill: ¡Tom! —le pego por debajo de la mesa— Se más considerado con Andreas, el es nuestro amigo…
No hay problema, te acompañamos —
Andreas: gracias…Aaahhh…Casi me olvido de contarles, también invite a una chica que conocí hoy… —
Tom: ¿es linda? —miro a Bill, para ver su reacción, pero este estaba concentrado viendo a una pareja de enamorados que caminaban por la vereda. Así que no escucho a Tom.
Andreas: si lo es, y me interesa conocerla, por eso la invite pero aun no me confirmo —lo dijo un tanto triste.
Bill: no te preocupes, si ella también le interesa conocerte, seguro que te va a decir que si, sino fíjate en otra chica ¿Cómo se llama? —
Andreas: se llama Heidi y trabaja en una tienda de ropa. Allí la conocí y la invite —le brillaron los ojos con tan solo decir su nombre.
Tom: ¿te gusta mucho? —
Andreas: por que lo decís —
Tom: por la cara de bobo que pusiste cuando la nombraste —se rió.
Unas horas más tarde, los chicos regresaron a la cuidad, una vez que estuvieron en sus casa, los gemelos pueden hablar tranquilamente sobre la invitación de la fiesta.
Tom: ¿en serio… te gustaría ir a la fiesta? —
Bill: si… —se sorprendió par la pregunta— Tengo ganas de divertirme por un rato ¿Por qué lo decís? —aunque sabía la respuesta.
Tom: por que hace unos días que terminaste con Erika. Y lo que me parece raro…Es que no estuviste triste ni melancólico y nada —
Bill: que esperabas que este llorando por los rincones como una nena. Además, no tendría que estar feliz porque te hice caso, termine con ella y no me arrepiento. Ya me tenía harto con sus celos y sus inseguridades —
Tom: ¿pero no extrañas nada de ella? —
Bill: mmm…Capaz…que algunas cosas…como… —pensaba
Tom: como… el sexo, por ejemplo —
Bill: puede ser, aunque no era tan buena. Pensándolo bien…con ella jamás disfrute como hubiera querido las relaciones que teníamos —
Tom: aah… pobre —
En ese momento, suena el celular de Tom, era Andreas, le hablaba para contarles que la chica que le gustaba le había dicho que si iría a la fiesta con el, y que el iría a su casa (de los Kaulitz) para prepararse antes de ir a la fiesta y luego buscar a la chica.
Unos minutos después, Andreas ya estaba en la casa de los gemelos.
Bill: ¿en donde vive, la chica que te gusta? —
Andreas: eeh…Si me lo dijo…pero…no me acuerdo… ¡¡Aaahhh!! Si, lo anote en un papelito —recordó, el joven desesperadamente buscó el pequeño papel en el bolsillo de su pantalón— ¡AQUÍ ESTA! —leyó la dirección en voz baja y río.
Tom: ¿Qué sucede?, que se te borró la dirección —
Andreas: no…Lo que sucede es que la chica vive al lado. Es su vecina —
Continuará…
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