jueves, 24 de octubre de 2013

Encuentro de Ángeles - Capítulo 4



Capítulo IV

“Error”

— ¿Qué clase de porquería es esto? —exclamo Bill al escupir la comida sobre la mesa, miro con total desagrado a la mesera del restorán, que se quedo muda por la sorpresa.
— Lárgate... —le pidió Tom a la joven, a tras escucharlo regreso rápidamente a la cocina. — ¿Qué te pasa? Jamás hiciste este tipo de espectáculo...-le murmuro molesto a su gemelo, que seguía mirando el plato pero sin atreverse a tocar nada.
— Esto es incomible —se limito a decir Bill, mientras se ponía de pie.
— ¿y ahora a donde vas? —le pidió una explicación a Bill, que sin decirle nada se marcho del restaurante.

Hacía unos días que ellos habían regresado a Alemania, y los problemas volvieron a ellos otra vez.
A pesar del tiempo, la prensa alemana aun atosigaba a Tom para saber cuales habían sido la causa de su pelea con Georg y posterior desintegración de la banda. Por lo que el mayor de los gemelos se mantenía lo más alejado de la vida publica, pero ese día del restaurante era diferente. Era su cumpleaños.

Tom salió detrás de Bill, que caminaba por el estacionamiento del local de comida.
— No actúes como un idiota y arruines este día —dijo Tom.
— No me digas como debo actuar que vos eres el menos indicado —soltó Bill.
Tom se quedo inmóvil y mudo de la sorpresa, no sabía lo que le estaba ocurriendo con su hermano, lo miro por unos instantes y decidió dejarlo ir.
En cambio Bill arranco el auto y acelerando se marcho a toda velocidad por la carretera.
Su enojo lo hacia apretar con fuerza el volante del automóvil.
— Eres un idiota —se decía a si mismo. Por su mente aun quedaba el recuerdo de la noche que paso esa mujer sin nombre. << Tendría que haber hecho algo más, pedirle su número o tan solo preguntarle su nombre para no tener este raro sentimiento>> pensó.
Sus ojos fijos en el camino, que no se dio cuenta que un mensaje le llego a su celular.
Cuando por fin se detuvo, Bill había conducido inconscientemente hasta su ciudad natal. Liepzig. Bajo del auto, apoyándose en el capo del coche miro la entrada de la ciudad, sintió nostalgia porque sus primeros años de vida la paso allí pero a la vez dolor por todo lo que tuvo que vivir. Suspiro y regreso a la comodidad del coche. Estaba a punto de encender el motor cuando noto que su celular titilaba una luz.
— ¿Ahora qué Tom? —refunfuño, pero cuando miro con atención, se dio cuenta que el mensaje era de la novia de Georg. Lauren.

“Extraño tus labios”

— Mierda —soltó al leer, entonces guardo el móvil en el bolsillo de su pantalón y no pensó más en eso.
Manejo de regreso a la casa que compartía con Tom, al llegar este lo estaba esperando en la sala.
— Lo siento—se disculpo Bill.
— Todo el mundo se fue, incluso mama. Hay una porción de pastel en la heladera, si quieres comer algo —le susurro Tom molesto.
— Hey, no te vayas... —le pidió Bill a Tom que se encaminada hacía a su habitación. — Quiero volverla a ver —soltó finalmente la razón de su mal comportamiento.
— ¿otra vez con eso? —hablo por lo bajo Tom, se volvió para mirar a su hermano. — ¡¡Olvídala!!Ella no es para ti y tú lo sabes —
— Tú no sabes que es lo mejor para mi... —le contesto Bill.
— Claro que si. O crees que me olvide que por tu estupidez todo esto se acabo—le grito Tom.
Bill sabía de qué le hablaba.
— No te pide que me defendieras, sino te hubieras metido tal vez esto no se habría terminado —le respondió Bill, en la medida que caminaba apresurado hacia su alcoba.
— ¿ahora Yo tengo la culpa? —grito sorprendido Tom por la acusación, que enojado detuvo a Bill del brazo. — Imbécil, por vos la banda ya no existe —soltó conteniendo sus deseos de golpearlo. Lo soltó.
Bill no dijo nada, solo miro como su hermano se alejaba de él.

Una vez solo, el menor de los gemelos se sentó en uno de los sillones que conformaban el juego de living. Saco el celular de su bolsillo. Y mando un mensaje.
“Te extraño linda. ¿Cuándo podré verte Lauren?”

Continuara...

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