miércoles, 23 de octubre de 2013

Dark Love - Capítulo 2




Una frase, una situación, una historia que contar y una imagen oscura deambula por mi imaginación; mantengo los ojos cerrados para mantener en mi cuerpo la sensación de frío de un bosque inexistente y la angustia de la soledad.
Entonces una idea clara viene a mi mente y con la apertura de mis ojos empiezo a escribir, la sensación de un extraño bienestar me inunda cuando escribo, todo a mi alrededor, todo a mi alrededor parece distorsionarse y desaparecer en la oscuridad de mi estudio, solo me ilumina la débil luz de una vela, pero de vez en cuando todo la sala se ilumina furtivamente ante los relámpagos de la tormenta vecina, con cada uno de los fulminantes estallidos revela como figuras fantasmales cada una de mis estatuas de gárgolas que adornan mi recinto.
- un rumor de desolación...-repito en vos alta lo que escribo en mi hoja, pero de repente solté mi pluma al escuchar un sonido diferente a los relámpagos y rayos de la tormenta.

Hice silencio para que mis oídos pudieran distinguir el particular sonido pero eso me resultaba imposible...por segundos imaginaba algo arrastrándose por el piso de madera pero a la vez algo se golpea las paredes, como si fueran cadenas pero no era definido, solo me quede en el más absoluto callar, con la mirada fija en la entrada del estudio...esperando, ¿esperando que? Eso no lo sé pero tenía un presentimiento que algo ocurría esa noche y yo estaría involucrado.
Hasta que un golpe repentino en la puerta me sobresalto.
-¿Quién?...-solté con un hilo se voz.
- ábreme la puerta- escuche con claridad la voz de Thomas, me paré apresurado y fui abrirla cuando tuve a mi hermano de frente, me sorprendió verlo todo mojado y con barro, en sus manos arrastraba una bolsa que por el esfuerzo que hacia al moverla indudablemente era pesada. - ¿me vas a ayudar? O solo te vas a quedar mirando...- me regaño molesto.
- ¿de donde saliste?...de una tumba...- le critique mientras lo ayudaba a mover la pesada bolsa hacia la luz.
- la verdad...-dejo de lado el paquete y me miro-...si...-. Me quede sin palabras por unos segundos pero no me sorprendió aquella respuesta, pues los gustos de Thomas son un tanto extravagantes para no decir pervertidas, ante aquella imagen de chico recto y distinguido estudiante de medicina se esconde un amante de los muertos, en el sentido mas literal de la palabra. Mi madre decidió internarlo en un psiquiátrico por unos años cuando yo era un pequeño, pues había encontrado a Thomas lamiendo el rostro de su mascota muerta de hacia semanas que el mismo lo había desenterrado y lo seguía amando a pesar de su muerte. Pero con los años convenció a los médicos que lo que hizo era una etapa y que volvió a ser un humano correcto y respetable. Pero yo sabía la verdad, él no había cambiado en nada.
- y ahora...-empecé a decir, mirando la bolsa que la abría con lentitud porque me desagrada encontrarme con un cuerpo en descomposición, pero lo que hallé me sorprendió, en su interior un objeto perlado brillaba con nitidez, pase mi mano sobre él y me di cuenta que era suave pero sólido, aferrando un objeto lo saque de la bolsa. - ¿cambiaste de rubro?...-exalte a Thomas mientras agitaba el hueso que sostenía.
- eh...me gusto... y lo tomé...-dijo sobresaltado.
- muy bien...-solté tranquilo-... a quien tenemos esta noche con nosotros ¿?- pregunte, porque me extraño verlo adorando un esqueleto, él siempre prefería a alguien que no llevará mas de dos meses de muerto.
- se llama Atkin Bonnet...-dijo entusiasmado, mientras me arrebataba el hueso de fémur de mi mano y lo reunía con el resto del esqueleto.
Me cuesta creer que él aun ubique a los muertos en el tiempo presente como si todavía estuvieran vivos.
- lo encontré al final del antiguo cementerio, él que esta a las afueras de la ciudad...cerca del bosque, su linda lapida estaba lleno de maleza...-soltó Thomas en la medida que recogía de la bolsa el cráneo desgastado del difunto y lo miraba con extraña fascinación-...lo mire y me quede enamorado, era como si él me hablará me pidiera que lo saque de aquel horrendo lugar en donde estaba enterrado, de modo que sin dudarlo empecé a remover la tierra con mis manos, me acalambre y me lastime pero no me importó no me detuve hasta que llegue a él, contemplarlo era extraordinario, sus huevos brillaban exquisitos ante la luz de la luna, observe la inscripción-.

“Atkin Bonnet- 1753”

-la mire hasta aprenderme su nombre, pero el rumor de la tormenta avecinarse desvió mi atención, tenía que apresurarme, así que rellene mi bolsa con él pero antes de que pudiera llegar hasta tu estudio la tormenta me alcanzo...- finalizo su relato junto también en ordenar el esqueleto sobre el piso de madera.
- era alto...-dije sin sentido, no deseaba quedarme callado en la medida que Thomas entraba en su trance de adoración y excitación.
- lo era... pero hay algo que quiero que notes...-me dijo, se agacho y me invito a que haga lo mismo-... lo vez ¿?...-me señalo la falta de un par de dientes de la mandíbula.
- le falta unos dientes y eso que... es normal...- dije pero Thomas pareció molestarle.
- William le falta los colmillos, no los tiene...-me indico mi hermano-... no recuerdas las historias que mama nos contaba de niños...-soltó, me asombraba que recordara esas leyendas que nos relataba nuestra madre para asustarnos en las noches cuando nos portábamos mal, porque eso sucedió meses antes de a él lo internaran.
- no se me olvido, si por ellas escribo...-respondí pensativo, por lo menos si había algo que tenía que agradecer a Katerina y eran sus historias de terror-...ella decía que en la edad media había sido azotada por una plaga de vampiros... y aquellos cazaban que eran cazados se le quitaban los colmillos...- dije desganado pero él lucia tan entusiasmado como si mis palabras fueran una verdad absoluta.
- era un vampiro...-dictaminó seguro Thomas mientras me tomaba de los hombros y nos alejamos del esqueleto unos metros.
- Thomas... eso era una historia ficticia, la verdad que Europa fue devastada por una enfermedad no por vampiros, eso no los dijo mama para asustarnos... pero nada mas... –le dije ya un tanto harto de su acto perverso y delirante-...además no existe los...-me detuve de repente porque al mirar el esqueleto ya no estaba allí- ¿Dónde esta?...-solté, sentí un escalofrío correr por mi espalda y más cuando vi la expresión de mi hermano, su rostro estaba distorsionado por el terror algo que él veía y yo no lo puso pálido, empecé a darme vuelta pero cuando un extremo de una túnica negra me volví hacia ella de una sola vez, y me quede mudo del miedo.
El esqueleto se hallaba parado ante nosotros y nos miraba, aunque no poseía ojos las cuencas negras y vacías calaban hasta lo mas profundo y parecían arrancar el alma. Nos quedamos tan quietos con Thomas que creo que hasta el corazón se detuvo, el terror nos paralizo, y eso parecía disfrutar aquello que se me hizo verlo sonreír, entonces algo más me sorprendió y fue verle crecer los dientes que le faltaban y sobresalir. Ocultándose en la túnica negra se camino hacia nosotros y entre su aliento de ultratumba escuchamos decir...-gracias...- y rió macabramente. Y como fantasma desapareció ante nuestros ojos...

Lo que aquella noche nos hizo vivir junto con Thomas, me espanto pero no tiene comparación con aquello que empezó a suceder en la ciudad...

Continuara...

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