martes, 22 de octubre de 2013

Undisclosed Desires - Capítulo 1



Capitulo 1

“El Rescate”

“La noche es cálida, una suave brisa proveniente del océano pacífico refresca el ambiente y un cielo libre de nubes con una luna esplendida, llena de magia la ciudad de Los Ángeles.
El fin de semana es esperado por tos pero tiene un especial interés por los jóvenes que suelen reunirse con amigos e invadir los bares y los clubes nocturnos”


•• Narra Tom ••

Corría las 4 de la madrugada cuando ingrese en mi auto a unas oscuras y solitarias callejuelas de un barrio marginal.
Mire cauteloso el lugar que recorría, estoy perdido porque no reconozco el lugar y porque el GPS no funciona.

— Mierda, tengo que aprenderme el nombre de las calles y no depender de este maldito aparato- solté enojado mientras golpee la pantalla del localizar digital.

Seguí conduciendo, vi a través de la ventanilla a un grupo de chicos con botellas en las manos. Eso no me gusto, quiero salir de aquí pero tengo la mala suerte de que la luz roja del semáforo me detiene, deseo acelerar y alejarme, cuando el grupo de chicos se acerca y empiezan a insultarme y amenazarlos con robarme el auto.
Apenas respiro por los nervios no quiero desviar la mirada hacia el grupo que sigue insultándome, me concentro en las luces del semáforo que tengo al frente, los segundos de esperan son interminables: Amarillo-Verde...

De pronto el vidrio a mi lado estalla con tal violencia que los trozos me lastiman, siento unas manos buscando dinero, asustado les doy lo que tengo a mano pero cuando tuve la oportunidad de librarme acelero...
Acelero más pero el grupo de chicos me siguen en otros autos.
Llamo a la policía y les pido ayuda, prometen venir pero no llegaron a tiempo cuando un auto de los delincuentes se atravesó.
Freno de golpe. Golpeo mi cabeza contra el vidrio. Estoy adolorido y confundido.

— ¡¡¡ EL AUTO!!!... ¡¡¡MALDITO SAL DEL AUTO O TE MATO!!! —alguien me grito, apuntando.
— Tranquilo... no hagas nada... te daré el auto pero no me dispares por favor...-suplique, intento quitarme el cinturón de seguridad pero mis manos tiemblan, estoy a punto de abrir la puerta, escucho el bramido de una moto acelerando...entonces veo algo que me deja anonadado.
Una moto de carreras de color blanco choco violentamente al hombre, haciendo que este cayera al piso, el motociclista regreso hacia el ladrón y le arrebato la pistola.

— ¡¡LARGATE DE AQUÍ!! SI NO QUIERES QUE TE LLENE EL CUERPO DE BALAS —grito potentemente el motociclista, mientras le apunta al ladrón, el hombre ante la fuerte determinación, se levanto y salio corriendo, junto con él toda su banda.

El motociclista se acercar a mí.

— ¿Estas bien?... ¿recibiste algún disparo?... —me consulto el motociclista, en la medida que se quita el casco, entonces me asombro al ver que se trata de una chica.
— Eres una chica —dije pasmado.
— ¡Que observador! —se burlo ella— ... ¿recibiste algún disparo? —repitió.
— No me hirió... —dije aun asustado al recordar lo que había sucedido.
— Yo ya llame a la policía, pronto vendrán...aunque creo sería mejor que hable por una ambulancia también—
— ¿También? —
— Si, tienes unos cuantos cortes en tu cara... —me señalo el rostro— ¿Qué no te duelen? —
— La verdad...me olvide que tengo lastimada la cara... —dije en la medida que siento las primeras puntadas de dolor, me queje y ella llamo una ambulancia.

Al instante un patrullero y una ambulancia se presentaron.
Me trasladaron a un hospital.


En tanto ella testifico al policía lo que había ocurrido. Tras realizar una declaración pertinente a la tentativa robo en la delegación policiaca, la motociclista le pidió a un oficial que le informaran a donde habían llevado al joven herido.
Cuando supo en donde estaba, condujo en su moto hasta el hospital, necesitaba saber como estaba.
En el hospital, la muchacha se infiltro por la guardia de emergencia sin ser vista, camino por las camas de heridos de esa noche, la mayoría accidentados hasta que al final de la hilera de camas reconoció al joven.


— ¡Hola!... —saludo la motociclista, colocándose a los pies de mi cama.
— ¡¡Hola!!... ¿Cómo supiste qué estaba aquí? —
— Persuadí a un policía... —dijo riéndose— ¿Cómo estas? —
— Bien...las enfermeras me dijeron que no quedara cicatrices porque las heridas eran superficiales —le contesto con una sonrisa.
— Me da gusto que estés bien, por eso vine hasta aquí... quería saber como estabas... —dijo ella.
—...No se como agradecértelo... —solté, sino fuera por ella esta noche hubiera terminado muerto.
— No es necesario que me agradezcas nada, pero te doy un consejo... no vuelvas nunca más allá... — me dijo la joven con una sonrisa sarcástica.
— Se me fueron las ganas de volver... — respondí.
— Como ya estas bien, me voy... —dijo la muchacha. E dio media vuelta...
— ¡¡Alto!!... por favor, aun no sé tu nombre... — le pedí el joven.
— Me llamo... Alison Raynon... —se presento.
— soy Thomas Kaulitz... y quiero agradecerte por lo que hiciste por mí... me salvaste la vida...- sonreí agradecido, de repente sentí como mis mejillas ardieron, creo que me ruborice y no sé porque.
— Hice lo que debía hacer —me dijo Alison.
—... Quiero invitarte a una fiesta, para agradecerte en parte por lo que hiciste por mí, quisiera que me acompañaras... bueno... no a mi, porque yo voy con mi novia pero quisiera que vinieras con mi hermanito, juro que si vas... te are divertir y la pasaras bien... ¿vendrás?... —insistí, mostrándole la mejor de mis sonrisas.
— Eh... claro... —respondió Alison.
— Cool... entonces te veo en esta dirección dentro de dos días... no faltes porque quiero verte allí... —dije anote rápidamente la dirección en donde sería la fiesta.
— A mi también me gustará verte —soltó Alison.

Continuara...

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