sábado, 26 de octubre de 2013

Encuentro de Ángeles - Capítulo 8


Capítulo VIII

“Reacción”

Cuando Bill regreso a la reunión, después de haber fumado casi todo un paquete de cigarros. Noto la cambiada actitud que Tom hacia él, lo mira fijo. Sabía que estaba molesto por algo, pero en ese momento no quiso saber de qué, a él no le importaba. Se sentó al lado de su hermano y siguió con la reunión.

Unas horas mas tarde, ambos regresaban a su residencia.

— Que larga fue —soltó Bill tras un cansado suspiro.
— Si —respondió Tom directamente. Él no quería hablarle, desde que había descubierto la dirección del departamento de Georg en Nueva York.

Los días pasaron, entre reuniones y salidas nocturnas. Para Bill todo era normal, jamás sospecho que Tom sabía de su secreto. Ni se preocupo en darle una buena excusa a su hermano para explicarle el por qué de su viaje a Nueva York. Tom no le causo ningún problema.

— No hagas desastres —le dijo en broma Tom al despedirse.

La alegría que sintió Bill al llegar a la ciudad neoyorquina fue enorme, ahora estaba solo sin que su hermano lo detuviera, sintió la libertad de hacer lo que quisiera.

Con la dirección en su mano, el más joven de los Kaulitz, tomo un taxi y se dirigió hacia el apartamento que era de Georg, allí lo estaría esperando Lauren.

— Hola mi Nene —saludo la pelirroja al abrir la puerta y ver a Bill parado frente a ella. Abrazándolo, lo beso apasionadamente y así ingresaron al lugar.

Guiándose por la lujuria que sentían y sin sentir remordimiento, tuvieron sexo en la cama principal. Lugar que alguna vez Lauren había usado con su novio Georg.

*

En tanto, Tom se preparaba para salir. Tomando algo de dinero, sale de su residencia y sube al taxi que había pedido.

— Al aeropuerto —le pedí al taxista.

Su destino...Nueva York.

El mayor de los gemelos estaba decidido a terminar o intentar detener con la absurda actitud de Bill.

— Estas haciendo demasiado daño, comportándote como un idiota —se repetía a si mismo.

Luego de varias horas de vuelo, Tom arribo a Nueva York, sabiendo cual era la dirección, fue directamente hasta allí.

Cuando estuvo al frente del complejo de edificios, se detuvo a repasar mentalmente lo que quería hacer cuando se encontrase con ellos. Suspiro y tomando aire...tomo valor y entro en el edificio.

Recorrió todos los pisos en ascensor y se detuvo en el ultimo, al salir busco la puerta del número 4.
Golpeo energéticamente contra la madera. Pero nadie le abría. Pensó que tal vez no le abrirían pero eso a Tom no le importaba, estaba decidido a buscar a Bill y Lauren. Volvió a golpear la puerta pero obtuvo el mismo resultado, nadie le abría. Estaba a punto de volver a tocar, cuando del apartamento de al lado salió un anciano, este miro enfadado a Tom.

— Deténgase o llamo a la policía —amenazo el hombre.
— Disculpe... pero no sabe si hay alguien —consultó Tom, señalando la puerta del numero 4.
— No hay nadie, los vi bajar hace una hora —respondió— ¿usted quien es? —pregunto el anciano.
— Soy pariente de ellos, me pidieron que venga urgente —soltó Tom.

El anciano solo movió la cabeza afirmativamente, se dio media vuelta y antes de que entrara él le señalo el ascensor, Tom lo miro y escucho que ascendía.

Cuando el mayor de los gemelos vio a Bill salir del ascensor tomado de la mano de Lauren, sintió como su sangre hervía en sus venas por el enfado.

— ¡Tom! —soltó Bill al verlo parado frente a la puerta nº 4.

— Bill... que gusto encontrarte —dijo Tom simulando “normalidad” ante el anciano que seguía observando lo que sucedía.

Lauren soltó la mano de Bill, cuando vio la expresión del mayor de los Kaulitz.

— ¿Estas bien hermanito? —soltó Tom, abrazándolo. Cuando este se percato que el anciano entro a su apartamento, Tom estaba dispuesto a revelar su verdadero carácter, pero no quería armar un escándalo allí mismo, por lo que dijo— Vamos abajo —. Tomo a Bill del brazo y lo obligo a que solo los dos tomaran el ascensor.

Una vez que estuvieron en la planta baja del edificio, Bill fue sacado del ascensor entre empujones.

— ¡¡Estas loco!! —soltó Bill, que intento arreglarse la ropa— ¡Que crees que soy un niño para que me estés vigilando! —le dijo.
— Creo que si, porque desde que te metiste con esa mujer...no haces otra cosa que comportarte como un niño —respondió Tom.
— A esa mujer la amo... —
— ¡¡Es la novia de tu amigo!! —le grito.
— ¿Y eso qué? —soltó Bill con una sonrisa.

Esas palabras dejaron a Tom sorprendido, él no podía creer lo que acaba de escuchar.

— Te desconozco... Bill tú no eras así —le dijo Tom.

En ese momento llego a ellos Lauren, que corrió hacia Bill. Tomándolo del brazo miro desafiante a Tom.

— Acéptalo... yo estoy con Bill y nada nos separa...ni siquiera el casi muerto de tu amigo Georg —soltó.

Eso colmo la paciencia a Tom, que se abalanzo sobre ella.

— ¡¡Cállate Perra!! —le grito, empujándola y haciéndola caer al piso.
— No te atrevas... —exclamo Bill, que le dio una piña en la cara.
— ¡Defiendes a esta “mujer”! que solo te esta utilizando ¡¡Reacciona!! —contesto Tom. Él no quería golpear a Bill, pero si no lo deba otra alternativa iba a hacerlo.
— cállate... cállate —murmuraba Bill, no quiere escuchar a su hermano, solo le importa Lauren. Pero su hermano mayor siguió insultándola y eso, lo enojo, que sin pensarlo más tiempo fue directamente hacia Tom. Le dio un golpe de puño en el estomago, que hizo tambalear a su gemelo, estaba a punto de encestarle otro golpe cuando le sorprendió la rápida respuesta de Tom, quien le pego en el rostro. De la nariz de Bill pronto comenzó a salir sangre.

— ¡¡Maldito, en la cara No!! —grito Bill, quien intento defenderse pero recibió otro golpe que lo hizo caer al piso.

Lauren le gritaba a ambos para que se detengan pero ninguno se detenía, entro en desesperación cuando vio como Tom se sentaba encima de Bill y le propinaba tantos golpes como su fuerza le daba.

Los gritos de la pelirroja, alarmaron a los vecinos quienes salieron de sus apartamentos para ver lo que sucedía, cuando vieron la pelea, algunos les gritaron que llamarían a la policía sino se detenían, otros simplemente miraban el espectáculo.

— ¡¡Arruinaste todo!! —le repetía Tom entre gritos a Bill, que había dejado de defenderse. Eso le hizo entender que debía detenerse. Se puso de pie y se aparto de su hermano.

Lauren corrió hacia Bill e intento auxiliarlo, ayudándolo a ponerse de pie pero éste la empujo.

— Aléjate —susurro adolorido.
— ¿Pero Bill? —
— No te me acerque Lauren, ahora no —le pidió.

Lastimado Bill decidió irse del lugar, dejando atrás a Lauren y a Tom. Camino lo que su cuerpo podía darle, no le importo mostrarse con la cara amoratada y sangrante, solo deseaba alejarse...

Cuando sus fuerzas estaban a punto de acabarse, se sentó en de los bancos de los tantos paseos que el Upper East Side tenía.

Agotado y adolorido, miro a la gente que lo observaba curiosa.

De pronto, algo llamo su atención. En la vereda del frente vio lo inimaginable...


Continuara...

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