lunes, 28 de octubre de 2013

Encuentro de Ángeles - Capítulo 12



Bill sonrió finalmente cuando vio que su hermano se alejaba, se sentía liberado porque él ya no lo molestaría por un largo tiempo.

Tomando sus maletas, camino por la acera con absoluta tranquilidad.
— Sé lo creyó —pensó en su hermano—que idiota —rió en silencio. 

Siguió su caminando hasta que se detuvo en un hotel, allí pasaría su noche, porque él no tenía intención de regresar al departamento de Lauren y aguantar sus cuidados y sus preguntas. 
Deseaba tener una noche para el solo.

Cuando ingreso al lobby del edificio, un guardia de seguridad se le acerco, él pensó que lo había reconocido y lo ayudaría con sus maletas o le pediría algún autógrafo.
Pero grande fue su sorpresa cuando este le pidió que se marchase, diciéndole que en ese hotel no se permitía a vagabundos. 
Bill ofendido le exclamo que no era ningún vagabundo, sino una estrella de Rock, pero él guardia se le rio en la cara, entonces tomándolo de los hombros empujo a Bill hasta la puerta de salida.

Estaba a punto de llegar, cuando la voz de una mujer detuvo al policía.

— Suéltalo Richard, él no es ningún vagabundo —dijo con autoridad la mujer, el agente obedeció. — Yo me encargo de él... —continúo. 
— No puedo creerlo... —Bill la vio y sonrió en complicidad.
— De todos los hoteles que hay en Nueva York, tú debías entrar en este... —murmuro la mujer, sin alejar su vista de la figura de Bill.
— Hola Kate, hace mucho tiempo que no nos vemos... —soltó el joven, intentando aparentar no estar sorprendido al tenerla otra vez frente a él.
—...Y hace, exactamente unos 4 años Bill... —suspiro Kate, entonces ambos se quedaron en un silencio incomodo.



Cuatro años atrás, Kate Johnson había tenido un pequeño romance con Bill, que para ella había sido importante en su vida, como todas las relaciones que había tenido. Aunque para Bill no había tenido el mismo significado, una relación de una semana, no era algo que debía ser recordado. 
Ese fue el concepto que Bill se había encargado de decirle a Kate, cuando termino con ella, a través de un mensaje de texto.



— ¿A que viniste? —hablo nuevamente Kate, retomando otra vez su posición de gerente.
— Quería una habitación, pero... ya me voy —dijo Bill, que agarrando sus maletas se dirigió hacia la puerta nuevamente.
— ¡Alto Bill! No seas tonto, quédate... hay habitaciones disponibles —le hablo.

Él no deseaba estar allí, no con Kate en el mismo edificio, pero algo en su interior le decía que debía quedarse.

Se detuvo y dio media vuelta.

— Me harás dormir en el sótano —bromeo Bill, intentando descomprimir la tensión que había entre los dos.
— eso quisiera, pero no me esta permitido hacerlo... —respondió Kate— sígueme, te daré la tarjeta de tu habitación y te guiare a ella —continuo.

En silencio, Bill siguió los pasos de Kate, hasta el cuarto piso.

— Es el número 11 —dijo la joven, mientras le entregaba la tarjeta de su cuarto.
— Gracias —murmuro Bill. Sin decir más, dejo el ascensor.

— ¿Amas a alguien? —dijo Kate, sorprendiendo a Bill, que se volvió a verla.
— ¿Qué? —replico él.
— Si lograste enamorarte... —cuestiono la joven, que había detenido las puertas del ascensor con sus manos.
— ¿Te interesa la respuesta? —devolvió Bill, él no deseaba responder, por que tendría que decirle que No.

Kate se quedo en silencio unos instantes, pensativa. Alzo la mirada y lo miro fijo a los ojos.

— No. Solo espero que entiendas lo importante que es amar a alguien, que sepas que debes tratarla bien y no como un objeto que se desecha... —concluyo Kate, que dejo que las puertas se cerraran, dejando a Bill sin la posibilidad de responderle.

Él se quedo unos instantes parado, en silencio. Pensando en lo que Kate le había dicho y en todas las cosas que le había ocurrido. 

Suspiro. 

Entonces camino hacia la puerta 11, al entrar a la habitación, dejando sus valijas a un lado, fue directamente hacia la cama y se dejo caer en ella.

— Por favor, que día más espantoso —se quejo, en la medida que hundía su cara en una de las almohadas. 

Miro la hora en su celular y se quedo dormido...



<<... Una brisa helada choca mi cara y me hace dolor los labios, abro los ojos. Estoy parado. Alrededor de mi hay muchos árboles, creo reconocer el lugar, creo que estoy en un parque que solía venir cuando era niño.

El sonido de pasos me hace mirar hacia la derecha, veo una figura que se aleja cada vez de mí.

No quiero que se vaya, camino detrás de esa figura pero no la alcanzo...entonces comienzo a correr.

Me siento fatigado pero no quiero detenerme, necesito estar con ella.

— ¿Ella? —me digo— ¿Quién es? —me pregunto porque siento que, a quien estoy persiguiendo es a una desconocida.

Sigo corriendo a pesar de que las ramas de algunos árboles no me dejan avanzar, no voy a detenerme. 
De pronto un claro en el bosque y entonces la veo sentada en el césped azul.

Me acerco a ella, muy lentamente. Temo que pueda desvanecerse. Extiendo mi mano, quiero tocar su espalda, necesito verla...ver su rostro. Tal vez esa sea el único remedio que pueda dar luz a mi corazón.
Estoy a unos centímetros...cuando de repente se pone de pie y comienza a correr otra vez.

— No me dejes —le ruego. 

Pero ella no se detiene. 
Quiero ir detrás de ella pero mi cuerpo no se mueve. Miro mis pies y veo las cadenas que me retienen en el lugar, intento quitármelas pero pesan cada vez más, me entierran lentamente en la tierra.

Ella deja que mis actos me hundan...>>



Sudando Bill se despierta, ese sueño había sido más terrible que cualquier golpe que Tom le había propinado.
Pero se preguntaba, quien era Ella.


Continuara...

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