sábado, 26 de octubre de 2013

Dark Love - Capítulo 8



Sus ojos perversos se fijaron en mí como un buitre a su presa y su sonrisa macabra indicaba el placer que sentía al verme.
Nunca imagine en volverla a ver y mucho menos en estas circunstancias en que la vida de Giselle esta en riesgo.

- ¡Que hermoso es verte, mi príncipe!...-exclamo, se acerco a mí con los brazos extendidos y atrapándome entre sus garras me dio un abrazo, lastimando aun mas a Giselle que la tenía alzada y dejo en mi mejilla un beso.
- por favor...-le reclame, empujándola para que me soltara-...no es hora para que seas cariñosa, venimos por una emergencia...- dije mirando a Gisel que seguía pálida pero extrañamente había dejado de brotar sangre de ella.
- por favor... Lady Katerina ayudamos...-suplico Zuria, que se aferraba a la falda de mi madre.
-...”eso” no tiene salvación...-sentenció mirando despectivamente a Giselle.
-...¡¡NO!!...tienes que hacer algo...venimos a ti porque vos sabes algo que nosotros no...-profirió Tom furioso, que la empujo y los tres entramos a la casa.
- a ella no la podemos salvar...esta en decadencia...- siguió mi madre, mientras nos seguía de cerca.
- por favor, se lo ruego...usted es la única que la pueda guiarla hacia La Luz...-suplico Zuria al borde de las lagrimas y eso me confundió aun más, esto ya me era demasiado extraño pero a la vez me resultaba tan fascinante y familiar.
- lo siento niña pero ella ya dejo de ser lo que era... la oscuridad se apodero de su alma...-hablo Katerina, examinando el cuerpo frío de Giselle, de pronto levanto la mirada hacía mí -...ganaste William, tu primera victima...felicidades...- me dijo sonriéndome.
- ¿Qué? Yo no le hice esto...-solté angustiado, no entiendo que es lo que esta sucediendo, pero todos me miraban sorprendidos. – No le hice nada...-grite.
- cálmate, mi príncipe... esta en tu naturaleza, no te sientas culpable, pero por favor deja el cuerpo de la pobre chica sobre la mesada de mi estudio...- lanzó Katerina mas relajada y me hizo señas para que la siguiera; a esta casa nunca la visite pero sentía que alguna vez vive en este lugar, porque tenía borrosos recuerdos de un lugar similar a este.
Mi madre abrió la puerta de su estudio, que poseía grandes estantes que llegaban hasta el techo que estaban ocupados por una infinidad de libros, pequeños botes de vidrios con algún liquido extraño y hierbas, en el centro de la habitación, un altar con un mesón negro y velas del mismo color.

-...por favor, colócala aquí...- me indico Katerina, con sumo cuidado la acosté sobre la mesada. Permanecí a su lado por varios minutos observando la pálida muerte de Giselle, si yo era el responsable de esto...ya no quiero seguir viviendo, ella había sufrido por la muerte de su prometido pero ahora sin saberlo como, le di muerte.
- ¿en que tanto piensas?...-cuestiono mi madre.
-... ¿que le hice? ¿Por qué me decís que fue mi victima?- pregunte.
-...esta en tu naturaleza...-volvió a decirme, ella se acerco a mí y me toco el rostro-...eres tan bello, tan perfecto...eres tan hermoso como la muerte...-sonrió y me dio un asqueroso beso en la comisura de los labios.

Pero esto me harto, llevar esta situación...
- ¡¡¡BASTA DE DECIRME ESO!!!... QUE SOY TAN HERMOSO COMO LA MUERTE...YO NO LA MATE... Y NUNCA MÁS ME VUELVAS A TOCAR, ¡¡¡ERES MI MADRE!!! ¡¡¡Y LO QUE HACES ES ASQUEROSO!!!...- grite con todas mis fuerzas, que de seguro mi hermano y Zuria me escucharon.
-...no es asqueroso...te amo...-soltó Katerina, intentando de abrazarme pero la empuje, de pronto entro Thomas.
- ¿¿Qué sucede?...-soltó al vernos forcejear, entonces vino a ayudarme. Y alejamos a Katerina de mí y de Giselle.
- ¡¡que acaso no entiendes... mi príncipe, tu eres la encarnación de la perfección y yo... yo...quiero ser tu mujer!! ...quiero amarte eternamente...-grito desaforadamente Katerina, eso me asusto, su locura de apodero. Mi hermano me empujaba para irnos pero yo no quiero abandonar a Giselle, así que los dos nos quedamos paralizados, viendo como Katerina buscaba desesperada algo en unos estantes y susurraba incesantemente.-
-...en donde esta...ya lo veras y sabrás lo que es amar...-decía continuamente. De pronto dio un grito de satisfacción cuando encontró lo que buscaba, en su mano aferraba un frasco con un liquido rojo-...tú mi príncipe...serás mió...-chillo acercándose a nosotros, pero cada paso que ella daba era uno que retrocedía, su mirada desencajada y una sonrisa torcida mostraba su locura.
De repente logre ver una sombra... a espaldas de Katerina se alzaba la figura de Zuria que se acercaba a ella, entonces algo pesado y sin que mi madre la viera le dio un golpe tan fuerte que ella cayo al piso inconciente.

- es una lastima que se haya perdido de esa manera...era una gran bruja...-se lamento Zuria, en la medida que se acercaba a nosotros.
- siempre supe que estaba loca pero querer envenenar a William...-soltó Thomas, en eso ella toma el frasco y lo examina.
- no creo que sea veneno...creo que era una poción de amor- dictamino Zuria pero se callo ante mi silencio-...no se que hacer por ella...-se refirió a Giselle.
- no puedes hacer nada...ella esta muerta...-dije lamentándome.
- ¿muerta?... quien te dijo eso...-
- ¿Qué no es obvio? Esta pálida, fría...y si no olvidas...ella ya no tiene sangre...-exclame irritado, me resultaba una broma ese cuestionamiento.
-...es un cadáver hermoso...- soltó Thomas, que la miraba deseoso.
-...¡¡TOM!! A ella no... Ni se te ocurra tocarla ni mucho menos usarla para satisfacer tu sexo...- lo regañe, viendo como él acariciaba el rostro de Gisel.
-...¡¡BASTA LOS DOS!!... Giselle no esta muerta...solo esta en una etapa de transición...no morirá...-soltó Zuria.
- si sabes eso, ¿Por qué pediste a Katerina que te ayude?...- pregunto Thomas.
- ¿en transición?... ¿en que se convertirá?... ¿Giselle acaso no es humana?-le cuestione, desde que la conocí todo parecía posible incluso lo imposible.
Esas preguntas pusieron nerviosa y pensativa a Zuria, que suspiro unas cuantas veces hasta que se decidió hablar.
-...busque a Lady Katerina porque pensé que ella podría detener la etapa que esta transitando ahora Giselle, era esto lo que intentaba de detener pero ahora ya no hay vuelta atrás...-se detuvo a mirar a su amiga, que yacía “dormida” sobre la mesa. -...tenemos el mismo origen...pero como dijo Lady Katerina, ella cayo en decadencia...su Luz se desvaneció y la Oscuridad es lo que ahora reina en su alma...si es que le queda una...-dijo y me miro fijo.
- que me quieres decir con eso... que yo se la robe...-dije sarcástico.
-... ¿es broma verdad?...-resoplo riéndose, mirando a Thomas que no supo que contestar.
- vamos Zuria... que es lo que te parece tan gracioso...-le dije algo molesto.
- que no sepas lo que eres...y que por eso hayas marcado a Giselle sin hacerlo intencionalmente...-me dijo Zuria que me dejo mucho mas confundido.
- Por qué no dejas el misterio para otro momento y me decís de una vez...la verdad...-solté golpeando la mesada.
Ella agacho la mirada.
- esta bien... eres... un Dis Pater...una representación de la muerte...-soltó nerviosa, su mirada se poso en Katerina-...supongo, que ella tiene la culpa... porque para ser un Dis Pater, tienes que tener ciertas...características...-
- ¿Cómo cuales?-la interrumpí, me sentía agitado por esa extraña revelación.
-...tu belleza... que es algo perturbador, casi todo en ti es perfecto...eso es importante para ser un Dis Pater, y creo que ella lo vio en ti...por lo que vendió tu alma a costa de detener tu vejez, a cambio de convertís en la misma muerte para los mortales...- finalizo.

En ese instante me quede callado, solo una risa nerviosa me invadía de en vez en cuando.
- no es verdad...-solté luego de un tiempo.
- es verdad... deberías recordar tu cumpleaños número 21...allí es cuando un Dis Pater se convierte y cuando le sacan el alma...-señalo Zuria, entonces ese recuerdo vino a mi mente, yo pensé que era un mal sueño pero no... Eso había sucedido en verdad.
- ¿la mate entonces?...-le pregunte aun sin creer mi nueva realidad.-...como es posible que esta maldita me hizo esto...-renegué de mi suerte.
- lo hecho, hecho esta... deberás aprender a vivir con eso... y para que te tranquilices...a Giselle no la mataste...la trasformaste...-
- ¿en que?...-dije, pero de pronto un silencio nos invadió, como aquello que se da antes de una tempestad.

De repente, las velas negras se encendieron todas a la vez, nosotros retrocedimos, escuche a Zuria decir: ¡¡no estamos preparados!!... voy a buscar ayuda... ¡¡¡vamos Tom!!!...-grito y mi hermano fue hacia ella, quise ir también pero me pidió que me quedara y la sujeta...-
-¡¡¿sujetarla?!!...-grito, porque el sonido de un extraño rugido se adueño del estudio, ellos se fueron y cerraron la puerta.
Me quede distante viendo como las luces de las velas tomaban altura... hasta que de pronto un rugido de ultratumba broto de la boca de Giselle, en la medida que se ponía de pie sobre la mesada, respire agitado por el miedo, intente de no hacer un sonido pero al hacer un paso y ella volteo a verme y en ese instante palidecí.
Sus ojos llenos de oscuridad me miraban sedientos de venganza y de muerte...

Continuara...

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